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sábado, 8 de mayo de 2010

AY ¡ ¡ ¡ GRETA

El viejo cine-teatro español,  lucía en su frente los afiches recién pegados por Emerenciano con enorme brocha y engrudo.     Cada lámina que ponía tomaba distancia y la miraba, desde ella con magnética mirada,  lo seducía  la mítica Greta Garbo.
Cargó los elementos de trabajo en el carrito que tiraba con la bici, y salió pedaleando lentamente, disfrutando el momento.      Cuando en el pueblo lo veían, todos le prestaban atención, hasta que no extendía el afiche, nadie se movía.    Si el aviso era de productos de uso doméstico, seguían  desilusionados su camino.
Pero este, estaba seguro, apenas lo desplegara  en el paredón del club de bochas, correría la voz, y comenzarían a reunirse a su alrededor.     La bella Greta, figura en la que el misterio, acrecentaba su atractivo.
Los hombres soñaban con su voz, las mujeres querían ser como ella.
Hoy Emerenciano, sería junto con ella,  el hombre mas nombrado en el pueblo.     Por la noche, detrás de la  ventanilla, vendía las entradas, luego se paraba  con una caja de cartón,  donde cortaba los talones de control, y daba acceso a la sala.     El pequeño teatro tenía un  gran telón de terciopelo rojo, cuando los teloneros lo abrían lentamente, se veía la pequeña y cuadrada pantalla, reflejando la luz del proyector, mostraba los innumerables zurcidos.      En sus laterales, sobre elevados unos centímetros del piso, estaban los palcos de madera.    Estos eran cuadrados con seis sillas, para entrar se subían dos o tres escalones, desde ese lugar dominaban la sala, y a su vez eran vistos por todos.
En todas  las paredes, prendidos con pequeños clavos, estaban los afiches de los próximos estrenos.
Siempre se agotaban las entradas, cuando esto sucedía, se permitía  a las  personas  traer su silla a cuestas, que se ubicaba en los pasillos.
Cuando los carameleros terminan su venta, las luces se apagaron, y apareció la bella en la pantalla, con un remiendo justo en uno de sus ojos, que no mitigaba su belleza, todos suspiraron, de vez en cuando algun hongo del celuloide se paseaba por su cuerpo, con  los lamentos de los espectadores y el ruido de los papeles de seda de los caramelos, que eran devorados a velocidad luz.     Justo en el beso, estudiado y lento, el calor derritió la cinta, que se devoraba el hermoso rostro sin piedad.      Los silbidos y los gritos al maquinista,  apuraron el trámite de cortado y unión de la cinta, con la mitad de la escena.
Solo dos días quedaba la película, luego se mandaba por tren o sulki al pueblo vecino, sin embargo, la misma gente regresaba  al día siguiente.      Terminada la función, salió el último espectador con su silla, cerró la sala.
Mientras caminaba hasta su casa, los papeles despegados por el frio viento de la noche, lo saludaban desde los muros.         El,  apretaba bajo el brazo a Greta, le había reservado la mejor pared de su cuartucho de pensión, el afiche tenía las mismas medidas que la mancha de humedad.   Bajaría a la rubia Marlene,  los hongos,  estaban dejando su pelo verde, conviertiendo el Ángel Azul , en una mancha oscura.
Mientras pegaba la lámina se preguntaba, quien lo visitaría la semana entrante?, por el vidrio roto de la banderola, entraba un chiflete ¡¡¡

17 comentarios:

  1. Ay, madame, que bonito, y que pena que se hayan terminado esos dias de magia cinematografica. Acudir a una de esas salas tenia un encanto especial, y la industria ha acabado por matarlo todo a base de pretender sacar el maximo beneficio y olvidarse del arte. Las estrellas se han apagado. Ya no hay carameleros, ni viejos proyectores, sino pantallas cada vez mas diminutas y muy poco talento.
    Aquellos viejos carteles de coleccionista! Que belleza, y cuánto hacen soñar aun.

    Hoy he vuelto a disfrutar enormemente, porque ademas soy una apasionada de ese cine clasico.

    Feliz fin de semana, madame

    Bisous

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  2. ¡Hola!

    Te he visto paseando por alguno de los blogs de mis amigos y hoy me he decidido a entrar en el tuyo y saber de ti. La sorpresa ha sido mayúscula. Literata. Me encanta. Si no te molesta, me agrego a tu club de seguidores.

    Por otro lado, me ha gustado mucho esta tu última entrada. Me recuerda a cuando mi padre vendía pipas, caramelos, cacahuetes pelados y palomitas de maíz a la puerta del "Cinillo". Me gusta ver las fotos antiguas con mi padre y su puesto, mi madre ayudándolo, y todo rodeados de jóvenes parejas y abuelos con nietos haciendo cola para entrar a la fábrica de ilusiones.

    Gracias.


    Un saludo.

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  3. Muy bueno, pura literatura.

    Saludos cordiales,

    Besos abue.

    Aída.

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  4. sigues evocando mi infancia; esas películas mexicanas: "santo el enmascarado de plata", Vicente Fernandez en: "y sigo siendo el rey" o las de norteamericanas: "ringo en el viejo oeste", ahhhhh sí qué me las disfruté!!
    besos

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  5. Ay, esa Greta, qué, con Garbo, ocultaría los mohos que dejaban el pelo verde a la Dietrich... Muy original tu relato, querida Abu. Disfruta del fin de semana, querida. Un beso fuerte.

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  6. Las imágenes de cada día, el valor de las pequeñas costumbres, secuencias de cine, ilusiones... Todo se condensa en esa vida moderada y tranquila, donde las láminas de las famosas hilvana sueños inalcanzables.

    La literatura es tu joya, amiga Abuela.
    Besos.
    Luis.

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  7. Cuantos recuerdos del viejo cine, aunque quizás en algún pueblo todavia siga siendo asi! besos tía Elsa.

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  8. Ay Abuela Frescotona:
    ¡Que recuerdos trae el escrito de hoy! he recordado los viejos cines de verano de mi infancia, el olor tan particular, las charlas de mi padre que durante una época fue acomodador en un cine en mi ciudad y se vio todas las peliculas del mundo... en fin que decirte que me has quitado de repente treinta y tantos años...Gracias, un abrazo!

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  9. Hola Abu.
    Me estaba imaginanado a Greta Garbo, en la pantalla y los cortes que antiguamente producian el celuloide gastado.

    He disfrutado leyendote.

    Un abrazo, Montserrat

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  10. Me gusta es bueno, como siempre describes todo de tal manera que si cierro los ojos me encuentro ahí en la escena.
    Besos grandes desde Tenerife son ahora las doce y cuarto de la noche.

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  11. ¡Cuánta nostalgia, abue! Pero nostalgia contada con maestría, nostalgia que se disfruta porque se sabe vivida y atesorada...

    ¡Qué grande que sos, Abuela! Tus relatos se me quedan bien pegaditos.

    Besotes :)

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  12. Gracias abuela por traerme a la memoria imágenes que tenía borradas de mi infancia. Eran buenos momentos aquellos de llevar la silla desde la casa al "cinematógrafo", todo un acontecimiento esa visita. Te dejo abrazos.

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  13. Abue fresca como las mañanas de mi país,que el cine antes tenía más chispa.

    el cine sin techo,piso de teirra,sólo bancas desvensijadas que se desbarataban,los chamacos arrojando piedras desde el exterior,y todo,todo ese ambiente tan de conocerse todos,

    recibe un gran abrazo,amiga mía.

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  14. ¡Hermoso texto!
    Me llevó a "Cinema Paradiso" y al único cine que había en el pueblo de Cañuelas,cdo. iba al campo de mi abuelo!
    El Arte sigue su camino alimentando ilusiones!
    Te dejo una frase que te tengo siempre en mi escritorio:
    ¡Q NUNCA SE NOS HUMEDEZCA EL ASOMBRO!
    Un abarzo gde.!!!

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  15. Que lindo Abu!... A mi me encanta cuando me echan esos cuentos acerca de las cosas que uno ve con el fastidio de la costumbre...Dicen que de los mayores se aprende, yo por lo menos, siempre que puedo me pongo a escuchar cuentos de viejitos para aprender la vida mágica que nosotras no tenemos...ya que cuando hemos nacido la mayoría de las cosas ya estaban inventadas... Que bien lo has relatado.
    Un beso cielo.

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  16. Querida Abuela

    Qué bello y cuánta nostalgia. Ese hombre, Emerenciano me dio una ternura con su afiche de Greta Garbo, cuidándolo cual si fuera el mayor tesoro. La magia del cine de antaño lograba esas cosas y más. Creo que ahora, lamentablemente, eso ya no existe.

    Un abrazo

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  17. Una buena literatura, pasajes que vemos al leer esas lineas tan magistralmente estudiadas, la persona que cogiendo ese bello recuerdo se va lentamente, quizás sean películas de otro tiempo, pero siempre en todas ellas encontrábamos al igual que en cada uno de tus relatos esa reflexión que es a fin de cuentas lo que buscamos en cada uno de ellos. Felicidades y un abrazo

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Mateando

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