Llegó de madrugada, como la misma muerte. Ella lo esperaba en su fría palidez.
Muerto y muerte se encontraron, se miraron a los ojos, las órbitas heladas, no respondían al fragor de su mirada, la parca, como si él no existiera, ninguneaba su presencia.
Estática y silente, esperaba que se cumplieran los tiempos de este mundo, para ya no tener ritos que seguir.
Ella decidió acabar con su patética vida.
El miraba esa boca, que tantas veces se abrió como fruta madura, destilando dulzuras, que él despreció.
Sus labios, en una rígida recta infinita, eran un camino muerto, donde, su risa y su canto quedaron sepultados.
Ya no pronunciarían su nombre, echo ruego de amor, no dirían el gimiente- te amo- sus ojos cerrados, esperando el beso que nunca llegó.
El era su promesa de amor, se llevó consigo su ajuar de horas vanas. Esta vez, la vida se cansó de esperar, y buscó aquella aventura que nunca dice NO, la muerte sublime en su belleza, abrió sus brazos alados, y le dio cobijo en su eternidad.
Dejó su cuerpo enamorado, en la caja de muerte, y su espíritu libre, por fin rompió las ataduras de ese mal amor.
El muerto dejó la sala en puntas de pies, temiendo que un signo de culpa, se instalara para siempre, en su cobarde corazón.
El derecho de amar, no lo merecemos todos, tampoco el gozo de ser amados.
Hay seres que nacen, y viven, vacíos de todo, transformando la vida, de aquellos que los aman, en un desierto de arena.
martes, 25 de mayo de 2010
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Por desgracia existen personas asi, que no se dejan amar , que van minando la existencia del otro poco a poco.
ResponderEliminarEs un hermoso relato el de hoy, me parece estar viendo la estancia....
Feliz día de celebración patriotica, feliz bicentenario de la Nación Argentina Abuela!!!.Un abrazo
madame, ojala la muerte llegara siempre de modo tan bello como el que usted sabe describir, tan llena de paz. A mi siempre me asusta pensar en ella.
ResponderEliminarFeliz dia, madame
Bisous
El amor y la muerte se llevaban bien en un tiempo...
ResponderEliminarLa muerte es seductora, majestuosa e imponente, igual de tus letras.
ResponderEliminarUn abrazo.
Ese relato uno de mis preferidos, me gusta es la vida.
ResponderEliminarbesos enormes
No me gusta la muerte, se que nadie nos escapamos, pero................ espero que me espere, valga el "lío" de palabras, muchos años, sobre todo que no me quiera, ni venga a buscarme.
ResponderEliminarFelicidades en ese buen celebrar.
Abrazos
No entendí muy bien tu texto, pero veo que está relacionado con la muerte. Me gustó el relatito, bien llevado.
ResponderEliminarSaludos cordiales, Abue.
Besos
Aída
por eso siempre digo que hay que vivir, lanzarse a la vida y disfrutar de cada segundo que nos brinda, y equivocarnos, y llorar y sobre todo amar
ResponderEliminarUn beso, Abu!!
«El derecho de amar, no lo merecemos todos, tampoco el gozo de ser amados.
ResponderEliminarHay seres que nacen, y viven, vacíos de todo, transformando la vida, de aquellos que los aman, en un desierto de arena».
Duras palabras emplema amiga mía, muy duras.El derecho, se convierte en DEBER, el deber es de amar siempre hagan lo que nos hagan, ¿cómo si no se han forjado los santos, amando lo que sólo les apetecía?. No, amar es un deber de los cristianos, incluso otras religiones impera el amar.Sí, es cierto que hay personas que cuestan mucho amar, porque no se dejan, son ásperas, despreciativas, y podemos añadir todo lo desagradable que queramos, pero debemos amarlas y por supuesto es garantía de ser una persona cabal, el gozo de saberse amada. Así que estos extremos que hoy nos presenta, si bien se dan en la vida relal( Yo los he vivído)son personas con trastornos psicológicos y hay que saberlos llevar.
El relato es excelente, pero esa parte no es cristiana. Hoy me doy licencia en su espacio para disentir.
Con ternura.
Sor.Cecilia
Poética y enternecedora descripción de la muerta, Abuela. Me encanta la reflexión final. Abrazos ;-)
ResponderEliminarHola Abuela!! Muy bueno amiga. Describir la muerte de una forma tan poética hace más linda la vida. La reflexión final es muy cierta.
ResponderEliminarBesossssss
Triste pero hermosíssimo texto, querida Abu, sabes utilizar el lenguaje con la fuerza y la expresividad de la gran narradora que eres. Rico lenguaje el tuyo, con un léxico envidiable y rico el contenido también. Y esa moraleja final..."Hay seres que nacen, y viven, vacíos de todo, transformando la vida, de aquellos que los aman, en un desierto de arena." Pocos filósofos podrían expresarlo mejor. Un beso fuerte y muy feliz semana, querida.
ResponderEliminarLa muerte liberadora para la mujer, pena que no llegase años antes al esposo para liberarla en vida.
ResponderEliminarExisten seres desgraciados y afortunados en su miserable condición, que no merecen tanta bondad por nada.
Excelente retrato de la condición humana.
Un beso, Who.
Y hay algunos seres, querida Abuela, que ni morir en paz merecen. Él, el muerto de tu relato, pese a todo, fue afortunado.
ResponderEliminarLe dejo un abrazo
BUENOS DIAS:
ResponderEliminarHay tantas maneras distintas de enfocar el tema de la Muerte.
Yo pienso que cuando tenga que llegar ya llegará.
Ahora me he acordado de una obra de Teatro de Alejandro Casona, que vi hace muchos años se llama LA DAMA DEL ALBA.
En esta obra de Teatro la Muerte es represenada por una dama de Gran belleza que se presenta en una casa de Campo para llevarse a una persona.
En fin tu relato, es de gran calidad.
Besos, de abuela a abuela, Montserrat
El Muerto y la Muerte, me gusta ese dueto. Pueden entonar el hondo canto de la transformación y el vuelo. Y este muerto ha sufrido el desamor, la peor de las muertes pues es la muerte en vida, siento se va feliz con la parca, bajo su alero, contra su pecho. Más fuerte que la muerte (que para mi es dulce y calma) son esos "seres que nacen, y viven, vacíos de todo, transformando la vida, de aquellos que los aman, en un desierto de arena"
ResponderEliminarAl centro de la médula ese final.
Muchos besos abuela!
Una entrada jugadísima, tiene demasiados componentes interesantes, da para una doble lectura. Me gustó lo poético de la prosa, el juego de los personajes y el mensaje.
ResponderEliminarTe felicito, abue, cada vez me cautivás más.
Cariños!
¡Gracias por su comentario en mi blog! Mire, en cada Catedral, de cada Provincia, se hizo un Te Deum (te agradecemos, oh Dios). Ojalá gobernantes y pueblo estemos más unidos. Gracias otra vez, José Luis
ResponderEliminarhola que gusto! realmente coincido contigo que no todo el mundo esta preparado para amar y/o para ser amado.
ResponderEliminarTal vez sean muy pocos los elegidos de verdad!
Pero si creo que uno se esfuerza y pone lo mejor de si para aprender a amar y dejar ser libre, como serlo tambien. un abrazo
Quien siembra vientos, cosecha tempestades, dice el refrán y con justeza. Quien ha vivido a la ligera, tomando a la ligera los sentimientos de los demás, muere con las manos vacías sin dejar nada a su paso, como si el olvido fuera la única cura para su desamor...
ResponderEliminarEstupendo relato, querida abue, como de costumbre.
Besazos.
Jó Abu, que bueno!. Es una de los textos que más me ha gustado y si es verdad, no todos merecen ser amados pero, quién tiene coraje para negar amor a quien se quiere?...
ResponderEliminarUn besito mi Abu.
Es asi querida abuela, sólo que tu lo cuentas tan bien. Besos tía Elsa.
ResponderEliminar死は誰にでも訪れる、早いか遅いかの違い。
ResponderEliminar...que se llevo consigo? la muerte!
ResponderEliminarun abrazo
Estremecedora y bella narración, abuela!!!
ResponderEliminarDesgraciadamente, existen seres que no saben amar, pero todos tienen el derecho a ser amados. Difícil? Muy difícil! Pero no imposible.
Un beso en tus manitas para que sigas escribiendo textos tan maravillosos como este.