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jueves, 5 de noviembre de 2009

ANTARTIDA - Primera parte -

El enorme avión giraba por segunda vez sobre el mar congelado, buscando la luz de la llamas de aceites encendidas en tambores, todo a lo largo de la precaria pista. Cuando el hábil piloto las vio, tiró enseguida el avión, pues la pista no era muy larga y terminaba donde comenzaba el mar; o sea, el aterrizaje era de una... Se bajo la rampa del transporte, y los amigos subieron ansiosos de un abrazo. Era la primera tripulación en seis meses, las voces se oían todas a la vez con algún llanto entremezclado, los uniformes naranjas por fin se calmaron y comenzó la descarga de provisiones, medicamentos,encomiendas personales y el correo. Al fin, bajamos todos en fila india, y tomados de una cuerda que nos guiaba, encaramos la ventisca y llegamos a la cálida barraca.
En esa época la dotación era mínima, cocinero, telegrafista (es la central de correo argentino más austral), médico, científicos y el resto de personal, todos voluntarios por un año en la base. En cada aposento se encontraba un rincón con diferentes geografías: los banderines de sus equipos de futbol, las fotos de sus seres queridos, sus mascotas, en fin, todo aquello que los mantenía unidos al continente. Por las noches, acudían los recuerdos de días de sol -aquí solo unas tres horas de débil reflejo-, la mesa familiar, los hijos, los ruidos citadinos, todo cobraba un valor diferente en la sensibilidad de estos hombres. Durante la cena, las guitarras, la tertulia renovada en las voces recién llegadas y paseándose por la mesa, comiendo las migas, "algo" colorado con patas y un pico voraz... "Se llama Pepe", dijo alguien, y el pájaro sin plumas se detuvo y nos miraba con la misma desconfianza. Llegaron las explicaciones, a falta de sol se le cayeron las plumas, que según algunos no recuperaría nunca, es así como conocí el primer pájaro sin plumas.

16 comentarios:

  1. Abue que tremenda historia y que manera tan angustiante de conocer a un pájaro sin plumas jajaj
    Eres única con tus historias a la espera de la segunda parte.
    Mis abracitos

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  2. La Antártida, que belleza, pero que crudeza vivir allí. Viví muchos años en Tierra del Fuego y puedo asegurar que era insoportable, así que no puedo imaginar lo que será allí.
    Un pájaro sin plumas, creo que describe el paisaje muy gráficamente.
    Muy bueno abue, como siempre!
    Cariños!

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  3. Que bueno el momento de poder refugiarse en la barraca a salvo del frio y la ventisca. Habría de parecer tan confortable como un palacio entre un clima tan hostil. Y las migas, que delicia! Es un plato que me gusta mucho.
    Pobre pajaro, perder las plumas por la tristeza de no ver el sol. Habia nacido para lugares mas calidos.

    Feliz tarde, madame

    Bisous

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  4. Si es que el sol es fuente de vida y alegría...

    dirty saludos¡¡¡

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  5. Muy bien relatada tu crónica. Esperemos la segunda parte.

    Te dejo un cordial saludo, Abuela Frecotona, y espero con ansias la segunda parte.

    Hasta pronto un abrazo.

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  6. Abuela frescotona! El primero relato esta bueno vamos al segundo!!!!
    Que feo sera un pajaro sin penas, vivo!!

    Besos
    Flor

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  7. Muero por ir a la Antártida!! Qué maravilla, el paraíso blanco, aunque la distancia es amarga, es un mundo para cuidar y disfrutar. Pobre pajarraco! He visto algunos similares en mis años de vida en la Patagonia Chilena, te dejo un abrazo, feliz de haberte encontrado, Grande Abuela!

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  8. Increible crónica, esperándo la continuación

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  9. que entretenido!!!... cuando la siguente parte?, me encantan este tipo de historias que te mantienen anclada y en suspenso.

    Un cariños abrazo Abue y te sigo atenta...

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  10. ABUE!!!... BESOS... BESOS... BESOS, ES UN PLACER VOLVER A LEERLE, ME INSPIRA Y NUTRE, LA ABRAZO DESDE ACA MUY LEJOS.

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  11. El pájaro quedó desierto, igual que la Antártida.
    Allá, que tanto frío hace, es donde más se necesita el calor que da la compañía de otras personas.

    Besos, Abuela.

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  12. Pues que buena pinta tiene esta historia, Abuela. Esperemos a la segunda parte, que seguro nos sorprenderá igual.

    Besos.

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  13. Yo no he conocido a ningún pájaro sin plumas, aunque sí uno con unas plumas muy raras, mi prima lo llamaba el gallo con pelos, según ella tenía pelos y no plumas...´Me gusta tu narrativa, me gusta la gente que cuenta cosas... la gente que va dejando sus vivencias por ahí...
    Un besito Abu

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  14. Abu, me encanto esta redaccion, espero con ansias la segunda parte... un fuerte abrazo!!!!

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  15. Pobre pajarillo sin plumas por la falta de sol. Yo también vi un par de guacamayos en Guatemala que les faltaban las plumas de la pechera porque eran de sitio tropical y los tenían en Chichicastenango, en el altiplano, donde hacía algo de frío, pero, claro, no como en la Antártida, jiji, allá sí que debe pelar...Otro besote, Abu!

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