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domingo, 21 de marzo de 2010

BÚSQUEDA

El caminante,  miraba la senda  que andaba, curiosamente, no había huellas en ella, sus pies descalzos quedaban en el polvo,  como hiriendo su lisura.
Anduvo antes,  estos lares, el rocío humedeció las hierbas, y su perfume comenzó a levantarse del suelo, el caminante cerró los ojos,  tratando de encontrar el nombre de los perfumes, camomila, cedrón, poleo del campo, romero...          Recordaba sus tiempos de pastor, cuando en el prado,  no había secretos para él.
Quiso volver a encontrar su tiempo olvidado, cuando bajó del transporte, dejó todo el sobrepeso, la valija, el saco, la corbata, los zapatos, y comenzó a buscar,  el origen de sus días de paz.
La noche luminosa, lo encontró en la cueva,  que tantos años guardó sus secretas ansias de salir al mundo, sus días de sol, los inviernos terribles, que incentivaban sus deseos de andar el mundo, buscando el lugar de sus sueños, que aun,  no sabia como podía ser.
Ya no había pastores en el valle, como a él, el ruido de las ciudades, los fue atrayendo,  quedando la mayoría atrapados,  en cielos grises y paredes oscuras, donde el verde,   solo lo veían en plazas.
Las ciudades eran tan frías,  como los inviernos en su valle,  crueles, sucias como nunca vio otro lugar, indiferentes.                      
El orgullo de no volver vencido, lo obligó a la lucha, su cuerpo y salud fueron bien sustentadas en su pueblo, con alimentos sanos, ese era su tesoro ahora,  en la lucha que se había impuesto.      Pasó el tiempo, logró sus objetivos materiales, pero,  cuando se sentó a contemplar su obra, se dio cuenta que estaba solo, su lucha no lo dejó mirar el mundo a su alrededor, el vacío interior lo llevó de regreso, a su valle
Ahora estaba aquí, y los recuerdos no lo reconocían a él, negándole la imagen.                  Que le pasó en el mundo citadino?, las heridas se cerraron absorbiendo las vivencias del pasado? ,  se negaban a aparecer en el presente?.                      Aceptó ser un extraño, mientras andaba el camino de regreso, pisaba sus huellas de ida, estaban intactas, esperando cambiar de dirección, pensó que en la vida,  hay cosas que no se pueden dejar atrás, con el tiempo,  ellas nos dejan a nosotros.
Se vistió, tomó su valija, y subió al transporte,  su pasado, ya no existía, una lágrima lloró su pena de ausencia, esas raíces se secaron.            Su paz, ya no estaba en ese lugar, su meta, era seguir buscando.

16 comentarios:

  1. Que lastima perder las raices, no pertenecer ya a ninguna parte, como un ser incompleto. Nada tiene sentido sin el pasado. No hay presente ni futuro sin él.

    Buenas noches, madame, y feliz otoño, primavera para mi.

    Bisous

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  2. Abue,que está carancho este asunto.

    Volver,y que la persona es casi como un fantasma.

    ya nadie se acuerda que alguna vez vivió en esa comunidad,rancho,ciudad,o colonia.

    Por eso hay que tener un ojo al futuro, y los pies bien puestos en quien se es,de donde se viene.
    No dejar en el pasdo a quienes más se quiere,sino después viene la soledad.

    Recibe un abrazo con todo cariño de tu amiga marucha.

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  3. Suele suceder sobretodo si te ausentas por largo tiempo, cuando vuelves ya no están tus seres queridos, y tus recuerdos ya tienen nuevas vivencias.

    Saludos cordiales,

    Un fuerte abrazo para ti.

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  4. Bonito como siempre. A veces la felicidad, hay que buscarla en otra parte, aunque eso nos parta el alma.
    besos enormes.

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  5. si mi queridisima amiga, la búsqueda no tiene fin.
    excelente tu relato.
    besos

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  6. A veces me parece que lo unico que se hacer bien es buscar porque de encontrar poco y nada. Me gustó mucho tu cuento.

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  7. Abu:

    A veces quisiéramos volver atrás, pero las cosas ya no son las mismas.

    Las gentes cambian.Unos, nacen , otros mueren.

    Yo este verano cuando volví a alquilar una casita en Siete Aguas, un pueblo de montaña de Valencia, sólo hacía 3 años que no veraneaba allí, encontré muchos cambios.

    Personas, que ha se habian ido a la Luz(una manera poética y llena de Fe mia de nombrar la Muerte).

    Niños que habían nacido.
    Jóvenes que estaban en el paro y con depresión.

    Eso si yo busqué el aire puro de las montañas, la belleza de la naturaleza. Esto si que no había cambiado. Al contrario se había hecho más frondosa y recuperado del Incendio que la hirió hace bastantes años.

    Gracias abuela por trasmitir esta gran sabiduría.

    Un abrazo de otra abuela. Montserrat

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  8. Yo no creo en las vueltas al origen, el camino siempre estara por delante. Un besazo y buena semana.

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  9. Hola, entré por un lado y ahora por otro. El pasado imposible de recuperar siempre hacía adelante ... que remedio

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  10. La eterna búsqueda del hombre, la que nunca termina, a veces por su inconformismo, otras por su afán trashumante, y muchas veces sólo porque sí.
    El pasado no nos abandona ni nosotros a él. Así lo vivimos, así será para siempre aunque nos cueste aceptarlo. Ya no volverá, pero estará por siempre en el recuerdo.

    Emotivo relato, abue. Precioso y pensante.

    Un besazo.

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  11. Abu, que relato tan bonito, tan entrañable, tan nostálgico y tan hondo éste, con una pizquita de tristeza en la reflexión de la situación de ese hombre desubicado, que ha vuelto a encontrar sus raices y se ha dado cuenta de que sus raices le dejaron ya, que no pertenece pues a ese luegar y que, por consiguiente, la vida le conmina a seguir buscando su camino, sin saber si lo encontrará o no...
    Muchas veces nos sucede como a este hombre de tu relato, nos marchamos buscando una mejora económica ensoñando e idealizando el lugar que dejamos y de donde venimos, cuando, después del tiempo volvemos, nos encontramos solos y con la certeza de que hay cosas en la vida que no se pueden dejar atrás y que con el tiempo ellas te dejan.
    Me encantó el relato abu, me encantó

    Un besote, como siempre, de esos bien gordos

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  12. Vivimos en esa constante búsqueda y a veces nos eqivocamos pues quizás esta en el mismo lugar de donde partimos y ya cuando nos damos cuenta es tarde porque ya nad será lo mismo.
    Un abrazote Abue

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  13. Querida Abuela

    A veces la búsqueda es dentro de nosotros mismos... justo para no perder nuestras raíces y no olvidar lo que somos ni de dónde venimos.

    Un abrazo

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  14. Hermosísimo abuela y plagado de toda esa sabiduría adquirida en tu tránsito por la vida. A veces hay sitios, situaciones, que hay que guardarlas para siempre en el recuerdo, tratar de recuperarlas a veces hace que las perdamos para siempre. Bello escrito me fascinó. Un abrazo amiga.

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  15. Otra vez nos deja sorprendidos con sus relatos que en la vida son realidades constatables.
    Los pueblos están abandonados, pero ha surgido un nuevo negocio para restablecer un poco esos pueblos vacíos de gente joven, de niños revolotendo y enredándo a sus madres mientras están hablando con la vecina. Lo llamán:«ALQUILER DE CASAS RURALES» y al menos en las temporales estivales, los pueblos cobran de nuevo vida con gente forastera que poco a poco acaban comprando la casita y residen todo el año cuando se han jubilado.
    Pero los que se marcharon a la lúbrega ciudad, esos ya no has regresado ni por no tener trabajo, sean vuelto ciudadanos del asfalto y sin espíritu de volver a casa para que no les digan:« Te lo dije, que fracasarías» y con el miedo en el cuerpo se quedan vagando por las puertas de las casa o en los bancos durmiendo.
    Ni tan siquiera pueden volver al pasado, sus pisadas fueron sólo de ida.Cambiaron la luz por la tiniebla de la polución urbana.
    Gracias de nuevo por la riqueza que nos das
    Recibe mi abrazo
    Sor.Cecilia Codina Masachs O.P

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  16. Cuando después de un tiempo regresar al lugar de la partida, no se encuentra todo aquello que recuerdas y que has ido a buscar, mejor andar despacio al recordar, al volver la cabeza para atrás.
    Maravilloso abuela, tus relatos me traen a la mente lugares que deje un poco lejanos.
    Un montón de besos

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Mateando

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