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miércoles, 31 de marzo de 2010

MATANZA

El hombre y el niño,  arreaban una vaca, que no quería abandonar el verdeo de avena.      
Caía la tarde, ya se sentía el rocío humedecer los pastos, se levantaban los aromas de la tierra.
El hombre pensativo tocaba con la vara el anca del animal, a cada toque de vara, la vaca , amagaba correr, sacudiendo la cabeza, trotaba dos o tres pasos y volvía a su ritmo cansino, de vez en cuando con su lengua envolvía una brizna , que paseaba en su boca un rato,  antes de tragar.        A lo lejos se escuchaba el llamado de su ternero, al que ella respondía con un largo mugido,  volviendo la cabeza.
El niño con su gomera, colgada del cuello, cuando veía las lechuzas, les tiraba,  haciendo rebotar la piedra en los postes , deleitándose con el vuelo, y el canto alborotado de las aves.
Llegaron a la casa, atáron la vaca debajo del algarrobo, no le dejaron beber, ni comer.       Bajo el mismo árbol había un largo mesón,  con las patas enterradas, para su estabilidad, cuchillos, piedras de afilar, y una chaira.
De una rama del árbol, colgaba una roldana.        El animal, olía la muerte, se movía nervioso alrededor de su atadura, avenó sus líquidos, y guaneó  abundante, el desprendimiento, había comenzado.        Toda la noche el animal caminó alrededor del árbol, antes del amanecer aparecieron los faroles, que se colgaron del árbol.
El animal de pronto quedó quieto, como si una secreta dignidad ancestral, lo convenciera de aceptar su destino.                      Dos hombres de ambos lados del pescuezo, la tenían con sogas tirantes, para evitar que se moviese, sus grandes ojos asustados, brillaban a la luz amarillenta de los faroles, quiso esquivar el golpe, pero no pudo moverse, el mazazo  explotó con sordo ruido, al chocar en su cabeza, dobló lentamente sus patas, y se echó como si fuese a dormir.    Los hombres, rápido enlazaron sus cuartos traseros, con la soga de la roldana, con esfuerzo, tiraban lentos isando a la vaca, sus patas delanteras se abrieron, como queriendo abrazar a sus verdugos, su lengua, chorreaba baba sanguinolenta, al morderla con el golpe.
El animal atontado,  respiraba con dificultad, el matarife apuró el trámite de muerte, y hundió el cuchillo en el cuero,  rebanando las arterias del pescuezo, la sangre bañó las manos y el pecho del hombre, la vaca dio dos mugidos gorgoteantes por la sangre, que, con la fuerza de los  últimos latidos, saltó como el chorro de una fuente.
Los perros debajo del animal, se peleaban por beber el tibio líquido, que caía sobre sus lomos, como un manto carmesí.       Hicieron un tajo en el cuero, desde la nuca hasta las ubres, separandolo de la carne, comenzaron a desollarlo.    Lentamente abrieron el vientre, y sacaron las vísceras, que arrojaron a un tacho, donde otros las limpiaban.    Después cortaron su cabeza, aun con el cuero y las astas, y los ojos mirando espantados, lo que ya no veían.      Con un serrucho, cortaron sus patas.
Los hombres se lavaron la sangre,  avivaron el fuego y comenzó la ronda de mates, en silencio, evitando mirarse.... los perros venían de bañarse en el arroyo, ya sin rastros de sangre.
Una vez mas, el hombre estiraba su mano,  para servirse de la Naturaleza, la crueldad mas grande es, que solo el hombre, es capaz de  negar el alimento al hombre, y hacer de él, el privilegio de unos pocos, ejemplo,  que la Naturaleza, no nos da, ni nos niega.

16 comentarios:

  1. El relato es espléndido y claro, no hace falta que yo lo diga. Desborda imágenes en cada detalle.
    Y por supuesto, la "moraleja" no debe ser en vano, esa es la triste verdad. Un abrazo.

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  2. Comparto plenamente el remate del cuento, abue, pero para serte franca, la escena me dolió en el alma. Sé que es así y de ninguna otra manera, pero hay veces que prefiero vivir de sueños.

    Un besazo grande.

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  3. El final es matador, crudo y realista. Te aplaudo Abu. He visto matar a cerdos, gallinas, pavos y langostas. De los que vi matar, no pude comer bocado...el más cruel? la langosta... de hecho NUNCA he podido comer langosta...
    Un besito.

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  4. Bien descrito este asesinato que se repite desde tiempos inmemoriales para satisfacción del hambre de carne de los seres humanos. Un horror que olvidamos cuando compramos en el supermercado. En lo personal, soy muy poco asidua a este alimento. Creo que esta muerte constante que provocamos en nuestros hermanos, los animales, ha traído y seguirá trayendo muy malas vibraciones para el planeta.
    Un abrazo!

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  5. Es impresionanteel relato, y, como puedes describir todo lo que acontece, con gran destreza.

    me gustó mucho la frase: Secreta dignidad ancestral.
    Un ramillete de besos perfumados de romero para ti.

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  6. Que crudeza, madame. No creo que pudiera acostumbrarme nunca a eso, no ya a hacerlo, sino siquiera a contemplarlo. Y mucho menos comerlo despues de haberlo visto!
    Y sin embargo como carne. Debe de ser eso que dicen de corazon que no ve........

    Feliz dia, madame

    Bisous

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  7. Ay, abu.
    Que sufrimiento he pasado mientras me imaginaba la matanza del porbre animal.
    Y esto que no soy vegetariana.

    El relato me ha trasladado a un ambientwe rural.

    Besos. Montserrat

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  8. Que terrible, Abue.
    Muy bueno.
    Cariños para vos y tu chanchita.

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  9. Hola mi buena e increible escritora.Sabes preciso hoy que tocas este tema de acá donde vivo llevaron 2 animalitos de estos presumo que al matadero pues como es semana santa ,matan hoy y mañana por respeto al viernes y sabado santo que es donde usualmente lo hacen en tiempo ordinario. pero es tan real y sentida tu descripción que se me escapo alguna lagrimilla.
    Gacias por sensibilizarnos de este modo.
    En cuanto a tu comentario en mi entrada te cuento que ni siquiera conozco esta bella ciudad de mi bella patria colombiana,sino que me piden coplas por internet y lo hago con mucho cariño eso si me ilustro y veo imágenes de las ciudades y escribo.

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  10. Hola Abue!
    Ustede es muy buena escritora de cuentos, me gostó mucho de esto, aunque es muy sangriento

    Un besito para ti

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  11. Pues si yo no sabía como se mata a un animal así me ha quedado muy clarito.
    Saludos

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  12. Realmente tus relatos se tocan en la distancia con la punta de los dedos...
    siempre geniales. besos.

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  13. Bella enseñanza sobre la naturaleza egoísta del ser humano : Teniendo nada en contra, se comporta miserablemente con sus semejantes.
    Un beso, Who.

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  14. Perfectamente descrito, con toda la crudeza y la verdad, desde su comienzo, a su punto y final.

    Un beso.

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  15. excelente tu tema. duro pero real!
    besos

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  16. me recordó mis vacaciones enel campo cundo era nena, los asados y ls trillas, toda una historia dentro de otra historia

    felicitaciones , es un relato fluído , rico en descripciones

    besitos de luz

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Mateando

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