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viernes, 5 de abril de 2013

FUERZAS DE PAZ

En medio del desierto está enclavado el caserío alrededor de un pozo de agua, construcciones marrones, chatas, algunas pegadas a la roca de la montaña.  Desde el helicóptero  parecían setas, solo que de ellas salían personas y algunos animales agitados por el ruido y el aire de las hélices.  Cuando se posó descendieron dos soldados de las "fuerzas de paz," que ayudaron a dos milicianos harapientos y heridos a pisar el suelo de su aldea, también dejaron algunos víveres y medicinas, toda la acción se realizó en silencio.  Los habían rescatados de los grupos de guerrillas,  que secuestraban hombres de todas las edades para ingresarlos a sus filas.  Cuando la nave desapareció estalló la alegría del encuentro y las mujeres recuperaron sus hombres, Rachid el de mas edad, se acomodó en un improvisado lecho de cueros de cabras,  en brazos de su esposa, solo se miraban y leían en sus ojos la historia de sus vidas en este tiempo de guerra, hambruna y terror.  La casa era un espacio quitado a la montaña, a lo lejos se oían los aviones arrojar su carga de muerte haciendo temblar la roca, y una fina lluvia de arena cubría a los habitantes de la cueva, nadie se movía, los niños acostumbrados a la muerte miraban ansiosos en la oscuridad esperando ver el brillo de las explosiones de los obuses y las balas trazadoras.   Parecían figuras de viejas tumbas emergidas en medio del desierto.  Llegó la calma, entonces comenzaron a juntar las majaditas y enceres para seguir huyendo, antes destruyeron el lugar.  La vida de pastores y habitantes del desierto ya no existía, la lucha por los productos no renovables del subsuelo convirtió a esas personas en fugitivos de la muerte, perdieron sus lugares de residencias y  su tradición pacífica.  Los poderosos convirtieron sus vidas en un infierno.  Otra vez lo lograron, y allá van en busca de una paz cada mas lejana.

Entre Chivitos

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Mateando

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