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lunes, 31 de mayo de 2010

HISTORIA CHIQUITITA

Escuché la enorme moto subir al garaje, como un viento que barre las hojas de otoño, así entró mi hijo  -Hola mamita ¡¡¡-
Traía olor a frío.      El menor de mis hijos es como el mar, siempre en movimiento, sube y baja, se estrella en sus emociones, como las olas en el espigón, pero enseguida rearma su masa y allá va, a encontrarse con la vida.
Ese día tenía que ir a mi dentista, se me hacía tarde, yo que siempre llego media hora antes a todas mis citas, el taxi no llegaba,  -Vamos viejita, te llevo -   Ante mi cara de, "vos estas demente", el pícaro me acicateó  - Mamita me extraña de una amazona como vos, es igual que un caballo, vamos¡¡¡ -
Ya tenía la máquina rugiendo,  -Dale ma ¡¡  voy despacito  -
Subí, el viento pegaba en mi cara, como cuando trepaba las cumbres acaballo,  -Te gusta ma?-   Prendida a la cintura de mi niño, como una jovencita, grité  -Si, está bueno-

Al dentista no llegamos, nos fuimos a cabalgar los etanos, hicimos una parada, donde invité al "chófer", unos bocados y gaseosas, a mis sesenta descubrí  que la moto, igual que el caballo, es la libertad.
Regresamos, mis nietos ya esperaban la cena, entro apurada a ponerme el delantal de cocina, cuando uno de ellos me dice - Abu, tenes los pelos como si hubieses andado en moto-
Los niños tienen  penado subir a ese "aparato", sin decir nada, corrí al baño a peinar mis cabellos, que a mi también me sorprendieron, parecían miles de bracitos levantados dando  hurras.
Antes de sentarnos a cenar,  conminé a Federico, nada de historias jocosas en la mesa, nada como disfrutar de la comida y la familia, justo cuando cortaba la carne del mas pequeño, llegaron sus padres a buscarlos, mi otro hijo, Facundo, con su voz de  juez dictando sentencia dice    - Mamá eran  mi hermano y vos, quienes se adelantaron a mi auto en la ruta, hoy a la  tarde?-       Mis nietos dejaron los cubiertos y atentos esperaban mi respuesta   -Si -  respondí, con voz de juramento, fuerte y clara.
Fue una explosión de risas y bromas, suspiré aliviada, ahora todos querían  verme,  en mi familia, es inútil guardar secretos....

VIEJO CORAZON

Mi viejo corazón  y yo nos alimentamos, uno del otro.
En la quietud de la hora, la noche estrellada, el límpido cielo, la luna mostraba su esplendor.
Desde mi lecho insomne admiraba el espectáculo, y escuchaba a mi corazón.       Su andar,  en la quietud mejoraba, solo tartamudea, cuando yo en mi desconsiderada necesidad de vivir, lo obligo de improviso a ser partícipe de mis actos.
El,  en su nobleza, avisa sus dolencias, yo lo consuelo diciendo  -Nada es para siempre...  mira hasta donde hemos llegado -¡¡¡
Cumplimos con la vida, juntos luchamos,  por conseguir los tiempos vividos, cuánto te quiero, mi bravo clavel encarnado, este cuerpo solo espera,  haber sido digno compañero.
Antes eras tu, quien llamaba a mi razón a notar las emociones, me empujabas a sentir en tu ansioso latir,  sensaciones nuevas.
Contigo y tu seguro ritmo, aprendí a resistir, con tu alegre repiquetear, reí tantas veces...
Tantas cosas descubrimos juntos, la mas bella, el amor, la mas triste, la lástima, la mas dura, el odio.
Hoy soy yo, quien te arrastra cada día, con remedios que nos prolongan en el tiempo, la razón,  no quiere que te entregues todavía.
Dulce músculo energético, aguanta otro tiempo, por aquellos que viven de nosotros dos, el amor y el abrazo.
Ya no te forzaré a presenciar aquello que te apura, andaré lento para no cansarte, guardaré mis ansias, evitaré la pena, y solo reiré de vez en cuando.
Cuando estemos anta la Gran Incógnita, solo abracemosno, y entreguemos lo prestado.

sábado, 29 de mayo de 2010

LOS AMANTES

La luna dueña de la noche, iluminaba a su antojo la tierra, se burlaba de las sombras, que irremediablemente  caían abatidas por su luz.    La nieve agradecida, brillaba mas que nunca reflejando su belleza.
En medio del monte, una columna de humo mansamente se elevaba.      Del pequeño refugio,  la luna se adueñó iluminando sus ventanas, cuando descubrió a los amantes en ella se quedó.
Celosa iluminó el virginal cuerpo extendido,  que silencioso provocaba al motivo de sus ardores, el amante asombrado contemplaba  tal desparpajo, y en silenciosas caricias recorrió, los misterios de esa lucha eterna, entre el amor y la virtud.
Su boca como brasa dejaba indelebles huellas en esa piel, que por siempre llevaría, el recuerdo de su primera pasión compartida.
La sorpresa del contacto no amedrentó sus ansias, que silenciosas se entregaron.
La luna estática, iluminaba el goce de los amantes, y su cósmico candor iluminó el triunfo del amor.
El amante en amoroso gesto, recibió a su amada vencida entre sus brazos, como animal herido ella gemía, y el,  delicado en su arropo, besaba sus heridas.
Una vez mas en la tierra se cumplió el rito sagrado, el misterio, embellecido  por el hombre y la mujer, de dar vida a otro ser.
El oficio de crear, el Supremo, en un gesto de amor lo confió al hombre, será este, capaz de ejercerlo con equidad?.

jueves, 27 de mayo de 2010

LA CURANDERA.

El rancho perdido detrás  del monte, de lejos se veía la miseria,  en todos  los rincones la pobreza daba alaridos.
En el patio,  los perros echados se daban calor amontonándose entre ellos, todos querían quedar al medio, lo que hacia que su siesta fuera un movimiento continuo, quitándose los lugares.
La basura esparcida por el viento y los animales, mostraban el abandono del morador.
En medio del patio, debajo del paraíso, estaban las tres paredes desiguales, y sin techo de la letrina, la puerta una sucia arpillera hecha jirones, cuando el viento la agitaba, el mosquerio se metía en el oloroso  cubículo.
Dentro del rancho doña  Julepina Camacho, la famosa curandera, de los males del cuerpo, del alma, y ademas  médium, alumbraba  las  foto de difuntos, de algunos santos, y de el poderoso san La Muerte.    Ella misma llevaba en su brazo, bajo la piel,  el hueso de un finado del cementerio, robado a la media noche, según el rito.
Eso le daba poderes, y presencia ante sus "pacientes".  Hoy su devoción pedía algún cliente desesperado, pues la falta de metálico,  la tenia sin su medicina de ginebra.
El batir de palmas le hizo agradecer a sus santos,  por la gracia del visitante recibido.
La vieja se asomó, con el cigarro de chala en la comisura, delante tenia un niño con la cara inflamada de un lado, y la madre,  una de sus asiduas clientas, rogaba que lo aliviara de ese fuego doloroso.
Cuando se acercó el niño retrocedió, la anciana estiró su mano de uñas ganchudas,  mugrientas y lo llevó para la oscuridad del interior , lo sentó en una desvencijada silla y comenzó a rezar en voz alta, entremezclando palabras extrañas, luego le untó el cachete con un líquido  oloroso.
La madre ansiosa esperaba el diagnóstico, la vieja tomando su tiempo, comenzó a hablar, -Hay que enfriar  el cachete, urgente¡¡-  se dio vuelta y de un tacho enorme sacó un sapo, negro y brillante, el niño asustado cerró los ojos, la curandera  aplastó el  batracio en la mejilla del niño, y con un sucio trapo, lo amarró a su cara, haciendo un grotesco nudo en la cabeza.     El  "bicho" apretado sobre el rostro afiebrado, desorbitó los amarillos ojos, y disparó su larga lengua, en vano intento de amedrentar.
-Mañana me lo traes, y no me le saques el sapo-    Cobró la consulta, y despidió a los visitantes, la vieja sonreía, sus santos no la abandonaban, se levantó y miró el tacho, tendría que salir a buscar mas medicina para los flemones.
Afuera el viento formaba remolinos de polvo, como si los diablos, se revolcaran contentos de tanta ignorancia.

miércoles, 26 de mayo de 2010

DUDAS ETERNAS

Por qué será, que el silencio se ve, cuando cae la nieve; me paro en medio del camino tratando de oír el ruido de los copos rosarse entre si, pero burlándose de mis oídos, bailan en mi cara, amortiguando su caída.
Mi madre me observa detrás de las ventanas; temiendo por mi precaria salud, me llama con la mano. Hago que no la veo, y sigo siendo agredida por los cristales, que en pequeños remolinos se burlan de mi, como si solo ellos escucharan el sonido de ruidosa algarabía.
Son los únicos cristales que no hacen ruido al precipitarse. Sigo caminando, mansamente mi espalda se cubre de blanco, entro en la casa. Mi madre amorosa sacude mi ropa y me arrima a la estufa, -Hija, cuida tu salud-
Mujer de fe, pero como todos en este mundo, ignorando las verdades de la misma, lo que según dicen, da valor a dicha gracia.
-¿Que quieres saber?-, no fue pregunta, mas bien imperativo. Hay personas que no permiten la duda en otros, pues confirma las suyas propias, y a cierta edad, ya se ha vivido negando las dudas, aceptando ciega lo que tantos han creído, recibiendo la herencia espiritual de todo un mundo de fieles.
La fe es un cuadro que se pinta cada día, haciéndolo cada vez mas hermoso , y mas comprensible su incomprensión, -Madre, por que la nieve es silenciosa, si es un cristal?- Me miró con sus ojos como brasas, y contestó- Que responda tu pregunta, no cambiará nada, ya todo está hecho, no es un cristal, es un copo, y los copos son suaves, no hacen ruido, solo se deslizan.
Mi madre aceptaba la vida como su fe,- Quiero creer que es así, porqué sería distinto?-
Entonces comprendí, todo está en nosotros, solo tenemos que elegir el modelo a creer, eso no cambia la esencia de la fe, la nieve seguirá siendo nieve, sea copo o cristal, la fe seguirá siendo el medio contenedor de la incertidumbre del hombre, solo tenemos que aceptar los dogmas, para eso fueron hechos, para evitar las preguntas y solucionar las dudas. Los dogmas sostienen la fe, liberan al hombre del compromiso de búsqueda. Me senté junto al calor pensando en mi vida, ya mis tiempos de búsqueda se están terminando, tengo que elegir, llegar al final del camino, con el zurrón lleno de dudas, o aferrarme ciegamente a la creencia de que he descubierto los secretos de la incomensurabilidad divina, aceptando los dogmas.

martes, 25 de mayo de 2010

EL MUERTO.

Llegó de madrugada, como la misma muerte.      Ella lo esperaba  en su fría palidez.
Muerto y muerte se encontraron, se miraron a los ojos, las órbitas heladas, no respondían al fragor de su mirada, la parca, como si él no existiera, ninguneaba su presencia.
Estática y silente, esperaba que se cumplieran los tiempos de este mundo, para ya no tener ritos que seguir.
Ella decidió acabar con su patética vida.
El miraba esa boca, que tantas veces se abrió como fruta madura, destilando dulzuras, que él despreció.
Sus labios, en una rígida recta infinita, eran un camino muerto, donde, su risa y su canto quedaron sepultados.
Ya no pronunciarían su nombre,  echo ruego de amor, no dirían el gimiente- te amo-   sus ojos cerrados, esperando el beso que nunca llegó.
El era su promesa de amor, se llevó consigo su ajuar de  horas vanas.        Esta vez,  la vida se cansó de esperar, y buscó aquella aventura que nunca dice NO, la muerte  sublime en su belleza, abrió sus brazos alados, y le dio cobijo en su eternidad.
Dejó su cuerpo enamorado, en la caja de muerte, y su espíritu libre, por fin rompió las ataduras de ese mal amor.
El muerto dejó la sala en puntas de pies, temiendo que un signo de culpa, se instalara para siempre, en su cobarde corazón.
El derecho de amar, no lo merecemos todos,  tampoco el gozo de ser amados.
Hay seres que nacen, y viven, vacíos de todo, transformando la vida, de aquellos que los aman, en un desierto de arena.

domingo, 23 de mayo de 2010

JOAQUIN - Publicado el 29/09/2009

Mi casa huele a tortas y dulces. Mañana cumpleaños el benjamín de la flia. Joaquín..., 2 añitos. Miro a mi nieto y pienso en mis años..., ¡cuánto le falta por vivir!. Que Dios le preste una larga vida feliz. También haré empanadas criollas, que por aquí no hay celebración sin ellas, inflaremos globos, colgaremos cotillón y se cansaran de correr y jugar, probando apenas todas las cosas ricas,  que lo papis de todos los niños invitados se encargaran de degustar. Ya mediando la fiesta, cuando todos comiencen a irse, él comenzará a buscar brazos que lo levanten, y con su carita llena de restos de todo lo que tocó y no comió, llegará a los míos. Con los zapatitos con sus cordones desatados, su ropita de fiesta con un muestrario de manchas de gaseosa y los pantaloncitos llenos de pasto y tierra del jardín.
¡Cuántos recuerdos...! Todos los cumpleaños de niños son iguales. Todos terminan con los participantes agotados, y seguro que muchos de ellos con un atracón de dulces. Estos cumpleaños nos avisan del tiempo que pasa, y del que viene. Aprieto fuerte a mi nieto, dándole el amor que el tiempo le robará.

sábado, 22 de mayo de 2010

BAUTIZOS.

Fiesta y alegría, hasta las penas salieron a la calle,  a ver quien perturbaba su silencio amargo.
El ser humano cuando se deja vivir, cuando deja de lado los por que y para que, es naturalmente feliz.
Los temas secretos son de Dios, a que averiguarlos?.      La vida generosa se manifiesta en alegría, y risas.
Hoy el humilde pueblo, casi un caserío, festejaba los bautizos de  los niños nacidos ese año.      En representación del obispo, oficiaría el padre Alesio.
El colorido de los humildes,, los arreglos, flores,  lamparitas de colores en las calles, hasta los animales sentían el cambio de talante de las personas, invadidas,  por el espíritu de santidad de sus hijos.
Los padrinos acicalados con sus galas domingueras, y ramos de lavanda, todo era una fiesta.    Como que Dios se hacia presente, y todos estaban listos a recibirlo.
No faltó nadie a la ceremonia, todos cantaron y algunos lloraron, el acto recordaba a muchos, que el próximo que le tocara a varios, seria la unción extrema.
Eso mismo, hizo que los festejos, sean un canto a la vida que llega, y a la que un día se irá.
El misterio del nacer y del morir, esa noche se veía con ojos nuevos, las vidas que se iban,  en un acto generoso,  de dejar a los que vienen su lugar.
Las calles del pueblo, con sus músicos y tonadas, la comida al paso de los necesitados, que bonita es la alegría¡¡¡
Los jóvenes,  en brazos de sus sueños recibían promesas de amor.     Los ancianos, besaban las manos, que tantos años guardaron de ellos.
Así es el amor, de ida o de vuelta, siempre da.
Por que no ignoramos  las hipótesis, y  solo vivimos de las de las conclusiones, de aquellos que se animaron, mas allá de lo humano?

miércoles, 19 de mayo de 2010

CADENA DE FAVORES

En un arbusto que agita el viento alguien trabaja en silencio, como siguiendo una música que solo ella escucha.   La araña va y viene.   Se detiene como revisando la trama y sigue.   De pronto, una ramita que arrancó el viento rompió algunos hilos.   Sorprendida, con sus dieciséis pares de ojos alerta, nada se mueve.   Se acerca rápido y une la trama.    Por momentos, como probando la resistencia del tejido, lanza una larga hebra hasta el suelo, se deja hamacar por la brisa y sube veloz.   Un relámpago ilumina el cielo y caen las primeras gotas. La arañita se ubica en el centro de la trama, y estoica,  soporta el zarandeo de las gotas.   Con las patitas se afirma segura.   La luz del alba llegó urgida por la naturaleza,  que clamaba por ella.   Después de la tormenta todo revivía, también los insectos.   La arañita comenzó la tarea de controlar los daños; todo estaba en orden. Las gotitas de agua embellecían la tela, poniéndola iridiscente con los reflejos de sol.   Ella, inmóvil, en un extremo aguardaba...    Al lado del arbusto abría una enorme flor de cardo,  color rosado. Esta atraía especialmente a las abejas, pero también llegaban las moscas, esas verdes y gordas,  que andaban entre las osamentas y la carroña.   La tela se sacudió con violencia y el zumbido desesperado de la mosca,  anunció la llegada de abundante comida.   Se acercó y aseguró la trampa; mas se movía, mas se enredaba.   Lo primero que la mosca perdió fue el movimiento de sus alas.   Cuando las peludas patitas quedaron prisioneras, la arañita se acercó por detrás de la mosca,  y con sus pequeñas pinzas,  le perforó el tórax.   La mosca se sacudió; el zumbido agudizó el tono.         La araña trabajaba la comida sobre su presa que ya no se movía.    Entrecortados se oían zumbidos,  que parecían roncos estertores.   Cuando el silencio invadió la urdimbre, la araña recorrió la tela. Lentamente trepó el arbusto,  y se dispuso a trabajar en una horqueta.   El viento sacudió la tela donde la mosca se mecía, llamando la atención de un pájaro que curioso se posó en un tallo. De rama en rama y con recelo, el ave se acercó.   De un picotazo tomó la presa y salió volando rumbo a su nido. El viento se llevó por el aire,  lo que quedó de la telaraña, que volaba en un viaje hacia ninguna parte.

martes, 18 de mayo de 2010

La Propaladora - Publicada el 15/11/2009


El canto del teru-teru anunciaba el alba y a su eco se unía la naturaleza entera, en ese pueblo de campaña en donde la vida se hacía a trabajo cada día. A las siete llamaban a misa las campanas que se escuchaban en todo el pueblo por los altavoces de la propaladora. Los negocios abrían sus puertas, sus dueños y ocasionales clientes, mientras hacían sus compras, contestaban al cura en la propaladora. A todo esto el cura incitaba al pueblo, por el mismo medio, a que sea mas ferviente en sus respuestas, como si los tuviese enfrente y mirase a los ojos a todos y cada uno. Se los veía en la cola del banco, en la feria de hacienda, a los barrenderos, a las fámulas barriendo las veredas, y a todo caminante hablando solo, respondiendo a la propaladora.
Cuando terminaba la misa, seguían los avisos comunitarios, tales como: "dice Juancito de la estancia el Picaflor que lo esperen en la tranquera a la seis de la tarde", o, "la comadre Juana que prepare la clueca que Alarico le lleva los huevos de la pava ", y entre mensajes y música la mágica voz se metía en todos los rincones del pueblo uniendo a sus habitantes. Los días de viento, éste se llevaba las voces alejándolas del pueblo, de pronto las regresaba aturdiendo a los más cercanos y se las volvía a quitar en un remolino de tierra, como jugando a las escondidas.
Al atardecer se daban las necrológicas, el momento en que todos dejaban sus tareas para el descanso y les daba el tiempo para despedir al vecino. Por la mañana, y hasta la hora del responso en la iglesia, sólo se oía música sacra, las campanas tañían a muerte hasta que regresaba la carroza del cementerio. La propaladora callaba su voz hasta el próximo día, en que todo volvía a comenzar

lunes, 17 de mayo de 2010

CAFETIN

Las noches vacías del viejo cafetín, olvidadas de parroquianos, milongueros y viejas prostitutas.
El mundo de la noche, tan agitado en tiempos del  pasados, aquietó sus aguas, bajo los puentes del progreso.
Donde fue toda esa especie noctámbula?.         Adoradores de estrellas, y amigos de paso.
Como dice el tango..."donde están los amigos de entonces".
Quedan algunos que resisten el tiempo, y pasean su soledad en bares de antiguo brillo, donde el lugar de privilegio, lo tiene el gato del nostálgico dueño.      El sol de la mañana ya no calienta como antes, y las noches son eternas, sin bailongo y sin amigos.     La brisa ya no trae la voz del anunciador, prometiendo figuras estelares, al compás de la milonga.
Los hombres ya no silban por las noches, recorriendo el empedrado, saboreando la última conquista.
La noche ciudadana se vistió de muerte y soledad.
Las mujeres de la noche ya no bailan tango...y algunas, tampoco son mujeres.
El honor se tira a manos llenas, vaciando la mente de principios.
La bohemia de autores magistrales, la mato el olvido.
Los bandoneones ya no lloran serenatas, y en los balcones, los malvones se secaron.
Que triste para un pueblo, cambiar su idiosincrasia.        Disfrazarse de criollo, y de gaucho , en las fiestas patrias, para que?.         Para ver lo que hicieron los notables, con la cultura de un pueblo?.
Ya no somos lo que fuimos, honrados y valientes.           Hambrientos y harapientos nos mantienen, para la limosna oportuna.
Aquellos hombres que nos dieron una figura nacional,  que nos represente, ya no están.     Cuando los últimos románticos de la noche y el tango,  se hayan ido, estaremos, libremente ridiculizados en los escenarios.
En los cafetines brillaba el alma del poeta, que inspirado por los sones, recreaba en un tango,  vivencias urbanas.
En el corazón de la sensibilidad ciudadana, quedó un espacio vacío.

viernes, 14 de mayo de 2010

PEQUEÑO DEPREDADOR

El niño tirado de bruces, apoyado sobre sus brazos, observaba el largo camino de las hormigas.    Se sentía tan grande, tan enorme con todas ellas bajo su mirada, si se le ocurría dificultaba su camino, poniendo un minúsculo obstáculo, la hormiga luchaba, caía con su carga, y volvía a levantarse, no cejaba en su empeño.
Las demás se amontonaban detrás, esperando que superara la dificultad, y abriera el paso.
También podía tomarla, y  adelantarla en su camino.          La hormiga,   nunca se detenía cuestionar el asar, ella siempre seguía adelante.
En el último puesto, o en el primero, su lucha era la misma que las demás, seguir, seguir hasta llegar.
En ese gesto solidario, se basaba la existencia de la especie.
El niño aburrido de ver repetida en cada  una, la imagen de la primera, se levantó enojado y destruyó a pisotones el camino de las hormigas.        Mientras lo hacia, la que se salvaba, inmediatamente retomaba su carga y su camino.       Mas enojado por el vano esfuerzo de destruirlas, siguió borrando el caminito negro, hasta llegar al hormiguero, tomó un palito y escarbó  el agujero, ellas  alarmadas y desorientadas, corrían de un lado a otro, se dispersaron, contento  de que por fin pudo con ellas, siguió sus juegos.
Al día siguiente,  salió al parque buscando su rincón de juegos, se encontró con el largo camino de hormigas destruido el día anterior, se  arrojó al piso a mirarlas, ellas indiferentes seguían haciendo el mismo trabajo.
El precoz depredador se sintió frustrado, mas poderoso que antes.      Buscó el veneno y roció camino y hormiguero, en el acto caían con su carga las laboriosas obreras.     Esta vez el niño sonrió.
Del mismo modo que los insectos llevan su carga genética de trabajo y vida en comunidad, él  lleva su instinto de conquista y dominio, sin importar los medios, ni el fin de su acto.
Así, de apoco, va extinguiendo las especies.

jueves, 13 de mayo de 2010

AMORES VIEJOS

Tengo amores viejos guardados en el Alma, pues el corazón, de tanto dolor, los arrojó fuera.
El Alma piadosa los tomó, y sin preguntar, los cobijó.        Solo oía  lamentos de amores perdidos, allá en el tiempo en que los cuerpos florecían como primavera, todas las estaciones.
Todos se fueron pensando  volver, olvidando que quien hace los planes,  es el destino, sin tener en cuenta al hombre.       Cuando pudieron regresar, ya todo era pasado, no había primaveras, los cuerpos se secaron, apagando los deseos y los sueños.
Solo quedó el recuerdo de aquel tiempo de planes, abrazos y besos dados sin apuros.    La juventud es eterna decían los ilusos, sin ver que comenzaban a morir en ese instante.
Guardaron lo mejor de si,  para el momento que según ellos,  reconocerían como el principio de su vida, los tontos,  se pasaron buscando ese momento, sin saber que en la vida, nada llega de regalo, por todo se lucha, la lucha es fe y esfuerzo.
Los amores viejos cuando los veo pasar arrastrando su tiempo, compartiendo la nada, cierro el postigo, y abrazo a mi hombre, que llenó mis días de amor y alegría, y mi casa de flores y niños.
Que tonta mi Alma, de aguantar tanta pena.
Hoy rezare por ella, pidiendo se libere de esa carga inútil.
A veces de la vida, solo tenemos que tomar aquello que nos ofrece, aunque no sean nuestros sueños.
Los premios por vivir, apostando a ser feliz, siempre dan réditos.

miércoles, 12 de mayo de 2010

SE AGRANDA LA GRANJA

Nuevos habitantes llegaron a la casa, hicieron su entrada triunfal en procesión de gente menuda, que los traía en brazos.            Promesa es deuda, con asombro veía que el abuelo, mi esposo, cumplió su palabra dada a tan peligroso grupo de revoltosos, que iban desde los dos a los cinco años.
La pareja de cobayos me miraba con sus pequeños ojitos y grandes bigotes, olfateando el ambiente, el grupo  esperaba  en silencio, expectantes, tenían que conseguir mi pase de entrada.       Cumpliendo su función vital, los animalitos, regaban el piso con bolitas de caca, que caían de los brazos de joaquin como balas  de una ametralladora, echo que decidió mi respuesta inmediata.
Con gozo y algarabía partieron los tres insurgentes, con la nueva tarea para mi, el cuidado de los animalitos,  junto con los peces, la tortuga, el perro, y el canario pepe.        Luego comenzó la búsqueda de alimentos dentro de la heladera, para la nueva familia.
De pronto el silencio llamó mi atención, viniendo de niños es alarmante, me asomo a espiar, están los tres embelesados mirando a los animalitos comer.      Yo los contemplo a ellos, por nada quería perderme la imagen real y visible de  la ternura inmaculada del corazón de los niños, mis tres nietos solo miraban los animalitos comer, un acto primario en los seres vivos.           Lo importante era , que comían la comida que ellos buscaron, en los niños se manifestaba el gozo de dar, y veían el resultado de ese acto, en la felicidad de los cobayos.
El dar otorga pertenencia  al que recibe, soy tuyo, cuídame.            El cuidador asume esa responsabilidad, y se produce la relación de ida y vuelta.         El niño y el animal entendieron, sin palabras, el mecanismo moral  de depositar la confianza el uno en el otro, ello es un acto retributivo.        El primero que lo olvide, perderá un tesoro.

lunes, 10 de mayo de 2010

PIENSO, LUEGO........EXISTO?

El hombre sentado parecía un niño enojado.        El crujir de los bancos, crecía en el eco del  gran espacio vacío.     El vuelo de las aves que anidaban en sus paredes, reflejaban la sombra de su vuelo a través de los vitraux.
Había llegado vencido al recinto sagrado, su caos interior lo ahogaba.       Era una de esas situaciones en que el individuo se pregunta :- Por que alguien tuvo necesidad de mi existencia- ?
-Cual es la finalidad de una vida, regida por dioses ocultos, con leyes que juzgan su humanidad, en la esencia misma de su creación : las necesidades del cuerpo y su posibilidad de encontrar felicidad.      Por que poseemos un cuerpo cuyas necesidades biológicas son censuradas ?        Acaso no debiéramos cuidar de satisfacer aquellas que le son propias ?        Por que negarlas?
Por que algunas personas dejan en manos de instituciones, su responsabilidad  moral, tales como doctrinas, que asumen por ellos su posición en el mundo?
Es el hombre, fruto de la evolución cósmica y sus especies?
Es un ser teológico?.
Todas las respuestas están escritas, lo curioso que permanecen en sus códigos, por que nadie se anima a aceptar, o negarlas abiertamente, con pruebas consistentes de lo que afirma creer.
Todas son suposiciones, logradas a través del maravilloso juego de la razón.
La extraordinaria fantasía del hombre, y un camino de razonamiento, lo guía en la búsqueda de las primeras causas de su génesis.      Traspasa los límites de la vida, donde no se resigna al no ser, y busca estar en un elemento incorpóreo, que trascienda su existencia.
Lo único tangible es la vida y la muerte, la segunda gran aventura después de nacer.
Abrir las puertas de la muerte, y saber, a lo mejor, todas las respuestas.

domingo, 9 de mayo de 2010

EL AMOR, Y SUS LENGUAJES

Abrasaba con sus piernas el estético instrumento, mientras su mano,  acariciaba con el arco  las cuerdas, con sus dedos etéreos modulaba la melodía, su rostro impenetrable, acrecentaba su belleza, parecía ajeno al movimiento de sus manos.
La melodía viajaba por el aire, atrevida,  entraba por los balcones hasta perderse en la distancia.
El hombre del bastón blanco, dirigía una orquesta imaginaria gozando de la música, su rostro absorbía los vaivenes de las notas, sus gestos  terminaron a un tiempo con la melodía.
Desde que se ocupó el departamento al fondo del jardín, todo cambió, la música llenaba los vacíos, las horas muertas, de tantos solitarios que vivían en el  lugar...quien sería?.
Era un amplio solar, en el que se construyeron departamentos, entre jardines donde solían recrearse los moradores, el perfume de  enormes magnolias, mantenía ocupadas a las laboriosas abejas.
El hombre caminaba con la seguridad que da el terreno conocido, encontró su banca y se sentó, tenía en su falda plegado el bastón guía.      De pronto por las cercanías sonó el chelo,  practicaba los tonos graves,- quien es-?,  se preguntaba el hombre, el perfume de las magnolias devoraba cualquier otro perfume, en la cercanía.
La música cesó, cuando escuchó el roce de sus movimientos pausados, se animó a preguntar - estudiando?-
Una voz que puso todo su ser en alerta, respondió, -si, nuestro director es muy exigente- la voz de la mujer, respondió con cortesía.      - Ejecuta en algún grupo musical?-   Afianzada en su voz la mujer respondió- si, en la sinfónica-
La frecuencia de los encuentros se hizo cotidiana, aprendió a conocer su fragancia entre las flores, sus tonos de voz, la presentía tímida, y prudente en sus palabras.     Al no tener contacto físico, ni visual, su imaginación jugaba a darle formas  al rostro, y colores a sus ojos.     Paseando por el jardín,  un día sus manos se rozaron sin querer, se tomaron, la tarde los sorprendió abrazados al resguardo de los macizos de flores.
Sintió las manos de ella recorrer, suavemente su rostro, su boca besaba el lugar que sus yemas dejaban, dibujando un camino invisible en el rostro  del hombre.     Cuando besó sus ojos ella musitó  -que bello eres, como quisiera poder mirarte a los ojos, y bajo este sol, decirte cuanto te amo.       El rostro con barba incipiente, del final del día, comenzó a reír, tomó el rostro de su amada entre sus manos, antes de besarla dijo  - nosotros vemos el amor en la luz del Alma, le damos forma  con nuestras manos, y lo conjugamos en el deseo-         Los amantes se habían encontrado en un mundo de sombras, donde solo ellos conocían los caminos, y el amor se dibujaba cada día en el rostro del otro.

sábado, 8 de mayo de 2010

AY ¡ ¡ ¡ GRETA

El viejo cine-teatro español,  lucía en su frente los afiches recién pegados por Emerenciano con enorme brocha y engrudo.     Cada lámina que ponía tomaba distancia y la miraba, desde ella con magnética mirada,  lo seducía  la mítica Greta Garbo.
Cargó los elementos de trabajo en el carrito que tiraba con la bici, y salió pedaleando lentamente, disfrutando el momento.      Cuando en el pueblo lo veían, todos le prestaban atención, hasta que no extendía el afiche, nadie se movía.    Si el aviso era de productos de uso doméstico, seguían  desilusionados su camino.
Pero este, estaba seguro, apenas lo desplegara  en el paredón del club de bochas, correría la voz, y comenzarían a reunirse a su alrededor.     La bella Greta, figura en la que el misterio, acrecentaba su atractivo.
Los hombres soñaban con su voz, las mujeres querían ser como ella.
Hoy Emerenciano, sería junto con ella,  el hombre mas nombrado en el pueblo.     Por la noche, detrás de la  ventanilla, vendía las entradas, luego se paraba  con una caja de cartón,  donde cortaba los talones de control, y daba acceso a la sala.     El pequeño teatro tenía un  gran telón de terciopelo rojo, cuando los teloneros lo abrían lentamente, se veía la pequeña y cuadrada pantalla, reflejando la luz del proyector, mostraba los innumerables zurcidos.      En sus laterales, sobre elevados unos centímetros del piso, estaban los palcos de madera.    Estos eran cuadrados con seis sillas, para entrar se subían dos o tres escalones, desde ese lugar dominaban la sala, y a su vez eran vistos por todos.
En todas  las paredes, prendidos con pequeños clavos, estaban los afiches de los próximos estrenos.
Siempre se agotaban las entradas, cuando esto sucedía, se permitía  a las  personas  traer su silla a cuestas, que se ubicaba en los pasillos.
Cuando los carameleros terminan su venta, las luces se apagaron, y apareció la bella en la pantalla, con un remiendo justo en uno de sus ojos, que no mitigaba su belleza, todos suspiraron, de vez en cuando algun hongo del celuloide se paseaba por su cuerpo, con  los lamentos de los espectadores y el ruido de los papeles de seda de los caramelos, que eran devorados a velocidad luz.     Justo en el beso, estudiado y lento, el calor derritió la cinta, que se devoraba el hermoso rostro sin piedad.      Los silbidos y los gritos al maquinista,  apuraron el trámite de cortado y unión de la cinta, con la mitad de la escena.
Solo dos días quedaba la película, luego se mandaba por tren o sulki al pueblo vecino, sin embargo, la misma gente regresaba  al día siguiente.      Terminada la función, salió el último espectador con su silla, cerró la sala.
Mientras caminaba hasta su casa, los papeles despegados por el frio viento de la noche, lo saludaban desde los muros.         El,  apretaba bajo el brazo a Greta, le había reservado la mejor pared de su cuartucho de pensión, el afiche tenía las mismas medidas que la mancha de humedad.   Bajaría a la rubia Marlene,  los hongos,  estaban dejando su pelo verde, conviertiendo el Ángel Azul , en una mancha oscura.
Mientras pegaba la lámina se preguntaba, quien lo visitaría la semana entrante?, por el vidrio roto de la banderola, entraba un chiflete ¡¡¡

viernes, 7 de mayo de 2010

MELANCOLÍA

Caminaba por el parque vestido de otoño, ella ya llevaba el invierno dentro.
Las hojas crujían a su paso, le gustaba ese ruido, gozaba esa mezquina satisfacción, de sentir bajo sus pies, ese ruido destructor, que marcaba el ruido de su lenta marcha, como si fuese un gigante dejando su marca en la tierra.
Era un día,  en que el pasado se negaba a ocupar su tiempo.
Toda la Naturaleza, cumplía sus ciclos de una manera tan estricta, que trasmitía cierta felicidad, de cumplir su rol existencial.        Solo el hombre, tenia dudas de sus tiempos vitales, y supuestamente trascendentes.
La verdad, es que nada es absoluto en esta dimensión, ni la verdad misma.
En el piso,  caminaba diligente un hornerito, buscando lombrices en la humedad de la tierra, ambos se veían todos los días, ninguno de los dos perdió su ritmo.
La mujer pensaba, todas las cosas y los seres carentes de razón, aceptan su destino, por que el hombre que la posee, quiere ir mas allá,  de lo que  se encuentra en los libros de la vida?.       Acaso creerá que la creación, y los dioses en los que siempre necesitó creer, son una mentira?.
Se sentó en un banco, y cerrando los ojos, se dejo ser como un integrante del bosque, la llovizna silenciosa, caía en su rostro,  suave como una caricia, una hoja rozó sus cabellos, la brisa le hizo sentir que el tiempo se iba, la mansedumbre de la Naturaleza, pareció consolarla en ese día melancólico.
No podía quedarse en la duda, mientras hubiese vida la incertidumbre, será el motor de la búsqueda.
Terminará alguna vez?.

miércoles, 5 de mayo de 2010

PAISAJE DE AMOR

Los paseantes, se dejaban llevar al ritmo indolente de la tarde, el lago era un espejo, donde la naturaleza se reflejaba.
El martín pescador, en audaz vuelo le robó un pez, el agua lo delató abriendo su boca en círculos, como nadie lo escuchó, de nuevo lo intentó.
El bote, en medio de ese mundo líquido avanzaba lento y silencioso, solo hablaban las miradas, los amantes gozaban el amor deseándose,  en la mínima distancia que los separaba.       El remero, sabía todos los recorridos para cada ocasión, eligió su preferido, el camino verde.       Lentamente bogaba de espaldas a los pasajeros, imaginando los distintos silencios del amor.
Avanzaba el bote por un canal donde la vegetación se iba cerrando, la luz de la tarde se vistió de savia.      Las enredaderas y las flores colgaban rozando a los pasantes,  él estiró la mano, y adornó su pelo con una flor blanca, ella lo premió con una sonrisa.      Se veía la luz de la tarde, cambiante en sus matices, al final del camino verde, despidiendo a la pareja,  los nenúfares rodearon el bote con  suave caricia, ella tocó el agua y refrescó su frente,  luego mojó su pañuelo de fina batista y lo pasó sobre el rostro del hombre, ya nada podía evitar el beso, el silencio gritó de gozo en el canto de los pájaros.      El remero feliz sabía que nada rompía el embrujo del camino verde.
Los enamorados enlazados sonreían al mundo , que veían con los  ojos del amor.
Ya unidos a los caminantes, cierto aura los diferenciaba, cuando felices iban al encuentro de un futuro de bellas promesas.
El amor, ganó otra vez.

martes, 4 de mayo de 2010

JABALÍ

Los perros enloquecían a los caballos con sus ladridos, el vapor emanado de los cuerpos, daba un aspecto irreal al grupo, que por el intenso frío no dejaban de moverse, los caballos parecían dragones lanzando humo por sus ollares.          Montaron los jinetes y se puso en marcha la caravana de muerte, los perros venteando, tomaron la punta, los hombres sacaban sus petacas y bebían buscando calor.     La helada que aun caía, dejaba blancos los pastos.           Llegaron a los bajos del río cuando el sol levantaba la helada en una espesa bruma, a ras del suelo, estaban en territorio del jabalí.
Los perros salieron en veloz carrera hacia un punto, donde el pajonal se espesaba, los hombres se apearon y ataron los caballos.     Sacaron los pequeños cuchillos de hoja ancha, y algo curvos, especiales para el propósito que llevaban los cazadores.      Avanzaron hacia donde se oían los ladridos de los perros, la presa aterrada y enfurecida, corría en círculos guarreando y gruñendo, los perros a mordidas la azuzaban para cansarla, hasta que se guareció en un montículo del  pajonal y se empacó, haciendo frente a los perros.      Uno tomo a la presa del hocico, el lugar mas doloroso del cerdo, es todo carne, la sangre baño las cabezas de los animales, lo que enfureció mas a los dos, pero el perro ya había trabado sus mandíbulas y lo arrastró, momento en que el otro can, se prendió del rabo, y forcejeaba para el lado opuesto, mientras el otro le mordía los flancos para acicatearlo, los pelos del lomo del cerdo estaban erizados, por el dolor y la furia.
El momento era irreal, los gritos de los animales, de los cazadores, que animaban a las bestias, la sangre que saltaba por los movimientos de la lucha, uno de los cazadores se acercó cuchillo en mano y cortó los tendones de la pata del cerdo, para que no huya, inmediatamente lo clavó en los ijares y en un momento se terminó de desangrar, se entregó apoyando la cabeza en el suelo, el  hocico era un amasijo de carne mordida, por donde tratando de respirar se formaban globos rojos, que estallaban salpicando los matorrales, de donde pendían temblorosos coágulos, simulando un siniestro árbol de navidad.      Los perros jadeaban, dando lenguetazos a sus belfos, sorbiendo las últimas gotas de sangre, mientras sus amos los acariciaban por la faena.    Sacaron los trofeos, los colmillos del jabalí, y brindaron por la muerte.
El hombre invade los reinos de vida silvestre, sembrando de cadáveres la tierra que abonan con sangre de sus victimas.
El hombre, merece su destino fatal.

domingo, 2 de mayo de 2010

MATRERO

Bajo el ombú el hombre descansaba, sonreía pensando en aquellos que creían en la flechadura de tan noble árbol, era la mejor sombra de la pampa, el mejor cobijo,  en las noches frías.
Le gustaba cerrar los ojos y oír el sonido de la inmensidad, el primer arpegio que circulaba por el aire, era el de los pajonales, esos pequeños montículos con puntas filosas, que  la brisa hacia silbar, la perdiz, aplaudiendo con sus alas el raudo vuelo, sin abrir los ojos,sentía el crujir de las ramitas, que los cuises temerosos quebraban, cuando el viento los asustaba.            Su caballo dormía, revoleando su cola espantando las moscas.
Miraba la punta de sus pies, que libres del calzado, hacia bailar abriendo y cerrando los dedos, acababa de cortar las uñas, que de tan largas, agujereaban las alpargatas, siempre con el facón,  por ahí se resbalaba y se llevaba uña de mas, dejando dolorido el dedo por días.        Las alpargatas bigotudas, y cansadas, tomaban el sol, renegridas de moscas, que se hacían el festín.      Era un desertor de las lineas de fortines del sur, su destino, la muerte deshonrosa, no temía, le sobraba pampa para huir y ocultarse.     Siguió cabalgando hacia el norte, divisó un arroyo, se bañó, se sacó la barba de meses, caía la tarde en el caserío cunado ató su caballo,  al palenque de la pulpería,  detrás de la reja le sirvió el pulpero, entregó el patacón, mientras bebía el matrero pensaba regresar a su tierra querida, el Tucuman, compró tabaco y papel para armar y buscó su rumbo.
Tardaría mas o menos un mes en llegar, ató a la montura un par de alpargatas nuevas.
Pasaron los días y entre atajos y caminos que solo él conocía eludiendo las patrullas que lo buscaban.       Por las noches miraba las estrellas, recordaba cuando chango su  mama le enseñaba a leer el cielo y sus  camino de luces, decía -Ellas no se equivocan-         El crespin lanzó su canto en plena noche, mal agüero decían las viejas del campo, rió para sus adentros, estas brujas que inventan cosas, para asustar al paisanaje, se envolvió en su poncho y descansó.      Cuando entró a la plantación de azúcar se sintió protegido por las cañas, en horas llegaría a su rancho, ya no le preocupaba su augurio, salió al camino desde donde veía su chacra y comenzó a silbar una zamba.       La voz gritó - "Detenete" gaucho matrero, desertor de la patria-
Azotó  las ancas del caballo, que solo pudo dar el salto de salida y rodar, arrojando a su jinete a un zanjón, donde abandonaron por muerto, tras la descarga cerrada de fusiles.
El sol pintaba de rojo el ocaso, todo el paisaje era de sangre, el matrero se alegró de estar vivo, de donde estaba veía a  los caranchos revolotear sobre su caballo, se arrastró, cuando divisó la casa, se puso de pie, estaba descalzo, caminaba lento tratando de llegar, los perros corrieron feroces a su encuentro, solo el grito de la anciana los detuvo, encorvada, pero enérgica pregunto- Que Quiere-    Se encontraron las miradas, - Soy yo mama, su hijo-   El abrazo se hizo inmenso en esos brazos pequeños,  lloraron su destino, caminaron hasta el catre donde deposito al hijo, limpió sus heridas, lo vistió, el hombre sabía que su madre lo preparaba con amoroso dolor, para despedirlo nuevamente.     Pensó en sus alpargatas nuevas, atadas a la montura, seguro los caranchos las llevarían como basura para armar sus nidos.
Veía la punta de sus pies blancos y limpios, de uñas cortadas a puñal, añorando el abrigo de un par de alpargatas.

Entre Chivitos

Entre Chivitos

Mateando

Mateando
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