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miércoles, 30 de enero de 2013

ADELFA

Los panículos de sus nalgas se movían al compás de su agitación anímica, ella siempre despertaba al microcosmos que la rodeaba con su exuberancia física y de carácter.  Ese día era especial, Adelfa celebraba su cumpleaños y todo el  pueblo estaba feliz.  Era la comadrona y de alguna manera todos le debían el buen nacer.  Las mujeres preparaban los festejos y las farolas de colores ya esperaban la noche, el pueblo olía a manjares.  En su interior Adelfa tenía una sombra, la Milicay estaba gruesa y su fecha estaba próxima, las primerizas solían desorientarla ademas hoy cambiaba la luna...       La música dulzona de la acordeona invadía la noche, las risas, los abrazos, el baile, eran tan bonitas las fiestas de Adelfa.  Todo el pueblo estaba y también la Milicay que no se perdía valsecito, solo valsecitos dijo la partera y en un valseado rompió la fuente y regó de vida el patio de tierra.  Hicieron lugar en una mesa pues todo se precipitó, Adelfa comenzó el trabajo y seria anunció a los presentes  - viene "cruzao" -  la joven madre gemía entre rezos y exabruptos.  Ordenó al músico que tocara fuerte el instrumento, fue cuando el grito desgarrador de la joven anunció que la experta había acomodado al por nacer y la dejó descansar al compás de la musiquita.  Los asistentes rodeaban la mesa silenciosos, el mantel comenzó a teñirse de rojo, apuró a la madre en los pujos y el alumbramiento comenzó, coronó el niño su vida asomándose al mundo, ella lo recibió en su delantal, sus bracitos batían el aire y la lengüita temblaba en el llanto de su primer vagido, todos aplaudieron a los protagonistas entre lágrimas y risas.  Y siguió la fiesta y el baile festejando la vida y sus instrumentos, los hombres.

miércoles, 16 de enero de 2013

VIAJE EN TREN

 La anciana mientras caminaba no dejaba de hablar con los niños, llegaron al anden entre una nube blanca de vapor aturdidos por el silbato del tren y los avisos del guarda anunciando la partida.  Mi abuela se abrió paso en la multitud con la ayuda de su paraguas, que también era sombrilla y nunca dejaba en casa.  Nos acomodó en el asiento de madera lustrosa frente a ella, los bolsos que cargaba los puso a su lado.  Comenzó su ruidoso movimiento el tren, mi abuela sus oraciones para el viaje que nosotros repetíamos a la velocidad de la luz e inmediatamente puso un mantelito en sus rodillas, con diligencia armaba los "sanguches" que devoramos en silencio, la placidez de la digestión y el calor nos aletargó.  Miraba a mi abuela y pensaba, nosotros eramos algo así como su última carga en este mundo.  A lo lejos el cielo anunciaba tormenta, estábamos en pleno campo y de las tierras aradas volaba el polvillo levantado por el viento, cerramos las ventanillas y nos envolvió una oscuridad marrón.  Estábamos asustados, ella nos entretenía con comida, historias y algunos cantos a media voz.  También nos animaba a programar nuestros días de vacaciones en el campo.  Estos viajes eran esperados por nosotros todo el año, la presencia de nuestra "gran madre" en los pupilajes anunciaba nuestros días felices, llegaba con donaciones para las monjas y los niños, era una fiesta.  Ella estaba en toda nuestras vidas, nunca asociaba a su imagen la tristeza, tampoco la muerte.  En el tiempo aun me dura la felicidad de esos días, los viajes por esa pampa tan inmensa como su  amor y ternura.  En medio de la llanura se detuvo el tren, esperaba la "vagoneta" tirada por dos caballos, el peón ponía un cajón  hecho a propósito, para que subiese al pescante y tomar asiento.  Asía las riendas y serenamente los caballos buscaban el camino a casa, el hombre la ponía al tanto de los movimientos en su ausencia.  Nosotros tirados atrás mirábamos la primera estrella, nos deleitaba el olor de los pastos que comenzaban a beberse el rocío, todo se hacía bello al lado de mi abuela, todo estaba al alcance de nuestra fantasía.

domingo, 13 de enero de 2013

DIMENSIONES HUMANAS

En ese amanecer los altos tacones ya no tenían el brillo de la noche, la media de seda rota dejaba ver los dedos del pie donde aun lucían las uñas restos de color.  Se sentó en un hito de la ruta y lentamente contaba su dinero, pasó un camión y tocó bocina, ella lo ignoró.  Llegó a la humilde casa y se bajó de los tacos, como estaba se tiró en la "catrera".  Sonó el despertador, comenzó a vestirse para ir a estibar al puerto, pañuelo al cuello, boina y una larga  faja de paño negro enrollada en la cintura que sostenía sus riñones y donde acomodaba su facon con empuñadura de plata.  Le decían el Chino por sus rasgos aindiados, le temían, varios duelos cargaba su daga y era el mas macho entre los hombres.  Como era la mas fémina entre las mujeres cuando caminaba la ruta por las noches.  Se movía como pez en el agua en sus dos roles, su lucha acabó cuando aceptó el misterio de su vida, era un ser que vivía dos existencias, pasando de una esencia a otra evitando la tortura de no ser en ninguno de sus estados.

martes, 8 de enero de 2013

TEMORES DE JOAQUIN

Cinco de enero, toda la gente menuda de la familia anda como majadita, todos juntos buscando el mejor "pastito" para los camellos de los señores Reyes Magos.  Cada uno lleva el recipiente que le dicte su apetito, Lucas un cubo como de cinco litros, Candela la mas recatada una olla maltrecha que le dio su mami, patitas cortas(Joaquin) llamaba mi atención  tan alegre en sus 4 añitos lo veía con cierto desgano en tan noble tarea, llevaba una bolsa de papel en la que aun no había ni una brizna de césped.  -Vamos Joaquin junta verdeo que los demás se llevaran lo mejor- pero mi niño seguía con lo que parecía una secreta penita.  Al fin llegaron al pie del árbol y  acomodaron en zonas bien delimitadas su agua y comida.  Cuando llegó la hora de poner los zapatos faltaba un par, los mas pequeños -Joaquin faltan tus zapatos- dijo su mamá, el corrió y se abrazó a sus piernas -no, no mamita no quiero ponerlos-  al niño no había forma de convencerlo estaba serio y compungido.  Al fin la madre con su ternura logra ventilar el secreto de mi nieto - no quiero poner mis zapatitos por que los Reyes se los llevaran-  Quedamos sorprendidos - ¡ pero niño ¡¡  los Reyes traen regalos  ...-   Resulta que los últimos días su comportamiento algo impetuoso y las amenazas de nosotros los mayores "cuidado que los Reyes están mirando", habían minado su confianza en la honestidad de los magos y temía que en represalia le llevaran los zapatitos que le trajo El Niño.  Arduo trabajo nos costó restituir el buen nombre y honor de tan magnos benefactores.  Pero por la mañana antes de abrir regalos guardó sus zapatos.  Trataba de imaginar el razonamiento angustiado de mi nieto y me di cuenta que estaba madurando en el conocimiento del comportamiento humano, donde la venganza supera el poder del amor y el perdón...

viernes, 4 de enero de 2013

MI MUNDO ALADO

En las mañanas abro puertas y ventanas, mis canarios alborotan su existencia celebrando la luz.  Me gusta mi patio a esa hora del día en que aun se huele el rocío, tomando mate recorro mis plantas mientras ellos comienzan a llegar llamados por el ruido del grano al caer en los comederos, enciendo el regador y comienza la fiesta.  Así de solitario es mi pequeño mundo al que trato de darle cada día el encanto que incentive mi gozo de vivir.  Confiados vuelan por la casa intercambiando trinos con los canarios que afanosos alimentan sus pichones.  A veces nos asustamos mutuamente cuando los encuentro dentro de la casa, pasan en vuelo rasante buscando las ventanas, en el arco iris del regador se bañan y  pasean buscando lombrices o insectos.  Me gusta la calma que llega con los años, sabia la vida nos compensa el movimiento con la contemplación y el descubrimiento de los pequeños mundos que nos acompañan, así lentamente las personas mayores comenzamos el regreso a la naturaleza asombrados de la simplicidad de la vida, nos tornamos seres silenciosos deambulando la casa vacía tratando de recordar la persona que fuimos.

Entre Chivitos

Entre Chivitos

Mateando

Mateando
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