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viernes, 30 de julio de 2010

TRÁFICO BLANCO

El joven caminaba presuroso, sus ágiles piernas se enredaban en la negra sotana, el polvo se adhería a sus bordes.  Lo llamaron del burdel del pueblo, la ansiedad y el temor le acompañaban, el sudor manchaba el inmaculado cuello almidonado.
Repasaba mentalmente si no olvidaba nada, la estola púrpura, los óleos,  la pequeña custodia de bolsillo, con la sagrada forma, también agua bendita.  De su cuello colgaba un crucifijo con bordes negros, el Cristo de la buena muerte.
Llegó a la casa de pecado, se veía  limpia, y hasta bonita por fuera rodeada de matas floridas.  En la puerta tenia una aldaba de bronce, con suaves golpes llamó, apareció una mujer de mediana edad, lo saludó con respeto y educación, tomó el borde de su sotana y la beso.  Lo llevó por largos corredores, hasta llegar a un cuarto aireado y  lleno de luz, que entraba por el gran ventanal, en la amplia cama, una mujer en la que aun asomaba lo que fue su belleza, devorada por la fiebre de algún mal físico.  En un mueble cercano el lavatorio de porcelana y la tohalla, solo para el médico.
Sacó los elementos y comenzó con la unción de los enfermos, cuando santiguó a la mujer, ésta abrió los ojos, se encontraron con los suyos, intimidado quedó con el pulgar en la frente de ella sin terminar de signar, ninguno de los dos habló, el cerro los ojos y siguió.
La otra mujer miraba, terminado el acto, la enferma pidió confesión, arrimó la silla y se dispuso a escuchar.
Cuando abandonó la casa pública, el hombre que habitaba la sotana, agobiado,  se preguntaba si en el gran teatro de la vida eran necesarios roles tan dolorosos, como el de estas mujeres.
Como en la época del malón, mujer que se llevaba el indio, jamas quería regresar a la civilización, el repudio callado de la sociedad, dolía mas que asimilarse a  la nueva vida.  Aquí es igual.
Casi todas fueron niñas cuando  las llevaron a los lupanares, muchas extranjeras, intercambiadas por las robadas aquí, así no había peligro de que las encontrasen.  Desarraigadas, enfermas, les quitaban su documentación, también le sacaban sus bebes .
Todas ellas eran prisioneras de su destino.
La ternura y la bondad de la mujer penitente, la cruz de su existencia, conmovían al cura.   Ella que había sido educada para el hogar y la familia, murió el día que seres extraños tomaron su vida, convirtiéndola en un infierno.  El tiempo, hace olvidar las ausencias, todo lo cura, la enfermedad que terminaría con su vida, era su tiempo feliz.
Las palabras del cura la confortaron, era una niña la última vez que confesó sus culpas, ahora tenia paz, solo quería salir de ese cuerpo, que por ser tan bello, tanto dolor le causó.  Había encontrado un corazón , que sabia,  nunca dejaría de pensar, y orar por  las víctimas de este tráfico vil de personas.

jueves, 29 de julio de 2010

MALO, MALO ERES...

El hombre hizo de su vida un elemento de tortura, para aquellos que conformaban su núcleo existencial : su familia.  El arma mas poderosa que tenía como amedrentamiento, era su cara.  En ella ponía gestos de furia contenida, ceño fruncido, y transformaba su boca en un promontorio a punto de estallar, como una erupción volcánica.  Ese era el comienzo, el ablande de aquellos, que según él,  eran sus enemigos.
Luego recargaba el ambiente con pequeños y furiosas patadas a puertas, muebles, y blasfemias.  Consuelo de los sufrientes silenciosos era,  que el Creador, también llevaba su parte en la tortura.
Si no conseguía resultados, ejercitaba el plan B, acicate oral de órdenes incongruentes, e insultos a media frase, sin terminar las palabras.  Luego, y a fuego lento, el silencio, la negacion de la palabra, con que castigaba al grupo de sus afectos, haciéndose una carga dificil de llevar para él mismo, pues las "víctimas", si hablaban entre ellas.
Ante este supuesto fracaso, venía el cercamiento económico, hábilmente manejaba la circulación monetaria en el hogar, al borde de la necesidad, sin llegar a cortar totalmente el flujo del dinero.
El aislamiento social, marca tendencia, se victimiza el verdugo, el grupo familiar resiste, pues cuenta de su lado a la madre, que los contiene.  Su figura se agranda entre los corderos, esto enfurece al lobo, que devastado por su egoísmo, recurre al síndrome del enfermo imaginario, victimisandose a su máxima expresión ladina.
Este pequeño, y somero retrato de una familia torturada psicológicamente, es fiel imagen de muchos hogares modernos, en los que este comportamiento enfermo se vuelve crónico, hasta que algunos miembros comienzan abandonar la casa.  Otros terminan fatalmente, pues las víctimas también enfermas, maquinan su respuesta a la violencia, o el torturador, cegado,  pierde el control en un final trágico.

martes, 27 de julio de 2010

JARDÍN INGRATO

Y ella dijo adiós...como una de sus flores, cerró su corola y guardó las emociones.  Era inútil seguir amando a la nada.  El vacío que devora, que se nutre de la savia del árbol, que silenciosamente va atrapando en la trama,  absorbente de su sed devastadora.
Como último gesto desesperado, extendió su brazo y atrapó la verde rama de la libertad, no la dejaría marchar. Buscó los muñones de sus raíces recortadas, como un viejo bonsai,  les insufló esperanzas, y...allá fue¡¡¡
La vida,  esperaba en otros jardines sus manos amorosas,  su tiempo fértil.
Desde la altura de su vuelo, miró el jardín de sus amores, tan ingrato a sus favores.  Se sintió renacer en el ansia de la entrega, por aquellos que sabía,  amaría.
Amaba tanto la vida, que se negaba a vivirla en soledad.
Los silencios, son la pausa de la razón, para escuchar la música callada del espíritu.

lunes, 26 de julio de 2010

LA TRILLA

Se ofrecen las mieses al sol, se acama el pan en la tierra, la niña corre y salta, imaginando un bosque de trigo.
Las espigas acarician sus brazos, y dan color de miel a sus ojos.
La madre, que sigue sus pasos, recoge el cereal en su delantal, sonríe y recuerda su infancia, en los mismos campos, siente en su corazón los besos de su amado, que como ella,  creció en la natural bondad campirana.
Mientras giraba la manivela del molinillo  moliendo cereal, pensaba en la trilla, llegarían pronto las máquinas y toda la gente que ayudaría en la recolección del trigo.
La máquina consistía en un enorme rolo, de unos cuatro metros de ancho, con unas palas,semejante, a la rueda de los antiguos barcos a vapor, que al girar, cortaban las espigas. La trilladora, era tirada por caballos.  Por detrás de la segadora los niños jugaban y reían, mientras los adultos hacían manojos de cereal,  que iban dejando a lo largo del recorrido, luego,  ponían la cosecha sobre grandes lonas en el piso, y hacían caminar el caballo sobre los granos, separándolo de la espiga.  Después en grandes areles, que tomaban entre dos o tres personas, aireaban al viento las semillas, haciendo volar los restos del tallo.
La mujer sonreía, la trilla era una fiesta donde todos compartían la alegría, bailaban, cantaban, y bendecían la cosecha.
Es tan sublime, la belleza de las cosas simples ¡¡¡

sábado, 24 de julio de 2010

BARRIO POBRE

Barrio pobre de calles de tierra, casitas bajas, muchos perros, muchos niños, todos felices. 
El sol  impiadoso,  calentaba las chapas,  que hacían de techo de la humilde casa.
Adentro ensayaba la orquesta cumbianchera, wira, timbaletas, tumbadoras, teclado, y pandereta.  La música cumbiera  corría por todo el barrio, el chiquerío sentado en el suelo miraba, algunos intentaban pasos de baile.   Las mujeres en las piletas, aprovechaban el sol  y blanqueaban ropa, siempre siguiendo el ritmo  de la música con sus pies.
Algunos hombres se adormecían bebiendo y oyendo la orquesta bajo los árboles, todo estaba en su lugar, el pobre trata de ser feliz con lo que tiene.
El cantor con voz nasal, y algo aguda, intentaba arrancar con una letra nueva, de su autoría, pero no había caso, acomodaba la letra, cambiaba la rima, no enganchaba la nota, el calor y el sudor parecían derretirle la voz, el cantor  no se rendía.
Las muchachas,  ya comenzaban con los preparativos para el baile, rulos, bocas rojas, ojos negros, pantalones, o polleritas, todo, todo muy ajustado, marcando sus formas.  Ellos daban brillo a sus metales, en aretes,  anillos y collares, retocaban sus exóticos peinados, engominando sus crestas, o peinando sus  largas y grasosas cabelleras, todos de pantalones de lona y zapatillas blancas, inmaculadas.
Las lamparitas de colores cruzaban la calle, temprano pasó el camión regador aplacando la tierra, el aire se mezclaba con el ozono y el olor de las perfuminas,  alegrando los ánimos, los ranchos comensaron a iluminarse, de todos salía música, y olor a frituras, guisos, comidas de familias numerosas.
Largas filas esperaban entrar, las damas gratis, solo los hombres abonaban.
La noche se llenó de música y alegría, las casas quedaron vacías, los chicos y los perros, los primeros asistentes.
La orquesta, marcaba el ritmo de la locura colectiva por el baile, era una masa que se mecía de un lado al otro.  Las miradas perdidas en sus fantasías, otros haciendo realidad sus encuentros furtivos, alguno arriesgando a perder su soledad, entregándose a brazos extraños.
Con las luces del alba, terminaba la magia de la noche, la espera de amores nuevos, la resignación  a la soledad.  Salían del salón de baile, cansados del esfuerzo  por ser felices.
La orquesta guardó sus instrumentos, bajó del escenario a la realidad del humilde salón.
Día lunes, los primeros carros cartoneros  ya salían de madrugón, hacia el centro de la ciudad.
Las bicicletas y las motos, a los jardines de casas ricas, a las megas obras edilicias.
Terminó la noche, donde los sueños esperaban siempre, tentando a las ganas.

jueves, 22 de julio de 2010

PROFESIÓN

La mujer solitaria en sus altos tacones, vestidito de piqué, y la cartera en bandolera.  Caminaba disfrutando la noche, la vida,  a ella solo le dio lo justo para sobrevivir, un cuerpo bello, y una mente lúcida.  Con eso se arreglaba para gambetear la vida, y encontrar de vez en cuando, un ramalazo de alegría.
Toda su vida era común, todo igual a los demás, hasta que se enamoró.  Maldito corazón...quien te dio permiso.
Míranos ahora, los dos, tú y yo deambulando la noche, ventilando la pena,  ¿acaso no sabías que ibas a sufrir?, esa es la trampa del amor, el dolor.  Eso,  lo hace inolvidable si no se realiza, y si sucede, el dolor jamas te alcanzará.
Ay, corazón, esa manía que tienes de no razonar, tú solo te entregas ¿que hago yo, contigo?.
No puedo consolarte, tu libertad, complicó mi vida, tu dolor mató mi esperanza.  Ay corazón, deja ya de doler¡¡¡.  Tú y yo, somos aves de paso en los corazones ajenos, una noche, unas horas, y cada soledad a su mundo.  Descargan su ira, su llanto, y nada mas.  La mujer se sentó en el cordón de la vereda, mientras expelió el humo de su tabaco, se preguntaba adonde iría ella a consolar su llanto.
Nunca esperó, que alguien sacara de su esencia  las palabras, que tenia guardadas para su amor, el día que llegara.   Amanecía, el sol remontaba la mañana, eso la animó, la belleza del mundo, su gente, sus trabajos, la gran máquina de la existencia, se ponía en movimiento, y cada uno en su profesión contribuía a que así sea.
Ella  se iba a descansar.

martes, 20 de julio de 2010

GITANILLA ENAMORADA

Las largas piernas, abrazaban el lomo del borrico, el animal conocía su carga preciosa, y la cuidaba con su lento y cuidadoso andar.  Ella acariciaba con suaves palmaditas su peludo pescuezo, todos los días bajaba al pueblo.
Llevaba su pollera recogida, de ceñido corsé, y en medio del escote, una flor carmesí.  Los pies desnudos, la piel besada por los soles de todos sus jóvenes años, resaltaba con el brillo de sus collares y pulseras.
En ella, todo lucía bello, hasta la pena...
En el caserío, todos respetaban a la gitanilla, siempre enredada en amores, leía la buenaventura, y solía cantar en el mesón, donde nadie le negaba una moneda, una sonrisa, o un piropo.
Un día llegó al pueblo un forastero, caballero bien montado y de buen ropaje, todo en él hablaba de poder.
La niña lo vio y cayó rendida a sus pies, no faltó un día al mesón para cantarle, caminaba detrás de su cabalgadura aspirando el humo de su tabaco, era un cortejo por las calles del pueblo, que todos veían con dolor.  Ella cantaba, el siempre a paso lento, desde el caballo arrojaba monedas, que ella no veía, el sol de su presencia opacaba la luz del día.
La noticia llegó a oídos de su hermano Manuel, el triste papel de la niña que adoraba a un extraño, por las calles del pueblo.  Y lo inevitable pasó, la lucha entre la vanidad, y el orgullo.
Vanidad pusilánime y tramposa, se llevó como prenda, la sangre derramada.
Desde ese día la gitanilla cuando llegaba al lugar, sacaba de su pecho la flor, la besaba, y sobre la mancha oscura de la sangre seca, depositaba el remordimiento y el dolor, de dos amores perdidos.
Ya no había canto bajando del cerro, la buenaventura, se fue de las manos de las gentes del pueblo.  Llegada la hora, todos salían a ver pasar a la niña, con las miradas acariciaban su alma, y rogaban por que un día la alegría regresara.

FELIZ DÍA DEL AMIGO ¡ ¡ ¡

A todo aquel que pase por este espacio, encontrará una mesa servida, donde esperan por ellos,  amistad,  alegría, y un poquito de letras, como obsequios por tan largo viaje.

lunes, 19 de julio de 2010

FLOR AMARILLA

La pequeña ventana, mostraba el día con nubes azules, blancas...grises no había ninguna.
El viento retozaba en los cerros, jugaba con los arbustos castigados por el invierno, que crujían al moverse.
Desde mi lugar veía como una flor amarilla, saludaba mi rostro en la ventana, me invitaba a salir.  El brillo de su color, ató mis ojos  a su historia del día.
Salí a caminar, me detuve a su lado, regalé a mis ojos un ratito de ese diálogo cromático y silencioso con la flor.
Seguí mi camino, la imagen de la noche anterior, en que vivencias del pasado, regresaron a la mesa de recuerdos, y que hoy se negaban a volver a su tiempo, anunciaban la llegada de la melancolía, dulce sentir que hace valioso al dolor.

domingo, 18 de julio de 2010

NOCHE

La noche tendió su manto,
los duendes se ocultaron.
La luna,  juguetona los buscaba.

Los amantes abrazados,
jugaban a ser sombras.
El danzar de sus amores,
hacia bailar a las damas de la noche,
que abrían sus corolas, perfumando el aire.

sábado, 17 de julio de 2010

LAPIDADA

Detrás del velo, los ojos negros, no entregaban su dignidad.  Escuchó la sentencia como si estuviese desnuda, desafiando con todo su cuerpo, a ese grupo de machos hipócritas adoradores de dioses de la violencia.
En ningún libro sagrado, se acepta como acto de justicia la lapidación.  Abusadores de siglos, del cuerpo sagrado, dador de vida, de la mujer.
Llega a la celda oscura y sucia, donde otras mujeres esperan el mismo fin, les daban tiempo, para aumentar su angustia, imaginando el dolor de su castigo.
En el gran patio de tierra y arena de la prisión esperaban los verdugos sopesando las piedras, ejecutaban  en privado a las víctimas, para evitar los reclamos internacionales,  de semejante barbarie.
La luz del sol lastimó sus ojos, las manos duras del guardia, la acercaron al foso, que como fiel mastín de los represores, esperaba con su negra boca abierta.  Cuando la metieron en el hoyo, sintió el olor de la tierra, las paladas fueron cubriendo y aprisionando su cuerpo hasta los hombros, su cuerpo parecía emerger de la tierra.
Semi enterrada, no sentía su parte inferior, aun así, elevó su cara al cielo, ofreciendo el orgullo de su raza, manchado en su pureza,  por la bárbara ignorancia de costumbres aberrantes.
El elegido para tener el "honor" de tirar la primera piedra,  se adelantó unos pasos  para no errar el golpe, éste tuvo que cerrar sus ojos, no soportó el peso de esos ojos negros, tiró la roca, que dio de lleno en uno de ellos, debajo del velo sintió correr los fluidos, otra piedra dio sobre el parietal y la sangre liberada de su furia, corrió presurosa a esconderse en la tierra arenosa, que sedienta la tomó.
Tan grande era el dolor, que se adormecía  su carne trémula.  Con un solo ojo, tenia visión parcial,  y no vio venir la roca  que quebró su frente, en un ruido seco de leño roto, todo se ponía rojo, su cabeza era un tiovivo loco que giraba, con cada piedra, daba lo que parecía su última vuelta, pero no, siempre había otra que empujaba, sentía su cráneo por que su pensamiento aun fluía resistiendo la nada.
Curiosamente, no pensaba en lo que fue su vida, las imágenes del presente, no permitían su llegada, al dolor le urgía apoderarse de su presa, y por fin,  se acabó.  La ira del fanatismo que impulsó el proyectil, hizo estallar su occipital, que regó su contenido sobre los hombros... Como una flor quebrada en su tallo, llorando el rocío de la tarde, así quedo la mujer, se hizo justicia...

viernes, 16 de julio de 2010

EL KAUTHER

Como navegando el Kauther, su corazón se entregó al amor, mansamente, feliz.  Sus dulces aguas bañaron su cuerpo, las piedras preciosas de su cause, se enredaban en su pelo, formando corona de estrellas, como soles.
El amante conmovido, veía a la niña navegar, como sabio remero remontaba  la corriente, navegaban juntos las mieles, cuando avistaron  el arco iris, soltó los remos y juntos  arribaron al dueño de todos los colores.  Se cobijaron en el rojo pasión, ella dudó por el verde esperanza.
Los amantes se entregaron uno al otro como prenda de amor, el Kauther mecía la barca, que navegaba sus dulces y preciosas aguas, el río de las maravillas y los dones...el río del paraíso.
Despertaron y sus ojos contemplaron  el camino recorrido, desde ese punto avistaron el futuro, y vieron que era bello, confiados en su sino, emprendieron nuevamente el viaje.
Navegar el amor, es llevar una barca en alta mar, solo la confianza y la entrega  nos llevará a puerto.

jueves, 15 de julio de 2010

VOLUNTARIADO

La mujer caminaba apurada, no quería llegar tarde, en la casa los enfermos la esperaban.
Cada voluntaria, tenia sus pacientes, a los que acompañaba en sus últimos instantes de vida.
Ayudaban a buen vivir esos días fatales, y a morir sin dolor físico
A ella le quedaba uno, los otros dos fueron muriendo lentamente, hasta agotar sus fuerzas.
Entró en la habitación, pequeña y aseada, iluminada por una ventana al lado del enfermo.  La luz plena, mostraba su rostro descarnado, ese color ceroso, con que la muerte va vistiendo a sus invitados a la última cena, donde ella será la anfitriona.
La huesuda mano recibió entre las suyos, los fríos dedos de la mujer, los llevo a la boca, y aspiró profundo, lentamente, abrió sus ojos y dijo - Hola, amor...-  Ella se recostó a su lado, y sintió el suave aleteo de su vida, que le anunciaba, como el volar de los pájaros, su partida.
Ese era el día que habían fijado ambos, para sellar su amor,  con lacre de muerte.
El había llegado entregado a morir,  conoció el amor, y  quiso regresar a la vida.  Cuando el destino nos toma la palabra de nuestros deseos, no hay marcha atrás.
La enfermedad avanzaba en su cuerpo, como el amor en sus  corazones.  Sabían que la palabra futuro, para ellos no existía, entonces, forjaron el único camino que tenían, la eternidad.
Cada uno puso en boca del otro la pastilla de cianuro, se abrazaron, y en un beso de amor y de muerte, se bebieron de un sorbo, los tiempos de este mundo.

miércoles, 14 de julio de 2010

NIÑA.

Llora la niña, llora
sola, en su soledad.

De amores tiene dolor
de besos, quiere los goces.

Amores tiernos llegaron, a
 confundir un corazón.

martes, 13 de julio de 2010

LAS LUCHAS DEL HOMBRE, Y SU CONDICIÓN.

La historia repite sus actos, como el tiempo, sus días y noches.
En mi país, nuevamente el hombre por el hombre.  Dejamos atrás la guerra de sangre y horror, y estamos entrando en un mundo que siempre nos fue ajeno, la discriminación.
El fundamentalismo de las ideas, se  está asomando, la lucha ha dividido a la sociedad, entre buenos y malos, santos y satanizados.  Se han enfrentado las Instituciones, en las luchas del Hombre por ser.  La Iglesia, y el gobierno.
Los dos poderes,  que en una sociedad,  se sirven de la mesa del único que los hace poderoso, el ciudadano común.  Uno tortura su espíritu, el otro su cuerpo.
Aparte de la vida, Dios nos dio otro don que es inherente a la misma, la libertad, el libre albedrío.
Me pregunto, acaso la institución iglesia, cree que Dios es tan limitado en su sabiduría, que perecerá por una orden dada por El?.  Creó al hombre libre, le dio la opción.
El gobierno no debiera sacralizar las leyes de uso civil.  La iglesia no debiera intervenir en políticas partidarias.
Llegamos al punto, en que la iglesia selecciona a sus fieles, olvidando  la Caridad, y la Piedad, en lugar de iluminar con su serena Luz, los lideres religiosos, insisten con el oscurantismo de prácticas irreconciliables con la idiosincrasia cristiana.
El hombre, muestra su imperfección en todos los ámbitos de su vida, aun en el seno de la Iglesia.
Cristo fue un hacedor de senderos en este mundo, para que todos encontremos un camino para llegar a El.
Es función de los  pastores, iluminar esos caminos.
En mi ciudad, Córdoba, Argentina, ya se cobró la primera victima, un sacerdote, cuya familia dio varios hombres de Dios, fue separado de sus funciones pastorales.  Un cura que dio toda su vida testimonio de Fe, Esperanza, y Caridad, las virtudes teologales, la Confianza, el Amor, y el Perdón.
Las autoridades religiosas, muestran al mundo la cara de un Dios sectario, y vengador.  Dios es Amor, el Amor, nos pertenece a todos.  El amor es universal, como la vida misma.
El valor de estas virtudes está en la diversidad de la naturaleza humana, esa diversidad, no cambia su esencia, si sus manifestaciones de vida, y su inclusión  en el mundo. TODA LA TEORÍA CRISTIANA,  ESTÁ BASADA EN LA IMPERFECCIÓN DEL HOMBRE, Y LA GRANDEZA DE DIOS, PARA CONTENERLA.  Esto no está siendo demostrado, por sus guías y pastores.

lunes, 12 de julio de 2010

LUCHAS COTIDIANAS

La mujer salió de la ducha, en su desnudes cruzó el cuarto,  pasó frente al gran espejo,  la imagen reflejada hizo que se detuviera, cuanto hacia que no se veía así?..., en cuerpo y espíritu, sola y desnuda frente a frente, mirando su cuerpo, como si fuese una vieja armadura, con cicatrices, arrugas, formas nuevas que llegan, y otras que se  borran.  Levantó el brazo y acarició sus cabellos, esos que fueron su vanidad, negros y largos, ahora formaban un aureola blanca alrededor de su rostro, con marcas de tiempo y de vida.
Tocó cada cicatriz, y recordó que cada una, donó su diezmo por seguir viviendo.
Era como morir de a poco, ir desmembrando ese cuerpo.  Admirar el milagro de la vida, una y otra vez.
Es caminar con el propio cadáver a cuestas,  recordar el precio, que algunos pagan por vivir.
Lentamente se vistió, y salió al encuentro de su familia que la reclamaba,  se dio cuenta,  que esos momentos eran el premio a su  tesón de seguir caminando estos mundos.

sábado, 10 de julio de 2010

DIÁLOGOS DE CIELO

La mano tibia de la madre, dio calor al rostro frío -Hijo estas helado ¡¡¡-
-Madre,  es el viaje largo que hice para verte...-
La mujer enternecida, con voz que es lamento, y dulce reproche dice  -¿Porque mi niño?-  El responde -Por que la vida sin ti, no tiene refugio; una noche , caminando la pena de tu ausencia, la luna me dijo, que si miraba fijo su reflejo en el agua, tú me hablarías...-
El rostro sin tiempo de la anciana,  se mojó de rocío  -Hijo,¿ tu le creíste?-
 -Acaso, ¿no estoy en tu regazo? , la luna dijo verdad, abrázame como antes, abrázame madre-
La anciana besó su rostro y le cubrió con su reboso, mientras,  la luz de la mañana desdibujaba los cuerpos.
El caminante se acercó al brocal del poso a beber, llamó su atención los zapatitos, y un morral, buscó con la mirada, como no vio a nadie, bajó el balde al poso, para acarrear agua.  Cuando se asomó, lo vio, como un pájaro de alas abiertas, había un jovencito flotando en el agua, ojos de dulce mirar, y serena sonrisa.

viernes, 9 de julio de 2010

NIÑA DE AMORES FUGACES

La niña de amores fugaces caminaba sola en la vorágine del ritmo, del color y el calor.
Sus ojos asombrados bebían una vida nueva, que imaginó existiría en algún lugar, y creyó encontrar. Se dejó llevar, imantada por la curiosidad y la necesidad de saciar sus instintos. El fervor dominaba sus pies, y con un caparazón delicado y frágil, como el de las pequeñas tortugas al nacer, sin defensa alguna, intentó correr hacia el mar.
En un giro de alocado carnaval, encontró los ojos de la noche frente a ella. Brazos enfundados en ropa blanca, como nubes de algodón, la tomaron, y ella se dejó raptar. Cupido había arrojado su flecha y, en ella, unió la noche y la luna, el agua y la sed.
El roce constante de los cuerpos aumentaba el frenesí, el hombre y la mujer, abrazados conjugaban el sudor de la pasión, el olor del mar y el de las flores. Descalzos en la arena se unieron como Orfeo y su amada, le arrebataron al mar las olas y a Yemanjá pidieron su bendición. Las ninfas, celosas, se llevaron la noche y el alba desencantó la playa; sólo una barca no había partido, indicio de no haber sido un sueño. Tronco tallado para surcar los mares en donde la niña aprendió los goces y la magia del amor.
La playa desierta... ¿fue un sueño? ¿Será que Orfeo salió de su nemoroso bosque confundiendo a la joven con la dueña de su pena?
La niña de amores fugaces remontó la vida con una sonrisa. Mientras caminaba sus ojos buscaban el color de la noche en los cuerpos de otros hombres.

jueves, 8 de julio de 2010

RATON PEREZ

Comenzaron las visitas  del Raton Perez a mi casa; ya llevó tres dientes, dos de arriba, uno de abajo.
Mis nietos, felices con él, pues es muy generoso en la tasación de los marfiles.
Hoy llegó la noticia de que los molares,  ya flaquean en sus cimientos -¿Estos valen mas, nooo  abue?-
Los dientes de mis nietos, pronto cotizaran en la bolsa de valores.  El mas grande vino muy preocupado, -Abue, ¿ los dientes que saca el dentista, también los lleva el Ratón?-  Al pobre de Lucas, se le venían los dientes nuevos con apuro,  encimándose con los viejos, así,  el dentista, ayudó al pobre Perez, que ya está algo viejo y sin fuerzas; cuando contesté  -Siiiiii -  Los ojos negros de mi nieto, reflejaron la felicidad que sentía, y su boca me mostró una ventanita por donde se escapaban las S y las C.
Entre ellos comparan las ganancias, y las pérdidas de piezas dentales, espero que a ninguno le ataque la codicia...-¿Abue, cuantos dientes tenemos?-
Seriamente pienso, ¿ cuanto tendrá que dejarles, por una muela?.  La jubilación del pobre roedor, es bastante magra, aah...sagrada infancia tan lejana, y tan cerca

ESTOY AQUÍ ¡ ¡ ¡

Según pasan los años, las pautas de tiempo van cambiando.
Mi casa se ha quedado sola, los pensionistas de la escala inferior, deambulan por los espacios,  buscando a sus dueños.  Todos partieron a sus merecidas vacaciones, pensando hacer lo mismo, decidí tomarme unos días.
La verdad, que a pesar de las dos llamadas diarias,  de la gente menuda, y mi blog descansando....No sé que hacer ¡¡¡
Mis brazos se quedaron vacíos, la cocina no huele rico, el lavarropas, está parado, y el viento, no juega con las hilachitas de mis nietos en el tendedero.
Por ello estoy sentada, mirando sus comentarios, y doy gracias a todos por ese cariño y amistad, que leo en vuestras letras.  Desde hoy regreso a vuestros blogs a visitarlos, de a poco me pondré al día.
Debo decir, que mi hijo amado elegía mis escritos y los publicaba, según su elección.
En estos tiempos de violencia y olvido, valoro infinitamente, que hayan visitado a la Abuela.
Los abrazo.

miércoles, 7 de julio de 2010

LAS CUARTELERAS - PUBLICADO EL 28/01/2010

Amanecía, los ruidos anunciaban salida de reconocimiento.
Las gallinas alborotadas, cacareaban en la oscuridad, perdidas entre las patas de los caballos, los perros aprovechaban la confusión, llevando alguna presa entre sus dientes, y en un rincón la devoraban, desesperados en su famélica necesidad.
La vieja cuartelera, cuidaba su ganado, las gallinas, su puchero era un lujo en el fortín.         Los cuarteles de frontera, era lo peor de la organización político-militar de la época, solo los oficiales eran militares de carrera, a los demás se le aplicaba la "ley de vagos", se hacían redadas en las pulperias y el que no tenía "papeleta", identificación, se lo llevaban a la línea de frontera, en el largo tendido de las  zanjas de Alsina,  hechas para contener el malón y el robo de ganado.
Algunas mujeres, seguían a sus hombres y se instalaban en esa vida precaria, llena de necesidades, se las llamaba cuarteleras o fortineras.
La vieja india mapuche llamada Huenu (cielo), llegó al fortin siguiendo a su hijo Mainque (condor), apresado cuando estaba de indio bombero(espiando), en cercanías  de  una estancia, para asaltar , quien en un entrevero con el malon fue lanceado por sus propia tribu.             Ella ya no pertenecia a nadie, se quedó, con el tiempo se adueñó de la cocina y de los corazones solitarios de esos hombres duros, ella era la vieja sabia, la que todos querían.
Un gran tacho humeaba en el patio, sobre un fogón, con una larga vara, movía lentamente la ropa en el agua  jabonosa, era la única forma de sacarle los piojos,  los soldados ya habían sacado sus catres al sol.
Hacia frío en la frontera sur, el viento acostaba los pajonales, cocinaría un locro para cuando regrese la patrulla.
Tenia una huerta detrás del rancho cocina, que regaba con agua de desperdicios, cortó un hermoso zapallo criollo, unos verdeos y desenterró unas papas, le gustaba el olor de la tierra, sabía que esos frutos, eran los primeros que daba.                Partió el zapallo y puso las semillas a secarse al sol, esa sería su siembra de primavera, agregó unos trozos de charque, y dejó que humeara el cocido.
Caía la tarde el rojo atardecer, anunciaba sangre, el viento amainó, señal  que la helada sería fuerte esa noche.      Sorbía su mate, echo con una calabacita, tenia de bombilla una fina tacuara perforada, de vez en cuando giraba su cabeza y escupía alguna yerba que desafió el filtro de la tacuara, Huenu llevaba en su sangre el secreto de la premonición, sus ojos se achicaban mirando el horizonte, su boca desdentada  dejaba asomar su lengua verde, por el mate, cuando rezaba en voz baja.              De a ratos sacaba de entre sus polleras, llena de bolsillos, un pote de ginebra, se llenaba la boca en un largo sorbo, que antes de tragar, agitaba en su boca.       Adormecida la india, tapada en su poncho esperaba la partida, cuando los perros se pusieron de pie y dieron unos ladridos amistosos, abrió el rustico portón, los soldados y caballos, agotados por el hambre, la sed, y el frío, entraban en silencio.            Lo primero, los caballos, quitaron los aperos y monturas, refrescar sus lomos, ardidos por el sudor, con agua, luego taparlos, dejarlos descansar, y recién su ración          Después la soldadesca, curaba sus heridas, ella con un  tarro de agua caliente y jabon lavaba sus heridas, que luego cubría con trapos limpios.              Luego la comida, traían sus recipientes y llevaban el  locro a sus lugares, luego se repartían las serenas (guardias), y  llegaba la paz, la guitarra, el tabaco y la ginebra.         El calor del fuego adormeció lentamente la voz del payador, con el último acorde de viguela, se apagaban los cigarros, protegidos del frío, los perros dormitaban, la india Huenu, dormía sentada en el suelo , sonreía mostrando su único diente, soñaba que jugaba con su Mainque.
Todos hicieron  patria, sobrevivieron otro día en la frontera sur.

domingo, 4 de julio de 2010

LA GOTA DE AGUA - PUBLICADO EL 26/02/2010

El niño,  estirado a lo largo sobre la mesa, apoyaba el mentón  en  sus bracitos cruzados.
Las piernas se movían como tijeras, alternando sus cortes imaginarios, con silenciosos aplausos de tobillos.
Sus ojos desde hacia unos minutos, observaban curiosos el trayecto de una gota de agua, que aparecía cada tanto, en la canilla de la cocina.
Una minúscula porción de líquido bajaba por el caño, cuando llegaba al borde del orificio, se detenía, fina como un cabello,  y comenzaba a engrosarse, se formaba despacito, como si alguien suavemente soplara, una burbuja,  que  mostraba el arco iris  en tamaño de molécula.             Lentamente el peso del líquido llegaba a la parte baja del globo, el niño veía su cara diminuta en la gota en formación, se iba estirando el globo de aire, a medida crecía la gota en su base, de pronto explotaba y caía a la pileta.          Enojado el niño, abrió y cerró el grifo, esta vez el paso del liquido era un poco mas fluido, la gota enojada se hacia oír,  su TOC, TOC TOC, tampoco gusto al oyente.
Repitió la maniobra, esperó unos segundos, de un costado del borde venia asomando tímida el agua, redonda y brillante la gota crecía, de pronto comenzó a deformarse como si fuese una rica pera, lento, muy lento cambiaba su forma por la de una estalactita de aguda punta, de pronto se desprendió del caño, en un sonido alargado como sus formas, estalló.
Varias veces repitió la maniobra el niño, esta vez llamó su atención el echo de cortar el agua, y la gota ya estaba en el fino borde, redonda, fija y sin temblores.         El niño sopló,  la gota apenas se movió, el ojo sin pupila, lo miraba fijo, de pronto parecía crecer..., pero no, seguía firme como el cristal.
El sueño vencía al niño, sus piernas buscaron reposo, la cabecita ya apoyaba en un solo brazo su perfil, de reojo miraba la gota, que no se movía, como cazador y presa se quedaron esperándose los dos.
El silencio ganó, aletargados, gota y niño, se sorprendieron con el TAC, seco y sonoro en la losa de la pileta, la gota era ya una estrella, el niño seguía  asombrándose, de las formas que podía tener una gota de agua,  ahora una estrella llamaba su atención, esta se escurría por el desagüe llevándose sus rayos.

viernes, 2 de julio de 2010

AVISO A MIS AMIGOS, Y AL VIAJERO QUE PASE.

Tomaré unos días de descanso, por estos lares, son vacaciones escolares de invierno, y compartiré algún tiempo con mis nietos;  por ello,  iré publicando una retrospectiva de mis escritos.
Seguro podré leerlos por las noches, les dejo  mi abrazo cósmico, y mi amistad.

jueves, 1 de julio de 2010

EL FESTÍN DE ATANACIA (PUBLICADO EL 16/03/2010)

La mañana de verano, estaba como la olla de Atanacia en el fogón, caliente, ebullente.
Los higos negros, de puro maduros, tenían su piel rasgada en una blanca sonrisa, de su centro rojo goteaba el almíbar.
Atanacia sudaba, su piel,  era tal cual decía el gran Granadino, "de aceituna y Jazmín".
Cortaba los frutos negros y los arrojaba en la olla, dónde el dulce ya perfumaba la casa.
Con una  hoja de palma, abanicaba el fogón.
Se corría la voz que la tropa rebelde llegaría pronto, esperaban la noche en los cerros.
Arrojo una chaucha de vainilla en el dulce, dos clavos de olor y una cáscara de naranja, y salió al patio de atrás, donde estaba la huerta,  y los corrales de la aves y lo puercos.
Se detuvo a la sombra de laurel, secando su rostro y cuello,  con un pañuelo que sacó del corpiño, dudaba si sacrificaba un cerdo a varias  gallinas,  quería homenajear a los civiles que comandaba Laurencio, su hombre.
Se decidió por dos tiernos cochinillos, que le costó  trabajo atrapar, los animalitos presentían su destino y corrían guarreando, pegados en su huida, cuando ya los agarraba,  los chanchitos se desviaban uno para cada lado, dejando a la cazadora de bruces en el chiquero.
Una nube de polvo flotaba en el lugar, indignada la joven salió del corral y regreso con un palo,  y comida que fue regando, se escondió detrás de los trastos,  y esperó  pacientemente en silencio.    Los cerditos como buenos hermanos, seguían caminando juntos por el caminito de maíz, que los llevaba directo al garrotazo.
Los higos continuaban su cocción, los cerditos limpios  y en su sueño eterno,  lucian apetitosos en la fuente,  decorados con frutos y verduras,  esperando su turno de fogón..
Caía la tarde sofocante, a la vera del arroyo Atanacia lavó su ropa que colgó en los arbustos, luego se fue introduciendo lentamente en el agua cristalina.     Mientras lo hacia, miraba sus pies que avanzaban en la arena bajo el agua.   Se quedó un largo rato en la corriente, los porrazos que le hicieron dar los cerditos le dolían, éstos ya tenían su merecido.
 Vestida, restregó unas flores de lavanda en su pelo negro, y prendió una roja dalia en su talle.
Remontó el camino del pueblo cuando la primera estrella encendió su luz, se oía su canto enamorado en las calles, todos disfrutaban su voz, sabían el motivo de su alegría esa noche.
Tendió los manteles, puso los manjares, los frutos y el mejor vino en la mesa,  y esperó.
Adormecida en la hamaca,  despertó de pronto, el peso del silencio angustió su corazón, camino hasta el portal, ningún ruido anunciaba los echos, regresaba lentamente sobre sus pasos,  cuando el sonido del requinto y el guitarrón, sonaron en la noche con música de serenata.
Laurencio salió de las sombras entonando estrofas de amor, Atanacia cayó al suelo,  en el círculo de su pollera.    Con las manos juntas sobre su boca,  expresaba su adoración al amado.
El grupo de luchadores por la libertad, tenía su noche de paz, amores y amistad.     Los amantes encerrados en el círculo de sus brazos, se juraban amor eterno y entre las sombras del jardín, los aromas que el rocío les enviaba,  envolvían los abrazos de pasión.
Cuando sonó el primer disparo, ambos corrieron al festín .       Las balas entraban en los cuerpos,  cubriendo de rojo los manteles, los vasos de vino rebozaban espuma de sangre, los civiles desarmados,  solo pudieron enfrentar la muerte con honor.
Irrumpieron en la sala los amantes,  en el instante en que la ráfaga unía sus corazones,  en una linea roja de muerte.   Ambos se miraron en silencio,  asombrados de saber como era la muerte, las miradas se sostuvieron en un último esfuerzo por conservar la imagen de sus rostros,  tomados de las manos llegaron al piso sus cuerpos, ellos, ya navegaban la eternidad.
En el pueblo,  el silencio lloraba, el arroyo,  silenció su canto entre las piedras, las lavandas,  como nunca perfumaron la noche, la dalia en su cintura, como sol boreal de media  noche, lucía en todo su esplendor. Los amantes abandonaron el festín.-

Entre Chivitos

Entre Chivitos

Mateando

Mateando
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