El arrebol de la hora pintaba de rojo los plumajes, el ocre ferroso del cerro, era espejo del sol, y la brisa, encendía linternas rojas en el polvo de arena y plata, viajando por el aire.
Rojo ardiente, como el fruto de la tierra, así era el clima del lugar, el hombre caminaba las hileras, viendo como subía la noche, del valle hacia el cielo. Jugaba con sus pies, a patear el ruedo de su sotana en cada paso. Sus dedos regordetes, tomaron un grano, lo giró entre el índice y el pulgar a contra luz, el rojo de la tarde, no pudo virar los tintes violetas. Comprimió el fruto probando su resistencia, hasta que lentamente, osmóticamente, se produjo la filtración , a través de la piel del fruto, chorreando espeso sobre su mano.
Luego observó la semilla, fuerte, robusta y sana en su estructura, amasó los restos, y miró sus manos, azul violáceo, el color de la uva en su punto de cosecha.
Por fin tomó otro fruto, eligió el mas grande, ese que se encuentra último en la pirámide invertida del racimo, el mas dulce, y lo llevó a su boca, donde esperaba la lengua temblorosa, ávida de gozo. Esta lo tomó y lo escondió en la bóveda del paladar, jugó con el un segundo, haciéndolo girar, atrás, adelante, luego aumentaba suavemente la presión de la lengua, considerando su punto de estallido, cuando lo encontró se preparo los sentidos, para aprovechar el placer en todo su espectro sensual.
Respiro profundo lentamente, cerró los párpados, y suavemente esperó el bing bang de sabores, que sabia llegaría a sus papilas, dando la alarma a todo su ser, tan exquisitamente diseñado por el Gran Arquitecto. Al estallar, su boca se inundó de dulzor, que fue dejando paso a una ligera acidez, quizás un poco astringente, nada que un buen roble no solucionara.
La noche ya llegaba a la mitad de la ladera del cerro, regresó sus pasos, relajado después del clímax de sabores, era la hora del rezo , la penúltima oración del día, Visperas, la última era, Completas.
miércoles, 24 de febrero de 2010
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Ah, este es maravilloso! Como juega usted con los colores, con los sabores, haciendo el relato tan sensual y calido para rematarlo con un contraste de pura espiritualidad.
ResponderEliminarLa lectura ha sido un placer para los sentidos como esas uvas para el fraile. Inspiradisimo, madame.
Buenas noches
Bisous
Y eso es a lo que yo llamo un verdadero bing bang de sabores.
ResponderEliminarEstupendo relato Abue
Un abrazote
Hola Abuela, conforme fui leyendo tu relato, se me fue haciendo agua la boca, ¡Qué delicia! Aunque no me lo creas llegue hasta mi cocina y jalé de la refrigeradora una uva. mmmm. Qué rico
ResponderEliminarSaludos cordiales,
Hasta pronto, otro de tus buenos relatos.
Bonito relato para las que lo hemos vivido, lo dices también que consigues que las papilas comiencen a segregar, ha sido un placer volver a leerte. Un abrazo grande, Inés
ResponderEliminarAbuela querida
ResponderEliminarLa Vid es algo celestial, sin duda, y por ende, el hombre que dedica su vida a este milenario arte, también de ser casi celestial. Y aquí en su relato, las oraciones ordenadas como ya casi no se acostumbra (vísperas, completas), me hicieron pensar en los Monjes Cartujos, salvo que ellos hacen licor de hierbas (Chartreuse,) en vez de Vino.
Un abrazo
Dios mio!! te venero, que relato más bonito, que bien escribes que te quieroo!
ResponderEliminarbesos querida abuela frescotona
Has entregado un manjar de imágenes mi Abu. Las descripciones son perfectas, hermosas, llenas de magia...incluso la de los sabores...Me gusta que hayas metido en ella a un personaje tan singular y me ha dado mucha gracia porque la entrada que tengo preparada es de uno muy jocoso que nos ha salido aquí, pero no sé el tuyo me devuelve la fe que nos quitan los otros...y tú dirás ¿Qué ha hecho para devolvertela, si no hizo nada?... no sé, mientras te leía, me lo imaginé y ¿sabes? tenía cara de buena persona...
ResponderEliminarUn besito linda.
Muy bien descrito, como siempre, mi querida Abu, si me ha entrado hambre al leerlo, jeje y como no tengo uvas a mano...bueno será una copita de vinito, jeje. Un beso fuerte, mi preciosa Abuela.
ResponderEliminarHola: Que preciosidad de relato, es pura Poesía.
ResponderEliminarSabes luego, yo pensaba ¿Qué luego no saldría de esta uva el vino para la Consagración?
Gracias, muchas gracias este relato me ha llenado de Paz.
Besos de Abuela a Abuela. Montserrat
Qué buena histroria Abue.. Activaste mi sentido del gusto eh, jaja.
ResponderEliminarTe mando un fuerte aberazo!!
Cariños!
Que hermosa historia Abue besoss
ResponderEliminary buen dia para vos gracias.
¡Genial, Abuela, yo quiero visitar ese viñedo y disfrutar con los diseños del Gran Arquitecto de Universo!
ResponderEliminarUna maravillosa historia, Abuela, colorida y deliciosa, como siempre, y con ese mensaje tan bello, con el que nos invitas a disfrutar de cada segundo, cada detalle!
ResponderEliminarBesos,
Chiqui.-
Qué explosión de sabores y descripciones que nos trajiste hoy¡¡¡
ResponderEliminardirty saludos¡¡¡
UFFFFFF CASI ME EMPALAGO!!!
ResponderEliminarBESOS
Colores, sabores y letras, que placer leerte...
ResponderEliminarun abrazo, abuela
BB
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ResponderEliminar::: (\_(\ ...*...*...*...*...*...*...*...*...*.
*: (=' :') :---Te dejo muchos besitos *.
•.. (,('')('')¤ Gracias por tu compañia *.
Que disfrutes del fin de semana
Jesicaaaaaa
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Hola amig@!! Irrumpo en tus aposentos para dejarte unas gotas de escarcha llenas de amistad, sentimiento que comparto al felicitarte los últimos días de la semana en este radiante día.
ResponderEliminarUn beso de la mano de un sueño.
Marí
El gozo de la vid, festín de vida al que no puede faltar el sabor explosivo de la sensualidad... el aire místico también ha de ser invitado...
ResponderEliminarEs un placer leer este relato.
Abrazos.
De un hecho tan simple como saborear un exquisito fruto, logras una narración llena de senaaciones, si hasta mis papilas gustativas sentian el dulce sabor del grano de uva.
ResponderEliminarpero bueno!... tengo la boca hecha agua, abuela, con cuánta maestría nos envuelves en los colores y sabores de la uva. ¡Eres espectacular!
ResponderEliminarabrazos cálidos, amiga mía.
Dulzor de ese grano de uva en su punto justo para recolectar su mosto, es un placer enorme pasar por esta sala de estar y disfrutar con estos maravillosos relatos.
ResponderEliminarAbrazos abuelas