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domingo, 28 de marzo de 2010

EL ABRIGO

El niño, caminaba presuroso, siguiendo el ritmo de su mamá.
Llevaba puesto un abrigo, que mostraba el uso,  de los pequeños dueños anteriores. Para él,  era su abrigo nuevo, el mejor, el mas lindo, tenia en el pecho cuatro botones azules, que brillaban siempre, cuello de terciopelo, y una pequeña martingala.
Estaba feliz, notaba,  como a pesar del apuro que llevaba su mama,  la gente lo miraba al pasar.
Los zapatitos le  ajustaban un poco, y hacían ruido al caminar, mamá le dijo que no importaba, con el ruido de la  retreta, se olvidaría el dolor, por ello quería llegar, cuanto antes a la plaza, los pies le dolían.
El tapadito, le abrigaba bien, de la cintura para arriba, tenia frío en las rodillas, como las medias largas,  su hermanito las usó, les dejó dos agujeros en el talón, le tocó ponerse los zoquetes, que apenas le cubrían el tobillo.
Ya se oían los acordes de la banda, la gente,  animada con sus niños a cuestas, como su mamá, buscaban buena ubicación.           Ay¡¡,  como dolían los pies,  que sonara la retreta ¡¡¡
Sentados en primera fila, con un enorme algodón de azúcar, color rosa, por fin comenzó la música.
Sudaba el pecho y la espalda, los piecitos ardientes, le latían de dolor, con la mano libre, se calentaba, un rato cada rodilla.                   Miraba a su mamá, que contenta se veía, de a ratos le robaba un poquito de azúcar.
Miraba al señor de la tuba,  preguntándose, como hacia para meterse dentro del instrumento, cada vez que sonaban los platillos, las palomas levantaban vuelo, daban un planeo y se dejaban caer, parecía que aterrizarían en nuestras cabezas, finalmente,   se posaban sobre los árboles.
De regreso, la madre le sacó el abrigo, y lo colgó  amorosamente en la percha, cuando se sacó los zapatitos, tenía la marca de las costuras en el empeine, y una ampolla en el talón, pero no dijo nada.
Cuando su madre le dio el beso de buenas noches, la  abrazó fuerte,  fuerte, que lindo día había pasado ¡¡¡
De su cama veía, colgado en el perchero, el tapadito, los botones parpadeaban como sus ojitos, que se cerraron, soñando que paseaba por la avenida, y la gente lo aplaudía por su  bonito abrigo nuevo.

17 comentarios:

  1. Querida Abuela

    Yo no tuve hermanos más grandes, por lo tanto de ellos no podía "heredar" ropa, lo cual no obsta para que también, alguna vez haya usado ropita que ya había tenido algún dueño anterior. Cuando uno es niño, eso no importa tanto, la mayoría de las veces se siente feliz, como si estrenara.

    Un abrazo

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  2. Es la felicidad de las pequeñas cosas, aunque no sean estrenadas.

    Para el niño, lucían los botones del abrigo.

    Y los mimos de su mamá fueron el mejor regalo.

    Un beso de abuela a abuela. Montserrat

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  3. Uf.......que hermosamente descriptos los sentimientos de los niños. Ese estoíco soportar los zapatos lo dice todo.
    Abue, viviste en Corrientes? O sea, pasando el río estaba yo! Es así?

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  4. Que hermosura, madame!
    Que contento puede ir un niño con un abriguito que para él es nuevo, aunque le duelan los pies.
    Me hizo recordar a aquellos zapatitos de charol que me ponia de niña, y que me hacian daño pero no importaba nada porque me encantaba mirar mis pies con esos zapatitos.

    Feliz tarde de domingo.

    Bisous

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  5. Yo soy la mayor y tuve ropa nueva, mi hermanita a veces heredó, pero tuvo suerte ¡siempre fui cuidadosa! Sabes? tu relato me ha recordado unos zapatos rojos que desee con todas mis fuerzas cuando era pequeña, brillaban tanto que ahora no me parecerian bonitos, pero entonces...pensaba que eran de "princesa".

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  6. Hola abue siempre deleitandonos con tus bellos relatos que nos regresan a viejos tiempos que no volveran

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  7. Tierno y dulce relato, los niños son la vida que se renueva.
    Te mando un enorme abrazo querida abuela frescotona.

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  8. muy tierno tu escrito. el sueño de seguro que fue muy bonito.
    besos

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  9. Tus relatos suelen hacer mención a los niños, su inocencia, su sufrimiento y esa capacidad que tienen para adaptarse a todo. Hermoso tu relato, me llena de sentimientos de tristeza y ternura. Besos tía Elsa.

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  10. hermoso, sencillamente eso abuela, hermoooso... sencillo y que llega al corazon un fuerte abrazo, te invito a mi blog y con honor entro como tu seguidor numero 200 =)

    http://contunombre8.blogspot.com/

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  11. Estoy descansando estos días, pero ahora que dispongo de unos minutos los aprovecho para pasar a dejarte una semilla de petunias para seguir cultivando la fluida amistad que nos une. Si tu también estás viviendo la semana Santa en armonía con la familia y amistades disfrutala en todo lo posible, y nos encontraremos a la vuelta.

    Me despido con un abrazo, mi paz y unas...

    ¡¡Felices Pascuas!!

    María del Carmen.

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  12. Que relato más dulce abu!...Que rico es ser la mamá de alguien...leyendote me emocioné al recordar la carita que ponen mis santicos cuando les doy el beso de buena noche y ellos con esa vocecita especial y mimosa que tienen, me dicen que me aman...nada más por eso vale la pena vivir.
    Un besito.

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  13. A veces lo más mínimo, esa pequeñez para nosotros es grande, muy grande para los demás, con poco haces felices aquellas personas que desgraciadamente no pueden conseguirlo y además ¿porque no reutilizar algo que todavía nos puede servir? Un relato que hoy aquí en nuestra tierra vuelve a pasar, por tanto no es ninguna deshonra.
    Besos abuela, sigue deleitándonos con tan maravillosos relatos

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  14. Yo tuve la suerte de ser la hermana mayor, aunque en ocasiones no sé si realmente fue una suerte, porque siempre andaba cuidando a mi hermano, pero al menos no tuve que llevar prendas "de mayores".

    Mucha ternura en tu relato, aunque es cierto que aquellos tiempos no eran para echar cohetes.

    Un fuerte abrazo.

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  15. En la grandeza de las pequeñas cosas está el arte de disfrutar de la vida. Los niños tienen el alma transparente como para dejar pasar estas maravillas que se le ofrecen.
    Enternecedor, abue, y además muy emotivo.

    Un beso grandote.

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  16. Ay, el abriguito nuevo, que era heredado, pero que le hacía tremenda ilusión y había estrenado en aquel día festivo con banda de música y todo. Otro beso, querida amiga.

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  17. Hola Abuela Frescotona, gracias por seguirme, espero no defraudarte con mis líneas. Por gente como tú, sigo en el alambre de mi tendedero. Gracias.

    Por cierto, no hay ropa nueva más llevadera en un niño, que la que abriga su corazón y su alma.

    Un beso guapa

    Raül Jurado Gallego
    eltendederopaco.blogspot.com

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