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lunes, 29 de marzo de 2010

UNA PEQUEÑA HISTORIA

La mujer, inclinada sobre el piletón del patio, enjabonaba sobre una tabla,  la  ropa.
Los árboles, desnudos agitados por el viento, parecían temblar ese día gris de invierno.
Mientras hacía la espuma del lavado, en el patio desolado el viento parecía empujar a las gallinas; levantando sus plumas, buscaban algún grano escarbando la tierra helada. Los perros echados, en el refugio de un tronco, se daban calor,  con el hocico entre sus patas.
La anciana —acostumbrada a los rigores del tiempo y de la vida— trataba de darle la espalda al viento, sacudía la ropa y  la estiraba en el cordel; con una mano invisible, el viento, de un tirón la sacaba y ella paciente volvía a estirarla, esta vez, ponía más broches para sujetarla.  Enojado el aire, hacia restallar la ropa.
Las manos rojas, comenzaron a dolerle, los sabañones y la artrosis castigaban a esta gente acostumbrada a los fríos madrugones, y al trabajo rudo.
Ajustó el negro pañuelo que cubría su cabeza y parte del rostro, arregló el delantal, y con él secó la gota de su roja nariz; con preocupación  miró el cielo oscurecido, cargó unos leños para el fogón — en el invierno, ardía toda la noche, siempre con un recipiente de agua caliente; a su lado una sillita baja, donde se sentaba a hilar: un bollito de lana en una mano; con la otra, sacaba hebras que retorcía uniéndolas, hacía un ovillo que guardaba en un canasto.
El fuego crepitaba, sólo el viento daba  música con su silbido. Algunos copos de nieve se filtraban por debajo de la puerta,  y la anciana miraba el reloj en la pared con nerviosismo, haciendo latir sus manos lastimadas, su compañero de vida, su amigo de la infancia, el padre de sus hijos, fue a bajar de la montaña el ganado, y no regresaba.    
Adormecida, la sobresaltó el ruido de la puerta al abrirse, cubierto de nieve, con el cayado en la mano, había llegado su amor. Lo acostó al lado del fuego, quitó sus ropas mojadas, y friccionó sus manos, y pies. El rostro curtido del anciano, sonrió con su boca desdentada; ella comenzó a cantar bajito, solo para él, canciones de amor.
Había llegado la primera nieve, seria año de bienes.... decían los sabios. Amaban su tierra, su gente, su clima, todo los mantenía unidos en el contacto, no imaginaban otro mundo, todo su existir estaba  allí.
Así, de las cosas simples vivía la gente de la montaña, sin otra ambición que vivir para la tierra, dando frutos, y dando gracias por ese privilegio. La anciana seguía cantando abrazada a su hombre, sentía que tuvieron su oportunidad, la Naturaleza se las dio, y ellos aceptaron el desafío de todos los días, vivir.

15 comentarios:

  1. Que bello, madame. Ellos encontraron la felicidad, y les duró toda la vida. Una larga vida. Ellos sabían en qué consistía. Sabían que no hacía falta persequir quimeras.

    Feliz tarde

    Bisous

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  2. Abue, que este título me mata.
    ¿ cuál historia pequeña?

    Si hablar de amor es lo más grande y bello que existe.

    Recibe un abrazo en esta Semana Mayor,y ya sabes,me encantan tus historias,salpicadas de ternura y llenas de mensaje.

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  3. Cuánto creciste, tus cuentos tienen imágenes que podrían ser cortos de cine. Desbordan ternura en escenarios adonde la gente simple nos deja golpear a su puerta y, por vos, entramos en sus ranchos de adobe y visualizamos la cruda realidad, bañada por una infinidad de sentimientos. Amor, miedo, las estaciones del año, el viento que todo lo zarandea, y vos que nos zarandeas con tus palabras. Felicitaciones por tus 200 seguidores, por tus escritos y por ser aire fresco y puro en la web.

    Un abrazo,
    C.

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  4. Hola, ABU.
    Este es de esos con los que me gusta recrearme leyendo barias veces.
    Paréceme un relato, que casi hubiera vivido. Recuérdame a mi pobre abuela paterna, pues su forma de vida no fue muy distinta NI distante de esta que VOS, describís en este.
    ABU, completo-con tu permiso- ese refrán que quieres esbozar de las primeras nieves.
    Al parecer por ay también existe ese dicho de “año de nieves año de bienes” el cual se completa con aquel que NO tenia nada y continuaba el dicho o refrán con” si, pero para quien los tiene”.

    Abrazos ABU, y GRACIAS por estar.

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  5. Precioso el relato, mi querida Abu y entrañabble, como es habitual en ti y me dejas con un poco de pena, pensando en la vida tan cómoda que tenemos algunos y en la de otros, cuajada de dificultades. Pobres ancianitos, qué dura era su existencia, aunque felices por estar juntos y disfrutar de una vida sencilla. Un beso fuerte.

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  6. Abu, es precioso. El desafío de todos los días, el privilegio de vivir cada uno nuestra pequeña historia.
    Te leo siempre, aunque me asome menos ;)
    Un besazo enorme

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  7. Pura ternura de relato. No me queda más que pensar que así quisera que sean mis años de vejez. Un abrazo.

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  8. Idem de lo mismo , es tierno y da gusto leerlo.
    besos grandes, muy grandes.

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  9. todas esas maravillosas imágenes rurales, son un evoco para mí.
    besos

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  10. Así de sencillo es vivir y quien no está en esa tranquilidad no llega a viejo al menos en los pensamientos.
    Un abrazo

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  11. La vida a fin de cuentas abuela... Pero no sabría decir yo quién es mas dichoso. Si el que la vive en plenitud o el que no la vive y sueña con vivir algo asi...
    FELICIDADES POR ESTA PEQUEÑA HISTORIA

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  12. Bella historia rural, he disfrutado mucho la lectura. vuelve aqui a menudo, estoy seguro, porque me encanta su estilo

    Um beijo

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  13. Querida Abuela

    Ela amor debería ser así; nada más ideal que llegar a viejos con el hombre/la mujer amados. Bella y conmovedora historia

    Un abrazo

    PS En la mañana quise comentar y el blogger marcaba un error muy raro.

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  14. Bonitas historias que nos dejas en este bonito rincón.

    Besos.

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  15. Tiene estilo ,sabor y contagia que da ganas de leer y releer.buenisima como to lo tuyoFelicitaciones y que disfrutes de la semana santa

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Mateando

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