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martes, 20 de julio de 2010

GITANILLA ENAMORADA

Las largas piernas, abrazaban el lomo del borrico, el animal conocía su carga preciosa, y la cuidaba con su lento y cuidadoso andar.  Ella acariciaba con suaves palmaditas su peludo pescuezo, todos los días bajaba al pueblo.
Llevaba su pollera recogida, de ceñido corsé, y en medio del escote, una flor carmesí.  Los pies desnudos, la piel besada por los soles de todos sus jóvenes años, resaltaba con el brillo de sus collares y pulseras.
En ella, todo lucía bello, hasta la pena...
En el caserío, todos respetaban a la gitanilla, siempre enredada en amores, leía la buenaventura, y solía cantar en el mesón, donde nadie le negaba una moneda, una sonrisa, o un piropo.
Un día llegó al pueblo un forastero, caballero bien montado y de buen ropaje, todo en él hablaba de poder.
La niña lo vio y cayó rendida a sus pies, no faltó un día al mesón para cantarle, caminaba detrás de su cabalgadura aspirando el humo de su tabaco, era un cortejo por las calles del pueblo, que todos veían con dolor.  Ella cantaba, el siempre a paso lento, desde el caballo arrojaba monedas, que ella no veía, el sol de su presencia opacaba la luz del día.
La noticia llegó a oídos de su hermano Manuel, el triste papel de la niña que adoraba a un extraño, por las calles del pueblo.  Y lo inevitable pasó, la lucha entre la vanidad, y el orgullo.
Vanidad pusilánime y tramposa, se llevó como prenda, la sangre derramada.
Desde ese día la gitanilla cuando llegaba al lugar, sacaba de su pecho la flor, la besaba, y sobre la mancha oscura de la sangre seca, depositaba el remordimiento y el dolor, de dos amores perdidos.
Ya no había canto bajando del cerro, la buenaventura, se fue de las manos de las gentes del pueblo.  Llegada la hora, todos salían a ver pasar a la niña, con las miradas acariciaban su alma, y rogaban por que un día la alegría regresara.

15 comentarios:

  1. Una de tantas víctimas absurdas de la intolerancia y sentido de la posesión sobre los otros.
    Un beso, Who.

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  2. Hola, paso a desearte feliz día de la amistad.

    Fuerte abrazo abue.

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  3. ¡Hola Abu!
    Que triste final. No lo merecía esta niña, nadie sabe el futuro. Pero tú muñequita siempre tan inspirada.
    Besos.

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  4. Abue, siempre nos traes algo especial.
    un beso

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  5. AY LA PASION GITANA, LA SANGRE CALIENTE. QUE DESTROZÓ LA VIDA DE ESTA NIÑA INOCENTE.

    BESOS ABUELA DEL ALMA, Montserrat

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  6. Y cuantos "gitanillos" hay por la vida sufriendo sinsabores de desprecio por el orgullo de los poderosos que no saben servir a sus semejantes.
    Un fuerte abrazo.

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  7. Bueno, suelen ser los efectos nocivos del amor...a veces, se nos va la alegría...

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  8. Triste final, pero precioso relato Abuela, cómo siempre!!! Abrazos ;-)

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  9. buen relato , me encantó de verdad.
    un fuerte abrazo amiga mía , te quiero.

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  10. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  11. Hermosa historia aunque me parece terrible la soledad en que queda la gitanilla.¡Ay los sentimientos, a veces que malas pasadas nos juegan!

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  12. Ay, qué hermoso relato, mi querida Abu, pero qué triste al final...narras como nadie las desventuras ajenas, de una forma enternecedora, mi querida amiga. Un beso con mucho cariño.

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  13. triste historia, mi amiga, pero bonita.
    besos

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  14. Querida Abuela

    Lo que hace la intolerancia o la incomprensión, o todo junto. Será que las historias de amor sin desventuras no existen?

    Un abrazo

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  15. pero abue,¡que barbaridad!

    eso de no aceptar a los demás !!!!!

    muy triste tu historia.

    si,muy de pensarse.

    recibe un gran abrazo,miles de besos y repartelos entre los chiquitines del hogar.

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Mateando

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