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lunes, 13 de agosto de 2012

RAMIRO

Venia clareando el día cuando abrió los ojos, no se movió, imaginó que no tenía cuerpo anulando sus sensaciones, parpadeaba lento mientras veía en la penumbra como subía la luz del sol.  El color naranja lentamente se tornaba blanco luminoso, le gustaba el ritual en el que según creencias el cuerpo se cargaba de energía.  La línea de luz subía desde los pies, en la quietud, el calor del astro era la vida que todas las mañanas venía por él.  Cegados los ojos se sentía luz, era una luminosidad que se desplazaba al ritmo cósmico del disco ígneo se desprendía de su materia y viajaba por su historia de tiempos felices.  El no lo sentía pero su cuerpo derramaba lágrimas, sentía el momentáneo despojo de la razón tomando el control estructurado de la memoria.  Cuando se iba la luz, el cuerpo recobraba su temperatura y regresaba a sus funciones.  Se sentía renovado y salió al patio, el perro dormitaba en el camión que olía a polvo y gasolina, era un hombre simple que se asombraba a si mismo con inquietudes del mas allá, últimamente pensaba en la muerte, ¿que será? dicen que con ella se acaban los secretos ¿y Dios?  ¿que se, yo, de Dios?... nada, solo dichos y algunas lecturas.  Si existe seguro sabe de mi, mientras cubría la mercadería en la caja del camión pues cantó la calandria y clavado que llueve.  Conducía masticando una ramita de poleo, una cajita de madera era su radio a baterías, oía la musiquita que llevaba a todos lados colgada del espejo.  A veces cantaba, según el tono de voz solía acompañarlo el cuzco con los aullidos y así se deslizaba el camión entre cantos y aullidos, los largos gemidos del motor y la radio que subía y bajaba el volumen según pescaba la onda entre los cerros.  Ramiro y su soledad viajaban nutriéndose de historias ajenas y paisajes, es de esas personas a las que les gusta llegar, para poder partir cada vez.  Su soledad no cabe en ningún otro.

31 comentarios:

  1. A veces la soledad suele ser una gran compañía.

    Precioso relato Amalia.

    Saludos cariñosos.

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  2. La soledad es necesaria según el momento.
    Muy bonito.
    Besos

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  3. Que bien lo dices, abuela.

    "Nuestra soledad no cabe en ningún otro."

    Que verdad.

    Un abrazo.

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  4. Abuela! Siempre sus relatos llenan el alma!
    Un placer leerla...

    Saludos azules desde mis mareas que esperan...

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  5. Muy lindo relato; me trae el recuerdo de paseos en las sierras de mi Córdoba. Es hermoso, una soledad que no duele, se goza. Un abrazo

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  6. Ramiro ya es compañero nuestro, lo vamos conociendo por tus relatos. Vivir solo no debe ser fácil, pero el le gana a la soledad con sus viajes.

    Que lindo es leerte Amalia.

    mariarosa

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  7. Ramiro, conduce la soledad de sus días...

    Un saludo grandote, Amalia.

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  8. Y la radio a todas partes...Un abrazo...

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  9. Hola, Buenas tardes!
    Todo bien aquí, abuela?
    Ramiro ....! Guste!
    ¡Oh, soledad! A veces, un tormento, a veces un alivio!
    ¡Gracias!
    Buena semana!
    besos

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  10. Clásica de un hermitaño, acostumbrado a su soledad, que supongo, lo retroalimenta, al tiempo que lo reconforta. Saludos Abuela

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  11. OTRO RELATO DE LA TIERRA.
    UN ABRAZO

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  12. Admirable!!como todo lo que escribes!!
    Un cariñoso abrazo Abuela y linda tarde!

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  13. A veces lo que uno interpreta como la soledad del otro no lo es tanto, sino que no sabemos verlo como el otro lo ve.

    Saludos

    J.

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  14. La soledad -también- se alimenta de otras soledades.
    Un abrazo, querida Abuela

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  15. Ramiro tiene la serenidad que muchos desearíamos.
    Y tú, el arte para describirlo y que nos cautive.
    Un abrazo, Abu

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  16. Nutrirse de historias ajenas y de paisajes...una dieta variada que muchos quisieran para su buche. Por desgracia, son muchos quienes solo se nutren de historias ajenas. Un abrazo, Abu.Me gustó mucho cómo lo contaste.

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  17. ¡MAGNÍFICO RELATO!!! ...Con sol no hay soledad porque le faltan las letras edad y uno siempre es joven.

    Abrazo

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  18. Hola abu:
    Ramiro estaba solo pero su gran imaginación le hacía compañía.
    Bello relato.
    Besos, Montserrat

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  19. Buen compañero de viaje sería para mí, este Ramiro. A veces es bueno compartir el silencio. Besos, Amalia, y felicitaciones por tu nueva publicación de poemas.

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  20. Gracias por el relato, me parece que a Ramiro lo conociera de hace tanto. Muy bien querida amiga, logras transmitir sensaciones. Cariños.

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  21. A veces no sabemos ver la soledad de los que nos rodean.
    Una historia que llega al corazón

    besotes para ti

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  22. la soledad de uno no cabe en otro, es genial cómo describes esta soledad. Me encanta
    Abuela, eres una gran narradora. Me encanta. Besos.

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  23. Todos somos un poco Ramiros, con nuestros pesares y nuestras caudsas. la soledad es una siembra que se cosecha a si misma y según la llenes, parece menos sola.

    Un abrazo amiga

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  24. Le felicito por este texto que implica vivir con la soledad y saber tenerla por compañera sin amargarse.
    Con ternura le dejo un beso
    Sor.Cecilia

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  25. A veces tan rodeados y tan solos¡¡¡¡¡ Comparto tu pesar por el eterno viaje de nuestro común amigo bloguero Enrique Arias. Seguramente no quiso esperar más para formar parte de ese Cosmos que tanto añoraba. Besos alados, abuela.

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  26. Abuela: gracias por tu visita. Para mí también ha sido un gusto volverte a leer, hoy subida en el camión de Ramiro y acompañándolo en su "acompañada soledad". Un abrazo.

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  27. Por eso lo mejor siempre renovarse constantmente y ser consciente de eso.
    Saludos
    David

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