Me siguen...

Traductor

viernes, 10 de agosto de 2012

LOS VIAJES DE RAMIRO

Serpenteaba el camino de cornisa el viejo camión de Ramiro, el anciano tenia casi la misma edad que el rodado, los años los iban volviendo lentos.  El ruidoso trasto lleva la carga de víveres del pueblo hacia la aldea aislada por la muralla rocosa.  Su fiel compañero de viaje, un perro, un cusquito de pelos duros y negros que siempre esta atento al tono de voz de su dueño.  Casi llegaban a la parte mas estrecha del camino donde esta la cuesta del santito el lugar de parada obligatoria para saludar la imagen grabada en piedra, aparecida sin tiempo, ni autor.  Eso la hacia misteriosa y poderosa, colgaban a su alrededor las ofrendas por los favores concedidos.  El camión humeaba cuando levantó la tapa del motor, hizo la ofrenda de rezos y desenvolvió de un diario el "sanguche" de embutido, el can lo miraba lanzando pequeños quejidos reclamando su parte, le dio la mitad.  Mientras comían observaban la imagen como estudiando sus rasgos, la figura del dulce rostro parecía encantarlos.  El camion crujía suavemente mientras se iba enfriando, desde aquí todo el camino era de bajada y el ronroneo del motor se oía como lamento en los ecos del valle desde donde los chicos los veían bajar haciendo apuestas que no terminaba el viaje, pero siempre llegó.  Algunos se colgaban del estribo y charlaban a viva voz con Ramiro y trasmitían a los que corrían a la par, el chiquerío disfrutaba la novedad de su llegada, a decir verdad, ya nadie llegaba por aquí.  Los que sabían leer le encargaban diarios y revistas viejas, la fecha no importaba ese era un lugar sin tiempo, solo la noche y el día.  A veces se preguntaba por que hacia estos viajes que no le reportaban ganancias, y no sabía por que.  Cuando pasaba los días lejos del lugar sentía que algo lo llamaba, tenía que moverse no podía abandonar a esa gente, ademas no tenía otra vida, lo suyo era el movimiento continuo, la dispersión permanente, no tenía recuerdos, se dio cuenta que su existir estaba contenido en ese espacio que unía el pueblo y la aldea, un eon dentro de la vida misma en el que se sentía vivo...

27 comentarios:

  1. Hay lugares que te llaman, aunque desees no ir, terminas por ir.
    Bonito relato, mi querida abuela.
    Gracias por tu visita y tus palabras, para mí es un honor encontrarte en mi casa.
    Un beso y buen fin de semana

    ResponderEliminar
  2. Precioso, Abuela, son aldeas de todos los lugares donde parece que no pasa nada,
    pero es el ser humano quien lo habita. Precioso y descriptivo. Me ha encantado.

    ResponderEliminar
  3. Hola Abuela.
    Un lindo relato que me ha gustado mucho!
    Un cariñoso abrazo y buen fin de semana..

    ResponderEliminar
  4. Ramiro debe ser parte de la vida de los habitantes y ellos de la vida de Ramiro.
    Esos viajes lo ayudan a sentirse vivo, ocupado y servicial.

    Linda historia, Amalia que pases un buen fin de semana.

    mariarosa

    ResponderEliminar
  5. Aunque siempre fui bicho de ciudad, el relato me transporta y me hace vivir el clima de Ramiro, aferrado a su ocupación y a las almas que lo rodean, incluída la del cuzquito!

    Cálidos saludos!

    ResponderEliminar
  6. siempre es un gusto pasar a leer tus bellas historias amalia,como la de ramiro que me ha llenado de ternura.

    un besote amiga y feliz fin de semana!!!!

    ResponderEliminar
  7. Entrañable y tierno relato.Besos.Que tengas un buen fin de semana.

    ResponderEliminar
  8. Una entrañable vida la de Ramiro. Sin saberlo, él necesitaba hacer esos viajes para llevar a la gente de la aldea un aleteo de vida, un simple periódico, aunque fuera pasado, era una manera de darles vida y él sentirse útil.
    La vida no es de color de rosa, y hay que denunciar lo que muchas veces sabemos y no ponemos ningún remedio. Siento de veras que mi post haya ensombrecido su luminoso día, pero esos niños no conocen la luz, ni la alegría-Hasta cuando no seremos capaces de implicarnos, cuando los poderes pasan de todos ellos?
    Le dejo un beso de ternura.
    Sor.Cecilia

    ResponderEliminar
  9. Su complemento, quizás.
    Siempre hay algo que nos atrae o nos atrapa, no?

    Buenas noches, Amalia.

    ResponderEliminar
  10. Hola, Buenas tardes!
    Está bien, abuela?
    Otra bella historia!
    A menudo no estamos satisfechos con nuestra rutina y queremos eludir la realidad
    dejando a un lugar donde, por supuesto, se encuentra nuestra paz ...
    Gracias por el cariño de todos los tiempos!
    Buen fin de semana!
    Besos

    ResponderEliminar
  11. Este relato da para más, me quedó un sabor a continuación. Creo que lo deberías trabajar.

    Saludos cordiales.

    ResponderEliminar
  12. Recordo-me de andar pendurado nos camiões do meu Pai quando viajava no mato e a velocidade era lenta. Uma homenagem a esses camionistas que ligam a cidade as aldeias, la vive gente que espera por eles.
    Gosto das tuas palavras inteligentes e sensíveis.
    Estou bem, espero o mesmo de ti.
    Abraços

    ResponderEliminar
  13. Hola querida amiga, estoy disfrutando hoy, estoy visitando a mis amigas que hace tanto que no leia ni acudia a sus casas.Me alegra leerte, me alegra mandarte millones de besos de luz y paz.

    ResponderEliminar
  14. quiero ser como tu y escibirr como tuuuuu.
    Besitos

    ResponderEliminar
  15. Una historia con final entrevisto, previsto o ad libitum.
    Me ha gustado por dejar espacios abiertos a continuarla.
    Un abrazo grande

    ResponderEliminar
  16. Precioso relato, Amalia. Me imagino al carretero de Yupanqui (ese al que le suenan los ejes de su carreta), pero motorizado. Estupenda "road story" como para una película de Sorín. Besos, amiga.

    ResponderEliminar
  17. Sus recuerdos eran los de ese ir y venir entre el pueblo y la aldea. Conozco gente que no puede permanecer quieta... y así es feliz.

    Un abrazo, querida Abuela

    ResponderEliminar
  18. Un relato encantador, a veces el destino nos va llevando y cuando paras y reflexionas por un momento no sabes el porque estas ahi, tal vez esto es lo que pasa con Ramiro.
    Un abrazo y lindo domingo.

    ResponderEliminar
  19. como de costumbre nos traes una sabiduria ue nos enriquece mas gracias por hacernos pensar
    feliz domingo

    ResponderEliminar
  20. Muchas veces se sabe cual es el lugar al que se pertenece y en el que pueda dar y recibir cariño. Buen relato.
    Saludos Abu

    ResponderEliminar
  21. Genial relato, continuará? El nombre de Ramiro tiene magia. Me enacanta leerte. Besos

    ResponderEliminar
  22. EXCELENTE. SIEMPRE UN PLACER.
    BESOS

    ResponderEliminar
  23. Un abrazo abu, espero que funcione...

    ResponderEliminar
  24. Veo que si ha funcionado, me da una gran alegría!!!

    ResponderEliminar
  25. Esos personajes que pueblan nuestros caminos como si fuera una devoción, simplemente, conmueven. Un abrazo.

    ResponderEliminar
  26. Qué lindo sería que la fecha no importara, poder estar en un lugar sin tiempo.
    Un abrazo, Abuela.

    ResponderEliminar
  27. Me gusta la reflexión del eterno moverse de un punto a otro, Ramiro es parte del pueblo y de su soledad, bello tu escrito Amalia, un abrazo,

    ResponderEliminar

Entre Chivitos

Entre Chivitos

Mateando

Mateando
Se ha producido un error en este gadget.