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martes, 26 de julio de 2011

LA NIÑA Y LA SERPIENTE

Perezoso el sol pintaba las nubes de rosa, los niños semi desnudos jugaban al calor de la mañana, la anciana recogía verdeos en la huerta, mientras el dueño del paisaje, el Paraná, se agitaba al paso de las barcazas.  Así eran de calmas las mañanas en el litoral, el río traía los ecos de las voces y los cantos adormecidos con el ronroneo de los motores.  Las crecidas y la yarará eran las únicas inquietudes de los isleños, por eso eran pocas sus posesiones, en las que siempre había una canoa.  Los patios limpios de malezas siempre barridos y regados con agua de ajo para espantar las serpientes.  La anciana se sentó a la sombra del sauce a limpiar las chauchas, de a ratos cantaba, la niña dejaba el juego y ponía su bracito en la espalda encorvada, escuchaba con embeleso, a veces corría una lágrima por los caminos que marcaban las arrugas, ella con ternura seguía el recorrido hasta que caía sobre las bolitas verdes en la fuente sobre su falda.  Terminada la tarea, la abuela dio a la niña los restos para que los lleve al pozo donde los juntaban, y hacían  abono que luego vendían a los viveros.  Le gustaba quedarse y tirarle piedritas a los sapos, ese día no vio ninguno, arrojó los desechos para mirar si alguno saltaba, solo notó que las hojas verdes que cayeron en un montoncito lentamente se movían, cuando la vio se asustó y al tratar de correr resbaló y cayó al foso.  Sorprendido el ofidio comenzó a reptar hacia ella, no debía moverse ni gritar, ya casi llegaba.  La niña tenía el mentón sobre las rodillas y escondía los brazos entre ellas y el pecho, el animal levantó un poco la cabeza y la miró, ella cerró los suyos, tenía miedo que la hipnotizara como decía abuelita hacía con los sapos.  Lentamente se enroscó y acomodó su cabeza en el centro del espiral.  Los ojos amarillos no se movían de los suyos.  Pasaban las horas, nadie la buscaba, el sol daba de lleno dentro del poso, ya la llamarían para almorzar, nunca sintió tantos deseos de oír su nombre, tenía los cabellos mojados de sudor aunque de a ratos sentía frío.  De pronto la sombra de su amada abuela se proyectó sobre ella, su corazón latió de gozo y miedo, temía que los ojos amarillos lo oyeran.  Muy lento  bajó dos sapos atados a un hilo, estos como adivinando su destino no se movían, tocaron el piso y la anciana les soltó el hilo.  Los anuros quedaron estáticos unos segundo,  suavemente dejó caer una nube de sal sobre ellos que a su contacto saltaron despavoridos, en el primer movimiento lo atrapó, el otro trataba de escalar la pared  pero sus uñas desesperadas desprendían la tierra que caía junto con él, el reptil enrolló su cuerpo y esta vez cambió de presa.   Arrinconó al animalito y le dio la misma atención de inmovilidad que a la niña, a través de su piel se notaba aun con vida el reciente bocado, que lentamente  bajaba.  El laso comenzó a bajar como si fuese un segundero, sin detenerse, cuando llegó al piso la niña metió su pie y agarrada fuertemente miró hacia arriba, la abuela sonreía.   La mula comenzó a subirla, y sintió los brazos de la viejita como alas salvadoras que la apretaron contra el pecho, y percibió en ese viejo corazón el mismo temor.  Los otros niños esperaban  sentados, la abuela comenzó a servir los platos mientras cantaba, de vez en cuando miraba a su nieta.  Así es la vida, pensó, un riesgo que solo salva la fe y el amor.

33 comentarios:

  1. Que maravilla de relato,abuela, pero que angustia he sentido mientras lo leía.
    Un abrazo grande,maestra.
    lacuevadeltasugo.blogspot.com

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  2. Que bueno y cuan real es este relato. Salud Abuela!

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  3. Me has tenido en suspense hasta el final que el amor y la fé la pudieron salvar.
    Eres una excelente narradora y me encanta poder leer tus magníficas entradas.

    Un besazo para ti querida amiga.

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  4. Que suerte que terminò bien.

    Me asustè un poco mientras leìa.

    Hermoso relato, abuela.

    Un abrazo.

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  5. Me quedo con todos esos pequeños detalles que ocupan la mayor parte de la narración.
    En conjunto una bella y tierna historia.
    He podido sentir el sol caliente de tu tierra y moverme entre la paz de un pequeño poblado, escuchar los cantos de la abuela y casi he podido oler el viento suave que barria el tiempo.


    La sencillez de las cosas vivas contiene todo lo imprescindible para ser sasbio.

    Un abrazo.


    Genetticca

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  6. Que terror, muy buena historia Amiga. Te dejo un abrazo. :)

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  7. Mi amiga
    ser abuela és maravilha.
    Um besito



    Hoje é dias dos avós.
    Mas... amanhã...
    Depois de amanhã...
    E sempre...
    É dia dos avós...
    ... Do mimo...
    ... Da ternura...
    ... Do carinho...
    ... Do estar...
    ... E de poder transmitir...
    ... A força...
    ... E a confiança...

    Eu sou avó...
    Todos os dias...
    E é tão bom...
    Poder sentir...
    Essa confiança!...

    LILI LARANJO

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  8. Todo un clima de tensión que crece y crece, y pensar que es el transcurrir por la vida de tanta gente! Un abrazo.

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  9. ¡Qué bien nos viene, este tipo de lectura para las largas tardes de verano aquí en el Sur!, Ha sido un placer leerlo. Saludos desde Sevilla.

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  10. QUÉ HISTORIA MÁS EMOTIVA ABU, QUE TENSIÓN IMAGINANDO A LA NIÑITA TAN ASUSTADITA, ME HA ENCANTADO, LA DESCRIPCIÓN PRECIOSA Y EL FINAL MUCHO MÁS. BESITOS Y BUENA SEMANA.

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  11. Hola!
    Una historia que me ha tenido el corazón encogido. Las abuelas son fantásticas.

    Te sigo.
    Saludos y una sonrisa.

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  12. Me encantan los detalles que siempre nos dejas en cada relato. Alguna vez estuve cerca de una yarará, y si, produce escalofríos....

    Un saludo enorme, que tengas linda tarde.

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  13. Angustiante, pero al final bien. Menos mal.

    Un fuerte abrazo abu.

    Hasta pronto.

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  14. Abuela, temí por la niña pero me alegre enormemente cuando fue rescatada presisamente por la abuela, ¡Cuanto amor dan las abuelas a los nietos! .
    Un abrazo.

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  15. Hola Abu, a medida que uno lo lee se va transportando, parece tan real el cuento que te descoloca. Te felicito por tu adelanto.
    CAriños de Norma.
    http://normasoriano.blogspot.com

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  16. Fui leyendo con el corazón en la boca. Hermoso cuento, espero sea un cuento, que si es verdad buen susto para abuela y nieta,

    saludos abuela.

    mariarosa

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  17. Qué terror!! Las serpientes me dan verdadero pavor, amiga-abuela... tan bien narrada la historia ¿tal vez por una experiencia personal?

    besos :)

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  18. 蛇は美しいが、不気味です。
    毒蛇は危険です。

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  19. RELATO DE LAS MUCHAS INCIDENCIAS QUE SE DAN EN EL CAMPO Y SON MUY REALES!!!
    BESOS

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  20. los brazos de la viejita como alas salvadoras que la apretaron contra el pecho, y percibió en ese viejo corazón el mismo temor. Los otros niños esperaban sentados, la abuela comenzó a servir los platos mientras cantaba, de vez en cuando miraba a su nieta. Así es la vida, pensó, un riesgo que solo salva la fe y el amor. Mil gracias me ha gustado todo sabe como se aprende en estos pequeños detalles GRACIAS a DIOS por ti abuela y GRACIAS a ti por todos para estos somos los amigos hay amigos que estan fisicamente con nosotros y hay otros que lo estamos Espiritualmente te tengo muy presente en mis oraciones cuenta con ellas siempre muy unidas en oración y un abrazo la FE y el AMOR son herramientas muy importante en la vida GRACIAS ABUELA

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  21. Abuela, qué hermoso relato, le tengo tanto miedo a las serpientes... Qué fortaleza la de la niña y qué aguante y la abuela cómo sabía y conocía su ambiente. Precioso tu forma de relatarlo. Un beso y mi cariño.

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  22. Que linda historia, a pesar del miedo que me produjo leerla.

    Rosa

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  23. HERMOSOOO!!! SIEMPRE ME SORPRENDES CON TUS HISTORIAS TAN PARECIDAS LAS UNAS A LAS OTRAS... PERO TAN DISTINTAS QUE ME MANTIENES EN SUSPENSO HASTA EL FINAL. ERES COMO UNA ROZA DENTRO DE UN ENORME JARDÍN DE ROZAS.

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  24. ¡Uf, menos mal que el amor puede más de lo que creemos! angustia tenía, no creas.
    Besitos, Abu

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  25. Auch, entre emocionante y de puro nervio. Las serpientes, querida Abuela, nomás de lejitos. Me gustó. Me imaginé a esa pobre niña con los ojos cerrados para no mirar los de la serpiente y casi sentí el palpitar de su pobre corazón tembloroso.

    Un abrazo

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  26. Que bonito relado abuela, que bien describes la bucólica vida de los isleños. Esto de las víboras me trae recuerdos de mi infancia, a mi me salvó mi papá, yo tenia 5 años niña de ciudad en un campo serrano en Córdoba, no sabía de esos peligros, él si, porque había vivido un tiempo en esas sierras. Besos tía Elsa.

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  27. Que linda estória, o relato é muito belo. Adorei!
    Um beijo e ótimo fim de semana. Smareis

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  28. Que buen relato, pero la verdad es que dejó un poco de angustia...

    Beso

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  29. Lo hermoso de lo sencillo. linda historia.
    Un beso.

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  30. Me ha gustado mucho el relato. ¿Qué sería de la serpiente después? ¿Lograría salir del fondo de aquel pozo?

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  31. Hola Ame.
    Que relato tan tierno.
    Estos días tengo poco tiempo y no se como se me había pasado por alto.
    Sabes, es hermosísima la ternura de la abuela por salvar a su nietecita.
    Te mando muchos besos, Montserrat

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  32. Muy emocionante y excelente. La reflexión final, sobre la vida, es una lección para mi muy cobarde corazón.

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