Me siguen...

Traductor

martes, 13 de abril de 2010

UN VELORIO DIFERENTE-

La voz se corrió en la fría mañana pueblerina, había muerto don Jacinto, conspicuo vecino, hacedor de obras y actos de caridad.
En la vieja y señorial casona, situada frente a la plaza del pueblo, se veía movimientos de gente, el primero en salir de madrugada, con estola morada y libro de oficios, fue don Manuel, el cura del pueblo.
Luego el médico, un anciano que parecía el dueño del tiempo, era el encargado de abrir y cerrar las puertas de este mundo, los recibía en el parto y los despedía en la muerte.      A veces estos tiempos, no se distanciaban mucho entre si.
Con las primeras luces llegó el furgón de la casa de sepelios, con el servicio de primera.      Ataúd tipo cofre, con tapa de nogal, interior de seda, diez manijas de bronce, cuánto mas manijas , mas importantes.          Las velas, eran los grandes cirios, con pie de metal, suficiente luz, para encontrar el camino de la eternidad.
El gran Cristo, que presidia la ceremonia, en brillante madero, impresionaba su rostro en agonía, derramando su sangre divina, imponía gran respeto de Fe.      Gruesos cordones negros colgaban del ataúd.
En la mejor sala de la casa se armó el velorio, daba a la calle, con grandes balcones enrejados, piso de listones de madera, cubierto el gran espejo con lienzos negros.       La puerta de doble hoja, abierta de par en par, daba un marco solemne a la escena.       Todo alrededor de la gran sala y pegadas  a la pared, estaban las sillas, rodeando al féretro.       Las mujeres desgranaban rosarios y responsos, entre llantos contenidos de dolor.
El frío era muy intenso esa noche, la mayoría de los asistentes estaban en la sala , los hombres, que suelen agruparse en la vereda a fumar, tambien se apretujaban en la sala , en busca de calor y de una copa de licor o café.
Nadie notó la leve inclinación de los cirios, que chorreaban estearina, el cajon lentamente se deslizaba de sus soportes.....de pronto todo fue caos, las sillas cayeron  al fondo de tierra del piso de madera, algunas mujeres hacían equilibrio, para no caer al foso, otras, ya en él, luchaban por levantarse, y alejarse del muerto, que había aterrizado  con una gran explosión,  al cerrarse la tapa.       En la pequeña fosa, parecían hormigas enloquecidas, el único asistido por la ayuda divina, fue el cura, que estando al lado de la puerta, atinó a tomarse del picaporte, quedando colgado sobre el foso, sus piernas pedaleaban una bicicleta invisible, tratando de hacer pie, en nada.      La sotana se había inflado, por la corriente de aire, y parecía una negra campana, con sus  piernas de badajo.
Una mujer, nunca se supo quien fue, gritó.  -Ud. inútil, que está cerca de la puerta, grite y pida ayuda ¡¡¡-
Llegaron los vecinos linderos, cuando vieron el espectáculo, creyeron ver la imagen del purgatorio:  Todos los brazos en alto,  clamando ayuda.
Apenas salió el sol, comenzó el  sepelio, el muerto como si fuese el mas apurado, fue el primero en salir a pulso.    Llegados al cementerio, los  murmullos y las risas apagadas, no  cesaban.
El único ausente fue el cura, que no asistió a despedir al amigo, se dice, que nunca superó el  mensaje apocalíptico, del infausto acontecimiento.

19 comentarios:

  1. Madame, lo he leido a carcajada limpia. Es que me imagino la escena, y los apuros del pobre cura.
    Nunca se sabe dónde nos puede atrapar la risa. Cuando usted lo cuenta, puede ser incluso en un emtierro!

    Buenas noches, madame, me voy todavia con una sonrisa.

    Bisous

    ResponderEliminar
  2. Eso suele suceder porqué será que en los momentos más tristes se provoca la risa..?
    Buen relato con su puntito de humor, me encanta
    besos abuela frescotona desde mi Tenerife del alma

    ResponderEliminar
  3. Querida Abuela

    Me gustó su relato me recordó el fino humor negro de un escritor mexicano costumbrista Jorge Ibargüengoitia.

    Y sí, de risa loca; ¿qué más ante semejantes desfiguros de todo el personal, muerto incluido?

    Un abrazo

    ResponderEliminar
  4. Ja, ja.
    En España hay un dicho "Cuando entierren a mi suegra que la entierren boca abajo, por si quiere slir, que se vaya más abajo..."

    Es una Historia muy graciosa, abuela.

    Un abrazo, Montserrat

    ResponderEliminar
  5. JO, jeje, vaya entierro, con esa gracia y narrativa fluida y al detalle es como meterse en la historia de lleno. besos.

    ResponderEliminar
  6. Hasta en los peores momentos una sonrisa ayuda a calmar el dolor, cuando se desbarajusta los sentimientos y se enciende el dolor, siempre disfrutando de tus letras...

    Abrazzzusss

    ResponderEliminar
  7. Me estoy muriendo de la risa, con los ojos cegados por las lágrimas.
    Felicitaciones.
    Diamantino

    ResponderEliminar
  8. ¡Dios mío!
    Que momento. Es para reirse o para llorar, no se.
    Te puedo decir que de vivirlo es impresionante.

    Un cariño.

    mariarosa

    ResponderEliminar
  9. ahhh! no me cansaré de venir a disfrutar de esa creatividad tuya de hacernos sentir toda una perafernalia rural.
    besos

    ResponderEliminar
  10. muy bonito relato, me gustó mucho eso de que "parecía el dueño del tiempo" una buena figura.

    Saludos cordiales Abue,

    un fuerte abrazo.

    Aída.

    ResponderEliminar
  11. Amiga,abue fresca como los barquitos en altamar.

    Cómo me has hecho reir,a carcajada limpia.

    recibe un abrazo,muchos besos y mi cariño.

    ResponderEliminar
  12. Sabes la risa puede acercarse tanto en momentos de recogimiento y viceversa, pero en este caso has dejado un relato con un humor un tanto negro que me ha hecho pasar un momento muy agradable.

    Me voy dejandote una sonrisa sincera de amistad y afecto hasta otro momento.


    Un abrazo

    Marí

    ResponderEliminar
  13. Ay, demasiada gente sobre aquel piso de madera, jaja. Pobres, imagino el susto que se llevarían. Lo relatas muy bien, querida Abu, con un sentido del humor tremendo. Otro besito mañanero.

    ResponderEliminar
  14. He reconocido la escena (antes del desastre) en los velatorios que se celebran aqui en los pueblos,el de mi tia concretamente fue asi , el feretro, las velas, la mejor salade la casa con sus balcones enrejados y sus suelos de listones de madera, las mujeres rezando el rosario y los hombres afuera fumando....parece que lo estabas describiendo
    Ahora, la caida del feretro... para salir corriendo...

    ResponderEliminar
  15. Gracias, por su nuevo relato, siempre nos tiene en espera de desvelar el final
    Sor.Cecilia

    ResponderEliminar
  16. Abu, Me he reído muchísimo imaginando la escena...y yo que decía que había ido a velorios extraños, éste me ha superado. Muy bueno, lleno de ese sello característico que tienen tus relatos.
    Un beso.

    ResponderEliminar
  17. Abuela, es un buen relato con mucho humor ... me has animado un poco...

    Un abrazo

    ResponderEliminar
  18. jajajajajajajajaj ... mil perdones, abuela... lo siento de veras... no puedo evitar las risas imaginando la escena

    besotes

    ResponderEliminar
  19. Gracias por estas risas, que nos provoca usted, a principios de año.

    vicheando atraves de los amigos, llegue a este magnifico blog, que con su ternura y buenas palabras, de seguro me atrapa.

    ResponderEliminar

Entre Chivitos

Entre Chivitos

Mateando

Mateando
Se ha producido un error en este gadget.