miércoles, 19 de mayo de 2010
CADENA DE FAVORES
En un arbusto que agita el viento alguien trabaja en silencio, como siguiendo una música que solo ella escucha. La araña va y viene. Se detiene como revisando la trama y sigue. De pronto, una ramita que arrancó el viento rompió algunos hilos. Sorprendida, con sus dieciséis pares de ojos alerta, nada se mueve. Se acerca rápido y une la trama. Por momentos, como probando la resistencia del tejido, lanza una larga hebra hasta el suelo, se deja hamacar por la brisa y sube veloz. Un relámpago ilumina el cielo y caen las primeras gotas. La arañita se ubica en el centro de la trama, y estoica, soporta el zarandeo de las gotas. Con las patitas se afirma segura. La luz del alba llegó urgida por la naturaleza, que clamaba por ella. Después de la tormenta todo revivía, también los insectos. La arañita comenzó la tarea de controlar los daños; todo estaba en orden. Las gotitas de agua embellecían la tela, poniéndola iridiscente con los reflejos de sol. Ella, inmóvil, en un extremo aguardaba... Al lado del arbusto abría una enorme flor de cardo, color rosado. Esta atraía especialmente a las abejas, pero también llegaban las moscas, esas verdes y gordas, que andaban entre las osamentas y la carroña. La tela se sacudió con violencia y el zumbido desesperado de la mosca, anunció la llegada de abundante comida. Se acercó y aseguró la trampa; mas se movía, mas se enredaba. Lo primero que la mosca perdió fue el movimiento de sus alas. Cuando las peludas patitas quedaron prisioneras, la arañita se acercó por detrás de la mosca, y con sus pequeñas pinzas, le perforó el tórax. La mosca se sacudió; el zumbido agudizó el tono. La araña trabajaba la comida sobre su presa que ya no se movía. Entrecortados se oían zumbidos, que parecían roncos estertores. Cuando el silencio invadió la urdimbre, la araña recorrió la tela. Lentamente trepó el arbusto, y se dispuso a trabajar en una horqueta. El viento sacudió la tela donde la mosca se mecía, llamando la atención de un pájaro que curioso se posó en un tallo. De rama en rama y con recelo, el ave se acercó. De un picotazo tomó la presa y salió volando rumbo a su nido. El viento se llevó por el aire, lo que quedó de la telaraña, que volaba en un viaje hacia ninguna parte.
Nube de palabras:
Naturaleza
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Buenas noches Abue. Aquí si que se cumple aquello de que nadie sabe para quien trabaja. simpático relato.
ResponderEliminarNo se que pasaba con bloger, pero dejé varios comentarios en varios bloges y no aparecían espero que este si quede grabado.
besos
Aída
BUENOS DIAS ABU:
ResponderEliminarSon las 8 de la mañana, en España.
Pues menudo pájaro, despues de todo el trabajo que tuvo la araña, va y se le lleva el alimento.
Esto abu, sucede tambien en los humanos.
Unos trabajan y se esfuerzan y luego viene otro que sin hacer el más mínimo esfuerzo, se lleva la tajada.
Recibe un abrazo, Montserrat
Vaya leccion curiosa. De ella sólo quedó la trampa. Woody Allen decía de la naturaleza algo así que era como un restaurante gigante. Es más que eso, claro está. ¿Y qué fue del pájaro? Voló. ¿Y de la telaraña? Quedó la trampa hecha. Así de justa o injusta es la naturaleza.
ResponderEliminarUn abrazo muy grande!
Que hermosissimo relato, como describes las cosas tan detalladamente que me veo allí contemplando el ritual de la araña con la mosca del pájaro esperando su presa..
ResponderEliminarBesos querida amiga
Fenomenal relato, Abuela, tu descripción es como un florilegio de satisfacciones literarias. Me ha encantado.
ResponderEliminarBesos.
Luis.
Y bue...es la ley de la vida...la arañita necesita comer, y desde que se sabe de su existencia, siempre ha utilizado sus telas. No ha avanzado en armas letales, bombas o misiles. Siempre tela. Un abrazo.
ResponderEliminarQue buena la cadena, madame! El pez grande se come al chico, la araña a la mosca, el pajaro a la araña.
ResponderEliminarMuy ingenioso y magnificamente narrado.
Feliz dia
Bisous
La vida, es lo que tiene ;-)
ResponderEliminarExcelente relato, Abue. Queda muy bonito en el reino animal, pero, ¿qué pasa si convertimos este relato en metáfora y lo trasladamos al "mundo humano"?... Y sí, así somos.
ResponderEliminarUna preciosura!! (y el título me recordó a esa peli tan triste...)
Cariños!
Me encanta la facilidad que tienes para hacer prosa de las cosas más sencillas de la vida y además, mi abu querida, lo haces con una dulzura, que al menos a mi, me llega al alma. Cuando era niña y pasaba cerca de una telaraña, mi viejo siempre me decía : "Ten cuidado con eso, no veas lo que le ha costado hacerlo", de allí heredé ese respeto hacia todos los seres vivos...en casa tengo prohibido matar insectos, los barremos para la calle y que allí traten de empezar de nuevo.
ResponderEliminarUn besito.
Ay Abuela siempre hay quien sabe aprovecharse de las circunstancias!!! que bello narras las cosas, creí estar viendo a la araña y a la mosca y al pájaro y hasta creí notar el viento cerca de mi rostro...muchas gracias por estos buenos ratos diarios que nos das.Un abrazo
ResponderEliminar¡Hola amiga!, muy buen relato, me ha hecho recordar, las maldades que en mi infancia yo hacía. Cogía las moscas y se las tiraba a la araña para observar lo que hacía. Recuerdo que me impresionó ver como la envolvía en un santiamén, le clavaba su aguijón y la mosca se queda ya inerte. Yo me decía, que era un especie de Bacalao, la dejaría secar para comerla más tarde, porque en invierno escasean las moscas,pero le succionaba las partes blandas y por seso en poco tiempo quedaba como una pasa.
ResponderEliminarFue una bonita lección, pero la suya la supera con creces. Gracias
Con ternura.
sor.Cecilia
Abue,
ResponderEliminarEspectacular y significativo. Tomar la oportunidad cuando se presenta... en la nobleza de los animales, no hay cadena más pura pues, no existe dolo, es por sobrevivir.
Un abrazo.
-cualquier parecido con la raza humana es pura casualidad, la abuela frescotona no a dicho nada, esto es sólo una fábula- jajajajajaja muy buen relato.
ResponderEliminarbesos
Así es la vida en todos los niveles. Extraña cadena de supervivencia donde la compasión no tiene nada que ver. Inspirador escrito abuela. Besos y abrazos abuela.
ResponderEliminarHola abue, te superás cada día con tus relatos. Éste, como los otros, está cargado de mensajes, de interpretaciones, que con tu habilidad, dejás al alcance de la mano para que cada quién le ponga el punto final.
ResponderEliminarEstupendo, así de sencillo :)
Besotes querida abue.
Es asi la naturaleza, unos se comen a otros, pero se mantiene el equilibrio del ecosistema, salvo cuando aparece ese animal tonto y torpe llamado hombre. Besos tía Elsa.
ResponderEliminarHa llegado otro fin de semana y con desmedida emoción paso a felicitarte.
ResponderEliminarPara que lo pases donde te resulte más agradable un buen descanso, después de una semana un tanto densa por los consabidos compromisos laborales ya habituales.
Un beso te dejo en el aire en compañía de un adiós.
De esta siempre tuya...
María del Carmen
Estupendo y verdadero. Así se comporta la naturaleza. Nosotros también somos naturaleza, pero siempre desea uno elevarse y no ser tan aprovechado.
ResponderEliminarUn saludo afectuoso.
Sencillamente perfecto. Hecho por Dios. Escrito con el amor de la Abuela.
ResponderEliminargenial, verdadero, único... La emoción se sale por los cuatro costados...
ResponderEliminarSaludos y un abrazo!
Hola, mi querida Abu! Precioso tu relato, cuajado de detalles para mostrarnos, con esa forma tan entrañable que tienes de desribirlo todo, cómo es la ley de la naturaleza y de la vida y cómo unos viven a costa de la muerte de otros...triste pero realista. Un beso enorme y disfruta mucho del fin de semana, amiga mía.
ResponderEliminarMuy hermoso y verdadero.
ResponderEliminarGracias por compartir tus historias.