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domingo, 13 de diciembre de 2009

EL COLCHONERO

El niño sentado en el suelo miraba en silencio; el hombre, con rítmico vaivén de su brazo hacía crecer la nube de lana espumada. Como todos los años, llegó el colchonero a renovar los colchones de lana. Con una gran tijera abrió el enorme vientre del colchón, mostrando sus entrañas de panes de lana amarillenta, que iba poniendo en la cardadora. Esta era una plancha de metal o madera, levemente cóncava, con púas enormes, fijas. Colgando sobre ella, de igual forma y púas, otra que se mecía hacia atrás y adelante, llevando los puñados de lana, rompiendo los pelmazos y nudos, en su ir y  venir, dejando caer como larga cabellera en un lienzo sobre el piso. Después, cortaba la tela nueva, el "cotin", y comenzaba a rellenarla, cosiendo con grandes agujas. Todo el día le llevaba hacer su trabajo.
Los niños contentos, hoy no dormirían siesta. Llegada la noche, las camas tendidas se veían mas altas. Los cuerpos buscaban inútilmente su forma fundida en el molde nocturno. Breve fue la búsqueda; rápidamente se relajaron, disfrutando el mullido abrazo del colchón nuevo.

¿Cómo sería el colchón del colchonero?
Hacedor de sueños tibios,
en el dulce descanso.

16 comentarios:

  1. Hola abuela....eres un encanto de mujer por lo que he ido leyendo...gracias por tu visita...gran mujer...besines...

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  2. Aquellos mullidos colchones de lana que acogian dulcemente los sueños. Tiempos en los que las preocupaciones y las prisas de hoy no despertaban a la gente en mitad de la noche.

    Feliz comienzo de semana, madame

    Bisous

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  3. Qué coincidencia! Hace unos días mi papá me contaba una historia similar, de cómo cuando él era chiquito que fuera el colchonero a su casa era un verdadero lujo.
    Como siempre, amiga, me voy con estas sensaciones que me regalás con tus palabras.
    Muchos cariños!

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  4. Queridita Abuela:

    Pero bueno pensé que estaba usted de viaje, hasta después de las navidades.
    Sus historias siempre son recuerdos mágicos.

    Feliz Navidad con besitos de adornos

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  5. Querida Abuela

    Nunca había escuchado hablar sobre un colchonero; muy tierna sus historia.

    Un abrazo

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  6. QUERIDA AMIGA, POR SUPUESTO QUE EL CAVA ESTÁ EN LA NEVERA Y LOS TURRONES Y DEMÁS VIANDAS NAVIDEÑAS CASI PREPARADOS.
    VAYAN PARA TI TODOS LOS PARABIENES QUE ESTAS FIESTAS DE NAVIDAD NOS TRAEN Y QUE LAS DISFRUTES EN FAMILIA CON TODA LA PAZ Y EL AMOR DEL MUNDO.
    COMO SIEMPRE ME SORPRENDES CON TUS ENTRAÑABLES RELATOS.
    BESOS Y ABRAZOS QUERIDA AMIGA.

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  7. Pues que yo en ocasiones he pensado...
    ¿y como harán los colchones?
    y con tu relato, y como describes,todo tan tierno,tan con ganas de haberlo visto.
    recibe un gran,gran ABRAZO en estas fechas decembrinas.

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  8. me encantaba hundirme en el colchón de la cama grande de la casa de mi abuela y que calentito se dormía. un abrazo abu

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  9. Me gustaría ver alguna vez la labor del colchonero que hace que durmamos mejor... nunca lo vi...

    El otro día intenté dejar un comentario y no me dejó, no sé por qué :S

    Dirty saludos navideños abuela¡¡¡¡

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  10. Me has hecho recordar una niñez tan lejana... que casi la había olvidado. Yo tuve un colchón de esos.

    Abrazo.

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  11. Hola abuela,
    es un placer visitarla.
    Siempre me sorprende.
    Besos.
    Fer.

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  12. Es bonito recordar las costumbres de antes, ya por aquí ha desaparecido, me ha encantado. Besos, Inés
    Que tengas una feliz NAVIDAD

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  13. Abuela, no sé porqué, presentí que el colchonero no duerme: es un duende que trabaja noche y día...

    ¡Saludos!

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  14. jajajaja este sitio es muy, muy ensoñados. me encanta tu alegría.
    besos

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  15. Yo recuerdo que cuando era pequeña los colchones de lana también había que hacerlos y varearlos, para espumar la lana y a veces se encargaban de ello las mujeres de la casa o se llamaba aun colchonero, como en tu historia. Otro besote, querida y muy feliz semana.

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