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viernes, 2 de abril de 2010

INDALECIO-

Esta es la historia de Indalecio, un bandoneonista de pueblo, trabajo, no le faltaba.      Ser ejecutor de tan noble instrumento, en una población pequeña, le daba cierta importancia y admiración.
Con el advenimiento de la democracia, llegaron los partidos políticos, el pueblo, si bien tenia una notoria mayoría ideológica, el resto pertenecía , a la opuesta.
En Indalecio, era pública su adhesión al partido de la mayoría, en los actos de su partido era el ejecutor de su famosa marcha identificadora, sentado en medio del escenario, se hacia el silencio, después de una breve introducción, donde se lucia el ejecutante, a una señal  del maestro, arrancaba el coro.
Los del otro partido, cantaban su marcha a capela, o ponían un disco, al que les era muy difícil acompañar, los desencuentros de tonos y voces, hacia que al final cantara el disco solo, y el resto escuchaba en silencio, esto, le quitaba fervor a los actos.
Fue así que una noche, tentaron a Indalecio con cierta suma de dinero, como este era su trabajo, del cual vivía, aceptó.          Al día siguiente, en la puerta del local partidario, contrario a sus ideas, de sombrero y pañuelo al cuello, estremecía los corazones de los afiliados, con los dulces acordes del bandoneon.
Los niños lo rodeaban y miraban sus dedos, preguntándose como adivinaba los botones, sin equivocarse.    Este solía ser su momento de gloria.    En eso estaba Indalecio, cuando una sombra le tapó el sol,, siguió tocando, escuchó una voz que le dijo,  -Traidor -,     sin decir palabra seguía en lo suyo, la sombra no se corría, hizo sonar mas fuerte la música, la gente se amontonaba en silencio, debajo del sombrero sentía brotar las gotas de sudor, que ya asomaban por los bordes, arrastrando algunos cabellos, que por estar teñidos, sudaba negro, el pañuelo blanco con monograma, se iba oscureciendo como la luz del sol    -Deja de tocar,Traidor ¡¡-  diciendo esto, levantó su saco a cuadros, y sacó de su cintura un enorme facon, el brillo del acero, daba en la cara de Indalecio, que tenia los ojos cerrados, cuando la mano con la daga, fue hacia atrás y volvió con fuerza, atravesando los pliegues del bandoneon, que en medio de la melodía  dio un fuerte suspiro, y cambió los tonos, inmutable, seguía tocando, haciendo suspirar al bandoneon.     No hubo arreglo que le quitara al instrumento su asma, en medio de los  fut, fut, fut, se oía un largo  ufffff, parecía que ya se cortaba, y largaba las notas en distinto volumen.     Cuando concluía, los oyentes daban un gran suspiro , como si ellos no pudiesen respirar, luego aplaudían.
La herida del bandoneon,  sangró el corazón del músico, que ya no tenia ideología política .

20 comentarios:

  1. muy buena historia, con un toque social. me gusta.
    besos

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  2. Hola Abu: Tu historia, podria servir para la letra de un tango.

    ¡Pobre bandeonista, que triste final!

    Recibe muchos besos. Montserrat

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  3. Es tan cierta la lección de tu escrito abuela: ningún arte puede servir a un amo porque el arte es universal en el corazón del artista. Me encantó. Un abrazo fuerte te dejo.

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  4. A veces el amor a la musica, a las letras a cada cosa que ponemos enpeño, va mucho más allá de los ideales, bandos y banderas. Es una hermosa historia, igual triste o igual no. Ojalá todos tuviesemos empeño en seguir haciendo sonar la música que nos gusta incluso heridos de muerte..
    besos

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  5. Abue, que hablar de cosas políticas,es cosa triste.
    ¿ cómo se le ocurrió al protagonista de tu relato mezclar su arte con la porquería de lo político ?

    por acá,los candidatos de los partidos andan como chapulines brincando de una ideología a otra,parecen alambristas de un gran circo.

    y andan haciendo alianzas bien raras,
    la derecha con la izquierda,los centrales con los de bandas radicales.

    pero todo termina igual,
    el que llega al poder,así sea un escaño infimo,
    raro es que piense en don pueblo.

    mira lo que haces abue,fresca como las mañanas de mi país.
    me haces opinar sobre cosas que no tienen remedio.

    Eso es el arte,te saca de lo cotidiano.

    Abue,recibe un abrazo con cariño.

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  6. Muy bueno tu relato, como siempre, explorando las almas, buceando en lo mejor y peor del ser humano. Besos tía Elsa y muy felices pascuas!

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  7. Que crueldad. La agonia del bandoneon tuvo que ser la suya propia. Seguramente el viejo instrumento era cuanto tenía, y toda su felicidad.

    Feliz fin de semana, madame

    Bisous

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  8. Me gusta tu historia Abue! Y estoy de acuerdo con Montserrat, podría ser de inspiración para la letra de un buen tango que hable sobre la sociedad actual y las diferencias que hay en esta, por qué no?
    Un besote! Vladimir

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  9. Historia interesante abuela frescotona.
    besos grandes grandes

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  10. Que historia Abue
    Me encanta como haces que se viva paso a paso cada segundo por la manera que tienes de describirlo.
    Un abrazo de pascuas y que siga sonando el bandoneon.

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  11. me emocionaste...
    "sangró el corazón del músico"

    me encanta leerte abuela

    Un beso y feliz Semana

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  12. Todo se vende todo de compra; el precio final lo paga siempre el injusto, en esta caso el pobre instrumento, el único fiel a su sentido de ser.
    Interesnte relato mi querida abuela; reflexión incluída.

    Mi abrazo.

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  13. Claro por eso la mayoría de los artistas, no se definen políticamente... dicen que se dedican a su arte y así eluden el navajazo que se llevo nuestro pobre Indalecio.
    Un abrazo

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  14. Por aquí ando, de mañanita de sábado... bebiendome tus cosillas y dando una vuelta por tu univers.

    Saludos y un abrazo enorme.

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  15. Hermoso relato Abu. Una pena que haya gente que esté tan apurada como para no leer a los que valen la pena leer. Tengo pocos a los que leo, así voy bien porque todos los que tengo, son precisamente, todos los que quiero leer...y vamos a Indalecio, me gustó lo tradicionalista del relato, quizás si no viviese en pueblo, no entendería muchas cosa, pero casualmente ayer estuve viendo a una "banda de guerra", a esos pequeños músicos anónimos que hacen de una tarde cualquiera un momento maravilloso...supongo que tu Indalecio era capaz de eso y más...lástima que se fue por donde no tenía que ir...lástima que sólo somos los peones de un ajedrez que juegan otros.
    Un besito.

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  16. Me encanto el relato! el final encajo perfecto con esa personalidad!
    un abrazo

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  17. É bonito este teu conto e tem uma mensagem contra a intolerância. Aqui no meu país, há artistas que também cairam em desgraça, só porque cantaram em comício de cor diferente daqueles que antes os idolatravam.
    Um beijo para ti abuela
    Diamantino

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  18. Ay, Abu, qué susto que me has dado, que ya bien creí que el facón iba directo al corazón de Indalecio y no al de su bandoneón, jeje, es que has llevado la tensión al extremo. Un beso fuerte, querida amiga.

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  19. Los fanáticos lo emponzoñan todo, abuela, al bandoneista le rompieron su instrumento de trabajo, su alma y la credibilidad.

    besos

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Mateando

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