Me siguen...

Traductor

viernes, 25 de diciembre de 2009

PAMPERO (Primera parte)

Esta es la historia de un ser, con el que aprendimos mi hijo y yo muchas cosas , todas maravillosas.
Mi niño por entonces tenia siete añitos y, por una enfermedad, desde los tres llevaba muletas. En la familia,  siempre, todos practicamos deportes; al pequeño le gustaba todo lo que hacía su hermano, por ese entonces,  rugby y equitación.  El primero imposible de intentar, pero el segundo..., lo charlamos en familia, y salimos a buscar el caballo ideal para tal jinete.
Comenzó la búsqueda; la relación con el animal es a primera vista, tú sabes de verle los ojos, si es el que buscas.
Ya nos íbamos de aquel lugar cuando, un relincho lejano nos llamó la atención. Nos miramos con mi hijo y caminamos hasta donde estaba, apartado de todos . Se acercó a nosotros y nos olfateó, ¡ese era nuestro caballo!. Buscamos al encargado, quien nos dijo que ese caballo estaba separado de los demás, por  salvaje, nadie se le acercaba. Le ofrecimos un precio, que aceptó, y lo cargamos en el trailer.
Cuando llegó a la caballeriza, todos se reían de su aspecto. Lo bañé, le tucé la crin; era chueco de la mano izquierda, llevaba herraduras especiales, además tenía su nombre, de sangre inglesa, impronunciable para mí.
Esa noche decidí su nombre, PAMPERO, con el cariño fue PAMPERITO para siempre.
Y salió a la pista, montado por el niño; fue tan perfecto el binomio que al mes entraron en competición
El caballo salvaje, no era tal, había sido castigado un día, por no pasar un obstáculo y ya nadie pudo acercarse a él..., hasta ahora.
Como una revancha, PAMPERITO en manos del niño se llevaba todos los premios.
Tal era su mansedumbre que el niño se encerraba con él a jugar, lo llamaba y venía como un tierno perrito.
Así comenzó su historia...

18 comentarios:

  1. Promete ser bonita la historia de Pamperito, madame.
    Con lo que a mi me gustan los caballos!
    Desde que era niña nunca he dejado de presenciar cada año los concursos hipicos de mi ciudad. Cada verano los espero con mucha ilusion.

    Bisous

    ResponderEliminar
  2. Mi amiga
    un besito pata ti e ...

    ESTE ANO VALEU PELOS AMIGOS...QUE GANHEI...

    venho deixar votos de...
    FELIZ NATAL E um beijo

    Do meu livro Magia de Natal deixo



    Mais...
    ...
    Mais Inverno
    Mais frio
    Mais calor
    Mais ódio
    Mais amor
    ....
    Mais...
    ......
    Mais o quê?
    Mais união
    Mais respeito
    Mais transparência
    Mais igualdade
    E então..
    ...........
    Teremos a certeza...
    Que chegou o Natal!...


    Lili laranjo

    ResponderEliminar
  3. ¡orale!
    con lo que me gustan tus historias.

    aquí estoy,esperando lo siguiente que escribas.
    recibe mi cariño en estos días fríos.

    ResponderEliminar
  4. Hola Abuela!... un niño jinete y su caballo, imagino todas las infinitas historias que en ese espacio se crearon y tú, tener la suerte de ser testigo y nosotros/as la suerte de poder conocerlas a través de ti. La relación con un animal es de aquellas "cosas" bellas de la vida y cuan maravillosa es esa vivencia si la experimentamos en la infancia. Yo siempre he tenido animales, perros y gatos, y el Zingaro, un boxer exquisito fue mi hermano cuando yo era niña. Lo atropellaron (yo debo haber tenido unos 12 años), yo no lo supe, mis padres no fueron capaces de decírmelo, salimos durante días a buscarlo, lloramos hasta más no poder... un día, cuando yo había tenido hace poco a mi hijo mayor, mi mamá y mi papá me confesaron la verdad y yo volví a llorar como una niña.

    Abuela, gracias por tu presencia en La Cala.

    Muchos besos!

    ResponderEliminar
  5. confío en que Pampero no se parezca al de la foto. que sea algo así como SEa Biscuit, el famoso caballo de carreras de los años de la pdepresión en EEUU.

    ResponderEliminar
  6. ABUELA,¡¡¡¡¡¡que preciosidad de relato.
    Creo tuve una enorme suerte de llegar a este tu Blog, eres de esas personas que hablan y relatan con el corazón.
    Sabés, cuando leía el relato de PAMPERITO, me dije y pregunte, si fue, o, es capaz domar a un cerdito, ¿Cómo NO va domar a “PAMPERITO?, ala hasta rima y todo.
    Un abrazo para ti y los tuyos.
    Me alegro la historia terminara como termino, convirtiendo al supuesto, “salvaje” PAMPERO, en “PAMPERITO”.
    FELICITES FIESTAS Y UN FUERTE Y CALUROSO ABRAZO.
    Adoro esa tierra de GARDEL.
    Hasta el próximo, CORDOBESA

    ResponderEliminar
  7. Pasé a echar un ratito de lectura, y a desearte a tí y los tuyos, mis más sinceras felicitaciones en estas fiestas de navidad y año nuevo...

    Saludos y un abrazo enorme.

    ResponderEliminar
  8. Me has recordado a otra blogger que hay por ahí y a la que adoro, llamada Maria Jesús, http://paradeladecoles.blogspot.com/, ella tiene dos caballos preciosos que son la niña de sus ojos.

    Es curioso que casi siempre sentimos un especial cariño por aquel que parece más desvalido, en este caso Pampero, y queda demostrado que todos necesitamos que nos quieran mucho para volver a recuperar nuestra sonrisa.

    ResponderEliminar
  9. Qué ternura abuela... ¡Me dan ganas de ir a abrazar a ese caballo, a tu hijo y a ti! Hermoso relato para este fin de año.

    ResponderEliminar
  10. ¡Vaya con Pamperito! El níño era el cariño que necesitaba el caballo para cambiar su carácter y Pamperito eran las piernas que el niño necesitaba para correr y saltar. ¡Perfecta unión!
    besos
    fj

    ResponderEliminar
  11. bueno, esta historia está interesante, ya va bien, me gusta.
    besos

    ResponderEliminar
  12. Pampero sólo viejo y peludo nomás!

    ResponderEliminar
  13. PAMPERITO Y TU HIJO HICIERON UN BUEN BINOMIO Y POR INCREIBLE QUE PAREZCA LOS ANIMALES NOS MUESTRAN EN MUCHAS OCASIONES ACTITUDES QUE NOS DEJAN UN TANTO DESCONCERTADOS.
    PRECIOSA REALIDAD QUE HAS PLASMADO CON SENCILLEZ Y MUCHA DULZURA.
    UN BESOTE MUY FUERTE.

    ResponderEliminar
  14. Que sepas que he venido a REREleer tu relato. Es precioso, precioso. Tan alentador. Me tienes enganchada :D
    Besotes

    ResponderEliminar
  15. Qué dulzura abue... Que bueno que el niño haya podido, al menos, practicar un deporte. Ya quisiera saber cómo sigue...
    Cariños!

    ResponderEliminar
  16. Maravilloso Nonna , una historia llena de ternura , esperanza , ilusión y comprensión , motivos suficientes para tener una gran lección de vida , espero ansioso la continuación .
    ¡ saludos !

    ResponderEliminar
  17. Preciosa esta primera parte del pequeño y su Pamperito, voy a leer la continuación, querida Abu. Un besito.

    ResponderEliminar

Entre Chivitos

Entre Chivitos

Mateando

Mateando
Se ha producido un error en este gadget.