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viernes, 14 de mayo de 2010

PEQUEÑO DEPREDADOR

El niño tirado de bruces, apoyado sobre sus brazos, observaba el largo camino de las hormigas.    Se sentía tan grande, tan enorme con todas ellas bajo su mirada, si se le ocurría dificultaba su camino, poniendo un minúsculo obstáculo, la hormiga luchaba, caía con su carga, y volvía a levantarse, no cejaba en su empeño.
Las demás se amontonaban detrás, esperando que superara la dificultad, y abriera el paso.
También podía tomarla, y  adelantarla en su camino.          La hormiga,   nunca se detenía cuestionar el asar, ella siempre seguía adelante.
En el último puesto, o en el primero, su lucha era la misma que las demás, seguir, seguir hasta llegar.
En ese gesto solidario, se basaba la existencia de la especie.
El niño aburrido de ver repetida en cada  una, la imagen de la primera, se levantó enojado y destruyó a pisotones el camino de las hormigas.        Mientras lo hacia, la que se salvaba, inmediatamente retomaba su carga y su camino.       Mas enojado por el vano esfuerzo de destruirlas, siguió borrando el caminito negro, hasta llegar al hormiguero, tomó un palito y escarbó  el agujero, ellas  alarmadas y desorientadas, corrían de un lado a otro, se dispersaron, contento  de que por fin pudo con ellas, siguió sus juegos.
Al día siguiente,  salió al parque buscando su rincón de juegos, se encontró con el largo camino de hormigas destruido el día anterior, se  arrojó al piso a mirarlas, ellas indiferentes seguían haciendo el mismo trabajo.
El precoz depredador se sintió frustrado, mas poderoso que antes.      Buscó el veneno y roció camino y hormiguero, en el acto caían con su carga las laboriosas obreras.     Esta vez el niño sonrió.
Del mismo modo que los insectos llevan su carga genética de trabajo y vida en comunidad, él  lleva su instinto de conquista y dominio, sin importar los medios, ni el fin de su acto.
Así, de apoco, va extinguiendo las especies.

15 comentarios:

  1. Educativa historia, Abuela, un ejemplo de perseverancia el de las hormigas, que contrasta del pleno con la "brutalidad" del animal humano...

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  2. Hola Abu:

    Laboriosas hormiguitas.Igual el niño de mayor se arrepentiría de haber hecho esto.

    A veces el ser humano hace las cosas sin pensar el perjuicio que causa a otros seres vivos.

    Un abrazo de abuela a abuela, Montserrat

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  3. Madame, le confieso una cosa: en terminos generales me horroriza el comportamiento del hombre para con los animales... pero en este caso de los insectos yo estoy de parte de los humanos, jiji. Ay, madame, no puedo con ello! No se si lo mío será espiritu de conquista. Yo no me noto nada de eso, pero tengo una espantosa fobia a los insectos.

    Feliz viernes, madame

    Bisous

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  4. Es cierto Abuela, la perdición del hombre siempre es creerse superior...intentar ser dioses y dominarlo todo, al final acabaremos pagándolo...Un abrazo.

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  5. Pues te cuento que en mi casa somos como los hindues, barremos a los bichos para la calle pero nunca los matamos...a menos que sea cucaracha y eso porque el pavor que me inspiran es demasiado grande y algunas hasta vuelan, así que de barrerlas nada que se me suben a la cabeza.
    Es verdad Abu, sin querer dejamos legados...esos los aprendidos por la observación, son los que nos muestran tal como somos.
    Un beso.

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  6. Hormigas como ua moto... jajajaj


    Saludos y un abrazo!

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  7. Abue, qué buena alegoría. Siempre tuve especial ternura para con las hormigas. Quizás pena. Esto de verlas trabajar tan forzosamente para nada, me recuerda demasiado a la vida humana. Y de golpe ese pie, o ese veneno, que las aniquila en un instante, sin culaps ni piedad. Y a nosotros, tantos pies y tantos venenos...
    Muy buena entrada.
    Cariños!

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  8. CADA UNO A SU ROL... LA HORMIGUITA QUE CONTINÚA SU CAMINO IMPERTÉRRITO Y LABORIOSO... Y EL NIÑO QUE QUIERE HACERSE HOMBRE... CUANDO SE ENCUENTRAN... SOLO UNO DEBE SOBREVIVIR... PERO CLARO... ELLAS SIEMPRE GANAN... Y EL NENE SE VA A CASA CON EL SABOR DE UNA VICTORIA CHIQUITA... EN FIN... TAMBIÉN LOS HAY QUE LES ARRANCAN LAS PATITAS...

    UN ABRAZO FUERTE EN VIERNES...

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  9. Estremecedora entrada!

    Has tomado un cuadro de realismo puro y los has matizado con exactitud.
    Me impacta con admiración la constancia de las hormigas, su dedicaicón a hacer lo que les toca... y sobreponerse a la adversidad...
    Y, me toca con decepción el comportamiento irracional del niño; ganar una batalla en la que el contrincante ignoraba el estado de guerra, pobre ¿qué sentido hay en salir victorioso de una lucha sin sentido? ¡Pobre de espíritu!

    Un beso.

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  10. Hola Abue, te diré que yo maté miles de hormigas, estaban acabando con mi jardín. Un día seguí el caminito y eché veneno dentro. Se fueron las hormigas y mi jardín floreció. No se si hice mal o bien. Pero mi jardín retoñó precioso. Un amigo me decía que las hormigas eran las mejores podadoras para un jardín, que ya vería yo que bellas renacerían mis flores. Y sí, renacieron bellas pero ya no les dí la oportunidad de volver a podarlo.

    Besos.

    Aída

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  11. Nos ha mostrado una gran realidad. Ya en la infancia se manifiesta esa necesidad de poseer, más aún de someter y el niño lo queramos o no es tremendamente cruel cuando su temperamento no ha sido educado o ha sido maltratado por sus progenitores.
    Los adultos muchas veces no corrigen esas pequeñas cosas que en el fondo no son tan pequeñas, yo diría que es la clave de desarrollar un hombre con humanidad y se le muestra el amor con que las cosas hen sido creadas y el ejemplo de comunidad que muchos animales e insectos nos dan.
    Con ternura.
    Sor.Cecilia

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  12. Deberíamos enseñarle a los niños la importancia de defender la naturaleza, así tal vez no les pareciera que hay via libre para actuar como depredadores. Aún así, las hormigas son de las especies que mejor se preservan, maestras en el tema de la supervivencia. Un abrazo mi querida amiga. Siempre es tan interesante leerte.

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  13. Abuela querida

    Pobrecitas hormigas, tan ordenaditas y trabajadoras que -dicen- son. Yo, por lo general estoy en contra de la depredación de animales, porque creo que todos de una u otra forma contribuyen al equilibrio del ambiente y sobre todo porque son seres vivos… con una excepción: las cucarachas, qué cosa de bichos; a esos me encantaría borrarlos de la faz de la tierra,

    Un abrazo

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  14. ¡No das puntada sin hilo, abue! Magnífica fábula, porque tu escrito es una verdadera fábula, con moraleja incluida... y reíte de Samaniego :)

    Estupenda reflexión, abue, la mejor, a través de un ejemplo simple.

    Besazos.

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  15. Ay si cuan cierto, sabés que yo de chica hacia lo mismo,no con el veneno pero si de molestarlas y al final matar unas cuantas.Inclusive me planteaba si asi nos veria dios como hormigas y disponia de nuestra vida a su antojo. Gracia a dios cambié mi opinión con respecto al creador y soy ya de de aulta una persona que respeta el medio y la naturaleza. Besos tìa Elsa.

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