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lunes, 15 de marzo de 2010

EL VIEJO Y EL PERRO.

El pescador se adentró en el mar con su humilde bote, lo acompañaba su pequeño perro, un botellón de agua, algo de comer.
El viejo motorcito ronroneó, y arrancó con su ruido de motor cansado, todos los días, el mismo grupo de afectos, partía a la salida del sol.
El perro y el hombre, con la cabeza levemente erguida, los ojos entornados por la brisa, se llenaban los pulmones de aire salado, y energía cósmica del sol.
Largaban anzuelos al garete, por las dudas algún distraído pez, quedase enganchado.
Luego en el punto elegido, encarnaban  con pequeñas sardinas vivas, arrojaban el sedal y comenzaba la pesca.
El mar era un espejo, calmo y cegador, con sus reflejos de sol, su silencio era roto por alguna gaviota en vuelo rasante, o el salto fuera del agua de algún pez curioso.
El sol estaba en su zenit, los pescadores del bote, sentían el sol como plomo ardiente en sus cabezas, pero no querían regresar sin la cena, el anciano siempre soñaba, como el viejo del mar, que encontró su gran pez, quería llevarlo al muelle y que todos lo viesen posar con el y su perro.
Últimamente estaba tan desganado..., le costaba llegar a la hora del regreso, cada día partía un poquito antes de la hora habitual.
Su perro lo miraba con sus ojos lagañosos y húmedos, por momentos con tanta intensidad, sentía que le trasmitía algo que no lograba entender.
Cuando se sentía débil, miraba al pequeño can, y se sostenía en su mirada, que el animalito reforzaba con una lamida en la mano.
De donde estaban se divisaba la costa, al no poder arrojar el ancla por su peso, la marea los iba regresando, no habían sacado ni un pez, encorvado sobre su caña el hombre, pensaba en los días de otoño, cada vez mas cortos, la bruma no lo dejaba ver mas allá del bote, decidió regresar, el ronroneo del arranque enmudeció, lo dejó descansar unos minutos, seguro estaba ahogado el motor.
El perrito saltó a sus piernas, dándole ánimos,  el anciano lo acariciaba, sabía de mareas,  y que de última,  ésta los llevaría a la costa.
Resignado, se adormeció, el animalito inútilmente lo miraba, lamía  sus manos, con un dulce ladrido temeroso, por fin se acomodó entre sus brazos,  con manchas de sal y sol.
La marea cumplió su cometido,  dejó el bote en la playa,  encallado en la arena.
El caminante llegó al bote, que parecía abandonado, en la popa tenia aun, dos cañas con anzuelos, el anciano que parecía dormir, cuidaba  la gran caña en su sostén del bote, de su extremo pendía un pescado, de regular tamaño,  ya hinchado por el sol y las moscas.
Lo único que se movió fueron los ojos del perro,  en la falda del hombre, que ignorando a la gente que se acercaba, los cerró y siguió durmiendo.
Pasaron los días, en el viejo bote esperaba todas las mañanas, inútilmente,  su salida al mar un perrito, que entornaba sus ojos mirando al sol,  cuando subía la linea del horizonte.
Cada marea le llevaba alguna tabla del casco  al bote, sus habitantes felices, cangrejos, aguas vivas que traían las olas, caracolas..., las gaviotas lo tenían de parador en sus viajes a la costa.
El perrito siguió esperando a su capitán en el viejo bote, hasta que una borrasca, una noche lo desenterró de la arena,  y  se llevó la destartalada nave mar adentro entre relámpagos, viento y lluvia, se oían los ladridos del perrito, que corría saltando y agitando su cola contento, su capitán había regresado...
Una gran ola los llevó a su cresta, y en un relámpago desaparecieron, en un viaje sin retorno.

18 comentarios:

  1. El perrito fiel esperaba a su amo.
    Que tierna historia.
    Ellos nunca abandonan a su amos.

    Tu nieta debe estar encantada, si le cuentas estas historias tan bonitas.

    Un abrazo.Montserrat

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  2. Ay que lastima, madame, cuando pensaba que el amo habia regresado. Pero al mismo tiempo fue un bonito final, y lleno de ternura.

    Buenas noches

    Bisous

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  3. conmovedor escrito. me entristecí...
    besos mi hermana.

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  4. Todos tus familiares deben de estar muy orgullosos de ti, porque de tu corazón brotan hermosísimas flores de dulces perfumes que impregnan todo lo que sus palpitaciones transmite.
    Felicitarme por poder leerte.
    Un fuerte abrazo marinero y del Atlàntico.

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  5. Que ternura la fidelidad del perrito y que tristeza la vida del pobre. Besos tía Elsa.

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  6. Gracias por la ternura de esta historia. LOS ANIMALES SON MUY QUERIDOS y nos da pena que sufran. Antes de ser monja fui adiestradora de perros y también tenía un criadreo de pastores alemanes. Me encanta verla montada en un cerdo, Es usted muy original
    Sor.Cecilia Codina Masachs O.P

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  7. Mientras tomo café leo tu relato, hay que ratito más agradable he pasado. Bonito y tierno .Ya de sobra es sabido que el perro es el mejor amigo del hombre.
    Un gran beso.

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  8. Abuela Frescotona: ¡Que lección de fidelidad!, ¿no crees que los animales no dan cátedra de amor?
    El mundo se pierde por causa del hombre que ya no ama a la naturaleza, este ecosistema que nos fue entregado en las manos, hermoso y puro.
    Nos hace falta sensibilidad y amor.
    Con mi cariño: Doña Ku

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  9. ahhhh.... que hermoso....pero tristísimo... sabes? mi papá tenía un perro en el negocio, ellos se amaban, se llamaba Chispas y el único que podía tocarlo era él, a mi me gruñía...a todos nos gruñía!!!. Cuando mi viejo enfermó y no volvió al trabajo, el Chispas desapareció del negocio, lo vieron irse y no regesó en la tarde, ni más nunca... no sé, igual presentía que era el fin...
    Un besito.

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  10. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  11. Muy bonito el cuento, aunque el final no sea
    feliz, conmueve tu escrito.
    que tengas una feliz semana.

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  12. Querida Abuela

    Es una historia muy conmovedora y triste. La vida de los pescadores debe ser así.

    Un abrazo

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  13. abuela cuanto tiempo sin poder pasar por tu sitio y me encuentro con este triste y precioso relato, muy grande, como tu corazón. te mando abrazos.

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  14. Volvi abuela despeus d emucho tiempo! y como siempre sorprendiendome y deleitandome con tus hermosos cuentos que dejan una gran moraleja!!! un fuerte abrazo querida abu!

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  15. Abuela que bello y triste relato lo disfrute mucho, que tengas una hermosa tarde besos y abrazos para vos.

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  16. Viaje sin retorno, juntos, el perro y su dueño, dos amigos en verdad, porque eso son, así es la vida, una reflexión maravillosa de la verdadera amistad.
    Abrazos, un placer pasear por este lugar

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  17. La fidelidad de los animales nos da lecciones de amor y nos descubre indefensos sin ellos. Qué triste relato, abuela querida

    besos

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