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viernes, 31 de agosto de 2012

HIGIENE FORZADA

El niño murmuraba mientras se quitaba las medias, enojado por la manía de aseo de su mamá que todos los días le hacía lavarse los pies y rodillas en un fuentón, todos los días antes de ir a la escuela.  No podía sacar la media, se le había pegado por la transpiración y la tierra,  formándose una maza oscura, húmeda y olorosa en la prenda. -La verdad que mamá tiene razón, pero¿ quien va a ver dentro de la zapatilla?-  Miles de puntitos oscuros habían dejado minúsculas gotitas de sudor en los tobillos, que se abrieron paso entre el polvo. -Y las uñas, hum.... si mamá las ve le dará un ataque de espanto-  estaban negras, repletas de mugre y largas.  El dedo gordo ostentaba la suya como un arma, la del pie izquierdo estaba quebrada de tanto patear la pelota, las tres siguientes no le iban en saga, la del segundo dedo se doblaba hacia abajo cubriendo la punta, los mas discretos eran los dos pequeñitos que se deformaron por el calzado y apenas crecían.  Los pies estaban lejos de la cabeza y la verdad que poca atención les prestaba, hoy se le dio por investigar esa zona olorosa y olvidada, se abrió los dedos y le asombró todo lo que pudo encontrar, barro, pasto y algún hilo desprendido de la media, la verdad, sabía Dios por que los puso lejos de la cara.  Los metió en el fuentón y disfrutó moviendo los dedos mientras enjabonaba  el trapo para las rodillas, otra zona lejana, donde algunos pelillos asomaban a través del callo formado por tanto rezo en la capilla.  Se inclinó y tomó el olor de ambas, también tenían lo suyo pero distinto, estaban secas.  El trapo jabonoso bajaba y subía por la pierna derrochando espuma de un raro color marrón -No olvides detrás de las rodillas...-  desde la cocina la madre sin verlo guiaba la limpieza.  Se enjuagó y tomó la toalla en la quedaban algunos rastros, donde faltó friega pasó el paño, comenzaron a salir rollitos hasta que quedó la piel blanca y tersa.  Apareció mamá con alicates terminando la tarea con rico talco, la verdad que ahora se sentía bien, uñas cortas, pies secos y tibios...mamá me mima, mamá me ama.  El hombre cerró la puerta y mirando sus pies se dispuso a comenzar el día con el recuerdo de tiempos felices, abrazó el recuerdo de su madre con un beso.

miércoles, 29 de agosto de 2012

SUMISOS DE LA VIDA

Desganada rodaba la lágrima, desgastándose en la caída al dejar su huella húmeda, ya no quedaba llanto en su corazón.  La pena y el cansancio comenzaron a invadirla, toda una vida de sumisión comenzaba a cambiar, enterraba su último muerto no quedaba nadie detrás, era el único doliente.  Entró en la casa que olía a flores y a muerto, el piso regado de hojas y pétalos caídos de los ramos, al llevarlos al sepulcro con su dueño.  La funeraria retiró el servicio, quedaba un espacio vacío en el lugar de la capilla ardiente, en la pared la marca limpia de los muebles corridos, simulaban fantasmas salidos de la mugre.  La mujer sentada en una silla no sabía que hacer, caía la tarde y se devoraba la luz, hasta el grillo del ropero hacía silencio.  Nunca estuvo sola, si en soledad y ahora no tenía a quien obedecer, ni temer.  Sus dolores físicos se marcharían junto con el asombro de la situación, se había abroquelado durante años soportando desdichas, nunca había amado, ni reído y lo que es peor nunca dio nada, todo le fue arrebatado.  Encendió la luz y apareció el gato que se restregó entre sus piernas reclamando alimento, solícita le dio leche y su rostro comenzó a iluminarse.  El gato se aseó y desde el sillón, inmóvil la sujetaba con su soberbia y posesiva mirada, sabía que tenía nuevo dueño...

lunes, 27 de agosto de 2012

INFANCIA DE CAMPO

Vestidito pobre de color indefinido lleva la niña, camina y juega con sus pasos dando saltitos, girando, soñando. ¿ Que sueños puede tener quien conoce poco y nada sobre el mundo? mas que sueños son deseos, ella quiere ser bailarina como las mozas del pueblo con sus trajes de luces y flores de plástico.  Ella canta y baila,  imitando los sueños de papel de mujeres gastadas.  Se prepara bajo el sol de la tarde, la muñeca de trapo que le hizo la abuela la mira con sus ojos fijos de botones, le peina su pelo de lana le cuenta y pregunta cosas, el silencio  confirma sus dichos.  Las dos son bagabundas de los días soleados en el prado, el viento lleva su voz que regresa en el canto de los pájaros, le gusta soplar las semillas de cardo y hacerlas volar en busca de deseos que nunca serán realidad.  A ella no le cansa la soledad, no la agotan las distancias, es como el polvo del camino que lleva y trae el viento.  Es parte del paisaje, de ese que ya nadie mira y de a poco van olvidando, que se lleva el tiempo y que guardamos dentro llamado infancia.  Desde lejos se ve sobre la mies una cabecita morena que sube y baja corriendo sueños...

viernes, 24 de agosto de 2012

VIENTO NOCTURNO

Siento por las noches el viento rabioso
 buscar objetos donde estallar su ira
por momentos vivo en él mi frustración que
busca salir de cause y atomizarse en un golpe
destruir la simiente que oscurece mis días
incansable los aires retozan espacios vacíos
 ruge la fuerza sin rumbo
se aleja perdida en la noche
quedando agotados los seres sufriente

lunes, 13 de agosto de 2012

RAMIRO

Venia clareando el día cuando abrió los ojos, no se movió, imaginó que no tenía cuerpo anulando sus sensaciones, parpadeaba lento mientras veía en la penumbra como subía la luz del sol.  El color naranja lentamente se tornaba blanco luminoso, le gustaba el ritual en el que según creencias el cuerpo se cargaba de energía.  La línea de luz subía desde los pies, en la quietud, el calor del astro era la vida que todas las mañanas venía por él.  Cegados los ojos se sentía luz, era una luminosidad que se desplazaba al ritmo cósmico del disco ígneo se desprendía de su materia y viajaba por su historia de tiempos felices.  El no lo sentía pero su cuerpo derramaba lágrimas, sentía el momentáneo despojo de la razón tomando el control estructurado de la memoria.  Cuando se iba la luz, el cuerpo recobraba su temperatura y regresaba a sus funciones.  Se sentía renovado y salió al patio, el perro dormitaba en el camión que olía a polvo y gasolina, era un hombre simple que se asombraba a si mismo con inquietudes del mas allá, últimamente pensaba en la muerte, ¿que será? dicen que con ella se acaban los secretos ¿y Dios?  ¿que se, yo, de Dios?... nada, solo dichos y algunas lecturas.  Si existe seguro sabe de mi, mientras cubría la mercadería en la caja del camión pues cantó la calandria y clavado que llueve.  Conducía masticando una ramita de poleo, una cajita de madera era su radio a baterías, oía la musiquita que llevaba a todos lados colgada del espejo.  A veces cantaba, según el tono de voz solía acompañarlo el cuzco con los aullidos y así se deslizaba el camión entre cantos y aullidos, los largos gemidos del motor y la radio que subía y bajaba el volumen según pescaba la onda entre los cerros.  Ramiro y su soledad viajaban nutriéndose de historias ajenas y paisajes, es de esas personas a las que les gusta llegar, para poder partir cada vez.  Su soledad no cabe en ningún otro.

viernes, 10 de agosto de 2012

LOS VIAJES DE RAMIRO

Serpenteaba el camino de cornisa el viejo camión de Ramiro, el anciano tenia casi la misma edad que el rodado, los años los iban volviendo lentos.  El ruidoso trasto lleva la carga de víveres del pueblo hacia la aldea aislada por la muralla rocosa.  Su fiel compañero de viaje, un perro, un cusquito de pelos duros y negros que siempre esta atento al tono de voz de su dueño.  Casi llegaban a la parte mas estrecha del camino donde esta la cuesta del santito el lugar de parada obligatoria para saludar la imagen grabada en piedra, aparecida sin tiempo, ni autor.  Eso la hacia misteriosa y poderosa, colgaban a su alrededor las ofrendas por los favores concedidos.  El camión humeaba cuando levantó la tapa del motor, hizo la ofrenda de rezos y desenvolvió de un diario el "sanguche" de embutido, el can lo miraba lanzando pequeños quejidos reclamando su parte, le dio la mitad.  Mientras comían observaban la imagen como estudiando sus rasgos, la figura del dulce rostro parecía encantarlos.  El camion crujía suavemente mientras se iba enfriando, desde aquí todo el camino era de bajada y el ronroneo del motor se oía como lamento en los ecos del valle desde donde los chicos los veían bajar haciendo apuestas que no terminaba el viaje, pero siempre llegó.  Algunos se colgaban del estribo y charlaban a viva voz con Ramiro y trasmitían a los que corrían a la par, el chiquerío disfrutaba la novedad de su llegada, a decir verdad, ya nadie llegaba por aquí.  Los que sabían leer le encargaban diarios y revistas viejas, la fecha no importaba ese era un lugar sin tiempo, solo la noche y el día.  A veces se preguntaba por que hacia estos viajes que no le reportaban ganancias, y no sabía por que.  Cuando pasaba los días lejos del lugar sentía que algo lo llamaba, tenía que moverse no podía abandonar a esa gente, ademas no tenía otra vida, lo suyo era el movimiento continuo, la dispersión permanente, no tenía recuerdos, se dio cuenta que su existir estaba contenido en ese espacio que unía el pueblo y la aldea, un eon dentro de la vida misma en el que se sentía vivo...

lunes, 6 de agosto de 2012

EL ACCIDENTE

Joaquin sentado como un indio y con el ceño fruncido reclama con la mirada la desobediencia de Mora, esta lo mira entre el temor y el dolor con sus ojos de uva y su hocico negro.  La casa está en silencio un auto atropelló a la perrita de mis nietos, tiene para días de reposo y por ahora la guardia de los infantes es permanente.  Por la tarde el desfile de amigos de los niños con sus mascotas convierten la casa en un espacio público que huele a zoo.  Patitas cortas( mi nieto Joaquin) es el médico de cabecera y se siente como la dra. Juguetes  contando a las visitas los pormenores del accidente.  Mientras, voy y vengo con mi mate repartiendo algunos dulces y refrescos y observo como funciona la pequeña tribu, todos se muestran solidarios con los sufrientes mientras aprietan contra el pecho a sus mascotas que los miran sorprendidas y resignadas ante semejante muestra de afecto repentino, ladridos y lamidas no se hacen esperar, cuando el caos afecta la paz de la accidentada que se une al jolgorio llega entonces el final abrupto de la visita, los mando a todos a jugar y recobran su estado habitual de risas y reproches acompañados del gato, el cuis, el perro y hasta el gallo de Lucas que en el alboroto pierde algunas plumas en la montonera.  Los animalitos siguen a sus dueños, que según el estado de ánimo los tratan, pero igual que ellos no tienen memoria para el rencor.  El día es bello, la casa esta llena de risas y Mora a mi lado disfruta, somos testigos de los años dorados del ser, la infancia.  Creo que el único tiempo en que el humano no tiene prejuicios y es feliz sin preguntarse por que.

miércoles, 1 de agosto de 2012

OLOR DE FRÍO

Me gusta como huele el frío, trae consigo al silencio a veces tiene paz de sepulcro, esa intimidad que invita a compartir los espacios.  Estoy en la penumbra añorando ese tiempo en que vivía las estaciones con igual intensidad en el goce y el dolor.  En la juventud la vida fluye de nuestro interior, en cambio en los tiempos del adiós nos invaden acechanzas que perturban nuestra fragilidad.  Vivimos un tiempo monocorde en una rutina saludable sin emociones, sin excesos.  Estamos en un limbo del que solo la muerte nos rescatará.  La vejez es el tiempo de la última espera, el frío hace crujir mis huesos.  Trato de encontrar el olor de los prados helados, me entrego al silencio y así me quedo, aromando de frío mi presente.

Entre Chivitos

Entre Chivitos

Mateando

Mateando
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