Me siguen...

Traductor

lunes, 31 de mayo de 2010

HISTORIA CHIQUITITA

Escuché la enorme moto subir al garaje, como un viento que barre las hojas de otoño, así entró mi hijo  -Hola mamita ¡¡¡-
Traía olor a frío.      El menor de mis hijos es como el mar, siempre en movimiento, sube y baja, se estrella en sus emociones, como las olas en el espigón, pero enseguida rearma su masa y allá va, a encontrarse con la vida.
Ese día tenía que ir a mi dentista, se me hacía tarde, yo que siempre llego media hora antes a todas mis citas, el taxi no llegaba,  -Vamos viejita, te llevo -   Ante mi cara de, "vos estas demente", el pícaro me acicateó  - Mamita me extraña de una amazona como vos, es igual que un caballo, vamos¡¡¡ -
Ya tenía la máquina rugiendo,  -Dale ma ¡¡  voy despacito  -
Subí, el viento pegaba en mi cara, como cuando trepaba las cumbres acaballo,  -Te gusta ma?-   Prendida a la cintura de mi niño, como una jovencita, grité  -Si, está bueno-

Al dentista no llegamos, nos fuimos a cabalgar los etanos, hicimos una parada, donde invité al "chófer", unos bocados y gaseosas, a mis sesenta descubrí  que la moto, igual que el caballo, es la libertad.
Regresamos, mis nietos ya esperaban la cena, entro apurada a ponerme el delantal de cocina, cuando uno de ellos me dice - Abu, tenes los pelos como si hubieses andado en moto-
Los niños tienen  penado subir a ese "aparato", sin decir nada, corrí al baño a peinar mis cabellos, que a mi también me sorprendieron, parecían miles de bracitos levantados dando  hurras.
Antes de sentarnos a cenar,  conminé a Federico, nada de historias jocosas en la mesa, nada como disfrutar de la comida y la familia, justo cuando cortaba la carne del mas pequeño, llegaron sus padres a buscarlos, mi otro hijo, Facundo, con su voz de  juez dictando sentencia dice    - Mamá eran  mi hermano y vos, quienes se adelantaron a mi auto en la ruta, hoy a la  tarde?-       Mis nietos dejaron los cubiertos y atentos esperaban mi respuesta   -Si -  respondí, con voz de juramento, fuerte y clara.
Fue una explosión de risas y bromas, suspiré aliviada, ahora todos querían  verme,  en mi familia, es inútil guardar secretos....

26 comentarios:

  1. Madame, que experiencia! Como montarse en otra clase de caballo mas veloz. Causó usted sensacion!
    Que dificil guardar secretos cuando son muchas personas, pero qué bendicion ser muchos.

    Buenas noches

    Bisous

    ResponderEliminar
  2. Y la bicicleta también es la libertad! Pero esta historia chiquita está de rechupete!

    ResponderEliminar
  3. ¡¡Qué buenoooooo!! Para las emociones fuertes no hay edad, abue, pero a mí, las motos me dan un miedito bárbaro :)

    Tu historia tiene el abrumador sentimiento de lo cotidiano, de lo auténtico, es decir de la vida...

    Sos una genia!!!

    Besos.

    ResponderEliminar
  4. Abue,

    Nunca vas a dejar de sorprenderme!
    ¡¡¡vaya, que eres intrépida!!! El boomerang de la vida te hizo justicia, pues seguramente en algún secretito travieso cachaste alguna vez a tu hijo. Ja, ja me encantaría que alguien le hubiera tomado una foto para ver su cara de asombro con tu respuesta segura, determinada de tan impactante hecho!

    Un gran abrazo.

    ResponderEliminar
  5. Éste es el mejor relato de un paseo en moto que leído en mi vida.

    ¡Está genial!

    Abuela: te leo en un café internet público, pues no tengo conexión en casa y tuve que contener las carcajadas para no distraer a los demás.

    ¡Tiernísimo y genial, como tú!

    ResponderEliminar
  6. Me hace feliz que haya subido en moto, en invierno se pasa mucho frio, mi padre me ponía papeles de periódico en el pecho para que soportara mejor el penetrarte aire helado que cortaba la cara y la manos. Tien usted una bonita familia. La felicito por ser madre y abuela
    Un abrazo
    Sor.Cecilia

    ResponderEliminar
  7. HOLA ABU:

    Que divertido.

    Me imagino la carita que pondrían tus nietos, al enterarse de la hazaña de su abuela.

    Besos de abuela a abuela, Montserrat

    ResponderEliminar
  8. Hola, cuando te ví hace unos cuantos meses subida en el cerdo, ya imaginé que ninguna montura se te resistiría. Un saludo.

    ResponderEliminar
  9. Abuela eres genial! y compruebo como ya otras veces que tu vida y la mia andan parecidas...tu hijo pequeño,¡que similar al mio! y tu libre, montando en la moto, no me extraña que pasaras de ir al dentista , y los de los secretos... eso es un imposible...me has hecho reir , sonreir, gozar, ¡eres tan autentica!ya me veo desendo tu próximo relato.Un gran abrazo.

    ResponderEliminar
  10. Ja,ja,... que relato más entrañable y divertido. No te arredras por nada, querida Abuela. Eres única y genial.

    Un cariñoso abrazo.
    Luis.

    ResponderEliminar
  11. Menuda experiencia Abuela! Sin duda fue un paseo trepidante y hermoso. Abrazos ;-)

    ResponderEliminar
  12. Hermoso relato, has hecho de tu travesura. Dime, cuándo irás al dentista?. Disfruta de tu maravillosa familia. Besosssssssssssssssssssssss

    ResponderEliminar
  13. Esa es una familia feliz y llena de alegría.

    Un gran abrazo para ti.

    ResponderEliminar
  14. ¡¡OLÉ POR LA ABUELA MARCHOSA !!
    Gracias por tu mensaje. El motivo de no haber escrito con más asiduidad ha sido el mismo que el tuyo....estar de marcha con mi mujer durante un tiempo. Ya estoy de vuelta y muy pronto comenzaré a escribir si Dios quiere.
    Un fuerte abrazo.

    ResponderEliminar
  15. Que cosa más bonita has contado.. la familia es lo más importante. Y que graciosa cuando te preguntan que si eras tú la que ibas en la moto y dices "si"
    besos enormes

    ResponderEliminar
  16. ay, en el campo vive uno experiencias sorprendente, maravillosas, únicas.
    besos

    ResponderEliminar
  17. Linda anécdota Abue, no hay como los hijos y los nietos.

    Saludos cordiales,

    ResponderEliminar
  18. Si ya sabía yo que mi querida Abu era una valiente de las que quedan pocas!!! Un beso fuerte, Lady Intrépida!!!

    ResponderEliminar
  19. Abu, estos momentos con los nuestros son impagables, gracias por contárnoslos.
    Un beso, Who.

    ResponderEliminar
  20. Querida Abuela

    Te pude adorar con esta historia: andar en moto es sinónimo de libertad, rebeldía y también, temeridad.

    Un abrazo

    ResponderEliminar
  21. ¡Pero qué anécdotas más buenas nos cuentas! si es que deberías escribir un libro jajaja.

    Un beso grande.

    ResponderEliminar
  22. Excelente relato, lleno de ternura, me encantó. Me quedó con "Traía olor a frío." y "Al dentista no llegamos, nos fuimos a cabalgar los etanos, hicimos una parada, donde invité al "chófer", unos bocados y gaseosas, a mis sesenta descubrí que la moto, igual que el caballo, es la libertad." Bravo.

    Un beso

    ResponderEliminar
  23. Ese gran personaje de Fede, y su también personaje Heavvy (ahora degradado a un bien "empilchado" trabajador), tiene el don de la sonrisa abierta y de la palabra reconciliadora. Admiro a tu hijo; él lo sabe. Por eso no me extraña que su "inocencia" de hombre ta haya llevado por las rutas a bordo de su "caballo" naftero. Dos niños a la aventura.

    Mi cariño.

    ResponderEliminar
  24. Abue he disfrutado mucho leerte, con vos siempre vuelve el alma al cuerpo o el cuerpo al alma, gracias por tus comentarios sos un abue maga que siempre achica mis abismos, tu presencia es muy grata para mi.

    Muchos besitos, mimos y abrazos.

    ResponderEliminar
  25. La primera vez que viajé en moto, lo pasé tan bien que me prometi que un día tendría una.
    Un beso.

    ResponderEliminar

Entre Chivitos

Entre Chivitos

Mateando

Mateando
Se ha producido un error en este gadget.