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miércoles, 30 de junio de 2010

AMOR CALLADO.

El abrazo juntó los cuerpos, el cosmos se estremeció.
Aturdía sus oídos el agitado latir, era un sueño?...Por fin el regreso del cuerpo soñado.  Tanta angustia en la espera, a veces, la desesperanza; hasta que el misterioso Sino de nuestras vidas, regresó al punto de partida.
Ay, amor, amor de todos mis amores, creador de todos mis sentires, por fin descanso en ti.
Nadie como tu supo darme días felices, nadie mas me enseñó, que la lágrima no es solo llanto, también es gozo.
Oh deseo eterno del amor callado¡¡   Donde el silencio grita, su derecho a amar y ser amado.
Hoy,  solo quiero regresar los tiempos aquellos,  en que creímos que el futuro era nuestro, y tú y yo, eramos promesa de amor eterno.
Hoy soy feliz, he amado el amor.

martes, 29 de junio de 2010

LA GUERRA DE CEÚ

Noche de plenilunio, serena, blanca...silenciosa.
La escritora,  inclinada sobre su vieja máquina,  tecleaba los poemas,  en mansa inspiración de soledad.
Disfrutaba Ceú la quietud, y el fruto de su mente incansable, que no se rendía a la mediocridad de palabras obvias, para describir,  las nobles pasiones del ser humano.  Extendió la mano, y comenzó a libar el granate malbec... cuando un canto quebró la quietud del momento.   Atragantada, con el trago malogrado, salió despedida de la silla, en dirección al amplio parque de su morada, llevaba un objeto en su mano, que arrojó ciega a la oscuridad, acto que aumentó el "griterío", y la bulla del noble Teru-Teru, gran celador de su nido y sus espacios.  La escritora aventaba todo a su alcance, el ave gritaba endemoniada revoloteando sobre su nido.Los Terus, anidan en el piso, este lo hacía debajo de una mata, desgraciadamente para el pájaro, en medio del parque de Ceú.
Al pobre Teru, le llegó el progreso, pero este, resistió el desalojo.
De un portazo la mujer regresó a su escrito, silenciosamente el ave, se asentó en su nido, y pensaba en lo molesto que era el teclado -¿Es que ésta mujer, solo trabaja en la noche?-  Teru-Teru solo quería dormir, escondió la cabeza debajo del ala, al lado de su compañera y se adormeció.
A la luz de la luna, el can olfateaba buscando restos de comida, el ave abrió los ojos y lo vio acercarse, esperó, y salió volando al ras del piso, gritando y aleteando sobre el perro, en estos menesteres estaba, cuando con un brusco movimiento del timón de cola, salvó su cabeza de un zapato, que pasó en raudo  viaje hacia lo desconocido.  Esto asustó al perro, que salió huyendo, ya no se encontraba entre dos fuegos, venía planeando la oscuridad, cuando una pantufla le rozó el ala, y desequilibró su vuelo, dando tumbos , aterrizó en los pies descalzos de la poetiza; quedaron frente a frente, inquilino y usurpadora,  en duelo de miradas, nadie pestañeaba, por fin el ave abrió el pico, y lanzó su mas furioso Teru-Teru, aturdida por el canto, la mujer reconoció la valentía del ave.  Dio media vuelta, y entró, el pájaro recaló en su nido, por esta noche había concluido la guerra, la escritora apagó la luz, el  ave guardó su cabeza en el ala, y sacudió enérgicamente las plumas de su colita... a dormir.

lunes, 28 de junio de 2010

MUNDIAL: MEXICO- ARGENTINA

En la fría mañana de invierno, un sol luminoso anunciaba la premonición de un día hermoso.
Hace mucho frío, pero dentro de cada corazón, el fuego de la pasión deportiva bastaba.
La ciudad vestía de gala celeste y blanco, los distintos grupos cruzaban la ciudad, yendo y viniendo, buscando la reunión para el asado y los amigos.  Todos gozábamos por adelantado el partido, temiendo,  no poder hacerlo después.
Pensaba en mis amigos mexicanos, especialmente, mi amiga Maruchina; por allá los calores del sol, son aliados del verano, imaginaba su pueblo, Tamaulipas, vestido de fiesta como el mío, y las mismas ansias, e ilusiones de un pueblo reunido en el deporte, y los colores de su patria.
Llegó la hora, en la sobremesa argentina, y dos horas antes en México, las cámaras enfocaban las tribunas repletas, verde, rojo, celeste, y blanco, en amable contienda cromática de cantos.
Y comenzó... pitazo del árbitro, y muchachos a correr tras el balón.  Los aztecas hacían arder el cobre de su sangre sobre el verde césped, y enfrentaron las defensas argentas, encaraban los verdes, y volvían los celestes, en un cruce de pase entre Messi, y Teves, este arremete, y...goooooooool, confusión entre jueces, jugadores y público, si queridos hermanos mexicanos, fue POSICIÓN ADELANTADA, EL ÁRBITRO CONVALIDA LA ACCIÓN, y fue gol nomas.
Sigue la lid, luchan los jugadores, las piernas del diez argentino, sufren el embate mexicano, el árbitro, juega con lentes oscuros, no ve algunas faltas, los insultos bajan como lluvia de las gradas mariachis.  Mientras los celestes bailan, cantan, y zumban  bubucelas a todo pulmón.    Treinta y dos minutos, Osorio tiene el balón, que es robado por el Pipita , y... goooooooool, el arquerito Perez queda arrodillado, como pidiendo perdón.
Los verdes arremeten, una y otra vez, pero sus tiros no tienen destino de gol.  Fin del primer tiempo.
Entran los atletas a la cancha, los argentos, tratan de guardar el triunfo, los mexicalis, siguen buscando y luchando contra el karma argentino, el juego se acelera y los celeste se repliegan, en un contra golpe, recibe Teves, que estirando su pierna como la cuerda de un arco, lanza un flechazo invisible, por su velocidad, y...goooooooool, argentino.
Los celeste se guardan, matan la pelota, reteniendo el juego, los verdes, insisten, en un tiro de esquina, el Chicharito Hernandez, despierta a México con un golazo, tembló el Yucatan con los latidos de su pueblo, goooooooool, toda el ansia guardada, toda la pasión deportiva, todo el honor, de atletas que aun abatidos, no se rindieron, mostraron su garra de campeón, frente a un equipo formado por estrellas millonarias.
No olviden, que  el precio de una victoria, lo da la jerarquía y la nobleza del vencido.



Este humilde escrito, está dedicado a mi querida amiga mexicana, MARUCHA, MARÍA DE LA LUZ.

jueves, 24 de junio de 2010

LOCOMOTORA VS. CHIPACA NEGRA

La gente del pueblo, se amontonaba frente a la única ventanita de venta de entradas, el comisario, ordenaba a los recién llegados en larga fila, de animada charla.
La vieja pared de ladrillos desnudos, del club social, cultural y deportivo Las Delicias, del  pueblito de Altautina, mostraba la pegatina de afiches, de la gran pelea del siglo, Locomotora, versus,  La Chipaca Negra.
El aspirante, venía a hacer esta pelea, como práctica de su preparación,  por la pelea del título.
Se acondicionó el tinglado de la cancha de básquet, y se armó el ring, los asistentes a tan magno evento, todos parados, pues no había gradas, ni sillas. El reflector que tenía el viejo auto del médico, ese que traían los autos de lujo, donde hoy va el retrovisor de la puerta, alumbraba el ring, conectado a una batería de auto.
La noche de invierno hacía humear las bocas, las manos se calentaban a fricción y ginebra.
Se anunció la entrada del visitante, el Locomotora, la gente lo recibió con gran silbatina y aplausos, salió del baño de hombres,  acondicionado como camarín, traía una bata larga de terciopelo rojo, con capucha, y botitas negras brillantes, en la espalda,  el anuncio de un  esponsor muy importante, caminaba entre la gente dando pequeños golpes al aire, al ritmo de una melodía popular, cuando subió al cuadrilátero fue aplaudido por todos.
El dueño de casa, se hacía esperar, comenzaron los aplausos de protesta, en el momento que del baño de damas, salía Chipaca Negra,  traía como atuendo un luminoso poncho con flecos,  de vivo color amarillo y un pantaloncito azul, del club de sus amores.    En los pies, calzaba unas zapatillas,  que de tan blancas parecían pintadas, sin medias.          También tenia un esponsor, el aviso en el poncho decía, "Chichilo  Intendente".
Llamaba la atención una larga trenza, que colgaba a sus espaldas como si fuese un chino.
Subió al ring, y el griterío llegó al paroxismo, el Chipaca emocionado saltaba  con los brazos en alto.
Sonó la campana, prestada del colegio, haciendo honor a su nombre, Locomotora avanzó como tal, con su monumental físico, la Chipaca, más que esquivar, se escondió del primer mamporro, agachándose, cuando levantó el torso se encontró con un mazazo en el estómago, que lo desinfló y lo mandó contra las cuerdas. Estas lo regresaron con tal violencia, que su cabeza chocó con la ceja de Locomotora, el público  era una jauría, sonó la campana.
El rincón del Chipaca echaba aire, ponía hielo, y trataban de tapar la cara de furia del contrincante, al que no le podían parar la sangre del ojo.
¿Como voy?, preguntaba el Chipacaba. A lo que el rincón  respondía , De diez, ¡seguí así!-  Campana, en medio del cuadrilátero el Chipaca rebotaba de soga en soga, como esas pelotas de frontón, lo que daba mas furia al Locomotora.  El que manejaba el reflector encandiló al grandote, cosa que aprovechó el pícaro Chipaca, que asestó un guantazo en la nariz, el otro, retrucó con un gancho al plexo, en el rebote la coleta dio media vuelta,  e inmovilizó al Chipaca, que recibió varios cross de derecha.
Locomotora quería dar espectáculo, por ello no terminó en ese momento la pelea, al soltarse la trenza, Chipaca salió disparado, momento que aprovechó para tirar unos golpes al aire. Campana.
El rincón de Chipaca cada vez más desesperado, no podía bajar el chichón que crecía como un volcán en la frente del púgil,  los ojos eran dos puñaladas en un tarro, apenas abiertos, parecía tener un riel en el pecho, le dolía todo.  
-¡Dale que vas ganando! – le gritaron desde el rincón, y siguió la lid. Chipaca rebotaba y Locomotora lo atajaba, el público fiel a su crédito, gritaba: –¡¡¡Chi-pa-ca-Chi-pa-ca!!!
El gancho al mentón lo dejó inmóvil unos segundos, luego,  lentamente fue cayendo, con piernas y brazos abiertos, y no se movió más.
El silencio, como una bruma, cubrió a los presentes. Aún, cuando el árbitro levantó el brazo del ganador, nadie se movió, avergonzado, éste bajó del ring y se fue.
La gente subió y levantó a su ídolo dormido, a fuerza de gritos, ginebra y aire, despertó Chipaca Negra.
En los saltos había perdido una zapatilla, se la pusieron, lo cubrieron con el poncho amarillo de sol, acomodaron su coleta y lo subieron en andas. Esa noche, el Club Las Delicias, del pueblo de Altautina, honró a su campeón de box.
Mientras la multitud animaba las calles, un autito oscuro se perdía por el camino del maizal.

miércoles, 23 de junio de 2010

HIJO AMADO

Ignacio, hijo amado, te extraño, y te quiero. Para tu cumpleaños, si tú quieres, me gustaría estar contigo, que vengas, te mandaría los pasajes, así conoces donde estoy y como llegar.
Estoy bien, solo que extraño un poco.     Ahora más que nunca, me sirve la formación que recibí, pues tengo fortaleza, para soportar lo que Dios disponga de mí.
¿Recuerdas, hijo?, cuando te contaba cosas de mi vida, de mi infancia, estoy preparada para enfrentar la vida en cualquier lugar, donde Dios me ponga. Y eso es,  lo que quiero para ti, que seas libre de mente y espíritu.
Te entiendo, más de lo que tú crees, solo que,  lo que haces, no te sirve como persona.
Recuerda:   Lo que no te cuesta, nunca sabrás lo que vale.
Crecerás sin conocer la realidad, debes luchar por ti, tu educación, DEBES educarte, obligarte a ti mismo, a hacer cosas útiles, que te reporten la satisfacción  que tú, y solo tú las hiciste, y nadie las hará  igual.
Hijo amado, sé un poco egoísta y ámate, cuida tu cuerpo, y solo lucha por ti.
Nadie,  que no seas tú, vivirá por ti.
Tienes que hacerte cargo, como si fuese una persona que te confiaron, para que la quieras, la eduques, y le des lo mejor, de tu maravillosa inteligencia.
Yo creo en ti, pero también espero  mucho.
Hijo mío, te quiero, y te espero siempre.  Recibe mi corazón en esta carta.
                                                                      
Eternamente tu madre, que te ama.

lunes, 21 de junio de 2010

VOLVERAS ?......

Giré la memoria hacia el pasado, y divisé, en el oscuro túnel de tiempo y de vidas, la llama lejana y viva del gran amor de mi vida.
Mientras la vida nos llevaba por historias diferentes, la llama crecía en la ausencia, enloquecida se agitaba como pidiendo auxilio, pero los corazones negados,  no la oyeron.
La quietud de los años, trae  imágenes,  cuando ya no creamos recuerdos para el futuro, la vida es solo instante, entonces desesperados  revolvemos la memoria, como si fuese el baúl de Clío.
Me aferro a tu luz, me abrazo a la esperanza, y me pregunto, volveras?.....volveras amor?
Parado en el anden de lo que fueron tus partidas, aun espero regresar a tus brazos, quizás ocupados por otros quereres, como los míos, pero si quieres volver, yo estaré esperandote.

HE REGRESADO ¡ ¡ ¡

Después de  unos impensados días de descanzo, lo que no me dio tiempo de despedirme de mis amigos, aquí estoy, esto es adicctivo, no veía las horas de que el tiempo pasara,  y volver a sentarme en la quietud de mi pantalla y ustedes. 
Perdón por el silencio.

martes, 15 de junio de 2010

IGNORANCIA

Esperaba el día, sentada, en la penumbra de la aurora.
Imaginaba el magnifico mecanismo cósmico, que movía con tanta exactitud los cuerpos celestes.
Acaso serán ellos los dueños del tiempo?
Sabremos, si alguna vez, llegan antes o después?
Que espacios regirán los instantes, que marcan el tiempo en este mundo?
Si se extingue la luz, como se medirán las distancias inconmensurables?
Que es el tiempo en la distancia, en el espacio?
Será que existe, solo para aquellos que nos agotamos en nuestra propia energía?
El tiempo es la agonía de los seres vivos?
El tiempo nos consume, o nosotros lo consumimos?
El tiempo  corre, o nosotros lo hacemos sobre él?

lunes, 14 de junio de 2010

LLEGÓ EL MUNDIAL

Y llegó nomas... el Mundial llegó ¡¡¡
Ese día jugaba Argentina, once horas, rato antes, los hinchas comenzaron a llegar.
Menos mal que estamos en invierno, la indumentaria colorida y variada, gorros de lana, camisetas, bufandas, guantes, y cara pintada sonando la corneta,  apareció Lucas.      Las sillas, sillones y alfombras se iban ocupando frente al televisor.        Los hermanos venían renegando con una bandera, que Candela traía atada a la espalda , y patitas cortas  pisó, cayendo sentada en el piso  perdiendo todo su garbo de porrista.
Joaquin con una matraca en mano, silbato, pues no podía hacer sonar la corneta, y un sombrero playero, resto del verano, entró a los gritos entre los llantos de su hermana, estaba igual que papá pitufo, era una bola celeste y blanca, con unos borrones de chocolate, por supuesto que debajo de la camiseta traía el traje de Mister Increible, su ídolo.
Ya entraban los equipos, sus padres, mis hijos, llegaron corriendo a ocupar sus lugares, todos cantaron el Himno, menos uno que miraba con cara de "que pasa?".
Empezó el partido, llegó  el  mate, la torta, tostadas, caramelos y gaseosas.
En el gol, volaron, gorros, cornetas, caramelos, y algún atragantado tosía, los niños saltaban, el perro enloquecido, ladraba y mordía lo que se cruzara, un abrazo me hizo girar  una vuelta completa, y el "-vamos Argentina carajo¡¡"- se escuchaba en toda la cuadra, junto con las bombas de estruendo y bocinas.
Siguió el juego....silencio, continúa el consumo masivo de lo que hubiese, con algunos gritos ahogados y mucho nervio, termina el partido.      Entonces comienza el desfile de regreso, todos felices cantando y gritando, agitando los colores queridos.....por fin llegó la calma.
La tribuna de la hinchada, quedó regada de todo, Oki, el perro estaba de fiesta arriba del sillón comiendo torta.
Acomodé todo, y me preparé para el segundo día de Argentina en el mundial.
-Por que,  todos quieren venir a casa a ver los partidos?-
Si estuviese mi nieto Joaquin diría, "-Por que si, nonna"¡¡

sábado, 12 de junio de 2010

RESISTIR

-Ahora, voy a morir-
-Todos morimos-
-Yo,  tengo la confirmación  física de que voy a morir-
-Sí-, dijo el médico. Solo tenemos que ir alargando los plazos de vida, cumplir con el protocolo de la enfermedad, y podremos oponerle muy buena resistencia.
El joven salió del consultorio, con su carga viral a cuestas, tan "pesada" que casi no caminaba. Colgada de su hombro, llevaba la mochila con los remedios que el médico le regaló, y una botella de agua. La ciudad universitaria que siempre le pareció tan bella, hoy la veía distinta, los edificios joyas arquitectónicas parecían viejos panteones de un gran cementerio. Su promisoria carrera ya no tenía futuro, incluso,  no sabía si llegaría a terminarla.  Su matrimonio programado, su primogénito, la familia, todo, toda su vida destruida por un virus. Ya estaba muerto, solo que respiraba.
Ese cansancio que no lo abandonaba,  despertar en la noche, naufragar en su propio sudor, salir disparado de donde se encontrara por explosivas diarreas, las afecciones de piel... Por qué si iba a morir, tenía que ser de una manera tan promiscua y vergonzante.
Desheredado de todo y de todos. A medida que se corría la voz, se achicaba su círculo: nadie compartía una bebida, un bocado… El silencio comenzó a llenar sus espacios vacíos.  Sólo recibía las visitas de quienes todos sabían que dedicaban su vida a ayudar a los enfermos; esto confirmaba los rumores. Entonces, el aislamiento social y cultural avanzaba.
La madre  reclamaba su presencia en el pueblo, cuando fue se le hizo insoportable la mentira y la enfermedad. De regreso al pensionado universitario, su compañero de cuarto se había mudado. La enfermedad lo acorralaba despacio, disfrutando su maldad, la muerte se babeaba de gusto esperando.
Cada día nuevas infecciones invadían un cuerpo sin defensas, entre ellas hacían la cadena de favores, abriendo nuevas puertas al torrente sanguíneo. Dejó la universidad, se alojó en los suburbios, llegaron los fríos y  más soledad.  Sabía que no resistiría el invierno;  también sabía,  que con él llegaría su liberación: la neumonía bilateral. Cuando la fiebre suba a valores que el termómetro no pueda medir, quedará inconsciente; su cuerpo sin auxilio de oxígeno, no sobrevivirá. Este es el abono que necesita la enfermedad para avanzar en todos sus frentes. Solo, abandonado… llegaría su muerte de cruz.
El  SIDA  acosa
TODOS  somos su presa
TODOS, aún los no nacidos.

viernes, 11 de junio de 2010

ILUSIÓN

La madre y el niño caminaban, ella feliz
luciendo su vástago que 
colgado de su mano, saltaba en un pie.
Salieron de compras, buscando zapatos
azules,  el niño quería lucir.
Caminar el mar, sin mojar los pies.
No, mi niño, el mar no se camina,
el mar se navega.
Oh madre, entonces, los quiero celestes
correré cometas en el cielo.
Mi niño, el cielo es para volar
no podrás volar con zapatos.
Ya sé, los quiero verdes
seré un árbol que guarde los nidos.
No mi niño, si eres un árbol, no podrás andar, ni correr.
Mamita, de que color son los zapatos ?
Hijo mio, son de charol,
en ellos se reflejan, el mar, el cielo, y los árboles.
Entonces, quiero zapatos de charol ¡ ¡ ¡

AMORES LOCOS

La gitana salió del monte  y bajó al río agitada
feliz dejó sus fuegos en el agua.
La luna reía en el cielo, de ver amores tan locos
el gitano y la gitana galopaban, remontando el río.
En la orilla, el garañon los seguía
celoso de sus amores tiraba
algodones de espuma, agitando la cabeza.
La luna reflejada en la plata de la montura
saltaba sobre sus cascos.
El corcel, el río y la luna, dejaron de correr
al ver los amantes dormidos sobre la arena.

miércoles, 9 de junio de 2010

ARITÚ

La gran hacienda enclavada en medio de tupido follaje resplandecía, el sol abrazaba sus blancas paredes, y sus rojos techos de bovedillas.      Las amplias galerías desbordadas de flores, los insectos trabajaban afanosamente, en la espesura, los pájaros buscaban alivio.
Hermosas hamacas en los corredores, de pisos espejados, las mujeres de color,  descalzas recorrían  hacendosas y en silencio, la casa.    Sobre una mesa vestida de blanco, la jarra de limonada y vasos de fino tallado, esperaban bocas sedientas.
El hombre  disfrutaba su tabaco, sentado en el cómodo sillón, descansaba sus pies en alto, sobre la mullida y blanda espalda del niño negro,  que en cuatro "patas", hacia las veces de apoya pies.     El niño pensaba que le gustaba estar así, pues no hacia nada y estaba a la sombra.    En cambio, su abuelita, no podía verlo descansar, ella no conocía esos momentos,  en que él olvidaba el cuerpo, y soñaba, soñaba cantar.       El cura venía una vez al mes, a dar misa, bautizar y celebrar casamientos, esos días lo ponía a su lado,  largas horas a practicar cánticos sagrados.     Ahora mismo cantaba y el señor de la casa se embelesaba escuchando.     Cuando Aritú cantaba, los pájaros callaban, se detenía la briza y el sol atemperaba su calor, solo se oía su voz blanca que invadía la espesura, la casa, las barracas....
Dulce Aritú, hasta la Virgen llora en el retablo, cuando tu cantas.
El padre Octavio se puso el alba, y la estola morada, con el libro de oficios  entre las manos, salió a caminar las barracas en donde estaban las madres y sus bebes, el niño llevaba el balde de agua bendita, caminaba detrás del cura.     En las casuchas se oía el llanto de algún niño, la voz de la madre susurrando la nana dulcemente, el cura santiguaba al niño y la madre pronunciaba un nombre, terminaba el rito con la bendición y el rocío de agua bendita.
El tañido se oía en todos los rincones, el niño feliz reía mientras, subía y bajaba haciendo contrapeso a las campanas.     Regía la capilla,   una cruz sobre el  ara, y a su costado derecho, una imagen de tamaño natural, de la Dolorosa, a sus pies,  siempre alguien con su pena a cuestas.       Era Semana Santa, los cánticos de dolor, y de alabanza, flores y llantos, la virgen conmovía los corazones, la fe llegaba al paroxismo, en toda esa mística, cuando Aritú cantaba, llegaba el bálsamo de su voz,  transformando el sentir, en serena  aceptación, y silencioso llanto.      Llega la hora de la misericordia, y el canto del niño adorando, se confundía con los ritmos étnicos ancestrales, los trajes blancos se rasgaban  golpeándose el pecho, los flagelo,   teñían la tarde de color carmesí.
Los fieles postrados, besando la tierra, entre nubes de incienso y mirra, el Tantum Ergo llegaba al coro celestial, en medio de ese fervor, alguien gritó :   Milagro ¡¡¡-  Milagro ¡¡¡       La Dolorosa con sus lágrimas licuadas, manchaba su bello rostro.        Durante días siguió la adoración del milagro, que lentamente, retornaba a la normalidad de su estado.
El padre Octavio, postrado y en silencio, pedía perdón, y prometía arreglar la pérdida del caño,  detrás de la imagen de la Dolorosa.       Los fieles lo despedían con flores a su paso, y vivas, el cura les regalaba bendiciones.
Trepado en un árbol, Aritú pensaba que ya no quería ser cantor, mejor sería cura, aceptarían un negrito de motas  prietas y esclavo en el  seminario?      Y sin darse cuenta, como un pájaro, libre, lanzó su canto, esperanzado en su nuevo sueño.

lunes, 7 de junio de 2010

TINTIN SE FUE A LA GUERRA

El niño bruñía el metal, sonreía a su cara reflejada, arrojaba su aliento, y seguía puliendo su trompeta.
Mañana la banda del colegio, tocaría frente a las autoridades y los vecinos del pueblo.     Tintin, como su adorada madre, con ternura lo llamaba, no dejaba de hablar, ella silenciosa sonreía y  cosía un remiendo a la camisa del uniforme.
A la luz del quinqué, cenaban unos mendrugos, la madre, sacó de las brasas una papa, y la  cortó al medio, le decía que la comiera despacio, así el organismo  asimilaba los nutrientes.    Los ruidos de la noche alertaron su atención, apagaron la luz, y esperaron abrazados, no se oían los aviones, que solían pasar rumbo al norte, a su base, después de sus misiones de bombardeo a los civiles.
Tampoco era día marcado por los hombres,  que luchaban en las sierras para retirar las cajas de sanidad, que reunía el pueblo.       Suaves toques en la ventana, anunciaban sus presencias, en la oscuridad, abrió la puerta y entraron dos milicianos, luego, encendió la luz, los hombres sudaban a pesar del frío    -Nos vienen siguiendo, debemos llevar las cajas de sanidad, se está luchando en las cumbres-       Convencieron a la mujer que los acompañara, estaría mas segura.
Abrigó a Tintin, que se colgó al cuello su trompeta,  ella se cubrió con la negra mantilla, y se perdieron en la noche.
En un descanso,  el niño preguntó a su madre,  si iría en la mañana a tocar en la plaza .     El viejo soldado al ver la tristeza del niño,  lo sentó en sus rodillas, con ternura le habló de la lucha, que él ahora era un soldado, y su misión era tocar para esos soldados, cada uno en esa lucha ponía lo mejor de si, y lo mejor de él era su música, Tintin escuchaba, sus ojos brillaban a la luz de la pequeña hoguera, su carita se iluminó, y abrasando a su trompeta se durmió en el regazo de la madre.        A la luz del amanecer siguieron trepando, de vez en cuando se oían tiros a lo lejos,  por fin tenían a la vista la cueva de las ametralladoras y fusileros, adentro había un pequeño grupo de hombres que le dieron la bienvenida.      Cuando llegó la noche los "topos" comenzaron a salir oteando los cerros y valles,  nadie conocía las sierras como ellos, en el otro bando había extranjeros que no se aventuraban por la noche.
A la luz de la luna el niño lustraba su trompeta, su cara de queso, se reflejaba en el metal.
Dulcemente su madre le animó a tocar, Tintin abrió sus ojos enormes y apoyó en sus labios el bronce.
En los distintos puestos de armas de las montañas, se oía la trompeta, que el viento, ayudado por el eco de los valle llevaba a las cumbres.     Así pasó el tiempo, y a la hora en que el sol se apagaba, ya en los campamentos esperaban el agudo son de la trompeta, los hombres de las sierras, cada vez eran menos, la maquinaria de muerte oficial venia arrasando vidas, así llegó al corazón de la montaña el ataque masivo. Cuando los extranjeros no pudieron seguir, enviaron los aviones con su carga de muerte.         Los civiles corrían y caían abatidos,  pintando la tierra de extrañas figuras rojas.       El avión se largó en picada, mordiendo la  tierra con sus balas, cercenando vidas, la madre atinó a cubrir con su cuerpo a Tintin, pero las balas que atravesaban rocas, no tuvieron dificultad en perforar los dos cuerpos, que a través de un canal de sangre se unieron, volviendo a ser un mismo cuerpo.
Los soldados miraban su adalid, aun apretaba en su mano la trompeta, que reluciente encandilaba furiosa,  al silencio que trajo la muerte.
En la banda quedó un lugar vacío, nunca mas sonó la trompeta, Tintin se fue a la guerra y nunca mas volvió.

sábado, 5 de junio de 2010

NIÑO DE LA CALLE

¡Había en su rostro, tanta tristeza!
Con el vestidito de delgada tela, ella caminaba descalza, su piel, traspasada de frío ya no le hacía daño. Sí  le molestaba el ardor de la paspadura que tenía sobre el labio, ocasionado por el goteo permanente de la nariz, y la mano áspera que restregaba sobre él cuando ya el moco comenzaba a colgar de su mandíbula.
Caminaba sin rumbo, miraba de paso algún tarro de basura, a veces encontraba algo que llevaba a su boca.
Se sentó en un banco de madera de la plaza, era más tibio. La mirada recorría el paisaje urbano, como si estuviese sentada en el living, frente a la tv.  
"¿Adónde va la gente todos los días?" Un niño lloraba de la mano de su madre. "¿Por que llora?"  Tenía un enorme chocolate en su mano, ella lo miraba indiferente, no deseaba nada, casi no tenía estómago. ¡Era tan poco lo que le ponía dentro!,   que ya no sentía el hambre, es mas,  pasaba días sin comer.
En su carita los enormes ojos, avisaban en silencio que ya  quedaba poco, de la energia natural,  que los niños tienen.     La vida se le va por la boca, un alma nacida en envilecida pobreza, sin el mas mínimo resguardo existencial, nunca conoció nada de la vida, como, ropas, comidas, letras, rezos, familia.      Cuando pudo caminar, solo la dejaron ir, como a los cachorros cuando los abandonan, esperando que algún accidente se los lleve.
Tenía vestidito, seguro para tapar el pudor de otros, pues, ella no sabía que era. El silencio iba con ella, ese que da la inequidad, el analfabetismo, el cansancio innato que carga ese cuerpo desnutrido, desde antes de nacer. Ella ignora lo bueno y lo malo, es como esas babas del diablo, que lleva el viento, deambulando  por un lugar, en él que alguien la dejó y se fue. No sabe donde va, no tiene donde llegar, solo es un niño en la calle, que ya no siente la vida.
Ella no sabe, que nunca existió, no figura en el registro civil, ni en el  de bautismos, es lo que es, un ser,  un cuerpo sin alma, que el viento llevará, hasta que la erosión lo gaste.

jueves, 3 de junio de 2010

AZAFRAN

El anciano de pie, miraba el huerto de azafrán.
La suave penumbra del amanecer, ya anunciaba un día luminoso.
El color del cielo, parecía reflejarse en el campo de flores lilas, tomó un canasto y se adentró entre los surcos, la flor era aun, un capullo, apenas el sol la tocara con su luz, ella generosa se abriría, mostrando su bello interior.    Antes de ese momento debía sacar la flor.
Con la punta de los dedos tomaba la flor de sus pétalos cerrados, con un suave esfuerzo la desprendía de su tallo, lentamente la depositaba en el canasto.
Desde cierta distancia se veía la blanca  cabeza entre las flores, se movía lento, como pidiendo permiso para tomar cada flor..
Cuando el sol asomó detrás del cerro, el esparció los pétalos sobre la mesa.     Se sentó, con cuidado abría cada flor, y retiraba los tres estigmas de color rojo-anaranjado, los ponía en un recipiente de madera, que luego se llevaba a tostar.
Las flores muertas sobre la mesa, lucían como madres agotadas,  después de parir.   Como tales, dieron el fruto de sus entrañas, el anciano las juntó y depositó en un terrario, donde se transformarían en abono, así regresarían a la tierra, en un círculo de vida y muerte, que seguiría hasta que la tierra, ya agotada no de mas frutos.
El anciano, envidiando a la noble planta, pensaba en el espíritu humano, si el hombre entendiera,  que el secreto de la vida,  es la entrega sin por que.    Solo ocupar su lugar de privilegio en la creación, y cumplir con su destino, que no es otro que dar y amar.
El ciclo del hombre se agotará, solo cuando el libro de la vida agote sus páginas, y eso, no está en sus manos.

EL VENDEDOR DE YUYOS

El hombre caminaba los cerros, su ojo entrenado buscaba, y seleccionaba cada ramita que cortaba, juntaba en la mano hasta tener un manojo, que ataba y ponía en un lienzo, donde la parva se agrandaba cada vez mas.
El anciano en su serena búsqueda, veía con tristeza, que las plantitas que él acomodaba, después de un tiempo regresaba, y ya no estaban.         Los acopios de hierbas aromáticas, pagaban a juntadores de yuyos, que ignoraban la función y  la historia de cada  especie, sin miramientos, en lugar de podar la ramita,  las arrancaban de raíz.           Así se iban  perdiendo con ellas, las economías regionales y sus emprendimientos, como la apicultura, la farmacopea, la licorería.     Las faldas de los cerros ya  quedaban desnudas de aromas, cada vez el anciano se internaba mas en las sierras,  buscando lugares de difícil acceso, y así conservar las especies.
Llegaba a su ranchito, y preparaba los ramitos para la venta.
La voz del vendedor de yuyos, era como la campana de la iglesia, formaba parte de los sonidos que cada día marcaban  el ritmo de la pequeña aldea.       Su voz cansada y monocorde pregonaba, "- llegó el yuyero¡¡"- las vecinas salían presurosas con sus monedas, a la compra de chamomila, boldo, peperina,menta, pico de pajarito, poleo, y otras, que se compraban con pudor, como la cola de quirquincho, para curar los males de la virilidad, o su símil femenino, bailabien.        El palo azul, para el mal de riñones, y la jarilla, que tenia innumerables bondades.
El vendedor también "recetaba", y tenía muchos pacientes, en la época escolar, la reina era la hierba de cuasia, su amargor repelía a los piojos.
Estas útiles y sabias personas, el progreso las va llevando rumbo al olvido, curaban en base a la fe, que las personas tenían en ellos, por toda una vida dedicada al estudio de la naturaleza, su fin no era comercial, solo la natural bondad de ayudar y enseñar el uso de las hierbas.
Estos seres veían el universo como una fuente de vida, de la que se servían por necesidad.
El hombre en su egoísmo superador, va agotando los recursos naturales, llegará el día en que nuestra vida será totalmente artificial, y dominada por la química sintética de los laboratorios

miércoles, 2 de junio de 2010

..... Y MIS NIETOS, FUERON ABUELOS

La noticia corrió como reguero de pólvora, y el resultado no se hizo esperar, comenzó el desfile de personajes menudos a mi casa.        Nacieron los cobayos ¡¡¡
Múltiple, y Colores, los integrantes del  matrimonio peludo, fueron papás.
Los amiguitos de mis nietos irrumpían en mi casa, a cualquier hora del día, a cumplir con el acto social de acompañar a la novel mamá, que gracias a Dios, y por ser primeriza, solo dio a luz dos hermosos  retoños.
Por ser invierno, las madres mandaban a los visitantes de gorro, abrigo y bufanda, prendas que por la noche, me encargaba de recoger del patio, y llevar a sus casas.
Las amables amistades, venían con una o dos zanahorias, que los animalitos devoraban a una velocidad, que llamaba la atención de los niños, mientras sus bellas crías tomaban la teta.         Estos actos despertaban el hambre de mis visitantes, cosa prevista por mi, que recorría la fila de niños repartiendo galletas.
En fin, la verdad que yo también gozaba del espectáculo, la jaula de mas de dos metros, descansaba en el césped, los niños la rodeaban como doctores observando los  echos científicos, contando cuanto comían, las bolitas de caca, quien tomaba mas leche, y se comentaban entre ellos.
Cuestión importante los nombres, todos tenían uno para poner, pero Lucas y Candela, los dueños y según ellos los "padres", les correspondía elegir el nombre de sus nietos.   Los niños, ya tenían la pequeña sociedad organizada.       Luego se pasaban de mano en mano la familia dientuda.
De pronto llega el que faltaba, y el menos esperado, Joaquin, patitas cortas.  Es igual a una mesita de noche, con un velador de tulipa encima :  una pequeña mole cuadrada, y su "cabecita", que ya se va adaptando a su cuerpo, mi nieto es como su padre, mi hijo, tiene una hermosa cabeza, pero de esas que los amigos llamarían, "cabezón".        Entró alegando ser el dueño de la familia, y como tal quería tocarlos, los otros decían que era muy "chiquito", y los dañaría.     Los bichos asustados, se asomaban dando pequeños grititos, y unos saltos como si les diera la corriente, como el jaleo, ya adquiría carácter de turba enfurecida, Joaquin, que no renunciaba a su patria potestad, venia retrocediendo hacia la cocina, hasta que giró y salió corriendo gritando , nonnaaa ¡¡¡ .             Cuando llegó a mi delantal, los otros detuvieron su marcha, vieron en mis manos dulces, que están de moda por el mundial y ....se acabó la discusión  ¡¡¡
Nuevamente, todos sentados, mas uno, disfrutaban la golosina  "abuenados" con el intruso, comentaban los sabores.           La familia peluda, asombrada de la indiferencia momentánea de sus seguidores, silenciosa mesaba sus bigotes.
Cual será esa golosina que endulce los conflictos del hombre?
Que haga mas permeable al perdón,  su corazón ?
Siempre hay inocentes mirando con asombro, el horror,  que puede causar el desencuentro.

Entre Chivitos

Entre Chivitos

Mateando

Mateando
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