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martes, 9 de marzo de 2010

EL PASTOR

El pastor,  sentado en la punta del cerro,  veía el valle a sus pies.
Las cabras, también parecían estar bajo el influjo de la hora, silenciosas, algunas  reposaban, rodeando al hombre con esa mirada resignada,  a la que nada parecía asombrar.
A lo lejos se  escuchaba el tañer de la campana, anunciando la buena nueva, en el pequeño convento, todo se detenía por unos minutos.
Algún pájaro rezagado  planeaba su último vuelo del día, en el cielo multicolor.
Todo el entorno traía recuerdos de tiempos de luchas, cuando los desencuentros de ideas, eran metáforas de sangre y muerte.
En el mapa de los sembradíos de los campos, había uno que siempre estaba yermo, y en el que se observaban algunas ruinas, de lo que alguna vez fue.
Mira el cuadrado de tierra, y los recuerdos cobran vida y color, esta era la hora en que todo pasó, bajaron de los cerros fusiles y uniformes negros, como fantasmas de un mundo oscuro, dejando a su paso deshonor y muerte.
Esa tarde la familia se disponía a terminar el día como siempre, encerrando las majadas en los rediles.
Las mujeres en la casa terminaban el rezo del Ángelus, y encendían las lámparas, en la cocina, las  ollas ya anunciaban con su aroma el contenido.
La madre, extendió los manteles blancos  en la cena del sábado, anunciando el día de descanso.
Sentados en amable sobremesa el padre anciano, presidia la cena, su madre y sus hermanas comentaban los echos que se sucedían allá lejos,  en las sierras, tranquilizando la madre a las hijas, diciendo,  -Nadie llegaría a este lugar donde solo hay cabras-
Fue en ese momento que la barbarie se arrojó sobre la familia, irrumpiendo los hombres y las armas, el anciano, imagen de respeto y cordura, en el mismo intento de ponerse de pie,  fue abatido, reventando en su camisa blanca,  un clavel carmesí.
La madre enloquecida de dolor, fue acallada  en sus gritos por terribles golpes, el y sus hermanas, paralizados de espanto eran arrastrados  de los cabellos hacia el patio, lo último que vio, fue la mesa tendida y la muerte en la silla de su padre.
En la lucha recibió golpes y heridas, que hicieron que lo diesen por muerto, se llevaron las hermanas, nunca mas las vio, solo supo que llegaron vivas al pueblo vecino, donde la voz popular cree fueron fusiladas  con muchos héroes civiles.
Todos los días, el y sus animales estaban en ese lugar, reviviendo el horror, nunca mas levantó el solar, nunca regresó, el quedó como la tierra que veía, todo ruinas, vacío y sin frutos.
La historia,  le debía su cuota de sangre,  apostada a la libertad.
Ya no había pájaros en el cielo, el lucero de la tarde, anunciaba la noche, de su morral sacó un trozo de queso y pan, cortó con el pequeño cuchillo un bocado, colgado en el pecho, llevaba el odre, sorbió un trago de vino áspero, y se dispuso a esperar el día.

20 comentarios:

  1. Hermoso cuento, Abuela, una cicratiz indeleble en nombre de la libertad!
    Me encantaron tus metáforas, en especial "fue abatido, reventando en su camisa blanca, un clavel carmesí", llega al alma.
    Besos y abrazos,
    Chiqui.-

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  2. Hola Abu:

    Impactante que por culpa de las dichosas guerras. Se destruyan familias pacíficas, que su único delito es el trabajo y la supervivencia.

    Este relato me ha llegado al alma.

    ¡Y que bien que lo narras!.

    ¡Unamos nuestros pensamientos por la Paz.!

    Un abrazo de abuela a abuela. Montserrat

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  3. Que terrible historia, madame, con lo hermoso que era ese campo con tanto silencio y paz, en el que se escuchaban las campanas. De vez en cuando la violencia tambien sacude sus cimientos.

    Feliz ecuador de la semana, madame

    Bisous

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  4. Muy bueno abue, desata las más tristes sensaciones.
    Cariños!

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  5. Bonito relato. gracias abuela frescotona, eres grande!!
    besos

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  6. Esta muy linda tu entradita, te deseo un feliz dia y te mando un besito!!
    Jessi.

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  7. Hola, Abuela.

    Trágico y bello. Amargo en su recuerdo y lleno de coraje en su conclusión.

    Ese clavel carmesí lo llevamos muchos de nosotros en el pecho.

    Es la línea más hermosa que te he leído.

    Un abrazo

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  8. ABU, estoy empezando, a entender, que a vos ay que saberos leer, entre líneas.

    Creo que este, tiene MAS miga, que la del PAN, que el pastor, corta para acompañar con queso.
    Al mismo tiempo, considero, que ciertos recuerdos, NO deben perderse, pero tampoco es muy bueno, recordar o vivir dominados por rencores o vendetas.

    Un fuerte ABRAZO; ABUELA.

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  9. Esa es la incongruencia del ser humano, creado para amar e inducido por el maligno para hacer toda clase de fechorías y aprovecharse de gente de buena fe.
    Me satisface muchísimo tu narrativa.
    Besos desde Gran Canaria.

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  10. Abue
    Esto me hace recordar la violencia que tienen que vivir muchos en mi país por causa de la guerrilla que acaba con todo a su paso.
    Hya un pastor en muchas familias en donde habita la soledad por haber sido arrebatados cruelmente sus seres queridos.
    Un abrazo Abue y que triste cuento de una realidad que mas de uno ha tenido que vivir.

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  11. Que perfecta y sentida narración. Me recordastes las historias que mi abuela contaba sobre la guerra civil española.

    felicitaciones porque me has hecho vivir el paisaje y el dolor.

    Alejandro

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  12. Tremenda historia que aun hoy se revive en demasiados lugares, tremendo que siga la muerte siendo invitada por la sin razón, tremendo recordarlo, pero mas tremendo seria olvidar el dolor y el desgarro que describen tus letras, para que nunca se olvide cuan bajo podemos caer los humanos...

    Abrazzzusss

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  13. NI por cien años más que viviese hallaría una sóla razón para justificar la estúpida barbarie que sufrió en primera persona.
    Un beso, Who.

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  14. Ainsss... Abuela... Qué bien relatas... Nos transportas a las sensaciones que describes...
    Gracias también por pasarte por mi blog... Sabes que siempre eres bien recibida

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  15. no hay espacio que se salve de la violencia
    está en el adn así como la conmiseración y la bondad

    Excelente relato abuela!!

    un abrazo grande grande para ti
    muchas gracias por esas energías compartidas

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  16. Muy buen relato, se aprende tanto de tu entrada como de los comentarios que te dejan. Gracias por escribir. Besossssssssssssssssssssssssss

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  17. Hola:

    Vengo a agradecer tu visita a mi blog, y el que hayas dejado tu huella, porque de esta forma, he podido conocer tu bonito blog.

    Me quedo entre tus letras, leyéndote.

    Y gracias, muchas gracias, por venir a mi rincón.

    Un beso grande.

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  18. Una historia que estruja el alma, abue, siempre digo que las pintás de modo que se ven y se sienten, y esta, se siente mucho, conmueve...
    Conmueve como siempre lo hace la barbarie, las luchas y guerras que nos tocan muchas veces compartir, sin importar si queremos o no ser parte de ellas.

    Muy bueno, abuela, me encantó.

    Un besote.

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  19. ¡¡Qué horror, mi querida Abu!!! Sólo el ser humano es un lobo para sí mismo...Un beso fuerte y me quedo un poco tristona con tu tan bien narrado y descrito relato.

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Mateando

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