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martes, 4 de mayo de 2010

JABALÍ

Los perros enloquecían a los caballos con sus ladridos, el vapor emanado de los cuerpos, daba un aspecto irreal al grupo, que por el intenso frío no dejaban de moverse, los caballos parecían dragones lanzando humo por sus ollares.          Montaron los jinetes y se puso en marcha la caravana de muerte, los perros venteando, tomaron la punta, los hombres sacaban sus petacas y bebían buscando calor.     La helada que aun caía, dejaba blancos los pastos.           Llegaron a los bajos del río cuando el sol levantaba la helada en una espesa bruma, a ras del suelo, estaban en territorio del jabalí.
Los perros salieron en veloz carrera hacia un punto, donde el pajonal se espesaba, los hombres se apearon y ataron los caballos.     Sacaron los pequeños cuchillos de hoja ancha, y algo curvos, especiales para el propósito que llevaban los cazadores.      Avanzaron hacia donde se oían los ladridos de los perros, la presa aterrada y enfurecida, corría en círculos guarreando y gruñendo, los perros a mordidas la azuzaban para cansarla, hasta que se guareció en un montículo del  pajonal y se empacó, haciendo frente a los perros.      Uno tomo a la presa del hocico, el lugar mas doloroso del cerdo, es todo carne, la sangre baño las cabezas de los animales, lo que enfureció mas a los dos, pero el perro ya había trabado sus mandíbulas y lo arrastró, momento en que el otro can, se prendió del rabo, y forcejeaba para el lado opuesto, mientras el otro le mordía los flancos para acicatearlo, los pelos del lomo del cerdo estaban erizados, por el dolor y la furia.
El momento era irreal, los gritos de los animales, de los cazadores, que animaban a las bestias, la sangre que saltaba por los movimientos de la lucha, uno de los cazadores se acercó cuchillo en mano y cortó los tendones de la pata del cerdo, para que no huya, inmediatamente lo clavó en los ijares y en un momento se terminó de desangrar, se entregó apoyando la cabeza en el suelo, el  hocico era un amasijo de carne mordida, por donde tratando de respirar se formaban globos rojos, que estallaban salpicando los matorrales, de donde pendían temblorosos coágulos, simulando un siniestro árbol de navidad.      Los perros jadeaban, dando lenguetazos a sus belfos, sorbiendo las últimas gotas de sangre, mientras sus amos los acariciaban por la faena.    Sacaron los trofeos, los colmillos del jabalí, y brindaron por la muerte.
El hombre invade los reinos de vida silvestre, sembrando de cadáveres la tierra que abonan con sangre de sus victimas.
El hombre, merece su destino fatal.

17 comentarios:

  1. Estoy de acuerdo con las reflexiones. Es una pena que el hombre no pueda usar su poder de otra forma, positiva, en vez de utilizarlo para destruir y maltratar...

    Cariños abue!

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  2. Muy atinadas reflexiones. Otro texto bello nos dejas Abue.

    Saludos cordiales,

    Aída

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  3. Bue, abuela, la reflexión es formidable. Pero debo decirte que las imágenes que emanan de tu pluma, como el humo de las bocas de los caballos, son impactantes. Un abrazo fuerte!

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  4. Esta vez, madame, la presa ha sido animal. Otras veces son humanas, como muestran sus relatos. Asi es la vida silvestre. Nadie que se interna en ella se libra de poder ser la proxima victima.
    Me encanta esa imagen de los jinetes entre el vapor que emana de los caballos!

    Feliz dia

    Bisous

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  5. Luego dicen de la crueldad de las corridas de toros...El hombre es el animal más destructor que existe. Un abrazo Abuela!!!

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  6. todas ese costumbrismo estúpido tiene que acabar, y lo peor de todo que en partes del planeta le llaman cultura!! ja, ja, ja, qué risa que meda, ¡¡putos ignorantes!!! la naturaleza se respeta! excelente tu reflexión
    besos

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  7. Gráfico relato, Abuela, te mete de lleno en la crueldad humana y en la escena de caza, casi hasta puedo oler la sangre y sentir el dolor. Plenamente de acuerdo con la idea final... Nos hemos alejado por completo de la Madre Naturaleza convirtiéndonos en una especie asesina, controladora e invasora... Una pena.

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  8. Sabes que me pasa con tus relatos abuela frescotona? pues que veo una pelicula delante mío.. es increíble da la sensación de estar ahí en el relato... eres genial y por eso te quiero.
    besos

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  9. ¡Hola Abue!.
    Te aseguro que mi tranquilidad de esta hora calma de la siesta cordobesa,se vió interrumpida por el ladrido ensordecedor de los perros primero.Luego se confundieron con los gritos de los cazadores,los relinchos de caballos y ruidos de cascos y cuchillos.
    ¡La sangre me salpicó!
    Y quedé con un grito ahogado en la garganta-¡Basta!-Así no!!!!!!
    Me dolió.
    Tu relato es fuerte,se vivencia.Es la realidad de una atroz cacería.
    Me quedo reflexionando sobre tu final....

    Todo mi cariño Abue.

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  10. Estremecedor relato Abuela, coronado con una frase-sentencia acertadamente apropiada.
    Besos

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  11. Ay abuela me has hecho sufrir.
    Pobre jabalí.
    Sabes la caza no me gusta.

    Tampoco me gustan los toros.

    Abuela, que le vamos a hacer, si el hombre ya desde sus ancestros es cazador.

    Besossssssssssssssssssss, Montserrat

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  12. No me queda la menor duda Abu. Somos los únicos que matamos por placer, que nos comemos los unos a los otros y no por instinto de supervivencia, los únicos que abandonamos crías sanas y los que vemos en el sadismo del dolor a las bestias una necesidad... Merecemos lo que nos pase por no respetar la pirámide evolutiva con el mínimo de dignidad que merecen las razas inferiores.
    Sufri por el Jabalí...
    Un beso cielo.

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  13. Abuela querida

    Y el hombre lleva su Caravana de la Muerte no sólo a la caza de animales silvestres, también -como tú ya lo has dicho- en contra del medio ambiente. A mí tampoco me gusta la cacería.

    Así que no podría estar más de acuerdo con tu frase final: el hombre merece su destino fatal, pues él, antes que nadie, se lo ha buscado.

    Un abrazo

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  14. Hoy hay mucha crueldad en su relato; posible y real.El hombre cuando se comporta con tal crueldad, deja de ser hombre.
    En mi juventud iba con mi padre tanto de caza como de pesca. En cierta ocasión , insistí tanto que me dejara cazar, que al final aceptó complacerme. Me dio la escopeta de dos cañones, apunté a un gorrión, disparé y el pajarín cayó inerte al suelo. Me apresurá a recogerlo mientras lloriqueaba. Pápa me preguntó: « ¿No sabías que lopodías matar?, dije aspirando los mocos: «Pero no pensé que acertaria », papá me abrazo y me dijo:« Ahora te lo tienes que comer. Aprende Sesy, todo lo que pesques o caces, sea para comer y no por el placer de matar».Y me comí el gorrión con tanta pena, que jamás volví a cazar si no era para comer.
    Con ternura
    Sor.Cecilia

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  15. Abu, me gustó la trama del relato, me divierten los comentarios que te dejan. Sigue publicando. Besos.

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  16. Es verdad lo merece, bueno no todos somos asi a dios gracias. El relato como siempre impecable, demoledor, huelo la furia, la sangre, el horror. Besos tía Elsa.

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  17. Ay, pobrecillo jabalí y pobres animales en general, la especie humana es un monstruo depredador sin conciencia ni corazón. Otro beso, querida Abu.

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Mateando

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