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jueves, 26 de agosto de 2010

PALOMA MENSAJERA

Explotó la bomba y una lluvia de tierra, escombros y cuerpos mutilados, iban ocupando su sitio en el campo devastado.  Donde,  los que corrían desesperados para llegar al refugio de las trincheras, pasaban sobre ellos, enceguecidos por el pánico, aturdidos por el fragor.
La metralla mordía las carnes, como la muerte, en dentellada feroz, llevando vidas.
El soldadito se tira de bruces al foso, donde el lodo formado por la lluvia y los desechos humanos hedía.
Sin moverse esperó hasta que cesó el ataque, lentamente se arrodilló y fue sacando de sus hombros y espaldas, las correas que sujetaban la jaula, donde llevaba las mensajeras.   Su misión era cuidar de esas aves con su vida.
Portaba una cantimplora con  agua,  solo para ellas, y una bolsita con los granos, por la mañana, y por la noche comían.  Entre él y sus palomas existía un laso,  que les animaba mutuamente, por la noche las cubría con su capote, les hablaba, tenía encarnadas las marcas de las correas de su carga alada.
Al amanecer llegó la orden de enviar un pichón,  eran mas veloces que las palomas adultas, pero estas compensaban la demora con la seguridad, y la experiencia.   Se adaptaban  a los cambios climáticos, y resistían mejor los ataques de los temibles alcones, su único enemigo en el aire, aparte de las balas.
Este mensaje era importante, cortadas las líneas,  los estaban diezmando, pedían refuerzos.
Tomó la paloma gris, con alas tornasoladas, y en su patita, prendió el mensaje, los soldados la miraban esperanzados, ella con sus ojitos redondos los miraba con paz.  El joven abrió sus manos en un suave impulso, dio un giro para orientarse, y aceleró el  vuelo rumbo a su palomar, en la jaula quedó un lugar vacío.
Para el atardecer llegarían los refuerzos.
Llegaron,  y comenzó el ataque a las trincheras enemigas, él siempre en retaguardia con su preciosa carga, la orden era avanzar, corría agazapado, oía los gritos, veía caer a sus compañeros, avanzar, avanzar...
Sintió un golpe en el pecho que lo arrojó al piso, quiso gritar, pero no oyó su voz, un calor le bajaba del ,pecho al abdomen, se sacó la jaula, las aves estaban bien.  Le subió a la boca, el sabor de la sangre, entonces supo que iba a morir.  Que quedaría como parte de ese paisaje desolado, donde la muerte se paseaba en su vestido de gala.
Abrió la jaula, las palomas no se movían,  como esperando el envión de sus manos para volar, con su último esfuerzo, tomó una en cada mano,  les dio un beso, entregándoles su alma para el regreso a casa.  Se iban los sentidos de su cuerpo, su mirada se fijó en las aves, que se perdían en la luz del atardecer.
La bruma ya cubría los cuerpos sin almas...y una jaula vacía, con sus puertas abiertas.

21 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  2. CUANTAS ENSEÑANZAS NOS DEJAS EN ESTE EMOCIONANTE, TRISTE Y ESPERANZADOR RELATO.
    VELAR PARA QUE EL SALVOCONDUCTO DE SUS COMPAÑEROS DE BATALLA ESTÉ A BUEN RECAUDO Y DAR LA VIDA POR ELLOS.
    ESTREMECEDORA Y PALPITANTE REFLEXIÓN.
    UN FUERTE ABRAZO.

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  3. Ay, madame, que emocionante, qué bellisimo final ese de la entrega del alma! Me ha hecho vibrar con este relato. Creo que es de los mejores, de principio a fin, pero ese final es sublime.

    Feliz dia

    Bisous

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  4. Otra vez la guerra, la guerra está en todas partes hoy. Esta, la tuya, es una perspectiva sumamente dolorosa. Los estragos de la guerra, la destrucción. Eso de lo cual, no somos capaces de tomar conciencia.
    Un abrazo.

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  5. HOLA ABU:

    LAS PALOMAS, ESTAS SENCILLAS AVES, SIMBOLOS DE LA PAZ.

    PERO QUE TAMBIEN, PUEDEN LLEVAS TRISTES MENSAJES.

    HOY TRAJERON EL SACRIFICIO DEL SOLDADO.

    UN ABRAZO, DE ABUELA A ABUELA, ESTO SI DE JÓVENES ABUELAS, Montserrat

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  6. En el momento final debemos soltar todas las palomas y así liberar nuestras vidas.

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  7. Querida abu, qué triste y preciosa historia. Por supuesto que se le pueden sacar montones de enseñanzas, gracias.Es hermoso que la compartas.
    Besotes.

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  8. Querida Abu, estremecedoras letras para pensar y reflexionar, magnifica entrada, te felicito.
    es un placer enorme leerte.
    besitos para ti querida Abu, que Dios te bendiga

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  9. Abuela, nunca me deja indiferente la belleza de tus palabras

    Realmente increible

    Un abrazo muy fuerte!!!!!!

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  10. Yo siempre pienso en los animales, tengo una sensibilidad especial y siento tanta pena por esas palomas. Menos mal se llevaron el alma del soldado.

    Precioso Abue, saludos cordiales.

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  11. Como el alma que vuela libre y sin ataduras después del minuto final, así las aves emprendieron un viaje hacia una nueva vida. Encantador escrito abuela. Un abrazo fuerte.

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  12. Hoy no la puede leer, me estoy durmiendo. Pase por mi blog para recoger el premio que deseo compartir con los 39 comentaristas del último posst.
    Con ternura
    sor.Cecilia

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  13. Tu relato me ha emocionado. La nobleza de un animal, en medio de la barbarie del ser humano...
    Las palomas que tan denostadas están hoy día porque sus excrementos deterioran monumentos, en episodios como los que describes en tu relato, pueden salvar vidas... Ojalá pudieran salvar vidas en las guerras olvidadas, en las que los niños y los mayores mueren de hambre. Hay tantas guerras todavía... O mejor aún ojalá sólo deterioraran monumentos a falta de guerras en las que hacer de mensajeras.

    Como siempre, me encantó su relato.

    Un beso, Abuela

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  14. hermoso y triste cuento Abu!. Gran gesto el del soldado. Abrazos ;-)

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  15. Querida Abuela

    Bella pero muy triste historia. Sentir el sabor de la sangre como el sabor de la muerte aproximándose, me resultó una imagen muy impactante, en perfecto contraste con las palomas siendo liberadas.

    Un abrazo

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  16. Hola abuela frescotona, Te quería decir que muchas grácias por tus dos comentarios en mi blog. Montse es una bella persona y la aprecio tanto. No vivo en el campo, es una ciudad Gerona, vivo en el lado de ella. Abrazotes fuertísimos de Noemí.

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  17. Tus relatos no solo se leen, también se ven... es tal tu manera de narrar que veo al soldado, veo sus gestos, veo su mirar a las palomas y la muerte próxima en sus ojos...gracias Abuela por estos ratos de hermosura literaria.Un abrazo

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  18. Abue fresca como las mañanas de mi país,abue que sacas y sacas historias y me estremezco al leerlas,abue que viajas por el tiempo y la distancia y recibes uno a uno los besos de todos tus seguidores.abue,que yo te quiero mucho,mucho.
    tu amiga marucha,que ya se siente bien.gracias a Dios.

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  19. Nunca quedo indiferente ante tus entrañables historias , se viven cuando las lees.

    Un beso muy fuerte.

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  20. Hola, mi querida Abu, siento la demora en venir a leerte, pero estaba de vacaciones estivales y a mí vuelta me esperaba el lío de las obras de mi nueva casa, que apenas me dejan tiempo para entrar en internet. Pero aunque mi tiempo libre escasee estos días, cuando puedo gusto de visitar a mis queridos amigos, entre ellos, tú, por supuesto. Y sobre este relato tuyo, ay, qué triste, mi querida amiga, la guerra que acaba sembrando los campos de vidas segadas prematuramente. Pobre soldadito y pobres palomas y pichones, ya sin la mano de su dueño...Un beso bien fuerte, Abuela.

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  21. Que bueno poder leer esto después del anterior. Me voy de acá con el corazón repleto de ternura.
    Un besito, mi Abu.

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