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sábado, 6 de febrero de 2010

NIÑA PIADOSA.

La anciana tomó el alcanfor, lo acomodó con paciencia dentro del cuadrado de paño marrón, cuando estuvo a su gusto, comenzó a coser.
La niña sentada en el fuenton de latón, enjabonaba con parsimonia un trapo, que luego pasaba por su cuerpo, haciendo abundante espuma.          La luz de la salamandra, dibujaba su perfil, el fuego teñía de rojo sus cabellos negros, sus bucles mojados,  suavemente estirados,  llegan a rozar los incipientes senos de niña, la tibieza de la estancia, hacia agradable el baño.
La abuela tomó la toalla, hora de salir del fuenton, la anciana amorosa la envolvió, y  comenzó a escurrir sus cabellos, luego friccionó su cuerpo.
La joven se vistió, se puso el escapulario de la virgen del Carmen,y prendió con un alfiler, en su corpiño, el alcanfor.             Dos elementos sin los cuales nunca  salia, el escapulario que le prometía la salvación eterna, y  el alcanfor que alejaba las enfermedades.
La niña entró a la iglesia, se acomodó en el primer banco, arregló su amplio vestido, y cruzo sus manos de cera sobre el regazo.
El sacerdote, celebraba con gran devoción, la niña enamorada, rezaba, soñando con el roce de sus dedos en la barbilla, cuando le daba la comunión.           Se ponía en la fila de comulgar, siempre última,  así prolongaba el goce,  del final de la espera.
Era un segundo, donde ella estudiaba, la inflexión de la voz, su boca, su olor...., todo eso en cuatro palabras y un Amen, regresaba a su banca temblando, las rodillas solas se doblaban,  en una pose piadosa, ocultaba la emoción, cubriendo su rostro con las manos, y así se quedaba, hasta que su alocado corazón calmase sus latidos, el sudor de su cara se secara, y las piernas la sostuviesen.
El cura despedía  sus feligreses en el atrio, ella se acercó, cuando el ministro la vió, ya era tarde, lo abrazó, agradeciendo en voz alta los  servicios, y en su oído,  dejó un te quiero.
La niña salió riendo y haciendo volar su falda, el cura quedó parado, sintiendo el perfume de alcanfor, el mismo que su madre le ponía, cuando niño, y en sus oídos la voz anhelante de  mujer, y,  un te quiero zuzurrado.
La abuelita esperaba su regreso, feliz de su niña, tan piadosa.      Cada vez que volvía de misa, regresaba renovada por la gracia, feliz de su existencia, la abrazaba y cantando su alegría, le daba un beso en la frente.

21 comentarios:

  1. Hola:

    Un amor de abuela, hacia a su nieta inocente.

    Ella se enamora platonicamente del cura.

    El es el quién tendría que tener conocimiento, y no aprovecharse del cándor de una niña.

    Para creer en Dios no necesariamente hay que creen en los curas. Hay de todos, como los psicólogos y maestros.

    En tu relato he respirado el olor de alcanfor de la niña.

    Gracias por compartirlo.

    Un cariñoso abrazo de abuela a abuela.Montserrat

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  2. Ay, madame, cuantas razones tenia la niña para ponerse ese escapulario y correr a misa!
    Que bonita estampa, desde el comienzo de los preparativos hasta el desenlace. Una pagina maravillosa, madame.

    Feliz fin de semana

    Bisous

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  3. Hola Fresquetona, me encantó tu cuento corto. Tiene un cierre inesperado y un desarrollo magnífico. Claro, te lo digo con toda humildad.

    Saludos cordiales,

    Hasta pronto, abue.

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  4. Bonito relato y da mucho que reflexionar, preguntas y respuestas, amores que vienen y van, da igual, sin mirar el hábito, mirando eso sí a la persona, al hombre que al fin ¡eso es!
    Bien estudiado, no hace falta que sea más largo, precioso.
    Un fuerte beso abuelaaaaaaaaaaaaaaaaaa

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  5. esos relatos tuyos... lo atrapan a uno! haces que uno sienta todas tus imágenes. bondadoso relato.
    besotes para ti

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  6. Querida Abuela

    Ahora sí me mató con esta historia: mi abuela y yo. Me crié con la madre de mi padre, desde los tres años de edad hasta que ella falleció (y aún no termino de llorarla). Ella me llevaba de la mano por todas partes, lo mismo a misa y al jardín de niños, que al mercado; veló y alivió mis enfermedades, siempre con amor... mucho amor. La madre es la madre; pero las abuelas son lo mejor de la vida.

    Un abrazo

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  7. pasajes cotidianos de la vida.. hermoso el amor platónico es el más puro.
    besos enormes

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  8. Abuela que relato tan bonito y tan de otra epoca. Hoy en dia la chica le hubiera hecho una proposicion indecente.Jeje
    Pobres abuelas de entonces......que inocentes y que maravillosas.Ahora han perdido la inocencia pero siguen siendo maravillosas, no se que hariamos sin ellas.

    Un abrazo Abuela

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  9. ...La escena ha sido deliciosa...Entré en escena y me encantó todo lo que ví...el cura me ha dado miedo, no sé pero ultimamente esa ecuación sacerdote-niño me pone la piel de gallina...vamos a ver si retomo la razón y se me olvida una peli que ví.
    Besitos Abu.

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  10. Ay, de los primeros enamoramientos, no importa de quién sino el estar enamorada del mismísimo amor, el despertar de nuevos sensaciones... ¡qué bien lo pintaste, abu!

    M encantó.

    Besotes gigantes.

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  11. Bendita inocencia Abue, en los niños no se refleja otr cosa.
    Que linda historia muy tierna y conmovedora.
    Un abrazote fuerte y sincero

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  12. Bello escrito abuela, paso a saludarte y a pedirte disculpas por mi ausencia, un abrazo...
    BB

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  13. Ilustrativo relato de una época donde todo era lo que parecía ser, todo tan formal e inocente, mientras tanto el agua corría por las alcantarillas.
    Felicidades una vez más.
    Un beso de domingo, Who.

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  14. Abue, este cuento si que tiene de todo,suspenso,amor,ternura,inovencia y un corazoncito que se abre a la vida.

    Te felicito abue, me ha encantado.

    Recibe muchos abrazos.

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  15. ¡Que linda historia abuela!

    Muy bien la narración, siempre es un placer leerte.

    Alejandro

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  16. Cómo me haces acordar a tiempos pasados, la historia, los personajes, los vocablos que utilizas. Siempres es un gusto visitar tu espacio. Besos.

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  17. Que buen relato, se mezcla la inocencia, la tentación, la credulidad. Besos tía Elsa.

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  18. Cuánto en un texto tan corto!! Muy bueno, abu
    Besototes

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  19. Gracias abuela por regalarme este regalo y grán relato..Te deseo una linda semana llena de amor..Con cariño Victoria

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  20. Paso a echar un ratito de lectura en tu espacio, y como siempre me voy encantado. No podía ser de otra manera.

    Saludos y un abrazo enorme.

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  21. ¡ay abuela qué recuerdos! ... me volvió el olor a alcanfor que mamá nos ponía en una "muñequita" de tela para despejar nuestras fosas nasales :) y ese primer amor platónico tan tierno, tan efímero...

    besos y abrazos

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