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miércoles, 29 de septiembre de 2010

EL DESERTOR.

Remonta la luna los cielos del alba, se despide el lucero lanzando destellos, una nube oscura sigue su silencioso viaje.  El hombre en la tierra cuenta sus pasos, como restando ímpetu a las ganas de llegar.
El aire cálido zumbaba en sus oídos, traía los aromas de la naturaleza, que comenzaba a despertar.  Vestía ropas de soldado, cargaba un viejo fusil y un morral, además un zurrón lleno de historias atroces, y penas encarnadas.
Se tranquilizó cuando encontró el viejo sendero,  que usaba desde niño para llegar pronto a su casa.
A medida bajaba la luna, subían las nubes anunciando la tormenta.   Recordaba las lluvias de verano, cuando su madre bendecía al cielo por el agua, tan necesaria en esas tierras de labranza.  El aire se humedecía rápido anunciando la tempestad, ya no había animales en los campos que retocen,  celebrando el fenómeno natural, ni espigas, esperando ser pan, todo fue decomisado por el ejercito, para alimentar a las tropas.
La hambruna, como la tempestad que llegaba, se cernía  sobre todos.  Ya nadie sabía los fines de la lucha, confundían y envilecían los ideales, ya no había héroes.  Los soldados sin mando,  deambulaban  por los pueblos, robando y asesinando, otros como él, solo querían llegar al refugio de su hogar, y retomar la vida y su familia.
Divisó la hacienda, ya nada le impidió correr, arrojó el arma, el morral, reía y lloraba.  Veía la chimenea humeante, seguro su madre y sus hermanas se prestaban a desayunar, imaginaba el rostro de la madre al verlo, la algarabía familiar.
Llamó su atención,   que los perros pastores no salieran a recibirlo con sus ladridos, pasó el encino, los vientos de tormenta ya agitaban sus hojas.  Una voz gritó-"Alto desertor"-  Y una bala rebotó a sus pies, miraba la puerta esperando que todos saliesen, y dijeran quien era él, salió un militar, que lo miró con deshonor, el joven gritó soy un soldado de la patria, este es mi hogar, aquí está mi familia...
En los campos vacíos de labor, hizo eco el disparo,  que atravesó el corazón de niño del soldado.  La lluvia, como una madre amorosa, lavaba la sangre de sus heridas, que corría como río por los campos,  denunciando el crimen, los truenos callaban el clamor de la tierra herida.
El hombre usando como escudos,  la Paz y el nombre de Dios, asesinaba  en nombre de la patria.

14 comentarios:

  1. Nada más terrible que las injusticias derivadas de la guerra, de la violencia. Este relato tiene sabor a esas historia medievales en las cuales las situaciones extremas se enredaban unas con otras causando las más terribles tragedias. Un abrazo grande abuela.

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  2. Ufffff, que terrible acto el de aquel militar. Pero no extraña. Es algo conocido en latinoamérica.

    Interesante tu relato Abue, Denuncia una gran injusticia.

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  3. Jo, abu...te daría un pescozón por ponernos tristes con tu preciosa historia, pero sería tan injusto como la bala que mató al pobre soldado...
    Está tan bonita y tan bien descrita que me emocionó toda...gracias.
    Besitos llorosos por las injusticias de la vida.

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  4. Me acordé de la canción Libre de Nino Bravo. Y quién no quiere escapar alguna vez de las miserias de la guerra?

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  5. La guerra es algo cruel y sin embargo en la historia de la humanidad...ha sido tan necesaria.
    Yo soy de dos paises donde las guerras han sido
    lo mejor y lo peor...

    Muy buen escrito.

    love

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  6. Sí, mi muy querida amiga, el nombre de Dios se ha usado en muchísimas ocasiones para cometer atrocidades, en todos los estamentos: militares, civiles y eclesíasticos.
    Por eso, hay que entender que Dios está muy por encima de intereses partidistas y de las locuras de algunos que se han proclamado defensores de la fe.
    Somos humanos, que muchas veces contravenimos el amor de Dios para hacerlo a la medida de nuestras propias maldades.
    Un fuerte abrazo mi gran amiga.

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  7. La historia del mundo que en su girar arrastra iras sin fin, crueldad y muerte...la historia del hombre, cobarde , que tiene que poner el nombre de Dios en medio, como excusa de los males que solo el hombre provoca...Un abrazo Abuela!

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  8. Los peores crímenes que se han cometido contra la humanidad, han sido disculpados con la excusa de que eran para lograr la paz. Mis dos abuelos fueron a la guerra, pero mi abuelo paterno se pasó la guerra escondido en una trinchera porque no quería matar a nadie...¿Cobarde?... no mi abu, Humano y bueno como ningún otro hombre.
    A veces lo que conocemos como cobardía, no es sino un gesto noble y heroico.
    Un besito.
    Un relato impecable.

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  9. Hermoso y tremendo relato en las historias de las guerras.

    Un abrazo para ti.

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  10. Se me han puesto los pelos como escarpias con tu estremecedor relato abu.
    La guerra es injustificable desde cualquierpunto de vista,.

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  11. JAMÁS SE DEBERIA MATAR EN NOMBRE DE DIOS.
    UNO DE SUS MANDAMIENTOS ES "NO MATARÁS".

    UN CRUDO RELATO, PERO POR DESGRACIA OCURRE.

    BESAZOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOS, Montserrat

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  12. No existen guerras justas. Todas buscan lo mismo y asesinan para lograr esos fines.
    Es tremendo el relato abuela. Doloroso y perfectamente posible...
    abrazos

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  13. Se me han puesto los pelos de punta. Bravo.
    Besos.

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