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jueves, 3 de junio de 2010

AZAFRAN

El anciano de pie, miraba el huerto de azafrán.
La suave penumbra del amanecer, ya anunciaba un día luminoso.
El color del cielo, parecía reflejarse en el campo de flores lilas, tomó un canasto y se adentró entre los surcos, la flor era aun, un capullo, apenas el sol la tocara con su luz, ella generosa se abriría, mostrando su bello interior.    Antes de ese momento debía sacar la flor.
Con la punta de los dedos tomaba la flor de sus pétalos cerrados, con un suave esfuerzo la desprendía de su tallo, lentamente la depositaba en el canasto.
Desde cierta distancia se veía la blanca  cabeza entre las flores, se movía lento, como pidiendo permiso para tomar cada flor..
Cuando el sol asomó detrás del cerro, el esparció los pétalos sobre la mesa.     Se sentó, con cuidado abría cada flor, y retiraba los tres estigmas de color rojo-anaranjado, los ponía en un recipiente de madera, que luego se llevaba a tostar.
Las flores muertas sobre la mesa, lucían como madres agotadas,  después de parir.   Como tales, dieron el fruto de sus entrañas, el anciano las juntó y depositó en un terrario, donde se transformarían en abono, así regresarían a la tierra, en un círculo de vida y muerte, que seguiría hasta que la tierra, ya agotada no de mas frutos.
El anciano, envidiando a la noble planta, pensaba en el espíritu humano, si el hombre entendiera,  que el secreto de la vida,  es la entrega sin por que.    Solo ocupar su lugar de privilegio en la creación, y cumplir con su destino, que no es otro que dar y amar.
El ciclo del hombre se agotará, solo cuando el libro de la vida agote sus páginas, y eso, no está en sus manos.

25 comentarios:

  1. Hola apreciada Abuela, este relato es una sola gran metáfora, como siempre nuestra Madre Naturaleza nos da sabias lecciones, ella debiese ser nuestro espejo. Hermoso el ciclo vida-muerte-vida que se refleja en el proceso del azafrán... nuestra entrega, como bien dices debiese ser como la entrega de esos pétalos:

    "Las flores muertas sobre la mesa, lucían como madres agotadas, después de parir"

    Cariños!

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  2. BUENOS DIAS ABU:

    Cuanta paciencia, para arrancar estas pequeñas hebritas que da la rosa del azafrán y que luego dan color y sabor a la Paella Valenciana(aunque a veces se sustituyen por colorante), pero menuda diferencia de sabor.

    Mi madre compraba el azafrán en pequeños sobres que luego tostaba antes de usar.

    El precio del azafrán es muy caro, alguna vez yo lo he comprado a granel en el Mercado Central de Valencia.

    Como siempre tus relatos me agudizan la imaginación.

    Besos, Montserrat

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  3. Precioso Abuela! De nuevo el ciclo de la vida, cuanta razón. Pero, creo que el que se agote antes o después sí está, al menos en parte, en nuestras manos. Si cuidásemos un poco más planeta y a nosotros mismos, seguramente, la vida de nuesta especie y la de aquellas con las que convivimos sería más longeva, ¿no cree? Abrazos ;-)

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  4. Ese es el misterio abuela, uno nace para entregarse, para darse a los otros y amar, fuera de eso realmente ¿Para que se quiere las vida?. Un abrazo

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  5. Mi estimada amiga, un relato muy reflexivo

    El ciclo del hombre se agotará, solo cuando el libro de la vida agote sus páginas, y eso, no está en sus manos.

    *ESte libro sólo lo puede escribir Dios.

    El anciano, envidiando a la noble planta, pensaba en el espíritu humano, si el hombre entendiera, que el secreto de la vida, es la entrega sin por que. Solo ocupar su lugar de privilegio en la creación, y cumplir con su destino, que no es otro que dar y amar.

    * Así es la vida del entregado, se da a sus hermanos sin pensar en que sea devuelto el favor. Darse implica amar intensamente, ser como una pelotita que se usa y se arincona cuando ya no te necesitan.
    Pero con tod, felices de haber podido ser un instrumento en manos de Dios en los hermanos.
    Un abrazp
    Sor.Cecilia

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  6. Me quedo con la frase del ciclo del hombre que no es otro sino el de dar y amar.
    Y mi reflexión personal es comparar los estigmas del azafrán a la belleza del alma humana; tan frágil y a la vez tan importante en su pequeñez para sazonar toda nuestra vida.

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  7. En manos de quién estará el libro de la vida??? Pero en todo caso, hay que disfrutarlo, sacarle el jugo, como cada uno de esos personajes tan tuyos que gozan de la flor, del árbol, del pájaro...

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  8. Me pregunto si habrá realmente un ciclo y un renacer tambien para nosotros. Pero en cualquier caso tendriamos que conformarnos con esta vida que se nos ha dado, vivirla sin perder el precioso tiempo y ser conscientes de cuales son las cosas que realmente valen la pena.

    Feliz viernes, madame

    Bisous

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  9. Interesante cierre, cuando el libro de la vida agote sus páginas y eso no está en sus manos.

    Contundente.

    Saludos abue, un abrazo.

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  10. Preciosa la manera de narrar el ciclo de la vida, de la naturaleza en si, de nosotros que somos parte de ella.
    Me encantó la frescura, la simpleza de lo simple que suele ser maravilloso!
    Besos y abrazos!

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  11. Asombrosamente espectuacular, Abue. Me encanta esta forma de pintar un cuadro de la vida, escribiendo un libro o tallando una escultura. No está en nuestras manos, pero podemos escribirlo, pintarlo o esculpirlo de la mejor manera posible.

    Cariños!

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  12. Que bella imagen la que describes, que hermosa flor del azafrán, el ciclo de la vida.
    Besos enormes

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  13. Que chachi, aqui estoy tomándome un jugo de naranja mientras leo tu relato, y, como siempre me ha gustado mucho... como describes todo, como adornas las cosas más chiquitas.
    besos enormes

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  14. “...pidiendo permiso para tomar cada flor…” Cada flor es un milagro. Pedir permiso, no digamos para tomarlos, simplemente para admirar todos los milagros que somos y que nos rodean. Pedir permiso, ser humildes, respetuosos y agradecidos con la vida, con nosotros mismos… ¿qué nos cuesta?
    Gracias abuela!!! Un beso con admiración y cariño.

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  15. la naturaleza da para todo!!
    besos

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  16. ¿Cómo están esos potrillos?
    Un gran abrazo.

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  17. Abuela

    Si el hombre, todos nosotros, aprendiéramos bien esto de los ciclos: su nacimiento, desarrollo y fin, quizá no tendríamos tal mal al mundo. No me imagino un huerto de Azafrán, debe ser increíblemente bello.

    Un abrazo

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  18. 私は、サフランのお花畑を見たいです。

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  19. Abue: con cada relato nos haces pensar! gracias!
    un abrazo con mucho cariño.

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  20. Un precioso simil,

    el azafran tan codiciado, tan valioso

    la vida tan valiosa, tan codiciada y a veces... tan desperdiciada.

    Un placer leerte


    Feliz fin de semana.!

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  21. Ay, Abuela querida, qué sensibilidad derrochas en tus escritos, con que agudeza llegas a filosofar valiéndote de cualquier ejemplo en apariencia insignificante, eso demuestra tu gran talento no sólo para escribir, sino para vivir. Un beso enorme y disfruta del domingo.

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  22. Siempre le pido a Dios una cosa y no es tener más dinero, sino tener menos avaricia. Nadie sabe bien cuál papel le toca vivir en la vida, yo por lo menos, quiero que lo que viva, lo haga de un modo tan honesto que jamás nadie tenga que achacarme o señalarme por nada. Hay muchas cosas que tengo que enmendar en mi, muchas, pero cada día trato de ser un poquitico mejor.
    Un besito.

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  23. Querida amiga, donde vivo ahora es tierra de azafrán, hermosos campos por la mañana temprano cuando el frío arrecia y todas esas hermosas flores están besadas y lavadas con el rocío, un trabajo que se hace con amor y luego sobre la mesa, una mesa larga donde un grupo de mujeres todas ellas amigas y vecinas se dispones a "mondar" las flores, entre risas, chistes, cantes y bromas.
    Maravilla estampa como también lo es tu relato, la paciencia y el amor puesto sobre la mesa.
    Un abrazo

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Mateando

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