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miércoles, 10 de febrero de 2010

LA MODISTA.

La mujer, esforzaba su vista bajo la tenue luz del candil.
Era esa hora del día, en que la luz y la oscuridad, se hacían mutuas cortesías, y ninguna daba  el  paso definitivo,   hacia el destino de su rutina, la oscuridad, a la noche, la luz,  al día
La modista se afanaba en su costura, sobre la mesa los encajes, tules y sedas, formaban parte de ese sueño, que ella hacia realidad, coser el vestido de novia,  de una joven del lugar.
Vistió el maniqui, que de viejo, se balanceaba  sobre el trípode que lo sostenía, el también se vestía según la ocasión, ahora le tocó ser, la pura ilusión de una mujer.       Los alfileres de su boca desaparecían en la tela, los hilvanes se sucedían, dando forma, a los esbozos de dos vidas, que se prometían unión hasta la muerte.      Ella,  que nunca vistió de novia, no creía en esos votos.
En la pequeña bohardilla,  la luz se apagaba muy tarde en la noche, el bracero daba calor a sus pies, y a una vieja tetera, de la que se servia cada tanto, cuando arrojaba un carbón, entre chispas y explosiones, sonreía la mujer.         Recuerdos de otros tiempos, que llegaban de visita, a veces las lágrimas mojaban la costura, amores ingratos se llevaron su ilusión, amores de paso, que dejaban la esperanza del regreso, se fueron con el tiempo.
Solo ella esta, como recuerdo vivo del pasado, vistiendo novias,  a las que el reloj adelantó su  espera de amor.
Cuantas mujeres vistió de blanco?..., muchas¡¡¡
Ella después descocía  esos vestidos, y los transformaba en prendas sencillas, que las mismas mujeres lucían en su nueva vida de casadas.        Así como los vestidos, las vidas de estas pobres, se tornaban, común y olvidadas, solo criaban hijos, ya sin  sueños de mujer, felices de haber tenido su vestido de novia, que lució sus sueños de una noche.

20 comentarios:

  1. ¡increíble lo que, incluso hoy, puede significar el vestido de novia para tantas mujeres!. La imagen de la modista es potente, hoy este oficio casi no existe, antes era lo usual hacerse la ropa a la medida y mandar a hacer arreglos y reparaciones. Recuerdo que cuando niña mi mamá me llevaba donde una tía que era modista, ella me hacía ropa, a mi me parecía su taller algo sorprendente. Claro que la vista se les malogra mucho a estas mujeres.
    Me imagino una extensa historia tras esta modista de las pobres que dedico su vida a elaborar el famoso vestido para que esas pobres mujeres se sintiesen reinas por unas horas. Me pasa con tus crónicas que me dan ganas de saber más del personaje que presentas.
    besos y abrazos querida abuela!

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  2. Que lindo Abue!!! Preciosa entrada, una genia la modista!
    Cariños!

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  3. Hola:

    Me ha gustado mucho este relato.
    Ciertamente antes las chicas soñaban con sus trajes de novia, que les hacia la modista.
    Hoy ya se los compran en boutiques.

    Mi madre era modista.Yo de pequeña la admiraba porque de un trozo de tela me confeccionaba vestidos.

    Un abrazo de abuela a abuela. Montserrat

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  4. ¡¡¡¡Eeehhhhh, pedazo, (significa grande), de ABUELA.
    Me teníais preocupado, pues echaba de menos vuestros pensamientos, reflejados en papel de color marrón. Luego resulto, que desde “El FOGUISTA”, no tuve noticias de vos.
    ABU, como varón-NO machista. Lo que puedo decir es que, VIVÍ, esa situación, pues mi mujer y compañera, modista de profesión, además de cómo se suele decir, Ama DE CASA. Vi como su vista se deshojaba hasta casi tener que prohibirla ejercer tal profesión, pues además de MAL, retribuido, solo daba eso, Problemas,”de aquí parece que me tira”, "este hombro NO me sienta” etc. etc.

    Abrazos LATINOS, vuelan, hacia ese, precioso y adorado país, VÍA INTERNET.

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  5. La modista particular cosiendo en su casa como que ya casi no existe. Lo que si hay son modistas de arreglos para grandes firmas y lo que es hacer un traje de novia ya es impensable.

    Te vas a un centro y te pruebas y desapruebas los que hagan falta hasta dar con el que mejor te encaje.

    Pero antes no era así y se dejaban las pestañas cosiendo por módicos precios sin ser agradecidas en su medida.

    Y como nos la presenta, esta cosiendo sueños para los demás y ella sin tener el gusto de sentirlo a su lado nunca.

    La vida a veces es así de incomprensible.

    Un abrazo de afectos en este mes tan propio a las ilusiones regadas con unas gotas de rocío... llamado amor.

    Marí.

    PD/Yo ya di por hecho que tu no eras la protagonista de la entrada de mi anterior comentario. Pero como soy muy real comento como si lo fuera posible.
    Si crees que te infravalorado disculpame.

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  6. Que bonito, madame, cuando los vestidos los hacía amorosamente una modista, y la mujer podía elegir cada detalle a su gusto, y todo era adaptado especialmente a su cuerpo, compartiendo tantos minutos de ilusion. Nada que ver con la frialdad de un probador de nuestras tiendas de hoy.
    Nada puede superar la artesanía.

    Feliz tarde, madame

    Bisous

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  7. El relato habla del trabajo de la modista, de sus recuerdos juveniles, de las ilusiones de mujeres que pensaban que un vestido blanco era lo único que había ...en sus vidas a veces felices otras tristes. Hay la vida que misterio!
    Gracias abuela frescotona por ofrecer este relato.
    besos enormes para ti

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  8. mi mamá en un tiempo fue modista; sé lo que trajina una de ellas. sigues recordándome mi infancia.
    besos

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  9. Me acuerdo cuando mi madre preparaba los vestidos d enovia.. jajaja... ella tambien es modista, ahora se dedica a hacer muñecos de telas!! pero en fin.... me encanto abue esta historia! se me vino a la mente mi madre cuando ya lei el titulo!!! un fuerte abrazo!

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  10. Preciosa entrada. Como quisiera encontrar ahora, una modista que cosiera como las de aquellos años. Lindo.

    Saludos cordiales,

    Hasta pronto Amiga.

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  11. vuelvo a ti abuela y me encuentro con este texto bello, abrazo.

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  12. Mi vestido de novia fue comprado hecho y ni siquiera lo elegí yo, pero entraba en los parámetros ( color crema, sin mangas, no muy largo y no muy pesado), el bordado corrió por cuenta mía y me lo puse porque no me quedaba más remedio...Yo no quería casarme, quería ponerme a vivir con mi pareja y ya, pero él quería que fuese su señora por toda la ley, así lo dijo y así le hice el gusto...Y no me arrepiento, fueron once años enamorandome con la mayor honestidad y con una ternura increible, pienso que se merecía ese pequeño sacrificio por mi parte.
    Un besito.

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  13. Genial tu blog, te sigo a partir de ahora...Besos desde el otro Córdoba.

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  14. Abuela, yo conozco por aquí a una señora que era modista y nunca se casó. Nos cuenta muchas historias, sobre todo de la 2a guerra y de los soldados que ocuparon su casa. Ella no sabe usar el ordenador, tampoco sabe escribir muy bien porque según ella habla italiano pero habla en su dialecto, el cual no tiene mucha correspondencia con el código escrito. Poco a poco he logrado descifrarla y, aunque no hablo su dialecto, ya lo entiendo.

    El vestido de novia es algo con lo que nunca he soñado, tampoco con la boda. Con lo que se gasta hoy por una de esas fiestas uno se puede comprar casi una casa...

    ¡Abrazos, Abuela!

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  15. Ay Abuela!, cada vez que paso por tu blog me lleno de energia y siempre hay una sonrisa en mi boca después de leerte.
    Un beso (^v^)

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  16. Siempre me ha parecido interesante todo el aprecio que se tiene a un vestido que se usa sólo por una vez.

    En mi caso, luego que mi primer matrimonio fracasara, terminó convertido en parte de las cortinas del comedor.

    En fin, lo importante es vivir intensamente creo.

    un abrazo

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  17. Que pena de artesanía y esfuerzos para una ocasión tan emocionante como efímera.
    Un beso lleno de pespuntes, Who.

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  18. Hola, mi querida Abu, he estado ausente por un viajecito a Grecia, pero ya estoy de vuelta y estos días iré leyendo cuanto has publicado en mi ausencia. Este relato tuyo de la modista destila esa ternura tan tuya que se mezcla con el sabor agridulce de quien desea reflejar la realidad con sus pros y sus contras. La pobre modista que vestía novias y que sólo cosechaba amores de paso y las pobres novias, que hacían rehacer sus atuendos nupciales para aprovecharlos, dados sus escasos recursos económicos, y a quienes esperaba una vida que en nada se parecía a la que habían soñado pareja a sus vestidos blancos...Un beso fuerte y hasta mañana, mi querida y entrañable amiga.

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  19. Hermoso y muy cierto. he trabajado diseñando vestidos de novia y te aseguro que muchas jovenes terminaron como tu relato.

    María

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  20. Precioso relato, abuela ¡¡me recordaste a mamá que era modista y mi papá sastre!! :))
    Manos mágicas que convierten anodinos trozos de tela en hermosos vestidos
    besos :)

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