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viernes, 23 de abril de 2010

LOS FERIANTES.

El pueblo de Villa Linda resplandecía, como el día.         Su gente en el mercado, eran como las hormigas, llevaban bultos de un lado a otro, negociaban, reían, eran felices.
Día de feria, era el día en que los hombres mostraban su fuerza, seducían a las mujeres con el lenguaje del cuerpo, con la gracia del movimiento, la agudeza del piropo, y siempre la sonrisa.
Y ellas...tan fogosas, coloridas, incitando al juego de la vida, eran flores agitadas,  por la brisa de ocultos deseos.
El hombre caminaba entre ellos disfrutando los aromas, recordando sus tiempos galantes, que rápido pasa la vida ¡¡¡
Sus manos temblaban suavemente al recordar los roces y caricias furtivas, los besos robados entre risas, los amores ligeros.        Su forzada visión, mas que ver, adivinaba los cuerpos jóvenes, turgentes, de  pieles tersas y coloridas, donde el mestizaje dejó su impronta, de misteriosos matices étnicos.
Envuelto en la nube de su pipa, caminaba lento,  como un viejo tren dejando estela, que los pasantes rompían a su paso.            Su primera pasión, aquella gitanilla de grandes ojos y pelo azabache, como decía el gran granadino, "piel amasada con aceituna y jazmín", la llevó un domingo, tomado de su cintura, danzaban, cuando una mano dura lo tomó del  hombro, y quiso llevarse a la dama.......que batahola ¡¡¡            Las primeras en desaparecer, fueron las mujeres, los hombres entre risas y golpes, terminaban la tarde bebiendo juntos.
Se sentó bajo el roble, tan anciano como él, pero mas vigoroso, su padre lo plantó cunado nació su primer hijo, su hermano, justo donde tenía su puesto de flores y frutos secos.           Con el bastón en sus rodillas, abanicaba su rostro arrebolado con el sombrero, mordía suavemente su pipa, y  entornaba los párpados, el tiempo pasa, pero las costumbres son las mismas.         Su pueblo era de gente ruda y costumbres ancestrales.
Nada mas hermoso que sus calles oliendo a claveles y jazmines, el invierno con su frío, oliendo a nieve y monte.             Las casas bajas con sus grandes patios, donde las personas conviven con los animales domésticos, los niños y la música.
Abrió los ojos,  un rostro sonriente le ofrecía  sidra fresca y cristalina, como en un sueño tendió la mano, llevo el vaso a sus labios, y en un largo beso, bebió lentamente.        Ese dulce bienestar, lo fue llevando de regreso al corazón de su existencia.
Ese día, la feria recogió  su algarabía, su gente silenciosa despidió al amigo llenando su parcela de flores, bebiendo chatos retintos en su nombre, llorando las guitarras lamentos de poesía
Como regresando del pasado, una brisa comenzó a deshojar las flores, haciendo volar sus pétalos en un bello desprendimiento de vida..

19 comentarios:

  1. Que final de ensueños. Que fotografías preciosas, esas, que nos hacen retornar plácidamente al "corazón de nuestra existencia". Un abrazo.

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  2. Que belleza, madame! Como he disfrutado con su descripcion de esa maravillosa jornada al aire libre.
    Estoy deseando que sea la feria de mi ciudad, pero tendre que esperar hasta julio.

    Feliz dia del libro!

    Bisous

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  3. Que bello relato, me hace pensar que realmente todos los pueblos y todas las personas somos en realidad muy parecidas. Un abrazo.

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  4. Hoy llego tarde, pero con deseo de lleer sus historias tan llenas de realidad.
    Las ferias, que nos duren, marcan la idiosincrasia de un pueblo, que poco a poco lo va absorbiendo los ladrillos, el asfalto, ahora en Sevilla está de fiesta, nunca la he visto en feria, pero debe ser preciosa.
    Gracias por su relato

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  5. Mi estimada Sra., cada vez que leo sus letras, mi mente vuela, mi imaginación vuela y recorre junto a sus dichos, tiempos de bonanza, que inspirar al descanso y al sosiego. Gracias por escribir.

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  6. Que lindísimo relato rural, campestre, el abuelo curtido saboraenado su sidra fresquita.
    Los pétalos de las flores.¡Todo tan hrmoso!

    Besos abu, desde Valencia Montserrat

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  7. Abue fresca como las amañanas dee mi país.

    pues qyue tu relato describe claramente las ferias que aún existen en mi entorno.

    hay una feria en especial,la que se ubica año con año a la orilla de una laguna donde hay lagartos a lo canijo,donde está ultima vez,hará cosa de 3 semanas, hubo por ahí un alboroto,
    gran alboroto,y todos corrían despavoridos,y algunos se aventaban a la laguna,sin importales los largartos.
    suspendieron las prersentaciones de artistas reniombrados,y luego regalaban entradas,y kluego que a dos boletos por uno,para ya nadie quizo ir a la feria por este año,
    y que te cuento,que casi no hay presentaciones culturales,nada de nada,
    ni voy a presentar el libro,porque todo está algo con cuchi cuchi ,como dicen el miedo no anda en burro.

    recibe un abrazo,muchos besos,y un hasta prontito.

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  8. Piel amasada con aceituna y jazmin. que bonita
    Me encanta leerte eres mágica.
    besos querida abuela frescotona te quiero siempre.

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  9. ehh!! siempre es una maravilla venir hasta tu casa, me siento como en mi pueblo.
    besos

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  10. Hola Abuela!

    Muy hermoso tu cuento. Um poema
    Me gusta mucho leerte

    Diamantino

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  11. Otro precioso texto mi querida Abue. Un fuerte abrazo.

    Me quedé sin Internet, hasta ahora tengo de nuevo.

    besos

    Aída

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  12. ¡Qué hermoso! ¡Cuánta nostalgia! Y cuánta poesía en la partida del viejo... ¡A su salud!

    Sos un dulce de leche, abue.

    Besazos.

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  13. 美しいく、情緒あふれる描写です。

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  14. ¡Hola abue!
    Que placer ha sido venir a conocerte.

    He leido tus últimas entradas con detenimiento y situandome en cada momento.En algunos pasajes,la reflexión fue intensa.

    Esta descripción me ha hecho vivir ,presenciar ,el dia de feria.
    Sentir el bullicio, los aromas,ver los cuerpos,las flores y los frutos ...y al anciano sentarse bajo el viejo roble.
    Dulce relato que llega profundamente.
    Cerramos los ojos y podemos imaginar acontecimientos alguna vez vividos.
    Te deseo lo mejor.
    Cariños sinceros de un hombre puramente sentimental.

    Te invito a conocerme,a escucharme.
    Gracias.

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  15. Deberías publicar tus escritos, reflejan maravillosamente escenas costumbristas que aún siendo lejanas en la distancia, son cercanas en las imágenes y educativas en el tiempo.
    Felicidades, un beso, Who.

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  16. Querida Abuela

    La ferias, como los circos, representan (o representaban, porque ahora creo que ya no es igual) un remanso de alegría y distracción... entre más lejano el pueblo, más ansiedad daba esperar la llegada de la feria.

    Coincido con WHO, tus historias tienen ese aire costumbrista, cálido y cercano.

    Un abrazo

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  17. Hola querida Abuela... el tiempo pasa pero las costumbres son las mismas ¡cuando eso pasa se conserva la identidad y la cultura de un pueblo! y hay lugares como las ferias precisamente donde dichos modos de ser y de actuar -con sus aciertos y errores- se reproducen intactos. Este es otro de tus fragmentos tras el cual una puede intuir una extensa historia repleta de diversos personajes y hechos cotidianos que van construyendo la vida.
    No sé allá, pero acá, las ferias conservan el llamado pregón: ese gritito cantado que ofrece la mercadería con ingenio y humor... un legado colonial que aún pervive.
    Muchos cariños!

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  18. Querida mientras repasamos tus maravillosas letras, podemos ver con claridad aquellos pasajes que tú tan magníficamente nos describes, esas ferias que a veces nos hacen recordar épocas pasadas o quizás lugares ahora lejanos, pero que forman parte de nuestras vidas.

    Abrazos

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  19. Y encima poetisa de prosa castellana.

    Muy bonita entrada. Me recuerda al oficio de mis padres y que yo odiaba.

    Un besote.

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