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lunes, 27 de septiembre de 2010

SIESTA SANTIAGUEÑA.

En la siesta ardiente de Santiago del Estero,  el niño sentado bajo el algarrobo, buscaba las notas en la guitarra.
Probaba los tonos, ensayaba la voz.
A unos metros humeaba el horno de adobe, la mujer quebraba con sus manos las ramas de espinillo, leña noble y olorosa, que abunda en zonas de lluvias escasas.   Las llamas en furiosa intensidad,  coparon el interior del pequeño domo y  asomaban por la tronera, con una vieja chapa tapó la boca del horno, y dejó consumir la leña.  Se dirigió a una mesa al lado del changuito guitarrero, y destapó un bollo de masa, varias veces la levantó y arrojó con fuerza sobre la mesa, luego acariciándola, comenzó a sobarla.  Al ritmo de la soba la mesa crujía, con una mano tenía, con la otra estiraba la mezcla, la traía hacia sí, y volvía estirar, la daba vueltas en sus manos y seguía...
Su rostro disfrutaba la tarea, mujer joven, con el rostro y los brazos quemados por el sol, cada vez que se inclinaba, su escote mostraba  su piel, tan blanca como la harina del pan.
Por fin el niño encontró la música, y sonaban en el aire ritmos de chacarera.  La madre sin dejar de amasar sonrió, y lo siguió con el tarareo, le dio forma al pan y lo preparó para el horno.
El sol de la tarde demoraba su partida, las chicharras felices,  aturdían con su canto acompañando a la guitarra.
Metieron el pan al horno, y se sentaron a matear.  Por fin la brisa llegó, a lo lejos arrastraba los abrojos, que rodaban apurados, por llegar a ninguna parte.
Sacaron las piezas doradas, la madre cortó una rodaja y la ofreció al hijo, que goloso olvidó la guitarra.  Ella solo miraba sorbiendo el mate, el amor a veces es así, solo silencio.
En los pequeños actos cotidianos se manifiesta y se entrega, tan natural y necesario, como el pan.





Dedico este humilde escrito a mi querido amigo Daniel, poeta exquisito.

23 comentarios:

  1. Muy cierto Abu, el amor nos alimenta más que el pan. Con tu relato me has llevado a una cocina donde mi abuela nos preparaba rollitos de anís y otros dulces.
    Mi cariño.

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  2. Que imagen más bella... y lo que dices... "el amor a veces es así, solo silencio"...que hermoso es poder dar ese amor desde lo hondo, cada día, a cada instante...
    Un abrazo Abuela!

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  3. ¡Que bonito! Es una sensación especial, una ternura distinta vista desde estos lares, pero si se han compartido uno lo entiende, lo respeta y lo añora. Te digo abu que una de las cosas que guardo y añoro con una gran intensidad es compartir el mate, la torta frita y el fuego acompañada de un guitarreo.
    Veo que has superado tormentas, rayos, cortes de luz y viento...Así me gusta .
    Besotes.

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  4. Estimada Abuela, a pesar de estar a un montón de kilómetros de distancias, a pesar de que algunas palabras suenen algo especial y distinto para mí, a pesar de que lo que preparaba esa madre es distinto a lo que se cuece por aquí, a pesar de todo eso, has descrito una sensaciones y unos sentimientos que son huniversales.
    Como siempre agradecido con vos. (al final aprendo el lenguaje de la Pampa)

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  5. todas imágenes de la tierra me encantan. excelente trabajo.
    muchos besos

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  6. A veces, el silencio puede llegar a ser mucho más expresivo que cualquier palabra. Puede transmitir la magia, los sueños, los deseos, el amor...

    La dulce sencillez de tus escritos me emocionan.

    Un beso enorme.

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  7. Efectivamente, querida amiga, en las cosas sencillas está la esencia de todo lo grande. Lo que se edifica con amor, jamás será destruido.
    Un gran abrazo.

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  8. Abuela querida, mañana hará dos años que perdí a mi adorada madre y este escrito suyo tiene significado especial para mí. Hermoso todo el pasaje y hermoso los sentimientos que describe y despierta. Es usted una cronista fiel de la vida que la rodea y una artista consumada de los retos creativos que le hace su mente. Me encantó y me hizo recordar: ¡qué bonitos son los algarrobos!, ¿verdad? Un fuerte abrazo y un beso para usted.

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  9. Preciosa anécdota querida Abue. Te espero en mi blog para que te lleves mi primera mandala. Lo pones en tu blog eh? Con cariño. Besos.

    Aída

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  10. Abuela! También estuviste en Santiago? Parece que uno estuviese ahí cuando te lee!

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  11. "Los abrojos, que rodaban apurados, por llegar a ninguna parte."
    A veces solemos pasar los días como estos abrojos y nos perdemos los mensajes del silencio.
    Estupenda narración. abuela linda, tan llena de imágenes y emociones intensas.
    Un gran beso espejiano.

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  12. Abu !que bonito!... si hasta podía olerse desde aquí ese pan recien sacado del horno, aún caliente... yo no se hacer pan, pero mi abuela, sí que lo hacía: la recuerdo perfectamente en su cocina destartalada amasando, y recuerdo perfectamente aquel olor a pan recien hecho que invadía -no solo la cocina sino toda la casa-, aquellos panes enormes de mi abuela, tiernitos y riquisimos !recuerdos de mi infancia, abue... unos recuerdos maravillosos!
    Y tu relato tenía de todo, hasta olor, un olor real a pan, a pan recien hecho, de veras. Y tenía ternura también y verdad, pues es una gran verdad que el amor se manifiesta en los pequeños actos cotidianos. Maravilloso relato, abue

    Un besote, gordísimo, gordísimoooooo

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  13. Bella postal en la cual tierra, amor y costumbres dibujan un maravilloso cuadro. Me encantó.Abrazos abuela.

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  14. dos de las cosas que mas me gustan...
    la música(mi guitarra)y el pan...jeje

    me gustaría tener un horno...

    bonita la historia para daniel.

    love.

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  15. La numerosa familia de mi abuela; desperezaba con el sol en el amplio patio de tierra donde se solía sacar las camas y catres de lona para dormir un poco más tranquilos en las calurosas noches santiagueñas. Los sentidos olfativos se dirigían hacia la parrilla donde se doraban las tortillas con grasa y "humeaba" el matecocido en el renegrido "tarro"; luego toda la familia; mamá, hermanos, primos, tías y abuelos nos reuníamos en la gran mesa a desayunar. Imagen cotidiana, desgastada por tantos años de recuerdos pero no imborrables ni los olores a humo de leña mojada ni el clásico sabor de la tortilla a la parrilla mezclándose en la boca con el dulce matecocido hecho con yerba y colado, no como ahora con los desabridos saquitos de yerba molida.
    Las imágenes aparecen sucesivamente; cerca de la parrilla, la amasadora hecha con quebracho colorado - una batea con dos rodillos centrales, similes a las amasadoras modernas-donde mi abuela Lidia y mi tía Chona, sobaban la masa que debían terminar en pan cocinado en un horno de ladrillo y barro,para que durase toda una semana.
    Abuela, este viejo nostalgioso agradece de corazón abierto tu cariño expresado en estos recuerdos tan caros para mi nostalgia.
    Mi cariño infinito para tu corazón de generosa mujer.
    Daniel.

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  16. AY ABUELA:

    QUE HERMOSO RELATO.
    SABES ESTE DICHO. OBRAS SON AMORES Y NO BUENAS RAZONES.
    PUES ESTE PAN AMASADO CON AMOR, POR ESTA MADRE, ES UNA OBRA DE AMOR.

    BESOS, Montserrat

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  17. Escribes con tantos detalles , que estamos allí mismo con toda la familia .Es una delicia !

    Besos desde Málaga.

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  18. Cuesta llegar a esa época en la que disfrutas de las pequeñas cosas. Dicen que todo en la vida trae un aprendizaje, supongo que el aprendizaje que he tenido en la mía, es eso de no dar las cosas por hecho y disfrutar cada minuto de lo que tengo a diario.

    Un besito.

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  19. Abue, tenés una maravillosa habilidad para que tu prosa se escuche, se huela y se vea. Imposible no meterse en esta siesta, allí me quedo para probar un pedacito de ese pan maravilloso llamado amor.

    Besos mil, abue.

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  20. El amor nos alimenta más que el pan

    Que lindo escribes

    Si abu pero mañana cumplo años :) y tengo un pedacito de pastel para ti .... Prepare un pastel virtual con mucho cariño para mis amigos

    Si no puedes pasar mañana yo te lo guardo

    Besosss

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  21. Ya parezco disco de tanto repetir lo mismo, pero esta historia es como de mi infancia: nada más rico que aquellas tardes en que mi abuela y mis tías horneaban pan... en horno antiguo de leña. Nunca he vuelto a comer un pan así.

    Un abrazo querida abuela

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  22. Como me ha gustado este relato!!!!
    un abrazo

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  23. ¡qué rico el pan recién horneao! como el amor de una madre por su hijo... hermoso relato abuela querida :)

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