Cruzó el cielo un relámpago y estalló el trueno, el caballo se inquietó, presintiendo la tormenta. El cielo de la pampa mostraba oscuros nubarrones, de pronto nubes blancas, apuradas por el viento pasaban bajas, como huyendo de la tempestad. Los pastos se inclinaban hacia el norte, con ráfagas del sur, algún pájaro luchaba por llegar a su nido.
En la inmensidad todo olía a lluvia, los ollares del animal se desaforaban olfateando el aire.
El hombre ajustó su sombrero, envolviéndose en su poncho encerado. Al caer las primeras gotas espoleó a su caballo, que entró en galope tranquilo, el perro corría adelante, de vez en cuando se detenía a esperarlos, como reclamando apuro. Cuando divisó el rancho a lo lejos, se despegó de la compañía de hombre y caballo, y no se detuvo hasta llegar. Estalló un trueno lejano, trayendo el eco rodando la planicie, y con él se desató la lluvia y el granizo, que golpeaba el rostro del jinete y la cabeza del caballo.
Entró montado al refugio de cañizo, al lado del rancho donde guardaba sus aperos, montado esperó que amaine, el perro se echó sobre unos cueros, tratando de sacar con sus dientes, una espina de la pata.
El olor de las hierbas castigadas por la pedrea, invadió el aire, predominaba el aroma de hinojo.
Todo a la vista estaba blanco, cubierto por el menudo granizo. El silencio llenó todos los espacios, y una briza helada, llegó con el oscurecer de la tarde. Largó el caballo y se adentró a la tibieza de las paredes de adobe, en el fogón, humeaba la pava, preparó su mate cimarrón, arrojó una leñita seca a las somnolientas brasas, y por fin descansó del largo día, que como él, ya se adormecía en la noche.
Algún trueno retumbaba, una nube demorada dejaba caer gotas a su paso, la naturaleza llamaba al descanso.
El hombre, el caballo, y el perro, los tres elementos de trabajo en la pampa, dormían.
sábado, 25 de septiembre de 2010
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Me encanta como describes una situación en el campo. Me haces vivir esos momentos. Te cuento que tengo un cuento, no parecido, pero sí que trata del campo. Un día de estos lo cuelgo. Para compartir.
ResponderEliminarSaludos Abue, te dejo un fuerte, fuerte abrazo.
Qué delicioso momento ha de ser el de llegar al refugio y escapar al granizo y la lluvia inclemente, descansando ante un buen fuego hasta la proxima jornada. Un rincon muy acogedor el que usted nos presenta.
ResponderEliminarFeliz fin de semana
Bisous
Y una vez más, nos has deleitado con tus amenos relatos, llenos de sencillez y poesía.
ResponderEliminarUn gran abrazo.
Lo leí como si fuese una sucesión de fotos, pude ver todo. Un abrazo.
ResponderEliminarTus relatos siempre nos entretienen, amiga.
ResponderEliminarAbrazos
BB
AY ESTA PAMPA QUE TAN BIEN CANTABA JORGE KAFRUNE.
ResponderEliminarQUE BONITO LOS TRES ELEMENTOS DE TRABAJO LA PAMPA. EL HOMBRE EL CABALLO Y EL PERRO.
BESOS Y BUENAS NOCHES, Montserrat
¡Qué majestuosa estampa, abuela! ¡Qué tremenda y auténticamente argentino suena, huele, se siente todo cuanto describe y narra! Fui pampa, hombre, caballo y perro, leyendo este pasaje. Tiene usted el regalo prodigioso de hacer soñar y sentir. Un abrazo y un beso con cariño.
ResponderEliminarQue ganas de irme a vivir lejos de la ciudad...y yo que me pensaba que vivía en el campo...no, esto es pueblo nada más.
ResponderEliminarUn besito.
La soledad de un lugar que imagino duro y extremo para vivir y trabajar...
ResponderEliminarhas traído el olor a tierra mojada hasta mi casa, querida abuela :)
abrazos y buen finde
eso, siempre es un placer visitarte.
ResponderEliminarbesos
Abuela: Tú me reconcilias con la vida. Mucho de lo que escribes recién ahora que he descubierto el placer de montar, es ahora mío:
ResponderEliminar"los ollares del animal se desaforaban olfateando el aire".
Es íntimo, y gracias por compartir la tormenta y el granizo, y el descanso merecido:
"El hombre, el caballo, y el perro, los tres elementos de trabajo en la pampa, dormían".
¿Qué sensación tan especial! Se viven lo momentos, el aroma, la lluvia, los aperos...Desde una visión de este medio primer mundo uno crería que es un cuento pero los de allá, lo saben... es una realidad: el hombre, el caballo, la Pampa y esa especial soledad.
ResponderEliminarBesitos y gracias por despertarnos sensaciones tan especiales.
Has descrito, tan estupendamente, esa tormenta en La Pampa que desee estar sintiéndola.
ResponderEliminarHombre, perro y caballo, juntos en el trabajo y en el descanso, leales compañeros.
Un beso
Me he estremecido con los relámpagos y me he quedado dormido al amor de esa hoguera,estupendo relato.
ResponderEliminarUn abrazo.
esa tormenta tuya me recordó el edén del que fuimos expulsados...no conozco tu pampa, pero me la imagino que es igual que mi michigan...o quizas muy parecida al paraiso de la promesa.
ResponderEliminar"En elprincipio"
http://tbonito.spaces.live.com/blog/cns!9807A85B386FE1AF!790.entry
quizas te rias conmigo.
Estupento tu post abuela, ten una buena entrada de semana.
ResponderEliminarSaludos y un abrazo.
Estimada amiga:
ResponderEliminarMi amigo Pedro le ha dicho, que usted tiene el don de hacer soñar y sentir, yes cierto. él también lo tiene , por eso lo aprecia en usted,
Gracias por ese relato campestre, que me ha hecho ponerme encima de mi caballo Xabacan, igual, con mi perro por la pradera de Santander una mañana de verano con tormenta.
Reciba mi ternura.
Sor.Cecilia
Como siempre, a las cosas sencillas, vos le ponés magia.
ResponderEliminarAbu:
ResponderEliminarpasa por mi blogs.
te espera un certificado de la amistad.
besos
Querida Abuela
ResponderEliminarHasta acá puede aspirar el aroma de la tierra mojada, de la Pampa recién llovida.
Un abrazo
Me huela a tierra mojada.
ResponderEliminarTus relatos te transportan haciendote vivir sus aromas,lluvia y todo lo que describes.
ResponderEliminarUn fuerte abrazo querida Abu.
La Pampa debe ser de un paisage espectacular... de esos que te quitan el habla y que no te cansas de mirar y mirar. Argentina entera debe ser un pais superespectacular !cuantisimo me gustaría conocerlo!... enfin, a ver si para las vacaciones del año que viene, ahora, acabo de volver y mira, ya pensando en marcharme de nuevo... desde luego no tengo remedio!!!
ResponderEliminarUn besote, ya sabes, enorme y sonoro