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sábado, 12 de junio de 2010

RESISTIR

-Ahora, voy a morir-
-Todos morimos-
-Yo,  tengo la confirmación  física de que voy a morir-
-Sí-, dijo el médico. Solo tenemos que ir alargando los plazos de vida, cumplir con el protocolo de la enfermedad, y podremos oponerle muy buena resistencia.
El joven salió del consultorio, con su carga viral a cuestas, tan "pesada" que casi no caminaba. Colgada de su hombro, llevaba la mochila con los remedios que el médico le regaló, y una botella de agua. La ciudad universitaria que siempre le pareció tan bella, hoy la veía distinta, los edificios joyas arquitectónicas parecían viejos panteones de un gran cementerio. Su promisoria carrera ya no tenía futuro, incluso,  no sabía si llegaría a terminarla.  Su matrimonio programado, su primogénito, la familia, todo, toda su vida destruida por un virus. Ya estaba muerto, solo que respiraba.
Ese cansancio que no lo abandonaba,  despertar en la noche, naufragar en su propio sudor, salir disparado de donde se encontrara por explosivas diarreas, las afecciones de piel... Por qué si iba a morir, tenía que ser de una manera tan promiscua y vergonzante.
Desheredado de todo y de todos. A medida que se corría la voz, se achicaba su círculo: nadie compartía una bebida, un bocado… El silencio comenzó a llenar sus espacios vacíos.  Sólo recibía las visitas de quienes todos sabían que dedicaban su vida a ayudar a los enfermos; esto confirmaba los rumores. Entonces, el aislamiento social y cultural avanzaba.
La madre  reclamaba su presencia en el pueblo, cuando fue se le hizo insoportable la mentira y la enfermedad. De regreso al pensionado universitario, su compañero de cuarto se había mudado. La enfermedad lo acorralaba despacio, disfrutando su maldad, la muerte se babeaba de gusto esperando.
Cada día nuevas infecciones invadían un cuerpo sin defensas, entre ellas hacían la cadena de favores, abriendo nuevas puertas al torrente sanguíneo. Dejó la universidad, se alojó en los suburbios, llegaron los fríos y  más soledad.  Sabía que no resistiría el invierno;  también sabía,  que con él llegaría su liberación: la neumonía bilateral. Cuando la fiebre suba a valores que el termómetro no pueda medir, quedará inconsciente; su cuerpo sin auxilio de oxígeno, no sobrevivirá. Este es el abono que necesita la enfermedad para avanzar en todos sus frentes. Solo, abandonado… llegaría su muerte de cruz.
El  SIDA  acosa
TODOS  somos su presa
TODOS, aún los no nacidos.

27 comentarios:

  1. una problemática global, causante de muchas tristeza, muchas muertes. pero lo mejor de todo es que, aún seguimos naciendo.
    un abrazo

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  2. Es muy tarde pero no he resistido la tentación de leer éste post. Es una hitoría dura, real. Confiemos en que la ciéncia avance y que estas enfermedades tan tremendas vayan teniendo remedio. Hace poco se anunció una vacuna para el cancer de mama que ayudará a las mujeres en su batalla por la vída.
    Felices sueños

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  3. Un buen relato Abue, que tremenda enfermedad, pero existen métodos para evitarla. Y es de todos conocido, que se debe hacer para evitar esta terrible enfermedad.

    Tu relato me gustó bastante,

    Saludos cordiales, Abue.

    Besos.

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  4. Huy sí, qué horrible enfermedad, Abu querida! Cuántas muertes y sufrimiento ha causado, tu relato es estremecedor. Ahora hay medicamentos que evitan la muerte, pero son excesivamente caros y sólo el mundo rico puede permitirse pagarlos, en el tercer mundo la mortandad por SIDA coninúa siendo escalofriante. Por otro lado, como con esos medicamentos se evita la muerte, la gente teme menos a esa enfermedad y no toma las precauciones pertinentes para evitar el contagio, con lo cual cada vez hay más infectados también en los países ricos...En fin, una pesadilla de la que espero salgamos algún día. Un beso enorme, Abú y pasa un muy feliz domingo.

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  5. Auch, querida Abuela

    Uno de mis más queridos amigos murió a consecuencia de este virus. Viéndolo sufrir, física y emocionalmente, deshacerse por dentro y por fuera, lo único que yo pensaba era justo eso que dices: si ha de morirse, por qué carajos tiene que pasar por esto, por qué tiene que aguantar esas miraditas de soslayo. Terrible. Muy duro para él, pero también para quienes lo veíamos sufrir sin poder hacer nada para calmar su penar.

    Un abrazo

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  6. Hola Abu!! Qué relato triste y real amiga. Además de la enfermedad sufrir del aislamiento que lo somete una sociedad que no está debidamente informada. Muy bueno y también para reflexionar.
    Besosssssss

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  7. Estremecedor, abu,etremecedor.
    Actualmente hay medicación que convierte esta enfermedad en crónica y relativamente llevadera,pero muy caros,solo accesibles en el primer mundo,en el tercer mundo podriamos decir que no existen y la población muere horriblemente por una enfermrdad en estos momentos controlable.Es inaceptable que las farmaceuticas se eseten lucrando de una manera tan obscena y no ofrezcan soluciones para esta lacra que asola el mundo subdesarrollado.
    Soy médico,y como médico y como persona,ante este tipo de injusticias siento verguenza de pertenecer a la especie ¿homo sapiens?.
    Tambien como médico,y como persona, pienso que el ser humano tiene dercho a bien-vivir y a bien-morir.En situaciones como la que describes en las que no hay solución,deberiamos de ser capaces de ayudar a estas personas para procurarles una muerte digna.Es una labor de humanidad.

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  8. Estremecedor y aún más si pensamos que es tan real como cada amanecer....

    Un abrazo enorme

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  9. Bien , estimada amiga, ha tocado un tema muy dominado por mí , he atendido a cientos de pacientes con sida y también han fallecido amigos del trabajo contagiados por los enfermos. El primer caso de Sida en Santander, lo tuvimos en el hospital Marqués de Valdecilla, una chica de 17 años prostituta que se nos moría y no sabíamos de qué. Se congelaron muestras de sangre y tiempo después al haber más casos en ciudades de puerto de mar, descubrimos que aquella muchacha que era tan sólo piel y ojos, moriá de Sida.Era el año 1975.
    Todos lo profesionales que asistimos a esa joven pasamos rigurosos controles durante 5 años.
    Cuesta vivir con esa enfermedad, la soledad es su compañia, todos quedan solos, pero los profesioneles de la salud, estamos a su lado ya con menos miedo que al principio y ellos están más serenos al sentirse queridos. No podemos dar otra cosa que cuidar el cuerpo y el alma y les damos todo nuestro cariño.
    Un relato estúpendo , real y triste.
    Con ternura.
    Sor.Cecilia

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  10. Son las epidemias de este siglo 21 desagradecido... Tan desagradecido como el hombre...

    Saludos y un abrazo.

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  11. Triste y cruda realidad la que nos dices hoy.
    Por desgracia, es así, los que padecen esta enfermedad son los leprosos de los siglos XX y XXI, pero gracias a Dios, al menos en nuestro país, ya hay instituciones de la Iglesia que acogen a aquellos que están desamparados por la sociedad o sin recursos.
    Un gran abrazo.

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  12. Tremenda historia hoy, y lo cuentas tan bien que realmente duele. Besos abuela.

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  13. Así es, madame. Cuando el mundo logró dominar la maldicion de la sifilis, de la tuberculosis, de la viruela y de tantas enfermedades que causaban tantos estragos, otras nuevas surgen para recordarnos que no somos nada aunque juguemos a ser dioses. Somos solo fragiles barquitas a merced de la corriente.

    Feliz domingo, madame

    Bisous

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  14. No estamos preparados para la muerte y según en que culturas mucho menos. Mala educación la que hemos recibido algunos en este tema ¿ Y la enfermedad ? ...mas sufrir para llegar al mismo sitio
    Triste realto y real como que todos estamos expuestos

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  15. La peor muerte es la del abandono humano; esa mata el alma. Interesante tu propuesta.

    Mi abrazo estimada abuela.

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  16. No quiero pasar por ese instante eterno. Saber, palmariamente que te vas a morir debe ser, como dices, ya esta muerto, pero conciente. Un abrazo.

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  17. ¡Todos sabemos que nos vamos a morir!, que aqui estamos de paso.
    En cuanto a esta enfermedad lo que más ha de doler a quien la padece es precisamente el ser objeto de exclusión social, el ser tratados como apestados ...la enfermedad va deteriorando el cuerpo, acaba con la persona,
    es una epidemia en nuestros dias ...con el paso del tiempo los avances de la ciencia seguro encontraran remedio si no definitivo al menos para aliviar a los enfermos ( ya hoy es enfermedad crónica , no mortal de necesidad).... lo que verdaderamente esta dificil es encontrar la medicina que ablande el corazón del hombre , la medicina que de verdad nos haga darnos cuenta de la miseria que muchas veces albergamos dentro al excluir y rechazar al enfermo.Un abrazo Abuela.

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  18. Uff, Abuela, tremendo relato y sí el SIDA y el Cáncer son, sin duda, las enfermedades, los males de este siglo...

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  19. Historia estremecedora, tan real como tantas. cruel enfermedad.
    Te mando un beso perfumado de lirios

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  20. Abuela,

    Retratas la crudeza de una terrible enfermedad tocando fibras sensibles pues es tan cotidiano que esa fatal posibilidad se pasea en el aire y nadie quiere (ni debería) toparse con ella. No cerremos los ojos: información y determinación a ser responsables son un pequeño granito de arena que está en nuestras manos.

    Un enorme abrazo.

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  21. Duro relato,no solo es la propia enfermedad sino el vacio de la sociedad,incluso de los mas proximos,duro,muy duro.
    Saludos.

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  22. Puede llegar a ser peor el rechazo social que la propia enfermedad.
    Una vez más pones sobre la mesa tu calidad humana e intelectual.
    Un beso, Who.

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  23. Un tema dónde la desinformación aún existe y parace hasta absurdo. La desinformación lleva a la discrimanación y la decriminación engorda el miedo y e resentimiento. Por lo tanto ¿q hacemos por informarnos?. Sólo ocurre cdo alguien allegado ó conocido padece la enfermedad.
    Hay muchos/as q dicen: ¡Q me importa, a mí no me vá a tocar!, ¡Yo no me drogo!, ¡Yo no me cuido total sé con quién estoy! y ahí termina todo.
    Conclusión: para mí no informarse para saber y ser solidario es una forma más del egoísmo q padecemos en ésta y muchas otras ocaciones.
    Un abrazo!

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  24. Es la verdad que se derrama con un caudal tremendo por el mundo, ya tendría que existir información más eficaz para ella, parece que en vez de avanzar retrocedemos, el relato muy bien narrado Abu.

    Besos

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  25. Me estremeció tu relato, pero es verdad nadie está libre y la gente que aisla y no comprende. Besos tía Elsa.

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  26. Me partió el alma este relato, abue. Que bueno que toques estas temáticas, que nos ayudes a ser conscientes de lo finita que es la vida que vivimos y todo lo que podríamos hacer mientras tanto.

    Cariños!

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  27. AY !!!

    que este relato se me hizo muy triste.

    y muy de ponerse a pensar cómo es el rechazo,el temor hacia las personas con este mal.

    recibe un gran abrazo,muchos besos y mi cariño.

    ¿ ya llegó el calor por allá?

    siquiera porque han ganado en el futbol ?

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Mateando

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