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miércoles, 7 de abril de 2010

SUSTO

El viejo transporte colectivo, luchaba por subir la cuesta, el chófer bajaba los santos del cielo, entre ruegos y arrebatos blasfemos.       Los pasajeros estaban asustados por el ruido del motor, que entre explosiones y gemidos, daba un paso adelante y retrocedía varios cuesta abajo, cuando esto sucedía, se aferraban al asiento, y como un reflejo contrario al del ómnibus, empujaban con el cuerpo hacia adelante.           De pronto en pleno retroceso,  se detuvo el motor, habiendo llegado al punto mas bajo del camino, se detuvo, todos suspiraron aliviados.        Los que viajaban en el techo fueron los primeros en descender, dejando olvidados los bártulos y las jaulas con animales de corral, que llevaban como alimento futuro.               Los que estaban adentro, llegaron juntos a la única puerta del micro, pugnando por salir, gritaban y empujaban, temiendo que el trasto se incendiara, este se balanceaba de tal forma, que las jaulas comenzaron a caer, entre los bultos cayó una bolsa de arpillera, que al tocar el piso,  fue una explosión, todos se silenciaron, solo se oía el alboroto de las gallinas en sus jaulas, y a un pequeño marrano, que tenia un anciano debajo del brazo, por mas que le juntara el hocico con las manos no dejaba de gritar.            La bolsa se movía, de ella salían ruidos furiosos, parecidos a  rugidos , nadie se movía, el chófer preguntó quien era el dueño de ese "paquete",  nadie respondió.      El problema era que con la caída,  se había roto el cordel  que cerraba la bolsa , y lo que fuere que estuviese dentro, pronto encontraría la salida.
Algunos rodeaban al bulto movedizo, formando un círculo, otros precavidos,  subidos al techo, otros sacaban la cabeza por la ventanilla, de pronto,  la bolsa dio un salto en el aire,  y apareció un enorme boca roja abierta,  mostrando los colmillos,  haciendo ese ruido mezcla de rugido y maullido, era una enorme y furiosa lampalagua.      Fue el momento,  en que el día se hizo silencio, hasta el puerco quedó estático, lentamente salió de la bolsa, con la cabeza erguida, miraba a los presentes, como eligiendo presa, a medida reptaba se apreciaba su tamaño, abrió su bocaza, olfateó uno de sus manjares, gallinas, enfiló a una velocidad increíble hacia las jaulas, no pudo introducir la cabeza, el cacareo y el olor de la comida la enfureció, se enroscó en la jaula, apenas cedió,  introdujo la  boca,  y dio cuenta de las aves.
Lentamente se fue estirando, el cerdito quería huir de los brazos de su amo, al no poder gritó, no terminó la fonética del grito de terror, la roja boca lo tragó,  y el grito se perdió.
La lampalagua con varios bultos en su interior, que aun se movían en su largo cuerpo, lentamente se acercó a un grueso árbol, y se fue enroscando, a medida lo hacia, se oían los huesos de sus víctimas crujir.
Despacio, muy despacio, los pasajeros fueron subiendo al micro, nadie hablaba, cuando estuvieron todos,  cerraron la puerta y las ventanillas.         Que el  motor se haya enfriado,  era el ruego, el conductor se santiguó y dio arranque, nunca les parecieron tan festivas las explosiones del motor, ahora que estaban a salvo.
El viejo trasto tomó  velocidad y enfrentó la cuesta, que fue subiendo, mientras los pasajeros, de vez en cuando miraban hacia atrás y veían,   abrazado al árbol al monstruo dormido.

19 comentarios:

  1. Como siempre me encantan tus relatos. Estoy algo molesta porque ya me di cuenta que si yo no vengo tu no llegas a mi blog. No vale.

    Saludos cordiales,

    Hasta pronto.

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  2. Hola abuela:
    Menuda serpiente tragona.

    Madre mía que susto se llevarían los pasajeros.

    Ahora son las 11,10 de la noche,
    Me voy a la cama.

    Buenas noches y un abrazo, Montserrat

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  3. Precioso relato querida Abue!
    Esos bichos ya no se ven por los caminos, ¿verdad?
    Muchos cariños!!!

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  4. Madame, me tenia usted mirando fijamente esa bolsa con aliento contenido, casi retrocediendo un paso de puro temor a lo que podria encontrar, presintiendo el peligro!

    Estupendo, madame!

    Buenas noches

    Bisous

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  5. upale!!! hasta ese cacharro de bus se asusto, porque de una arranco en huida.
    besos

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  6. Gracias por esta narración, por nada del mundo hubuera querido estar en ese Micro.
    Deseo que todo sea favorable en ese tiempo de gozo.
    Que Dios la bendiga.
    Sor.cecilia Codina Masachs O.p

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  7. Ufffffffffffff...te juro que se me cruzaron imágenes de los pueblos de García Márquez. Ese colectivo repleto y las gallinas, toda una idiosincracia. Un beso.

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  8. Hay que interesante el relato me ha gustado mucho, como disfruto con tus entradas abuela frescotona.
    besos enormisimos
    en donde las personas llevan en sus brazos a sus animalitos... ahí todos juntos como el arca de noé..

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  9. Querida Abuela

    Es como os transportes acostumbrados en la provincia mexicana; camiones polleros les llamamos, la gente sube al autobús con un montón de chácharas, cartones y hasta animales (gallinas que pasean por el bus, muy quitadas de la pena), claro nunca me ha tocado algo así como el de vuestro relato... qué bueno, porque les tengo pavor a esos bichos.

    Un abrazo

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  10. Jo, vaya historia hoy, menuda bicha..
    y es que de la manera que cuentas las cosas parece que las veo...
    besos enormes

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  11. Me gustó ! Besos desde el otro lado

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  12. Me gustó mi querida abuela..Gracias por siempre compartir..Recibe mi cariño Victoria

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  13. ¡Aaaahhh, qué espanto! No hay nada más horrible que una lampalagua.
    El viejo colectivo subiendo la cuesta (a excepción de las gallinas en el techo) me hizo acordar a mis viajes por las sierras de Córdoba cuando era chica :)

    Como siempre, un lujo, abue.

    Besazos.

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  14. Cuando un poeta canta estamos en sus manos: él es el que sabe despertar en nosotros aquellas fuerzas secretas; sus palabras nos descubren un mundo maravilloso que antes no conocíamos.

    Novalis

    Un hermoso fin de semana te desea...

    María del Carmen

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  15. Estimada amiga, ahora ya tengo un autito, para poder salir a recorrer los caminos del país, dime donde puedo comer una costillita tan sabroza a los ojos, así hacer que mi familia conozca lo que yo comi cuando era adolescente en mi último viaje a Cordoba, y de eso ya hace 36 años, hoy con 50 voy a ir a Cordoba a comer chivito, y quien le dice, nos crucemos en algún camino y hagamos un alto para unos mates.Estp es lo que le agradezco a internet, poder conocer gente que tiene los mismos sentimientos que yo.Mis respetos Sra.

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  16. Abu:
    interesante relato-
    me da impresión la lampalagua.
    ¡de sólo escribirla, me dió escalofríos¡
    imaginate sí hubiera estado en el bus-¡¡¡¡¡
    besotes

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  17. Huy, la lampalagua es una serpiente y debe ser enorme, ¿no? porque para tragarse todo eso y asustar a todos los presentes, ya debe ser, ya...Otro estupendo relato hilado con maestría, querida Abu. Y otro besito.

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  18. Querida abuela, no solo lo hacen esa serpiente, desgraciadamente hay muchas lampalaguas en el mundo pero esas llevan dos piernas, y te digo son mucho más peligrosas, porque además de comerte, tiran tus "pedazos" por el terraplén, tiene mucha reflexión tu relato esta vez, no es leer, si no comprender, o ¿Tú querida amiga qué piensas?
    Abrazos

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  19. ahhhh... no me gustan los bichos que se arrastran :)
    es superior a mis fuerzas... y es que tú, querida abuela, cuentas tan bien las historias que parecen reales al leerlas

    besos y abrazos

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