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domingo, 17 de enero de 2010

HELADO DE LIMON



Verano, noche calurosa, los niños después de cenar salen a jugar a la vereda, mientras sus mayores, disfrutaban el fresco y la charla,  en la puerta de sus hogares.
El  farol de la esquina, hamacado por la brisa, jugaba con las sombras.     A  su luz, acudían los habitantes de la noche, las polillas, los cascarudos y  los sapos, que se hacían un festín, los niños corrían en los extremos del circulo de luz, evitando el bicherio.
Entre los vecinos que disfrutaban el fresco de la noche, habia una señora y su hijo, un joven de unos  veinte años, sentado en una silla de ruedas, eran buenas personas, pero no charlaban con nadie, esa era la casa misteriosa del barrio.
Apenas salían, los niños nos acercábamos, y sentados en el piso, mirábamos el ritual.
Todas las noches,  la madre le servia en un vaso, helado de limón, le ponía una servilleta al cuello y un mantelito en la falda, con sus manos baldadas el joven luchaba, por llevar a su boca el dulce manjar, cada vez que lo lograba nosotros festejábamos, el sonreía, y  su madre secaba amorosamente sus babas.
A veces por la excitación no podía lograrlo, nos poníamos  impacientes, hasta que alguno de los niños  le tomaba su mano, y la llevaba a su boca,  era entonces, que cerraba sus ojos disfrutando, y ríos de babas, y lagrimas silenciosas, mojaban el mantelito.
Cuando terminaba su vaso de helado, la madre recogía los enceres, limpiaba sus manos, y sin decir nada empujaba la silla hacia adentro de la casa, nosotros sin movernos, seguíamos esos ojos, que no querían dejar de mirarnos, hasta que la puerta se cerraba.
Entonces, como despertando de nuestra quietud, salíamos corriendo hacia el foco de luz, agitando con los gritos, el bicherio, los sapos saltaban evitando nuestros pies, y los insectos se enredaban en nuestros cabellos.
Con las risas queríamos  olvidar, nos teníamos a nosotros, conteniendonos, sin saberlo, para enfrentar el juego de la vida, donde cada uno, tiene un lugar marcado con su nombre.

18 comentarios:

  1. Abue,que buena oración.
    donde cada uno tiene un lugar marcado con su nombre.

    Recibe un abrazo desde mi lugar,que desde siempre me fue adjudicado.

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  2. ABUELA, sós, la pera,-que diríamos por aquí-.
    ¿De donde sacás esos relatos? ¿Son vivencias reales? ¿Ocurrencias de vuestra LUCIDA e impresionante mente?
    Existe por aquí una canción que dice “No, pares, sigue, sigue”, os recomiendo el estribillo de la misma.
    Un muy cariñoso abrazo.
    GRAN ABUELA.

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  3. EN LAS COSAS SENCILLAS ESTÁ LA GRANDEZA DEL SER HUMANO Y EL DE SER COMO ESOS NIÑOS NOS APORTA PLENITUD EN NUESTRA VIDA.
    PRECIOSO RELATO REPLETO DE BONDADES.
    UN GRAN ABRAZO QUERIDA AMIGA.

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  4. De nuevo un escrito perfecto, sin fisuras, compacto y deliciosamente leído por escrito.
    Muchos besos Abuela.

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  5. Pobrecillos. Frente a mi casa vivia una chica con el mismo problema, por culpa, al parecer, de una comadrona que metio la pata alla en el pueblo donde nacio. Vivia sola con su madre, no tenia a nadie mas, porque su papa habia muerto. Y ahora tambien ella esta en el cielo. Una mañana no se desperto.

    Feliz comienzo de semana, madame

    Bisous

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  6. Entrañable.. Entre tanto que los niños juegen y alboroten.
    Muchos besos querida abuela frescotona

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  7. Buen relato y lleno de amores, en silencio el amor maternal es perfecto y hay cosas querida abuela que no hace falta ni hablar, Perfecto para poder aprender algo más.

    Besos

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  8. ayyyyyyyy, tanto amor, comprensión, dulzura. me alegre mucho, pero también me entristecí.
    un beso

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  9. Hola abuela,
    Un relato maravilloso y triste.
    Como la vida misma.
    Besos
    Fer.

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  10. HOY ME TOCA A MI PASAR POR TU CASA Y TOMARME UNA CERVEZA BIEN FRIA Y APROVECHO PARA AGRADERTE EN MI NOMBRE Y EN EL DE MI MUJER LAS EXQUISITAS Y SENTIDAS PALABRAS QUE NOS HAS DEDICADO.
    AUNQUE YA LO HE HECHO EN MI BLOG, HE QUERIDO AGRADECERTELO TAMBIÉN EL EL TUYO.
    UN GRAN BESO DE AMBOS.

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  11. Abue que bueno poder pasarme de nuevo a leerte y como siempre con cada historia que nos deja una reflexión para la vida.
    Gracias por compartirla.
    Un abrazote fuerte y sincero.

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  12. gracias por el texto tan sentido abuela, gracias.

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  13. paso a agradecer tu breve paso por mi blog...
    gracias
    lidia-la escriba
    http://www.deloquenosehabla.blogspot.com

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  14. El peso que cargan las madres cuando tienen a un hijo enfermo, mi admiración para todas ellas tienen un corazón enorme.
    Le dejo saludos Abuela.

    DEDOS QUIETOS

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  15. Que linda historia Abu...las mejores historias salen de los momentos más sencillos...es rico rememorar...
    Besitos.

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  16. ainssss abuelita...¿qué no hacemos las madres por nuestros hijos...y las abuelas...? me encantó venir a leerte, y te agradezco de corazón tus visitas...
    Un beso grande grande...

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  17. Hola, Abuela.

    Un relato excelente y con un final que me hizo reír. Correr entre bichos cuando uno era niño debería de ser uno de los mandamientos de las leyes de la vida.

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Mateando

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