Me siguen...

Traductor

domingo, 29 de agosto de 2010

MAESTRO DE LA MUERTE

Todos los niños, igual que él, leían en silencio el libro sagrado, arrodillados sentados en los talones, sobre un tapete.
Sentía que todos oraban por él, elegido para la gran misión de libertad, estaban en la escuela de formación para la lucha armada.  Ser elegido para ser mártir, era un honor para si, y para toda su familia.
Los niños que lo precedieron, esperaban por él en el paraíso, donde una doncella virgen y bella,  caminaría con el,  la eternidad del gozo sin fin.
El niño imaginaba la gran aventura de su vida,  que en un segundo lo proyectaría al lugar de los héroes, en el salón, junto a los retratos de los inmolados, ya esperaba aun sin foto, el suyo.  Imaginaba su carita, y la de sus compañeros, mirándolo con respeto y admiración.
Por la noche, en la despedida de su familia, su madre lo abrazo fuertemente, los sollozos contenidos de ella, hacían temblar su cuerpo, no debían mostrar flaqueza, ninguno de los presentes.  Luego raparon su cabeza , y comenzaron a vestirlo, sobre una camisa, un chaleco con dos bultos en forma de panes, con cables que se unían entre si, luego los abrigos.
Al amanecer salieron en un auto viejo, europeo, todos mantenían el ánimo con charlas de antiguas victorias, hacían participar al niño, así,  todos animados llegaron al gran edificio del shopping mas bonito de la ciudad, ese que siempre quiso conocer, ahora estaba en él, seguro era parte de los premios por su entrega.
Según le indicó su maestro, tenia que pararse en el centro, el lugar mas luminoso, donde estaban todas las tiendas.  Mientras esperaba,  el niño miraba un mundo desconocido allá en las montañas, ¿seria así el paraíso?. Por las dudas se le concedieran todos sus deseos, eligió un camioncito rojo.  ¿Por que demoraría tanto en llegar el maestro?  Ya quería ser héroe, ya quería ir al paraíso, a mostrarle a  los otros niños su camioncito rojo.  De pronto, sintió un calorcito en la panza, y un clic, cuanta gente feliz, que rico olían ¡¡¡
Solo alcanzó a oír, el comienzo de un gran ruido...su viaje había comenzado.  No sabia que tantas personas irían con él, cuando miró elevarse los cuerpos, vio en el suelo mucha sangre, muchos cuerpos rotos, en el sitio donde esperó al maestro, un enorme foso, distinguió una de sus sandalias, sabia que era suya, pues aun tenia la cuerda con que la sujetó a su pie, un trozo de la reata del  asno de la familia.
Ya no alcanzaba a ver, su paraíso estaba próximo, estaba tan cansado...
A lo lejos, un grupo de hombres cobardes, y temerosos, huían en un viejo auto europeo, el maestro, aun renegaba con el control remoto, que había demorado la detonación del niño.
En las pantallas del mundo, ya se veían los daños y las muertes, ocasionados por un mártir religioso, se decía, que era un niño.

17 comentarios:

  1. Que relato tan demoledor nos trae hoy!
    Pobres niños martires engañados. No hay derecho. No puede haber causa, ni humana ni divina, que justifique utilizar a un niño de ese modo, truncando la inocencia, el futuro y la esperanza.
    Ha sido desgarrador leer hoy su bellisimo relato.

    Feliz tarde de domingo

    Bisous

    ResponderEliminar
  2. Querida abu, suena horrible pero es real. ¿Qué será que haga que sus mentes crean esa realidad, tengan esa fe...? No el niño, por supuesto, pobrecito, sino los que le llevan a ello.
    Es una historia terrible pero gracias por contarla y hacernos reflexionar en ¿cómo puede haber tanta maldad?, una vez más.
    Besotes.

    ResponderEliminar
  3. Tremendo relato casi no he podido terminar de leerlo, y pensar que en el XXI todavia hay tanta maldad.

    Un abrazo amiga,

    ResponderEliminar
  4. No tengo palabras para describir a esos cobardes y fanáticos desalmados, que se aprovechan de la inocencia de los niños para cometer sus asesinatos.
    ¿Cuándo dejaremos de una vez por todas de sufrir en nuestras carnes y nuestros corazones tales ignominias?
    Un gran abrazo querida amiga.

    ResponderEliminar
  5. Ciertamente esas prácticas criminales, son terribles, y está muy lejos de ser resuelto. Precioso relato abue, con mucho contenido.

    Saludos cordiales.

    ResponderEliminar
  6. Y lo peor de todo es que mañana o pasado mañana u otro día volverá a ocurrir.Desgarrador ABuela lo que hoy nos narras. Un abrazo

    ResponderEliminar
  7. QUE TRISTE, QUE TRISTE, QUE DOLOR.

    LOS NIÑOS UTILIZADOS COMO BOMBAS DE RELOJERÍA.

    DIOS MIO ¿POR QUÉ?

    BESOS, Montserrat

    ResponderEliminar
  8. Un escalofrío ha recorrido mi cuerpo.... Un relato así merece ser leido, pero... ¿por qué tanta maldad? ¡Terrible!.

    Un abrazo, Abuela.

    Luis.

    ResponderEliminar
  9. Ohhhhhhhh, abuela, que calidad para hacerme sentir triste. Pero es la realidad, y es necesario sentirla como un filo, esta es la real realidad, la que nos corta, la que nos lastima. Pero tenemos que digerirla, para poder cambiarla.

    ResponderEliminar
  10. Estimada abuela, en respuesta a tu comentario en mi último Post, te diré que mis vacaciones y verano han sido de lo más divertidas, alegres y viajadas de los últimos años, siento que no te gustara, pero la vida también concede alegrías y momentazos en forma de teta.
    Un beso, Who.

    ResponderEliminar
  11. Que cosa tan triste.

    Cuanta desesperaciòn. cuanta miseria.

    Cuanto odio de ambas partes.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  12. Terrible relato. Crueldad 100% usar a niños para esos fines. De todas maneras es un gran relato. Cariños.

    ResponderEliminar
  13. Los que provocan las guerras son los culpables.En todas ellas mueren niños inocentes.
    ¿Cuando terminarán las guerras? La Histora del hombre, no es muy alentadora.
    Cariños desde Buenos Aires.

    ResponderEliminar
  14. Querida Abuela

    Los fanatismos llevan a eso. Terrible, más cuando hay niños inocentes de por medio.

    Un abrazo

    ResponderEliminar
  15. Por eso abuela, creo fervientemente que las religiones han arruinado al mundo. Y no tiene nada que ver con Dios.

    ResponderEliminar
  16. Ojalá que tan solo fuese un cuento, una fantasí pero por desgracia es real. No puedo entender que el fanatismo lleve a las personas a cometer semejantes actos de barbárie y se engañe a los martires con absurdas promesas aprovechandose de su ignorancia y, probablemente, de sus carencias.
    Un beso.

    ResponderEliminar
  17. Hace muy poco vi un reportaje precisamente de una madraza en Afganistán..... impresiona ver cómo se crean esos fanáticos que no son más que víctimas y a la vez armas letales

    Lo peor es que no hay quien los pare......

    Besos enormes

    ResponderEliminar

Entre Chivitos

Entre Chivitos

Mateando

Mateando
Se ha producido un error en este gadget.