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sábado, 25 de febrero de 2012

NARANJA CON C

La abuela pelaba la naranja lentamente, unos ojitos café seguían ansiosos los movimiento.  A medida se desprendía como un riso caía la cascara subiendo y bajando.  La anciana trataba de entregarle la fantasía de casarse con el príncipe de sus sueños, si lograba desprenderla en una pieza.  Disfrutaba el momento mirando el rostro de la niña que esperaba el último movimiento para dar rienda suelta a su alegría al recibir el despojo de la fruta y así pasar al segundo paso...      Debía arrojar la mondadura hacia atrás a cierta distancia, y descifrar que letra se había formado al caer, esa era la inicial del nombre del admirado príncipe.  Generalmente requería la opinión experta de la abuela quien se esforzaba por ver en el estirado rulo la presencia de alguna letra.  Después de saber que su futura felicidad descansaba en la letra C, golosa comía la naranja que como una flor lucía desgajada en un plato.  Era solo una fruta y cuanta felicidad sacaron de ella, el viejo corazón aun podía encantar a la inocencia.

37 comentarios:

  1. Verdaderamente,la imaginación y el espíritu de los niños necesita vitaminas de naranjas,de margaritas,de estrellas y de cuentos para crecer y sentirse seguros...También los mayores,a veces,mientras mondamos la naranja,volvemos a soñar con aquella niña,que aún sigue viva y necesita alimentar sus sueños...
    Mi felicitación por esta preciosidad,que nos devuelve al mundo de los cuentos y de los sueños,amiga.
    Mi abrazo inmenso y feliz fin de semana.
    M.Jesús

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    1. Me hiciste recordar con tu bello relato a mi infancia, mi papá pelaba la naranja y ponia todos los gajos en fila y jugabamos que eran soldados defendiendo el castillo donde estaba la princesa, yo tendría unos 5 años y lo disfrutaba tanto. Lograste sacar de mi inconciente un hermoso recuerdo. Besos tía Elsa.

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  2. ¡Que lindo!

    Las abuelas siempre encontramos un tema para encantar.

    mariarosa

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  3. Hay que tener los ojos de artista para ver la belleza en las cosas más simples. Eres una poeta, y muy buena ,Amalia! Muy hermoso relato, me encantò!

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  4. Fue agradable ver cómo pelabas la naranja.

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  5. Pensar que hoy asesiné varias frutas en la licuadora, entre ellas una hermosa naranja que prometía vitamina C a toneladas.
    Bellísimo texto el tuyo!
    Beso

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  6. Que encantador relato, querida Abuela, te leo y me entusiasmas.

    Un abrazo,

    Luis.

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  7. Curioso, madame. Me imagino que cuando se logra sacarlo en una sola pieza, casi siempre saldrá la C, y todos los Carlos de los alrededores se convierten automáticamente en sospechosos :)

    Feliz domingo

    Bisous

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  8. Un retorno a las fantasías de la infancia relacionados con los abuelos y los nietos, son preciosas. Abu, me encanta leerte!

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  9. La imaginación de los niños, alimentada por la de los abuelos convierten el futuro en magia.
    Cuando aparezca su príncipe "C" dirá que es gracias a la abuela... y si se llama "J" pensará exactamente igual, solo que quizá ese día le falló un poco la vista.

    Entrañable historia la de hoy, y como siempre estupendamente narrada.

    Besos.

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  10. Me encanta tu prosa, amiga. Muchos abrazos y besos

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  11. Ahora recuerdo a mi abuelo, que me enseñó el juego de conseguir la cáscara de naranja más larga del mundo...

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  12. Dios Te Bendiga Querida Abuela.
    Recuerdo Una Anecdota Que Tuve Con Mi Abuela Y Aun Me Emociona El Recordarlo. Muchas Veces Mientras Veia La T.V, Recostaba Mi Cabeza En Las Piernas De Mi Abuela Mientras Ella Deslizaba Sus Dedos Sobre Mi Cabello, El Resultado Era Un Agradable Sueno.
    Hermoso Escrito Abuela Lindos Recuerdos Vienen A Mi Mente :)
    Recibe Un Gran Abrazo Con Todo Respeto Y Humildad. Glorifico A Yeshua Hamashiaj Eternamente Por Permitirme Disfrutar De Lo Que Con Amor Nos Regalas, Amen Y Amen.

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  13. Encantador relato! Cuanto recuerdos!! Las abuelas son una bendición!

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  14. hola amalia,con esta calida entrada me has traido recuerdos de mi abuela paterna que no solo hacia lo mismod elante mio cuando era niña jajajjaja sino que ademas cuando estaba yo con algun resfriado ella venia a verme y me calentaba la naranja en la hornalla de la cocina y me la hacia comer calentita,hay que rico sabia aquella naranja de la abuela!!!!seguro que desde el cielo debe estar esbozando una sonrisa de saber que aun recuerdo sus naranjas calentitas.

    besitos amiga y muy feliz domingo!!!!!!!

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  15. Aroma y sabor de la naranja, vehículo para viajar a la felicidad. Emotivo y bello.

    Un abrazo, querida Abuela.

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  16. ¡las abuelas tienen esa magia encantadora que permanece en las cosas simples! Gracias por compartir el relato

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  17. Mientras te leo, huelo el aroma que desprende esa fruta. ¡Qué bello relato!

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  18. Una vivencia de abuela que me es desconocida; nunca seré abuela y no conocí a las mías, pero tú las describes como si fuesen mis propias experiencias ¡gracias!

    abrazos abuela-amiga

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  19. El amor de las abuelas es maravilloso, y esta una bella manera de dar.
    Emotivo y hermoso relato.
    Abrazos.

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  20. Cuantas naranjas pasaron por mis manos, su piel en una pieza siempre, el príncipe soñado llego, pero un poco diferente al de los cuentos. Saludos y un abrazo amiga.

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  21. ¡Precioso, Amalia! El encanto de la inocencia y el encanto de la experiencia, juntos se dan la mano para hacer de un instante, la escena de muchos recuerdos...

    Adoro tu ternura, abu :)

    Un cariño inmenso.

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  22. Abue, magnífico relato.
    Tiernas y hermosas imagenes dibujaron tus letras
    Buena semana
    Un abrazo

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  23. Estimada hermana, en sus escrito hay mucha expontaniedad y sencillez gracias por su gran riqueza Dios le pague, bueno quisiera darle las gracias por su aporte en mi blog y si me permite decirle difrute cada momento con sus nietos allí se esconde Dios,sigua entregandose a ello como lo hace pero difrute cada cosa que realiza por que son regalo de Dios, pero cultive dentro de uste esa celda interior donde sólo Dios y usted sólo puden entrar y deje que su corazón descanse en Dios, allí despue de una larga jornada de trabajo , sól elevando un pensamiento a Dios ya es oración y silencio en Dios, hermana muchas, Dios éste siempre con usted su hermano en Cristo.

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  24. Bonita historia mi querida amiga, de todo podemos hacer vida y dar motivos de felicidad, total...nada cuesta
    Con ternura
    Sor.Cecilia

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  25. Muy linda historia abu, cualquier cosa por simple que sea puede hacer feliz tanto a una abuela como a una nieta, seguro.Besitos y una semana muy feliz te deseo.

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  26. La sencillez de este relato me conmueve. Me regresa al mundo de mis años inocentes, sin principes, sin iniciales, solo con hambre y ganas de comerme esa naranja con piel y todo.
    La C- de mi naranja solo contenía la inicial se su vitamina, suficiente para crecer.

    Un abrazo muy fuerte amiga, me encanta leer tus bellas intenciones.

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  27. Qué bonita y sencilla eres abu.... La inexperiencia y la experiencia, juntas en tu bonito relato. Besísimos.

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  28. Querida Abuela Amalia, relatas como nadie la inocencia de los pequeños y la sabiduria y el amor de nuestros mayores. Grácias y saludos de C.

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  29. Que maravilloso ese amor de abuela, que dibuja en la mente inocente una bella historia, que incita curiosidad y alegría, un abrazo muy grande,

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  30. Todo lo que se puede sacar a la mondadura de una naranja, ¿verdad? En la sencillez de estos pequeños actos puede estar la esencia más grande. Aparezco de nuevo por aquí, con ganas de saludarte, abuela, tras unos días de vacaciones debido al puente del día de Andalucía. Muchos abrazos.

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  31. Amalia, la tuya es la naranja más dulce que he probado en la vida. Pura vitamina C para prevenir el catarro y montones de vitamina I para propiciar la imaginación y la fantasía.

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  32. Amalia: He visto que conforme pasa la vida, se han escaseado muchas frutas. Recuerdo que iba con mi abuelita al mercado y saboreaba con anticipación los mísperos, los mangos de manila _(ya no los he vuelto a ver así de grandes y jugosos), la guanábana, el chico sapote y muchas otras frutas que eran un deleite, sobretodo para los niños.
    De las manos de mi abuela surgían increíbles helados de fruta de la temporada y muchos dulces hechos en casa, que aún cuando los comíamos en demasía, no nos hacían engordar. Éramos niños sanos y llenos de energía.
    ¡Que tiempos aquellos!, es lo que decimos los viejos, y es verdad.
    Te quiero, amiga: Doña Ku

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  33. Las palabras nacen en el jardín de tu alma
    como las flores brotan en el vergel de los sueños
    de pétalos transparentes besados por la tundra
    emanando fragancias que aromatizan mis oídos…

    Un abrazo de ruiseñor
    y un beso de mariposa
    para enarbolar una sonrisa
    en el arcoíris de esta mañana…

    María del Carmen

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