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lunes, 7 de junio de 2010

TINTIN SE FUE A LA GUERRA

El niño bruñía el metal, sonreía a su cara reflejada, arrojaba su aliento, y seguía puliendo su trompeta.
Mañana la banda del colegio, tocaría frente a las autoridades y los vecinos del pueblo.     Tintin, como su adorada madre, con ternura lo llamaba, no dejaba de hablar, ella silenciosa sonreía y  cosía un remiendo a la camisa del uniforme.
A la luz del quinqué, cenaban unos mendrugos, la madre, sacó de las brasas una papa, y la  cortó al medio, le decía que la comiera despacio, así el organismo  asimilaba los nutrientes.    Los ruidos de la noche alertaron su atención, apagaron la luz, y esperaron abrazados, no se oían los aviones, que solían pasar rumbo al norte, a su base, después de sus misiones de bombardeo a los civiles.
Tampoco era día marcado por los hombres,  que luchaban en las sierras para retirar las cajas de sanidad, que reunía el pueblo.       Suaves toques en la ventana, anunciaban sus presencias, en la oscuridad, abrió la puerta y entraron dos milicianos, luego, encendió la luz, los hombres sudaban a pesar del frío    -Nos vienen siguiendo, debemos llevar las cajas de sanidad, se está luchando en las cumbres-       Convencieron a la mujer que los acompañara, estaría mas segura.
Abrigó a Tintin, que se colgó al cuello su trompeta,  ella se cubrió con la negra mantilla, y se perdieron en la noche.
En un descanso,  el niño preguntó a su madre,  si iría en la mañana a tocar en la plaza .     El viejo soldado al ver la tristeza del niño,  lo sentó en sus rodillas, con ternura le habló de la lucha, que él ahora era un soldado, y su misión era tocar para esos soldados, cada uno en esa lucha ponía lo mejor de si, y lo mejor de él era su música, Tintin escuchaba, sus ojos brillaban a la luz de la pequeña hoguera, su carita se iluminó, y abrasando a su trompeta se durmió en el regazo de la madre.        A la luz del amanecer siguieron trepando, de vez en cuando se oían tiros a lo lejos,  por fin tenían a la vista la cueva de las ametralladoras y fusileros, adentro había un pequeño grupo de hombres que le dieron la bienvenida.      Cuando llegó la noche los "topos" comenzaron a salir oteando los cerros y valles,  nadie conocía las sierras como ellos, en el otro bando había extranjeros que no se aventuraban por la noche.
A la luz de la luna el niño lustraba su trompeta, su cara de queso, se reflejaba en el metal.
Dulcemente su madre le animó a tocar, Tintin abrió sus ojos enormes y apoyó en sus labios el bronce.
En los distintos puestos de armas de las montañas, se oía la trompeta, que el viento, ayudado por el eco de los valle llevaba a las cumbres.     Así pasó el tiempo, y a la hora en que el sol se apagaba, ya en los campamentos esperaban el agudo son de la trompeta, los hombres de las sierras, cada vez eran menos, la maquinaria de muerte oficial venia arrasando vidas, así llegó al corazón de la montaña el ataque masivo. Cuando los extranjeros no pudieron seguir, enviaron los aviones con su carga de muerte.         Los civiles corrían y caían abatidos,  pintando la tierra de extrañas figuras rojas.       El avión se largó en picada, mordiendo la  tierra con sus balas, cercenando vidas, la madre atinó a cubrir con su cuerpo a Tintin, pero las balas que atravesaban rocas, no tuvieron dificultad en perforar los dos cuerpos, que a través de un canal de sangre se unieron, volviendo a ser un mismo cuerpo.
Los soldados miraban su adalid, aun apretaba en su mano la trompeta, que reluciente encandilaba furiosa,  al silencio que trajo la muerte.
En la banda quedó un lugar vacío, nunca mas sonó la trompeta, Tintin se fue a la guerra y nunca mas volvió.

22 comentarios:

  1. Buen relato abue, muy dinámico con una triste historia. ¡Felicitaciones!

    Saludos cordiales.

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  2. Pensar que creemos que a la guerra va una masa amorfa, indistinguible de gente. Y son personas, estas personas, únicas, irrecuperables, como Tintin...amo a mi patria, pero no las guerras por tierra y eso es lo que suele dividir mi pensamiento. Un abrazo.

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  3. a pesar de ese doloroso final, creo que es un relato muy brillante, muy bien gestado.
    un abrazo

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  4. ¿Sabes, abuela? Mi padre fue trompetista, digo FUE porque a sus ochentaitantos años sería un milagro que lograra sacarle una sola nota a su amada “Güera”, como le llama a su trompeta. Aprendió a tocarla desde muy pequeñito, y así de pequeñito tuvo que vivir los horrores de la “Guerra de los Cristeros”. Por eso abuela linda, me quedo sólo con esta frase:
    "A la luz de la luna el niño lustraba su trompeta, su cara de queso, se reflejaba en el metal."
    Hermosísima!!! Digno de hacerle un cuadro!!! Besos, abue preciosa!!! 7 junio 2010

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  5. Buenos días Abu:

    Estos días ando muy atareada y estoy poco tiempo en el ordenador.
    Des buena mañana he leido esta entrada que me ha emocionado.

    Recibe muchos besos, Montserrat

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  6. Tintin y su trompeta pusieron alegría en los momentos de locura de los mayores, y a su vez, los mal llamados "redentores" de una causa sesgaron sin más la vida de inocentes.
    Qué hipócritas y cobardes los que promulgan alianzas de civilizaciones, defender los derechos humanos y....bla, bla, bla, y también segan la vida de tantos inocentes que no pueden defenderse.
    Un gran abrazo. Armando.

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  7. Madame, que triste, me ha puesto un nudo en la garganta. Me he acordado de la leyenda del tambor del Bruc, el niño que tocaba el tambor durante la guerra contra Napoleon. Pobrecitos niños, metidos en las guerras de los adultos.

    Feliz dia

    Bisous

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  8. Vemnia a darte las gracias por tu participación en el jardín.
    Y una historia nueva me encuentro. Imaginaria y basada en realidades mientras te leia recordaba otra historia leyenda de por estas tierras , también un niño, también un sonido en este caso con su tanmbor.
    Las historias se repiten aunque los lugares no se toquen

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  9. Tú me mataste!
    Hermoso relato, triste realidad... aunque no tenga tu extraordinario que literario.
    Besos

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  10. Abuela me ha pasado lo que a Madame Minuet, he recordado la historia del tambor del Bruc, la pena es que no escarmentamos que todavía hay muchos sitios en donde sigue habiendo niños en las guerras y siguen muriendo y las más de las veces no empuñan trompetas ni tocan tambores si no que empuñan armas.Un abrazo

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  11. Querida Abuela

    Hermoso (aunque triste) relato. Y hermoso nombre para el pequeño protagonista. Las guerras y los niños, cosa más triste no imagino.

    Un abrazo

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  12. Genial relato Abuela! Conmovedora historia. Lo de Tintín me ha encantado, porque creo que he leído todas las historias de este singular detective. Además al leer su cuento me he acordado mucho del Tambor del Bruc. Abrazos ;-)

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  13. De lo lindo que es, me lo creo y me acordaré de ti cada vez que escuche la canción. No me será difícil recordarte mi Abu, porque mi pequeñito cada dos por tres la canta. Que lindo!
    Un besito.

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  14. la de Mambrú, me refería, pero para mi es lo mismo...
    Otro beso.

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  15. Gracias amiga por esa historia,con final triste. Personalmente como catalana, también como a Montserrat y a la Gran Visigoda, me he acordado del niño del tambor del Bruc. La guerra es de los adultos y los mártires son los niños.
    Un abrazo con ternura.
    Sor.Cecilia

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  16. Eso es lo que trae la guerra,... dolor y ausencia !


    Me hs recordado

    Mambrú se fué a la guerra, que dolor que dolor que pena----

    Cuando uno es niño canta una canción como esta con cierta ligereza y alegria porque gracias a Dios la inocencia hace ignorar la realidad que viven muchas gentes

    Siempre un placer !

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  17. Gracias por tu conciencia social. La guerra siempre será injusta, es hija del mal, algo totalmente pervertido y demoníaco.

    Sólo la humildad, sencillez e inocencia, como de niño, permitirá que no nos devastemos unos a otros.

    Un afectuoso saludo.

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  18. Una historia tristísima sin duda, pero seguramente es el espejo de tantos "Tintin" inocentes que han muerto por la brutalidad de las guerras.

    Como siempre, tu relato es tan vívido que se siente. Felicitaciones, abue.

    Besotes :)

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  19. Tan tremendamente sensible, como triste, Tintín se fue a la guerra. La guerra, es la enemiga numero uno diría yo, siempre sedienta de vidas, y, vidas inocentes.
    besos enormes para ti de mi

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  20. Abue,

    Nadie debería combinar con las guerras, peromenos aún los niños... doloros por ese aspecto más reconfortante por la alegría e inocencia del pequeño protagonista. Bellísimo relato!

    Un enorme abrazo.

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  21. Qué triste, querida Abu, qué triste que hasta los niños, pobres inocentes, perezcan en las crueles guerras...y qué bien narrado, con qué ternura nos cuentas todo con infinitos detalles...Otro beso, Abu y que pases un fin de semana relajante e inspirado.

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