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lunes, 26 de abril de 2010

VEJETAL

El rayito de luz que entraba por el minúsculo orificio, en la madera del postigo, lentamente se movía, tornaba del naranja, al blanco de la pared.      Demoraba exactamente quince minutos, en llegar al espejo de la antigua cómoda, del cristal se reflejaba en el techo, volviendo a subir, otros cinco minutos, y desaparecía.     O sea que seria la hora siete veinte de la mañana.          Una mañana de verano, en las que solía hacer varios largos de piscina, luego el desayuno, los periódicos del día, y a la oficina.
Pensar que le tenia preocupado el estres, los viajes, reuniones, vida social, no tenia tiempo para si, los servicios personales venían a la oficina o al hogar.
Entró una joven mujer en bata, salia de la ducha, olía a limpio, se inclinó y dejo un beso en su frente, percibió la frescura de su aliento, ya no lo besaba en la boca.          El era un mueble mas de la casa, lo trataban bien, lo cuidaban, pulían sus manos y pies, lo movían en su enorme cama de un lado al otro de la casa, lo ponían al sol, lo guardaban.
Entró la enfermera, le sacó las bolsas de los fluidos de la noche, por la sonda nasogátrica, le dio el desayuno, un concentrado de proteínas, directo al estómago, en dos horas y media, haría la primera deposición intestinal del día, lo cambiarían, igual que él hizo con sus hijos.
En el espejo que tenia en la cama frente así, veía como, igual que una planta sin agua, se iba encogiendo y lastimando su cuerpo.         Ya no lo sentía suyo, era un extraño, que vivía de su esencia de persona, un parásito de si mismo que le robaba la energía,  que se negaba a trabajar por el resto de los órganos, que de a poco se le iban uniendo, abandonando así el esfuerzo por ser ellos mismos y cada uno.
Solía mover un párpado, que al principio todos miraban, cuando todavía, ese pequeño movimiento era la esperanza de una posible recuperación, ahora los pocos que venían, no le miraban a los ojos, para evitar el dolor o el trabajo de entenderlo.
A veces pensaba que era solo una masa cerebral, como en las viejas películas de monstruos, abandonada por los súbditos, que enloquecía, no pudiendo ejercer su poder.        Hoy saldría al jardín, miraba fijo la bóveda celeste, hasta sentir que su único ojo crecía transformándolo en un gigante cíclope, hasta que los pájaros cruzaran su linea de visión, y reventaran su fantasía.
El jardinero se acercaba y lo miraba, entre la pena y el miedo.
Una enorme abeja zumbaba frente a su cara, se asentó sobre la sonda nasal, su ojo y los ocelos de la abeja se desafiaban, las patitas se asentaban suaves, e inmediatamente, levantaban vuelo.     La glucosa atraía al insecto, trataba de correrla,  sacando con fuerza el aire del orificio libre de la nariz, pero le dio miedo distraerla de la sonda, y  entre por el cornete a su cerebro....quedó en poder de la abeja.
Su mundo diario era ese, sobrevivir a los pequeños accidentes domésticos, en un espacio reducido,  solo él los notaba desde su masa corporal, donde solo su cerebro tenia vida, pero aun así, quería vivir.       Esas ganas de vivir, le hacían temer mas a la muerte.
La enfermera le ponía el sedante, y regresaba a la nada, solo su cerebro seguía creando imágenes, su única actividad era soñar, de noche y de día.        Ya no recordaba su voz.          El silencio existencial en el que estaba, lo aturdía, ejercitaba su mente recordando frases, libros películas, pero la oscuridad de a poco se llevaba todo, como el rayito de luz, un día su vida lo dejaría, y el no se daría cuenta.
La enfermera lo cubrió del fresco de la noche, abrió las ventanas, el perfume del jardín invadió el cuarto, los visitantes de la noche venían por su presa, la brisa pasó sobre su cuerpo, recogiendo su hálito postrero.
Nadie se daría cuenta, hasta que el rayito de luz, trajera la mañana con él.

16 comentarios:

  1. Otro precioso relato abue. Placer pasar por acá a leerte.

    Fuerte abrazo para ti

    Hasta pronto.

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  2. Buen relato , el la vida misma, lo que nos depara el destino quien lo sabrá.
    besos enormes mi querida amiga!!

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  3. LO CUIDABAN LO QUERIAN, RESPETABAN SU VIDA, AUNQUE LES DIERA TRABAJO.

    A EL LE GUSTABA VIVIR, NO PENSABA EN LA EUTANASIA.

    QUE RELATO MÁS BELLO HAS HECHO ABUELA. HE REFLEXIONADO MUCHO. BESOS, Montserrat

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  4. Maravilloso, un relato que rezuma humanidad, en el lienzo postrero de la vida, con la luz de la esperanza endulzando las horas...

    Besos.
    Luis.

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  5. Terrible realidad, descarnada, contada con la delicadeza y la magia de que sos capaz, abue. Todas las cosas de la vida son para ser escritas y contadas, el tema es de qué modo se cuentan, y vos lo has hecho con la altura que se merece.
    Un llamado de atención para los que se quejan "de llenos".

    Besazos gigantes.

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  6. Que valentia hay que tener para seguir enfrentandose al dia en esas condiciones, y ser capaz a pesar de todo de seguir amando la vida, no pensando en lo que perdió, sino en lo que aun le queda, y aferrandose a eso hasta que ya no queda nada.
    Muy buen relato, madame!

    Feliz dia

    Bisous

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  7. Siempre veo un hombre así cuando voy a correr. Es tristísimo, porque lo recuerdo cuando estaba lleno de vida y sonriente. Y ahora, jamás le noté una sonrisa. Y yo puedo correr, ir adonde quiera, quién sabe hasta cuando. Un beso.

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  8. Abuela

    Qué triste, verdad? Cuando llega ese momento en que los mayores (y a veces ni tan mayores), semejan un vegetal abandonado, que no ha sido regado, sin vida

    Bien dicen que hay que regar las relaciones todos los días (y no sólo a las plantas).

    Un abrazo

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  9. Este relato me ha llenado de impotencia... siempre me ha dado cierto temor quedar en esas condiciones...Por eso me volvi donante de órganos, porque sé que mientras algo sirva, ellos sabrán aprovecharlo y no me condenaran a estar postrada en una cama para siempre...Ay Abu, acá se saben la lección al dedillo... siempre les digo dos cosas: "No me dejen conectada a una máquina y la otra, es que no me reanimen cuando llegue el momento".
    Un besito linda.

    (Yo también rompi el teléfono hace más o menos seis meses...el mío no quedó en la caseta del perro porque no tengo perro, pero estoy mejor así desconectada...cuando sea el momento me compraré uno nuevo...o igual me quedo así...quien sabe!)

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  10. Que triste relato. Ya no lo besaban en la boca. Ya no era persona.
    ¿Debería desconectarse?

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  11. siempre son muy significativos tus escrito, como dice GOGO: lujito leerte.
    besos

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  12. Eso es amar la vida por encima de todo!a mi no me parece triste, es la aceptación del dolor y de la enfermedad en favor de la vida, tal vez el cuerpo ya este medio muerto pero la mente y los sentimientos no...Un beso!!!

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  13. Hermoso relato. A pesar de lo real de la tragedia de ser un vegetal y tener que seguir vivo. Menos mal que el final llegó junto con la paz.

    mariarosa

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  14. ありがとう。
    日本は、5月の連休を迎えます。

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  15. Abue,que forma tan delicada de narrar los sufrimientos de un ser postrado en cama.

    rcibe un abrazo con cariño.

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Mateando

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