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martes, 8 de noviembre de 2011

EL DESPENADOR

Era un hombre alto y seco de carnes, el ala cortona del sombrero "panza de burra" marcaba en su rostro una fina línea de sombra, siempre vestía de negro con un poncho tirado como al descuido sobre el hombro izquierdo.  Muy apreciado en la pampa, respetado, pero solo.  La casualidad siempre lo acomodaba en el rincón mas oscuro, nadie sabía su nombre solo le llamaban el despenador.  Llegó de atardecida en un caballo negro, el sudor se hacía espuma blanca en las ancas, a su paso muchos se santiguaban, bebió un vaso de caña en la pulpería y siguió su camino.     Casi llegando al rancho se apeo del caballo, bajo la luz diurna de la luna llena parecían cuatro sombras caminando a la par, la familia lo esperaba rodeando la cama del enfermo, hacia meses que ni médicos ni curanderos podían devolverlo a la vida activa.  El único cambio en el cuerpo del yacente eran el pelo y las uñas que no dejaban de crecer.  Lo dejaron solo con el hombre, se quitó el sombrero y el poncho, se arrodilló y mirando fijo al sufriente trató de asimilar su dolor.  Recorrió con sus manos el esquelético pecho como si fuese una caricia de perdón, cuando llegó al cuello palpó suavemente sus vértebras  considerando la consistencia, las sintió como las de un muñeco desarticulado.  Como si fuese un niño lo acomodó boca abajo con la frente apoyada en el colchón, alineó sus brazos y piernas a lo largo del cuerpo, se arrodilló y oró nuevamente por el enfermo y por él, su triste oficio, su soledad.  Se subió a horcajadas sobre el enfermo y lo tomó por el mentón, con la otra mano hizo palanca en la espalda, fue un segundo marcado por el débil ruido de las vertebras al romperse, eso fue todo.  Saludó a la familia que esperaba afuera, una mujer lloroza lo besó en la frente, el resoplido ansioso del caballo le recordó que la noche se moría y era hora de partir.  El caballo buscó la huella y solo emprendió el galope,  que marcaron sus patas hasta perderse en la distancia.  El despenador era como las pesadillas, llegaba de noche y se marchaba con la luz del alba.

27 comentarios:

  1. Hola!!!!
    Amig@ de la cibernética, ¿como estas??. Por aquí muy ocupada en otros menesteres…..así que te pido perdón por no poder visitarte tan seguido.
    No quiero que venga el despenador a visitarme, me encanta como personaje de las pampas y pulperías, pero en mi casa nooooooooo……………..
    Buena semana y un abrazo de oso.

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  2. Uffffffffffff, yo tampoco lo quiero.
    Tu relato fantástico como relato,pero que se quede en eso en las pampas.

    Un besote bien fuerte para ti querida amiga.

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  3. Buen relato.

    Segùn escuchè de chico, este tipo de personaje existìa. Se lo llamaba para asegurarse de no enterrar alguien vivo.

    Un abrazo.

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  4. Querida amiga, impactante tu texto, y fuerte!
    Transparenta el dolor, con una fantasmagórica impronta de suspenso... Excelente!

    Abrazos mojados de mar con infinito horizonte...

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  5. Estas personas son tomadas como personajes en múltiples escritos, pues, existen en La ReAl ViDa, ayudan a quienes requieren ayuda...jejeje valga la redundancia....Brujos, Curanderos, Espiritistas, son el denominador común de 'Lo ReAL MaRaViLloSo', como lo describió Carpentier. Saluds Abuelita y que vivan los curanderos de Nuestra América!

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  6. Mientras tomo café leo tu historia y me gusta mucho!!
    Abrazos , amiga !!!

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  7. Me has llevado de la mano y he visto a ese señor de la pampa. Una tarde dedicada a esta interesante lectura y a saludar a mis amigos entre ellos te incluyo.Saludos

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  8. MUY INTERESANTE RELATO. UNA FORMA MUY NATURAL DE LA EUTANASIA.
    BESOS

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  9. Muy tenebroso me ha resultado el señor, me ha encantado el relato, son personajes de la vida de cada uno y hay que recordarlos jeje.Besitos.

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  10. Apasionante personaje. Carga mucho dolor. Pero bueno, cada uno con su historia. De cierto modo creo que ya está bien bien escrita. Algunos deben vivir así. Crecer a lo ilimitado por una escalera llena de dolor. Y causando dolor también en su escalada. Es un destino duro. Pero qué se le puede hacer. Todos llevamos adentro algo de todos los demás. Asi que en mayor o menor medida, si miramos a nuestro interior, podemos sentirnos identificados con el despenador. Me ha encantado, como siempre. Te dejo un bezoo :)

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  11. Siniestro personaje, aunque para los enfermos seguramente debía de hacer gala a su nombre.

    Buenas noches, madame

    Bisous

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  12. Interesantes costumbres. Si existían es que se consideraban necesarias. Lo cuentas de tal forma que impresiona mucho.
    Un abrazo, querida Abu.

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  13. Como el médico paliativo, da miedo parece enterrador.

    Muy buen relato Amelia.

    Besos.

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  14. Llevando a cuestas del dolor, su soledad.Tal vez
    alguien lo despene...

    Saludo grandote, Amalia. Que tengas una linda tarde.

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  15. Es hermoso! Lo mejor que leí en tu casa. Tiene un alma de leyenda, no? Un abrazo.

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  16. No había oído hablar de este personaje, típicamente argentino. Es para mí nuevo, muy interesante Abuela. Gracias y mi cariño.

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  17. La eutanasia de las pampas..has pintado muy bien la imagen del despenador y me caló muy hondo su sentir de soledad...de saber que su oficio le produce dolor pero se sabe necesario..besos abuela...muy buen relato

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  18. Un personaje curioso a la par que siniestro ¿no?
    Un relato intrigante
    Un beso

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  19. Fuerte. Realmente como dice Reltih, es la eutanasia al modo campero.

    Muy buena narración.

    mariarosa

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  20. Ayudar a "bien morir" a los demás no debe ser tan fácil. Ni de practicar ni, mucho menos, de entender por los demás. "Despenador"... el nombre suena enigmático, también un poco siniestro..

    Un abrazo querida Abuela.

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  21. Sos extrema, fascinante relato!

    Te quiero!

    =) HUMO

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  22. It will be a pleasure to meet, welcome !!!!!!

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  23. Precioso relato... Eres guay amiga linda.
    Besitos dulces.
    Mau

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  24. Amalia. Extraordinario tu relato del despenador. Uno espera que sea un sanador, pero le das un giro al relato que lo deja a uno boquiabierto. Realmente el despenador no cura la pena, sino que acaba definitivamente con ella.

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  25. El trabajo del despenador me ha parecido muy duro, sobre todo para él porque para los demás puede suponer una autentíca liberación y por ello es de admirar porque se trata de dignificar el padecimiento
    ¿Existirán en La Pampa?
    Un beso, Abu, ya estoy de vuelta.

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  26. La muerte adopta cualquier personalidad,no tiene sexo, es la quitapenas total, la resuelvesoluciones más radical. Lo malo de ella es que casi siempre llega sin avisar.
    Pero si invertimos,lo mismo,exactamente lo mismo, ocurre con la vida.

    Un fuerte abrazo.

    Genetticca

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  27. Estremecedor, Amalia, tus historias se sienten y se disfrutan, justamente por eso, por sentirlas. Esta en particular es para erizar la piel, pero a su vez contiene una ternura implícita que redime el acto.

    Un besote enorme.

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Mateando

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