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sábado, 24 de julio de 2010

BARRIO POBRE

Barrio pobre de calles de tierra, casitas bajas, muchos perros, muchos niños, todos felices. 
El sol  impiadoso,  calentaba las chapas,  que hacían de techo de la humilde casa.
Adentro ensayaba la orquesta cumbianchera, wira, timbaletas, tumbadoras, teclado, y pandereta.  La música cumbiera  corría por todo el barrio, el chiquerío sentado en el suelo miraba, algunos intentaban pasos de baile.   Las mujeres en las piletas, aprovechaban el sol  y blanqueaban ropa, siempre siguiendo el ritmo  de la música con sus pies.
Algunos hombres se adormecían bebiendo y oyendo la orquesta bajo los árboles, todo estaba en su lugar, el pobre trata de ser feliz con lo que tiene.
El cantor con voz nasal, y algo aguda, intentaba arrancar con una letra nueva, de su autoría, pero no había caso, acomodaba la letra, cambiaba la rima, no enganchaba la nota, el calor y el sudor parecían derretirle la voz, el cantor  no se rendía.
Las muchachas,  ya comenzaban con los preparativos para el baile, rulos, bocas rojas, ojos negros, pantalones, o polleritas, todo, todo muy ajustado, marcando sus formas.  Ellos daban brillo a sus metales, en aretes,  anillos y collares, retocaban sus exóticos peinados, engominando sus crestas, o peinando sus  largas y grasosas cabelleras, todos de pantalones de lona y zapatillas blancas, inmaculadas.
Las lamparitas de colores cruzaban la calle, temprano pasó el camión regador aplacando la tierra, el aire se mezclaba con el ozono y el olor de las perfuminas,  alegrando los ánimos, los ranchos comensaron a iluminarse, de todos salía música, y olor a frituras, guisos, comidas de familias numerosas.
Largas filas esperaban entrar, las damas gratis, solo los hombres abonaban.
La noche se llenó de música y alegría, las casas quedaron vacías, los chicos y los perros, los primeros asistentes.
La orquesta, marcaba el ritmo de la locura colectiva por el baile, era una masa que se mecía de un lado al otro.  Las miradas perdidas en sus fantasías, otros haciendo realidad sus encuentros furtivos, alguno arriesgando a perder su soledad, entregándose a brazos extraños.
Con las luces del alba, terminaba la magia de la noche, la espera de amores nuevos, la resignación  a la soledad.  Salían del salón de baile, cansados del esfuerzo  por ser felices.
La orquesta guardó sus instrumentos, bajó del escenario a la realidad del humilde salón.
Día lunes, los primeros carros cartoneros  ya salían de madrugón, hacia el centro de la ciudad.
Las bicicletas y las motos, a los jardines de casas ricas, a las megas obras edilicias.
Terminó la noche, donde los sueños esperaban siempre, tentando a las ganas.

15 comentarios:

  1. LAS ILUSIONES, LOS PREPARATIVOS.

    LUEGO EL BAILE, MAS TARDE SERIA LA RESACA.

    ESTUPENDA ENTRADA.

    BESOS, Montserrat

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  2. Como me ha gustado tu relato ,fijate que mis pies casi casi querian bailar al son.
    Un gran abrazo de amiga
    PD: hace mucho frio ahí? éstos dias atras las noticias decian que hacia mucho frio por Uruguay, y tu estás en Argentina no?

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  3. Para que vean que la riqueza no es sinónimo de felicidad, ni la pobreza de tristeza...

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  4. esas rumbas pueblerinas, son incomparables.
    un abrazo

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  5. Esas fiestas sencillas pero con ganas son las mejores !!!

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  6. Cada vez lo haces mejor, querida Abu, con más lujo de detalles, con ese estilo tan tuyo que te caracteriza y que para sí quisieran muchos literatos de renombre. Y hay una frase que aglutina todo el significado de este relato tuyo: "el pobre trata de ser feliz con lo que tiene". Eres tan estupenda narradora, que tus escritos se visualizan como si de una película se tratase, parece que desde aquí, a 18000 Km o más, puedan mis oídos escuchar esa música cumbiera, mis ojos ver a los hombres de pelo grasoso engominados, a las chicas, vestidas con ropas sugerentes y muy ajustadas y oler esas frituras que hacían las delicias de esas gentes de reducido bolsillo y corazón hambriento de amores...Otro beso, mi muy querida amiga.

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  7. Triste madrugada para aquellos que olvidaron por una noche la realidad de sus vidas.
    Un Un fuerte abrazo.

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  8. Excelente narrativa de una fiesta de pueblo que me trasportaron a mi juventud de 15-16 años. Todos buscamos la forma de ser felices aunque sea por una noche y luego quedarse otra vez el la soledad de una vida vacía y sin demasiadas esperanzas máxime cuando los 50 te afea la silueta y te abandonas en cuaquier abrazo, aunque el aliento sea repugnante se prefiere eso a no sentir que por unas horas estás viva.
    Eso me lo confesaba una mujer con el oficio más viejo del mundo, llorando amargamente por su soledad tras la berbena del pueblo donde pasaba el verano.
    Con ternura. Gracias amiga por tu vida
    sor.cecilia

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  9. ....cansados del esfuerzo por ser felices..,y luego...tentando a las ganas...como si acaso cualquier cosa que pasara esa noche fuera mejor que nada....o que todo...,ya no importa si el barrio es pobre o rico mi querida Amalia....pero sin duda alguna tu relato es mas que real!!!!!
    un besotote inmenso...Bárbara

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  10. Tu manera de escribir me conmueve, porque es tan real que se puede palpar; yo la vivo... Pero si hay algo que me emociona más que otra cosa es lo entrañable de tu relato que, a pesar de tratar un tema triste tú sabes envolverlo de dignidad.

    Son mucho más afortunados los que no han tenido la mala suerte de hipotecar sus vidas, porque aún hay sitio en ellos para albergar sueños... y su felicidad es real, no impuesta.

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  11. Me crié en una zona residencial pero me casé con un hombre que tenía su negocio en un barrio marginal. Gracias a eso conoci a mucha gente, pero muchísima,cuando iba por la calle me saludaba el vendedor de plátanos, el que vendía CD pirateado en la autopista, la buhonera del mercado y con todos me la llevaba muy bien.
    Creo que las personas que viven en ese tipo de barrios, aprenden a valorar las cosas que tienen en medida de la satisfacción que les produce y sobretodo, jamás he conocido gente más bondadosa que ellos. Donde comía uno cabíamos cien y te sentías tan bien en medio de ellos que terminabas preguntándote si la plata no es lo que termina de dañar a las personas... no lo sé, sólo sé que leyendote me han entrado unas ganas tan grande de verlos que hasta se me arrugó el corazón.
    Un besito.

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  12. Y sí, abue, todos tienen derecho a soñar y a ser felices, cada uno a su manera y con lo que puede y tiene. Esas calles de tierra por unas horas fueron la alfombra roja de las ilusiones y los desvelos de aquellos que supieron disfrutar de su mágico momento...

    Excelente descripción, abue, como siempre.

    Besazos :)

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  13. Querida Abuela

    Ese barrio bien podría ubicarse acá en México (en realidad muchos barrios así). Lo mismo que el espíritu festivo el gusto por el baile y la música, en medio de la pobreza.

    Un abrazo

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  14. Gracias por esta entrada, me has recordado mis tiempos de maestra suplente (te mandaban donde sea), comencé trabajando en villas de emergencias, las escuelas tenían pisos de tierra. Se hacía kermeses donde asistían padres y familiares, muy parecido a lo que relatas.
    Nuevamente gracias y besos.

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  15. 太陽の光を浴びれば、幸福です。
    しかし、雨を避ける屋根も必要です。
    愛は、最も必要です。

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Mateando

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