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viernes, 30 de julio de 2010

TRÁFICO BLANCO

El joven caminaba presuroso, sus ágiles piernas se enredaban en la negra sotana, el polvo se adhería a sus bordes.  Lo llamaron del burdel del pueblo, la ansiedad y el temor le acompañaban, el sudor manchaba el inmaculado cuello almidonado.
Repasaba mentalmente si no olvidaba nada, la estola púrpura, los óleos,  la pequeña custodia de bolsillo, con la sagrada forma, también agua bendita.  De su cuello colgaba un crucifijo con bordes negros, el Cristo de la buena muerte.
Llegó a la casa de pecado, se veía  limpia, y hasta bonita por fuera rodeada de matas floridas.  En la puerta tenia una aldaba de bronce, con suaves golpes llamó, apareció una mujer de mediana edad, lo saludó con respeto y educación, tomó el borde de su sotana y la beso.  Lo llevó por largos corredores, hasta llegar a un cuarto aireado y  lleno de luz, que entraba por el gran ventanal, en la amplia cama, una mujer en la que aun asomaba lo que fue su belleza, devorada por la fiebre de algún mal físico.  En un mueble cercano el lavatorio de porcelana y la tohalla, solo para el médico.
Sacó los elementos y comenzó con la unción de los enfermos, cuando santiguó a la mujer, ésta abrió los ojos, se encontraron con los suyos, intimidado quedó con el pulgar en la frente de ella sin terminar de signar, ninguno de los dos habló, el cerro los ojos y siguió.
La otra mujer miraba, terminado el acto, la enferma pidió confesión, arrimó la silla y se dispuso a escuchar.
Cuando abandonó la casa pública, el hombre que habitaba la sotana, agobiado,  se preguntaba si en el gran teatro de la vida eran necesarios roles tan dolorosos, como el de estas mujeres.
Como en la época del malón, mujer que se llevaba el indio, jamas quería regresar a la civilización, el repudio callado de la sociedad, dolía mas que asimilarse a  la nueva vida.  Aquí es igual.
Casi todas fueron niñas cuando  las llevaron a los lupanares, muchas extranjeras, intercambiadas por las robadas aquí, así no había peligro de que las encontrasen.  Desarraigadas, enfermas, les quitaban su documentación, también le sacaban sus bebes .
Todas ellas eran prisioneras de su destino.
La ternura y la bondad de la mujer penitente, la cruz de su existencia, conmovían al cura.   Ella que había sido educada para el hogar y la familia, murió el día que seres extraños tomaron su vida, convirtiéndola en un infierno.  El tiempo, hace olvidar las ausencias, todo lo cura, la enfermedad que terminaría con su vida, era su tiempo feliz.
Las palabras del cura la confortaron, era una niña la última vez que confesó sus culpas, ahora tenia paz, solo quería salir de ese cuerpo, que por ser tan bello, tanto dolor le causó.  Había encontrado un corazón , que sabia,  nunca dejaría de pensar, y orar por  las víctimas de este tráfico vil de personas.

15 comentarios:

  1. Abue,que atroz es lo que narras.
    Inocencias mancilladas por el Dios del Dinero !!!!!!
    en verdad que debe de existir el infierno para los que hacen tanto daño !!!!!

    recibe un gran abrazo de tu amiga marucha.

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  2. Hola Abue, paso a dejarte un saludo y desearte feliz fin de semana.

    Besos.

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  3. Huy, Abu querida, esta vez sí que tocas un tema candente como el que más: la trata de blancas, como llamamos aquí al tráfico de mujeres. Y es que los hombres creen que las infelices que se dedican al oficio más viejo del mundo, lo hacen por placer o por codicia y no niego que alguna habrá que lo haga por estos temas, pero la mayoría son o bien obligadas por una situación de penuria económica extrema o bien engañadas o peor aún: ¡secuestradas! Tu relato es precioso y entrañable, como sólo tú sabes contarlo. Un beso muy fuerte, mi querida amiga de dulce corazón y melosa pluma.

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  4. Me has dejado sin palabras con este relato tan duro y bello al mismo tiempo. Has plasmado los sentimientos con gran claridad.
    Y por eso aún te quiero más.
    besos muchos

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  5. HOLA ABUELA:

    HAY UNA OBRA DE TEWATRO QUE SE LLAMA EL COMPRADOR DE HORAS, QUE TRATA DE UN CURA QUE SIMPLEMENTE, PAGA HORAS PARA CONVERSAR CON UNA PRUSTITUTA, SIN CONTACTO CARNAL, PARA SACARLA DE ESTE MUNDO.

    PUES ESTA HISTORIA, TUYA ME HA EMOCIONADO MUCHO.

    MUCHAS DE ESTAS MUJERTES SON VÍCTIMAS Y MÁRTIRES DE UNA SOCIEDAD SUCIA DE CONSUMO.

    BESOS DESDE ESTA VALENCIA CALUROSA, Montserrat

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  6. Que bellisimo relato, madame!
    Me ha conmovido su contenido, por desgracia tan eterno y tan actual, pero también me ha parecido maravillosa la forma de narrarlo, desde ese comienzo tan inspirado con el joven de la sotana.

    Feliz fin de semana

    Bisous

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  7. Es una horrible realidad, el tràfico de personas.

    Ya no se trata solo de mujeres. Tambièn se utiliza el "trabajo esclavo".

    Dios se los tendrà en cuenta, por suerte.

    Un abrazo.

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  8. Perdonarla de qué Abu? será que ella podrá perdonar a su Dios por haberla abandonado?... Siempre me han gustado los cuentos de burdeles, creo que mis personajes favoritos son las señoras de moral distraida...tengo infinitos cuentos de ellas y sabes por qué me gustan? porque todas son unos seres humanos increibles.
    Donde los demás ven cuerpos y ganas, siempre hay alguien que ve alma como tú.
    Un beso.

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  9. Excelente relato.
    Las miserias del mundo parece que compartidas sean menos.
    Gracias por visitar mi blog.
    Saludos

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  10. 人身売買は国際犯罪です。
    世界中の協力で取締が必要です。

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  11. Así es, querida abuela. Qué bueno que has escrito sobre este tema. Las vidas de mujeres abusadas, algunas veces por la mano criminal, otras veces por los sistemas opresivos. Un abrazo.

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  12. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  13. Encantada de quedarme en tu blogg , abue estos tema de seres inocentes sacados de todo lo bello que tenían es tan doloroso , que puede uno hacer ante tanta maldad , solo pedir que esas pobres mujeres puedan encontrar un alma buena que les ayude a salir de esos lugares

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  14. la trata de personas, es un maldito negocio que seguira locrando a bastardos, ya que hay muchos ignorantes con sed de apariencias.excelente tema.
    un abrazo

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  15. Abu, esto es toda una realidad.
    ¡Que el Señor tenga piedad! Hay situaciones que ponen al borde de la locura a cualquier persona, que la muerte es su liberación, pero los otros, solamente Dios lo sabe.

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