lunes 9 de enero de 2012
FANTASÍAS DE SOL Y PÁJAROS
La pequeñez de la niña resaltaba la magnificencia del edificio, un convento escuela, todo era grande en él, las puertas y ventanas, la iglesia y las imágenes, los curas... De tanto rondarlo descubrió una ventanita al ras del piso, solía sentarse y sin que nadie la viese miraba a los niños tomar clases, todos varones. Un día llegó, no había nadie, seguro era domingo, igual se sentó mientras sus ojos se acostumbraban a la penumbra del salón descubría lentamente los bancos, algunos papeles, un lápiz olvidado, miraba sin apuro hasta que vio en uno de los bancos, amarillo como un sol, un pedazo de torta, tenía un mordisco y quizás por jugar su dueño olvidó. Era inalcanzable tenía forma de cuña, y en el extremo mas delgado un mordisco que dejó forma de media luna, imaginaba si su boca abarcaría ese espacio selenita, deseaba que fuese de naranja con pintas de chocolate. Esa noche soñó con el delicioso bocado, comía y comía de todos los sabores y nunca se saciaba. Por la mañana regresó, alivió su ansiedad divisar en la penumbra el color amarillo, y unos ojos asustados que se encontraron con los suyos furiosos, que veían como desaparecía el sol de sus fantasías entre los enormes dientes del ratón. De a poco fue aceptando la realidad, todo fue un rico sueño, se relamía el ratón mientras con sus patitas sostenía la última miguita. La niña se levantó y sacudió su vestidito, siguió su camino de andar por andar y los descubrió en la horqueta del árbol, la pájara alimentaba su pichón, se acercó lento y los espiaba, el silencio y la mirada acunaban el nido escondido. Feliz de la nueva aventura ya soñaba con caminos verdes, cielos azules y ella vestida de hada de los pájaros.
Nube de palabras:
Cosas de la Vida- Ayeres
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¡ casi puedo ver una feliz infancia reflejada en tan buena descripción ! Un placer leerte . Cariños
ResponderSuprimirPrecioso, querida Abuela. ME ENCANTAN TUS RELATOS, DISFRUTO MUCHO.
ResponderSuprimiruN BESO,
Luis.
Una niña adorable a la que basta un pedazo de torta para dar rienda suelta a su fantasía. Realmente es un hada, lleve el vestido que lleve.
ResponderSuprimirFeliz comienzo de semana
Bisous
Esas ilusiones infantiles, que hoy son solo recuerdos lejanos.
ResponderSuprimirBello relato, Abuela.
Un abrazo.
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
SuprimirPreciosos relatos siempre nos pones.
ResponderSuprimirNo se si es fantasia,pero si que me ha llamado la atención que todos eran varones y la pobrecita como niña no podia ir a la escuela, por lo tanto como siempre por ser niña descriminada.
Sencillo pero entrañable fábula, que habla del cariño, de la niña que aspira a otro mundo, incluso de la discriminación por sexo. Pero ella sabía evadir la realidad y montar su fantasía libre de ataduras. Abrazos, querida abuela.
ResponderSuprimirEsa imaginación que tienen los niños y que agradezco haber conservado.
ResponderSuprimirSaludos abuela y no te preocupes que estoy de maravilla, mis escritos nunca,o casi nunca, hablan de mí.
Tu relato me ha hecho pasar un buen rato.
ResponderSuprimirAbrazos miles para ti, escritora!!
Qué maravillosa es esta caracterización de un niño, de una niña. Te deja embobado. Un abrazo.
ResponderSuprimirgracias querida amiga por un nuevo relato,como siempre lo he disfrutado y mucho.
ResponderSuprimirte dejo un abrazote fuerte y te deseo una muy feliz semana!!!!!!
¡Que ensoñación la de la niña, que inocencia!
ResponderSuprimirOjala y nunca le cerremos la puerta a ese niño que fuimos un día...
Un abrazo.
Buenas noches Ame.
ResponderSuprimirDulce inocencia de la niña.
Ya me la imagino como un hada entre los pájaros.
Precioso relato.
Besos, Montserrat
Un relato para contarlo a los nietos. Es hermosa tu forma de escribir.
ResponderSuprimirGracias.
mariarosa
¡Que forma más bella de escribir! Me encanta hacer una lectura y quedarme meditando sobre ella. Saludos desde Sevilla.
ResponderSuprimirTierno relato mi querida Amelia, me gustó mucho.
ResponderSuprimirSaludos cordiales y un feliz inicio de año.
Hasta pronto.
Todo debe fluir.
ResponderSuprimirSon agradables tus historias.
Un abrazo.
Me has recordado mi propia infancia Abuela, qué bien escribes, cómo disfruto y me gustan tus prosas. Un abrazo. Feliz semana.
ResponderSuprimirTan tan lindo y también algo mucho triste.
ResponderSuprimirMe lo imagino, Abu, sí...
Abu, me encanta leerte, más si son temas de la infancia. Aun en Mardel, te mando muchos besos.
ResponderSuprimirLas vivencias que tenemos de niños/ñas, son tan especiales, que a mi me hubiese gustado poderlas apresar en mis manos y sacarlas ahora, ya vieja, para saborearlas. Pero se fueron y ya nunca las podré sentir como entonces.
ResponderSuprimirSaludos amiga querida: Doña Ku
Es tan poco lo que necesitamos para ser felices en la infancia. Luego crecemos y lo complicamos todo. Ojalá no fuera así.
ResponderSuprimirUn abrazo
Que tal abuela!! Espero que maravillosa como siempre y las entradas en el blog cada ves más espectaculares. Espero que la navidad y año nuevo os hallan traído salud, felicidad y todo cuanto necesitéis para ser felices tú y tus seres querido.
ResponderSuprimirle dejo toda mi amistad y un gran beso.
Abuela: cuando yo reencarne quiero que seas la diosa que alimente mi nueva infancia.
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