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jueves, 5 de agosto de 2010

Y...LLEGARON LOS PIOJOS ¡ ¡ ¡

El frío los traía a casa, llegaban y se paraban frente a la salamandra, donde se iban sacando los abrigos.
Lucas el mayor de los tres, rascándose la cabeza, anunció con voz calma - Abuela, creo que tengo piojos...-
Por estos lares y en esta época invernal, los piojos no dejan la cabeza de los  niños, llevan y traen de la escuela, el parásito.  En el mismo instante, todos comenzamos a rascarnos.
Como la cruz roja, corro aullando hasta el botiquín, por el arsenal químico de limpieza.
A la víctima, la tomo en la falda, y a buscar piojos pelo por pelo, los otros dos son los guías de la búsqueda -Aquí abu ¡¡¡    Aquí hay uno¡¡¡-  Resignado Lucas prestaba su cabeza, hasta que detrás de la oreja, sorprendemos, atontado por el remedio, al señor piojo.  Ahora los tres esperan expectantes, la "explosión" del chupador, entre mis dedos pulgares - ¡¡¡ puaj ¡¡¡  que asco abu-
Aclaro que por cada pieza que se dejen sacar, va un dulce.  El que lleva las de perder, es Joaquin que va rapado, de vez en cuando simulo sacarle uno, esto lo pone contento.  En general hago ganar una vez a cada uno, y según ellos, nadie saca tantos como la abuela.
Sus compañeros de juegos,  deben creer que tenemos un criadero, pues los caramelos son muchos.
Para mis nietos es importante y saludable, tener piojos.
Después viene el sacado de los huevitos, o liendres, son unas perlitas que se adhieren al pelo, estos son los por nacer.
Pasa el rato, el paciente se queda solo, los otros dos, comieron sus dulces y se fueron.  Aburrido y relajado en la falda de su abuela, lentamente el niño se duerme, la anciana acaricia lo acaricia en la palidez del sueño, mira su blancura, sus largas pestañas negras, él es "el negrito cachilero de la abuela".  Trata de grabar en el Alma del niño, esos cariños que hacen tanta falta,  en la historias de las personas.  Recuerdos de la serena paz de la vejez, que afirma su niñez con amor y alegría.  Mientras tengo a Lucas en la falda, miro a los otros dos, y les beso el Alma.

25 comentarios:

  1. ...hay Abu..tan vívido como si me estuvieran quitando a mi...por primera vez a los 4 años ...estando en la estancia...de donde los pesqué ..que se yo...de algun caballo mi firulete talvez esos irreverentes que no habia forma de que dejaran de hacer picar mi cabeza y para la epoca hablar de hace 40 años..era sinónimo de querosene..por que no habia productos como ahora...que bueno que traigas como siempre relatos tan cotidianos...que en ocasiones nos refrescan la memoria....ya mi firuleta hace mucho que no esta...pero yo si y no tengo piojos!!!!! un beso grande...

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  2. ...pense que me saltaria uno para aca....jajajaja
    un beso abue

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  3. Abuela: Yo tan vieja y aún recuerdo a mi propia abuela, sus manos eran una maravilla, lo mismo guisaban riquísimos platillo, que daban un zape o curaban una herida. A veces pensaba si era que tendía más de un par de manos, pues siempre estaba presta a hacer las cosas más inverosímiles, como limpiar una gallina en dos minutos, destapar un caño o hacer una piñata para mi cumpleaños.
    Pienso que si hubieran tenido algunos piojos la idea de posarse en mi cabeza, hubieran temblado de miedo al ver a mi abuelita resuelta a acabar con ellos en un pis-pas.
    Mi cariño para ti: Doña Ku

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  4. HOLA ABU:

    Mira que ya me pica todo.
    Sabes yo les frotaba la cabeza con alcohol, les envolvía una toalla, y se morían los bichitos,
    Ah aclarar la cabeza con agua con vinagre, también los mata.
    Pero lo mejor es echar mano de estos champoos y lociones que venden en la farmacia, como el Filvit.
    Ahora me acuerdo una vez, que mi padre nos dijo que pareciamos "chumpancés", porque uno de mis hijos cogió de estos "habitantes" y yo le quitaba las liendres, depués de haber frotado con la loción.

    Besos y enseguida me voy a hacer los desayunos. ahora son las 8 de la mañana, Montserrat

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  5. Que encanto leerte. Es precioso como con tanta ternura describes sentimientos tan hermosos. Lo nietitos esos grandes protagonistas de tu adorble relato.
    te mando un beso enorme preciosa amiga

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  6. Haces de tu rico lenguaje un panegírico de exquisitez. Cualquier tema lo bordas... Hasta con piojos.

    Y muy tierno...

    Besos,

    Luis.

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  7. conviertes algo picajoso en dulces

    eres encantadora abuela !

    Besicos sin picores

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  8. Más que los piojos, en esta historia el protagonismo se lo lleva el amor de abuela, la dedicación en cuerpo y alma a esos seres en los cuales luego será un tierno y maravilloso recuerdo. Abrazos abuela.

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  9. Slo emprecé a leer y me picó la cabeza, más adelante ya vi la ternura de tu relato.

    Saludos cordiales abue,

    Feliz finde.

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  10. Que no seamos capaces de desterrar a los piojos! Se empeñan en volver, y hacen presa en los niños.
    Pero la verdad, madame, a dulce por cada piojo los niños se matarán por tenerlos todo el tiempo! Así ya se pueden tener :)

    Feliz fin de semana

    Bisous

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  11. ¡Pues a mi no me han dado nunca dulces!,eso si me han echado todo tipo de potingues ,vinagre,aceite con una picada de noseque...casi parecia que te hacian una ensalada en la cabeza,jo!, ahora me pica a mi.
    Abrazos.

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  12. Abuela: Mirá que sos dulce. ¡Como hubiera querido tener esos recuerdos!
    Un saludo cordial.

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  13. Muy buen relato. Esos piojos malvados recuerdo en tiempos de mi niñez hasta con kerosen los sacaban.


    Perdón, no se contagian por internet ¿Verdad?

    Un beso
    Alejandro

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  14. muy divertido tu relato. me encanto.
    besos

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  15. Recuerdos de la serena paz de la vejez, que afirma su niñez con amor y alegría.


    Eres Adorable :)

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  16. Su habilidad para tejer un mismo relato con los hilos de la, a veces, desagradable realidad, la dulzura, la sabiduría, la ternura y el amor, me conmueven, Abuela.

    Me encantan sus relatos.

    Un beso.

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  17. Abu por dos veces en casa luchamos contra los piojos en la cabeza de los niños, fué terrible sobre todo para ellos que tenían que aguantar pacientes el proceso. No tengo buen recuerdo de la experiencia.
    Un beso querida.

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  18. Amiga mía, me encanta su ternura, su persona que al relatar sus historia traspasan las letras al alma.
    Gracias por los piojos que todos hemos tenido.
    Con ternura
    Sor.Cecilia

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  19. Cómo logras hablar de piojos y que suene tierno? Estupendo, abu
    Gracias por tu comentario, en eso estoy, aprovechando las vacaciones para desconectar un poquitillo!
    Abrazote

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  20. Pero que gracia tienes para contarnos tus andanzas con los piojos y las liendres
    Me he reído muchísimo con tu historia.
    Un abrazo muy fuerte.

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  21. me he reido a rabiar !!!!!!

    el año pasado hubo una epidemia,empezó en los colegios de los niños ricos!!!!!

    lo sacaron en la tele y en los periodicos ,jajaja

    en fin,un abrazo y muchos besos.

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  22. Vaya Abu!!! A mi nunca me dieron caramelos ni ná de ná por los piojos, eso sí, con el pelo tan rizadísimo que tengo, me pegaban cada tirón....!!! Pero bueno, supongo que mi madre, lo hacía desde el cariño, jeje. Abrazos ;-)

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  23. Que relato más lindo. Hasta ahora a mi peque no le han pegado los piojos en el cole, pero recuerdo cuando era niña y me llegaron a mi ( mi hermana tenía sangre para ellos y los traía siempre a casa)...a mi me los sacaba mi hermana la mayor y me iba contando historias mientras lo hacía, quizás por eso es que mi experiencia no fue para nada traumática sino, tan dulce como tu historia.
    Besitos.

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  24. Jajaja
    Cuántos recuerdos de mi niñez, y luego la de mis muchachitos.
    Un abazote

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  25. Querida Abuela

    Tan simpático que se lee, casi enternecedor, pero qué tragedia ha de ser traer la testa surcada por esos bichitos.

    Un abrazo

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