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lunes, 12 de abril de 2010

AÑORANZA DE HUERTOS-

Me gustan los huertos con naranjos y limoneros, ningún perfume es tan intenso, y guarda los recuerdos de nuestros momentos, como los azahares.
Es la flor de los momentos felices, de la dulce calma, en esos atardeceres, en que el rocío humedece su polen, distribuyendo su esencia, tapando el perfume de las demás flores.
El tiempo se va llevando las costumbres, las modas traen innovaciones de vida y usos, sin las raíces profundas, de las cosas verdaderas.
Paso por los viejos solares, veo los huertos abandonados, las plantas, ya casi no dan frutos, las flores no existen, caminé entre la hierba crecida, de vez en cuando aparecía ahogada  entre ella, una plantita, con flores pequeñas, como negándose a desaparecer.
La brisa me sorprendía entre los naranjos, como fantasmas acariciando mi rostro, viejas cicatrices mostraban sus troncos, de antiguos amores grabados en ellos.
Las bancas de madera, donde el tiempo se llevó su barniz, también en ellas,  había mensajes de amor.
Cierro los ojos,  y quiero volver a mi huerto, que  arrasó el progreso.        Quien será el extraño, que como yo, recorra sus canteros abandonados, y lea los escritos de amor?.
Que pena que lo nuevo, para afirmarse, deba negar el pasado.

14 comentarios:

  1. ¡Totalmente de acuerdo, Abuela!

    ¡Que viva el pasado!

    ¡Que viva el huerto!

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  2. Que buena reflexion nos deja usted.
    Creo que el progreso no es progreso si se lleva los naranjos, y el aroma de azahar. No debemos renunciar a eso nunca, porque si seguimos prescindiendo de esas cosas, al final para que querremos la vida? No sera hermoso vivirla ya.
    Pero el pasado siempre asoma, no se deja arrasar. En este caso sigue ahi en forma de esos mensajes de amor.

    Feliz tarde, madame

    Bisous

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  3. Mientras existan personas como tú, te aseguro que el pasado no se borrará nunca, porque forma parte de nuestro presente y nuestro futuro. Nadie se atreverá matar el perfume delicado de los naranjos, ni la luz de las flores al sol.
    Me encanta este relato, Felicidades abuela frescotona!!
    besos enormes

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  4. Pienso que cuando lo nuevo niega lo pasado estamos perdiendo nuestra identidad. Lo ideal sería construir lo nuevo pero conservando todo lo bueno del pasado. Ese olor a azahares es lo más parecido al paraíso. Un abrazo amiga.

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  5. Que hermoso Abuela Frescotona, verdaderamente el olor al azahar es prodigioso , transporta el alma a la esencia misma de las cosas,ahora aqui en donde vivo, , en primavera el olor a azahar inunda todo, es la seña de identidad de la ciudad...
    ¿De verdad el progreso es progreso si acaba con lo esencial ?, un saludo.

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  6. Me uno en defensa de los huertos. Entre los recuerdos más hermosos de mi infancia está el huerto de mis abuelos.
    Besos Abuela

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  7. Querida Abuela

    Deliciosos olores lo que traes de recuerdo; bien dicen que el olfato es el sentido más emocional. Me encantan ambos perfumes, aunque más el de limonero.

    El progreso ha arrasado con tantas cosas, nos ha privado de una parte importante de nuestra memoria emotiva.

    Un abrazo

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  8. Precioso abuela, y que gran verdad, asaco no puede convivir lo nuevo con lo viejo? Te dejo un cario enorme tía Elsa.

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  9. Sí, mi estimada amiga: yo también añoro esa edad de los huertos, a causa de la emigración en los años 50-60 en Cataluña,casi todas las casitas tenían su huerto , con árboles frulales, mantos de fresones con olores apetitosos, y la niña corría alegre con su perrito entre ramas de perales, manzanos, ciruelos; todo un vergel de la naturaleza. Pero al poco tiempo, "el progreso" y la falta de recursos económicos de muchos vecinos, se vieron obligados a vender para hacer edificios altos, que ahogaban a los vecinos que todavía podían subsistir en sus solariegas casas, pero los que no, como mi familia, al no poder pagar simplemente la reparación del tejado de la casa, se vio abocada a vender al primer avispado que paso;y decía el abuelo:«No quiero que paseís más frio ni pongaís más baldes para recoger el agua, vamos a vender» y así de aquellas calles tan acogedoras con sus rejas enzarzadas de rosas petiminís, hoy hay un gentío metido en jaulas sin poder tener el silencio para poder oír el cantar de algún pájaro extravíado.
    Doy gracias a Dios, que las monjas conservamos nuestra huerta para buscar soledad cuando el sol acaricia tibio, en Valencia abundan naranjeros y limoneros, es una de las riquezas de esta tierra, no sé amiga mía , hasta cuando durara ese espacio natural y se lo coma las grandes superficies comerciales.
    La felicito como siempre por su belleza de expresión y contenido profundo de sus cuentos.GRACIAS.
    Sor.Cecilia

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  10. Justamente, ayer estaba oliendo, en mi pueblo, el aroma de una florcita salvaje y me trajo reminisencias de mi niñez. Cosas imposibles de atajar sino cn el baul precioso de la memoria. Un beso

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  11. ese cierre, es muy certero. me encanto tu escrito.
    besos

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  12. Ay, yo también soy una nostálgica del pasado, de lo hermoso que en él anidó y siento pena también al ver los jardines olvidados, cubiertos de matojos donde antes brillaban las rosas o los azahares...y las casas antiguas, desvencijadas, que otrora fueron bonitas, como los amores pasados...

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  13. Hola Abu:

    Yo vivo en la misma Tierra, que Sor Cecilia Valencia.Uno de estos días iré a visitarla.
    Y en los Pueblos aún se conservan muchos huertos.
    El verano pasado veraneé en Siete Aguas y alli disfrutaba de paseos y admiraba los Huertos llenos de tomateras y otros productos hortícolas.
    Yo pienso que aunque vivamos el presente el pasado no lo tenemos que borrar, siempre que sean bellos recuerdos.
    Opto por la Memória Selectiva.
    Limpiar la basura en la mente para no guardar rencor. En cambio lo bello conservarlo como un tesoro.
    Besos de abuela a abuela.Montserrat

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  14. Nunca he tenido patios ni huertos, pero los parques de mi pueblo siguel cuajados de naranjos y limoneros que llenan de su fragancia los pulmones y alegra la vista con el azahar de primavera. Preciosa entrada :)
    besos

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