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miércoles, 29 de agosto de 2012

SUMISOS DE LA VIDA

Desganada rodaba la lágrima, desgastándose en la caída al dejar su huella húmeda, ya no quedaba llanto en su corazón.  La pena y el cansancio comenzaron a invadirla, toda una vida de sumisión comenzaba a cambiar, enterraba su último muerto no quedaba nadie detrás, era el único doliente.  Entró en la casa que olía a flores y a muerto, el piso regado de hojas y pétalos caídos de los ramos, al llevarlos al sepulcro con su dueño.  La funeraria retiró el servicio, quedaba un espacio vacío en el lugar de la capilla ardiente, en la pared la marca limpia de los muebles corridos, simulaban fantasmas salidos de la mugre.  La mujer sentada en una silla no sabía que hacer, caía la tarde y se devoraba la luz, hasta el grillo del ropero hacía silencio.  Nunca estuvo sola, si en soledad y ahora no tenía a quien obedecer, ni temer.  Sus dolores físicos se marcharían junto con el asombro de la situación, se había abroquelado durante años soportando desdichas, nunca había amado, ni reído y lo que es peor nunca dio nada, todo le fue arrebatado.  Encendió la luz y apareció el gato que se restregó entre sus piernas reclamando alimento, solícita le dio leche y su rostro comenzó a iluminarse.  El gato se aseó y desde el sillón, inmóvil la sujetaba con su soberbia y posesiva mirada, sabía que tenía nuevo dueño...

22 comentarios:

  1. Que relato mas bueno nos compartes amiga, me deja encogido el corazon, me pregunto cuantas personas han pasado por esto, creo que esta situacion se repite mucho mas de lo que pensamos.
    Un abrazo.

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  2. Tu relato me ha dejado triste porque aunque soy muy joven, he enterrado ya a tantos seres queridos.
    Y me ha recordado tantos momentos tristes.
    Pero a pesar de ello es un fantástico relato.
    Un beso mi querida abuela y buen día.

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  3. Ay Amelia que buen relato, cada detalle es justo y real.
    Y ese final en soledad, doliente mujer, muchas viven igual a tu protagonista, obedeciendo y sufriendo.

    Te dejo mi aplauso.

    mariarosa

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  4. Nena, más real que nunca. Te felicito. Cariños.

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  5. Un animal es un vehiculo de afecto.

    Buen relato, abuela.

    Un abrazo.

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  6. AHHHHHHHHHH, HERMOSOOOOOOOOO.
    BESOS

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  7. Me ha resultado palpable a los ojos y gráfico al alma. Mira que eres buena escribiendo.

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  8. Ese dolor que no es físico, y que, sin embargo, se cuela como un veneno por todo el cuerpo...Un abrazo.

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  9. Hola, buenas tardes!
    Abuela!
    Los gatos tienen una capacidad muy superior a la percepción de los humanos, nunca deje que el nuevo propietario completamente acostumbrado al sufrimiento y la soledad ....
    ¡Gracias!
    Bueno miércoles!
    Besos

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  10. Hola Ame.
    ¡Cuánto dolor y que buena compañía hacen los gatos.!
    Un beso, Montserrat

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  11. .


    ...lindo relato, que nos pone de manifiesto lo que es una buena compañía. Abrazos

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  12. No se si logré captarlo bien. ¿Era la mujer la que estaba muerta? Es la impresión que me llevé cuando el gato se enteró de su nueva dueña. Por lo demás, un relato increíble, unas metafóras insuperables.

    besos.

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  13. Ciao Abuela,un estado de ánimo triste, muy bien descrito, parece ir directamente a ese sentimiento!
    Buen día y un abrazo!

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  14. ES IMPRESIONANTE. No puedo decir más...
    ¿Cómo se puede transmitir tanto al escribir?

    Qué manera de redactar...
    Le sigo. Me quedo leyendo sus crónicas.
    Le invito a visitar mi blog.

    Un abrazo.
    Laura

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  15. ¡Buenísimo! En tan breve relato me has llevado a un espacio donde la tristeza inundaba el ambiente. Saludos

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  16. Hola Abuela.
    Siempre es un placer leer lo bien que escribe sus textos!
    Un cariñoso abrazo!

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  17. Suscribo lo que apunta Darío "...se cuela como un veneno por todo el cuerpo...", y agrego: por toda la vida, su vida.

    Saludo enorme, Amalia. Que tengas lindos dias.

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  18. Hola Abuela. Soy Rosa y me ha gustado muchísimo su relato. Es cierto que muchas veces nos sentimos sólos estando acompañados, y acompañados con la más dulce compañía.
    Si no le importa, me quedo por aquí. Me gustan muchos sus letras.
    Besos. Rosa.

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  19. Qué cosas. A mí me gustan los gatos... pero, es cierto, son los menos insumisos de todos los animales 'mascota'. Uno se vuelve esclavo del gato. Casi.

    Un abrazo, querida abuela

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  20. Fantástico...
    Transmisión genial al lector de los sentimientos de la protagonista, de lo que pasó, y de lo que se le viene.
    Me gustó mucho, Abuela.
    ¡Saludos!

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